Cuando nos lanzamos a la carrera de ser escritor, siempre deberá existir ese temor a que nuestras obras no sean aceptada por el público lector porque así jamás perderemos la sencillez que ha de ser siempre el baluarte de cada ser humano, ya sea escultor, pintor, carpintero o barrendero… no importa.Cuando dejamos atrás esa sencillez

