En 1955 se publicaba la novela del escritor ruso Vladimir Nabokov, “Lolita”, una obra que despertó cierta polémica en Francia primeramente, pero no es hasta que se llevó al cine, con la versión de Stanley Kubrik y guión del propio Nabokov, cuando se revistió con escándalo en las capas sociales más conservadoras de todos los países en que se estrenó.
Esta conjunción de novela y film ha llevado al término “Lolita” a acuñar ciertos tipos de comportamientos sexualmente precoces en niñas menores de edad, comportamientos que hacen pensar a los hombres que las rodean en que son seducidos, es decir, despiertan las perversiones más recónditas y latentes de la pulsión masculina, aún siendo una mera ilusión. Más adelante, el mercado pornográfico, irá añadiendo más objetos y simbolismo, siempre guiados bajo las reminiscencias de esta obra maestra.
El debate siempre ha estado y estará actualizado: ¿es lícita una relación amorosa/sexual entre chicas extremadamente jóvenes con hombres maduros? Ejemplos los hay a centenares y a nadie extrañaba hace tan sólo 50 años que un hombre maduro se casase con una chica de 16 o 17 años. Woody Allen es un ejemplo del fenómeno “Lolita”: hombre maduro, culto y casado, que se enamora de su hija adoptiva y que acaba casándose con ella cuando cumple los 22 añitos.
De la película de Stanley Kubrik no hay nada que añadir: otra obra maestra del genial e inolvidable director, uno de los mejores de la historia del Séptimo Arte. Pero también me quedo con la versión del director Adrian Lyne, de 1997, con un Jeremy Irons magistral y una Lolita encarnada en la actriz deliciosamente en su momento, Dominique Swain, con 17 años (menor de edad) que deleitó a los espectadores con toda una variación inteligente de posturitas, sugerencias y chupaditas de chupa-chup (por cierto que se inventa más tarde que la época ambientada), haciendo dudar a todo ser humano de si se es lo suficientemente fuerte como para no sucumbir a tales encantos femeninos.
Por último, resaltar otra cuestión importante: la pederastia. “Lolita” está justamente en el límite considerado por la Ley como algo punible: el abuso a menores. Por eso, incluso los sociólogos y magistrados ven en esta obra “una frontera” para considerar a los delincuentes y diferenciarlos de los meramente enamorados.








En muchas ocasiones nuestro progreso sexual se estanca debido a que no ponemos el esfuerzo suficiente para seguir creciendo como personas sexuales que somos. Muchas veces esto es por ignorancia, otras por falta de tiempo y otras por falta de creatividad. Pero para eso estamos nosotros, aquí te damos 10 tips para que de manera fácil, sencilla y creativa mejores tu vida sexual a corto plazo.

