Antonio, querido amigo, se que leeras esta carta pues tu alma sigue viva en la memoria de tus allegados. Que lo siento Antonio, que no pudo ser, que creímos en esta democracia y estabamos equivocados, que nuestra lucha de años no ha servido para nada.
Como lo siento Antonio, no tendras la “suerte” de esos que estan en la fosa de Burgos, tu no, tu seguiras desaparecido y poco a poco tu alma ira diluyendose, fallara la memoria de los tuyos.
Cuantos Antonios y Marias y Joses y Luises y Manolos estaran en tu situación, notando que poco a poco se convierten en nada, yendo al olvido que, quizas, sea el infierno. Debe ser terrible…
Perdonarnos, perdonarnos todos, recogimos vuestro estndarte que estaba derrotado, lo levantamos, hablamos como vosotros, si erais importantes os recordamos en nuestros discursos, en nuestros mitines… hasta nos atrevimos a levantar el puño, a cantar la Internacional, como vosotros.
Perdonarnos por nuestro fracaso, construimos una democracia basada en el poder en vez de en el pueblo y este es el resultado. Nos obligan a olvidaros, lo hacen los de siempre y hasta los nuestros.
Antonio, seguiras ahi, en cualquier parte… no podemos hacer mas, no somos como fuiste tu, nosotros somos cobardes… por eso estams vivos.

