En la llamada era de las comunicaciones, las de nuestro pueblo, en lugar de mejorar sustancialmente, empeoraron ya que perdimos un ferrocarril añorado por todos los granadinos y llorado por los güejareños que lo disfrutaron. El otro día mi amigo Paco, un compañero del castigado gremio hostelero, me comentaba que sus recuerdos del tranvía, sobre

