
La Universidad de Granada se convierte cada cierto tiempo, cuando se inaugura el curso universitario, en una ratonera donde los insultos desmerecen siglos de tradición universitaria.
Un grupo de jóvenes ha llamado “asesino” a Manuel Fraga, que dictaba una conferencia invitado por la Universidad de Granada.
Manuel Fraga estaba acompañado por el presidente del Partido Popular en Granada y por el vicerector de Relaciones Internacionales de la propia UGR, entre otras personalidades académicas y políticas.
También estuvo acompañado, desgraciadamente, por la indecencia y por la mala educación.
No es el único caso.
Hace tres años, un 22 de octubre de 2003, el lehendakari Ibarretxe, que poco tiene que ver políticamente con Manuel Fraga, más bien representa intereses políticamente contrapuestos, fue recibido de igual guisa por otro grupo de jóvenes.
¿Qué le pasa a la juventud?
¿Se han olvidado las más elementales normas de cortesía?
¿No es cierto que se puede protestar pero dentro de unas normas democráticas?
¿Y no es verdad que perdemos todos, empezando por la Universidad y siguiendo por la ciudad de Granada, no hace tanto lugar de encuentro y tolerancia de tres culturas, tres religiones?
¿Qué piensas de estos actos?