El cielo cambió de tonalidad al comenzar el anochecer, a lo lejos es sol como gran disco dorado intentaba no claudicar, pero la noche, inexorable, le atrapaba en su inmensidad. Repentinamente, de entre la noche, bajo nuestros pies, unas titilantes lucecitas mostraban el paisaje nocturnal de una ciudad casi a oscuras. Una luz se movía

