No solo necesitan una gramática nuestras palabras, también la piel y los recuerdos, por ejemplo. El lenguaje hablado es muy similar al sistema binario, el idioma de los ordenadores. Está formado de sonidos y silencios, como unidades y ceros, hilvanados por un ritmo siempre inventado, igual que una melodía que se improvisa. Nuestros sentimientos necesitan

