También nos seduce la codicia en el amor. Queremos amar más que nadie a aquellos que queremos, queremos amarlos por encima de todos, a veces, incluso, queremos ser sus únicos proovedores de amor. Hace unos días descubrí un libro cuyo título expresa con poética nitidez este impulso humano: Mataré monstruos por tí de Victor Balcells.

