Tag ‘deseo’

Tráfico

Cuando se encendió la luz verde del semáforo crucé apresurado tu cintura pero mi lengua tropezó en el ombligo y encontré de golpe el equilibrio. Quizás alguien lo había olvidado. Desde entonces nunca adelanto los semáforos ni, por supuesto, me detengo en el ombligo.

Duelo al sol

Hoy me he despertado con hambre. Hambriento de relojes. Hoy puede ser un gran día para ti, me ha dicho Joan Manuel cuando me he guardado las llaves. Sin pensarlo demasiado he aceptado el reto después de apurar el café. El primer tramo lo he hecho en ascensor, hasta llegar a la acera. Una vez

Conjugando el verbo esperar

1. Dentro de cada verbo hay al menos una persona. Cuando no es el ni el sujeto ni el receptor o, simplemente, puede ser cualquiera porque su ausencia es habitual, entonces se considera que es la tercera persona. Siempre eltercero coqueteando con la indiferencia. En algunos verbos, como en el verbo esperar, siempre hay dos

Sociedades Anónimas, S.L

Solo una cabeza las dirige, pero son muchos los que empujan, los que la forman. Solo unas pocas ideas prevalecen, pero son muchas personas las que aportan de todo: frases como antorchas, recuerdos líquidos que perduran siglos, caricias en la oscuridad o secretos como diminutas flores sin abrir. Están hechas de trozos iguales y cada

8 km

Km 1. – Como siempre el deseo hurgando indiferente al frío y a la expectativa del asma. Trece grados escondidos entre los rayos del sol. Pocos paseantes y algunas bicicletas con jinetes multicolores. Km 2. – La carne va calentándose poco a poco dejando una estela de arañazos crujientes. Gravilla arrastrada, saltamontes despavoridos, hormigas despistadas

Heridas

Las heridas escriben versos libres en la piel, gritos torcidos sobre la carne. Nuestra vida es un paisaje de cicatrices. La caída de un árbol, el arañazo de un hierro al acecho, el golpe de una piedra, las hendiduras de la varicela, el mordisco de una amante, la caída de una moto, el recuerdo de

A solas con el mar

La única certeza es la soledad. Por el camino vamos dejando la piel, la nuestra y la de los otros, olvidando los colores de las miradas descubiertas, dilapidando el caudal de versos de los que se compone nuestro cuerpo, como agua o sangre. Los atajos sólo sirven para perderse. Para el día a día están

Maneras de recorrer la belleza

1. En tren el paisaje parece detenerse y el sol, en su recorrido, no te quita el ojo de encima. 2. Velázquez pintó las Meninas para abrir de par en par las puertas del tiempo y del espacio. Al contemplar el cuadro se siente el vértigo de lo inalcanzable. 3. Un desnudo de Modigliani te

(Des)cosidos

Lo que se desprende (como una hoja de otoño, arrugada y cobriza) del más antiguo tratado de estrategia militar, El arte de la guerra, de Sun Tzu es la verdad indiscutible (como una piedra arrancada del acantilado por el viento) de que la única manera de ganar una guerra es evitarla. La guerra es un

Habladurías, sentimientos, gramática

No solo necesitan una gramática nuestras palabras, también la piel y los recuerdos, por ejemplo. El lenguaje hablado es muy similar al sistema binario, el idioma de los ordenadores. Está formado de sonidos y silencios, como unidades y ceros, hilvanados por un ritmo siempre inventado, igual que una melodía que se improvisa. Nuestros sentimientos necesitan

Ideal.es

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