Ibiza: bellotas en foto

Ayer paseaba por la fiesta medieval que ya, cada año, en el mes de mayo, llena las calles del casco antiguo de Ibiza. Yo creo que no queda nadie de la isla que no ponga un pie para al menos ver los puestos tradicionales (bueno, ya, una funda para el móvil con auténtico pellejo de oveja no es muy tradicional, pero hagamos como que no lo hemos visto).

Entre las curiosidades de este año destacaba un queso verde. Yo creo que no había nadie a quien no le pasase desapercibido, ni por el color del queso ni por el olor de la tienda. Todo entraba dentro de lo normal hasta que llegué a un puesto de chacina (charcutería si eres los lectores que viven más al norte de Despeñaperros). “Jamón de bellota”. Yo creo que tenía truco el cartelito. Normalmente te ponen una muestra de productos para que lo cates. Yo probé el jamón. Y ví la foto de una bellota. Yo, y el cochino. Los dos vimos la foto de la bellota probablemente pero ninguno de los dos catamos una hace muchísimo tiempo. Es más, probablemente, por el color y el tamaño del jamón, tampoco me queda muy claro si el cochino no sufriría una crisis de identidad y en realidad era de otra especie. Pero de otra especie en peligro de extinción, porque al precio que se estaba vendiendo parecía el elefante del rey.

A mi estas fiestas me parecen una forma excelente de patrocinar la cultura y las raíces de un pueblo, vaya por delante. Lo que no me queda tan claro son los tenderetes de productos artesanales que te encuentras por el camino. En algunos hasta me hubiese parado a buscar el Made In Taiwan, pero me daba cosa. Hasta juguetes de los chinos he visto vender. Y tres euros más caros. La comida, en muchos casos, rancia y expuesta al calor durante horas. Y a precio de risa. Ni haciéndole la cesárea a la gallina te sale una tarta más cara que en el medieval de Ibiza. Un poquito de respeto por favor, que estamos en crisis.

Emigrando a Ibiza cada seis meses

Mira que no trabajo en una empresa de hoteles en Ibiza, pero cada día me llegan docenas de currículos de andaluces buscando un puesto de trabajo en el sector de la hostelería. Aunque bien deberían saber que Ibiza ya no es lo que era hace veinte o treinta años. Ya no hay tantas empresas que destinen espacio para alojamiento de personal y cada vez se recurre más a gente con residencia en la propia isla. Los últimos ajustes del sector no han hecho más que acelerar esta situación. Y aun así, son muchos los que siguen intentando encontrar un puesto de trabajo aventurándose a uno no sabe qué exactamente. A ganar dinero probablemente no. Para empezar porque si te tienes que gastar parte de tu sueldo en alquilar una habitación (de un piso ya no hablamos) y además a comer, un trozo de pastel enorme de tus ganancias se van a quedar en la isla. Va a ser técnicamente un lo comido por lo servido.

A esos gastos tienes que sumarle el billete de ida y vuelta hasta la isla. De pisar las discotecas o salir de marcha ya ni hablamos. El presupuesto no da para tantos. Y aun así son muchos los que lo siguen intentando. Ibiza es un lugar idílico para vivir, no nos engañemos. Si te quitas de encima la fobia que supone vivir rodeado de agua y quedarte incomunicado cuando el tiempo y/o las huelgas lo deciden, te encuentras en un auténtico paraíso. Si te adaptas al “¿Para cuando dices que lo quieres?” también tienes bastantes probabilidades de sobrevivir. Al final del verano te quedará probablemente el finiquito y, con suerte, un buen recuerdo. Aunque son pocos los afortunados que pueden hablar bien de la isla cuando llegan para trabajar siete días a la semana durante seis meses seguidos. Así no hay quien la disfrute.

Otro nuevo incremento a los vuelos de Ibiza

De verdad que hay veces que cuando cree tenerlo visto todo, llega algo que lo supera. Ahora, al encarecimiento de los billetes de barco y avión se suma un nuevo problema. Suben las tasas aeroportuarias. Alguien debe hacer algo y debe hacerlo ya. Porque esto está alcanzando tintes de auténtica tragedia para el sector turístico, que en Ibiza representa el cien por cien de su economía. Y la están hundiendo sin que nadie levante medio dedo para salvar a la isla. Ni dentro, ni fuera.

Esta semana santa pasada ya ha habido varias cancelaciones. Los más afectados han sido los agroturismos, cuyas puertas se mantienen abiertas durante todo el año. Esta vez la causa no ha sido ni una huelga de pilotos, ni de controladores, ni el mal tiempo. El motivo ha sido exclusivamente la falta de vuelos y el precio que alcanzaban los pocos billetes que quedaban disponibles. Más pérdidas para una de las pocas industrias que no ha visto caer su producción en plena época de crisis.

En algún sitio habrá que buscar culpables. Aquí no vale la ley de la oferta y la demanda para un trayecto aéreo declarado de interés público. Por mar o por tierra, salir o entrar en Ibiza depende exclusivamente de ellos. Cuando un trayecto que cuelga el cartel de completo cuesta quinientos euros y realiza un recorrido inferior al que hay entre Barcelona y Madrid es que está habiendo un claro abuso por parte de algunos. Yo no sé si esto realmente vulnera el derecho de las empresas a establecer sus tarifas. De lo que sí estoy seguro es que vulnera el derecho de las islas y los isleños a trasladarse hasta la península y a recibir un trato equitativo respecto a otras zonas turísticas. Para que después digan que vivir en Ibiza es un privilegio. Pues demasiado caro.

Continúa el acoso a Ibiza

Pues si antes de las vacaciones me marchaba con malas noticias sobre los vuelos, ayer llego y me encuentro con peores noticias sobre los barcos. Las compañías de transporte marítimo se han unido a la cruzada y están empezando a cobrar auténticas barbaridades por cubrir la ruta que separa Ibiza de España. Porque esto ya se sale de madre, ya no parecemos ni españoles.  Transmediterránea no permite realizar reservas de embarcaciones con lo que deducimos que ha dejado de realizar este trayecto. Balearia si que te deja, pero cruzar desde Valencia a Ibiza para una pareja con dos niños se te monta en cuatrocientos euros. Embarcar el coche desde la península ya se vuelve un precio de auténtica locura.

Resulta absurdo si tenemos en cuenta la gran afluencia de público y las mayores distancias con Palma de Mallorca por ejemplo, donde el precio del billete se vuelve considerablemente más bajo. Está claro que alguien va a pagar las consecuencias de las multas que estas compañías han recibido por su comportamiento a todas luces ilegal. Y lo peor es que cada vez queda más claro que entre aviones y barcos quien va a terminar pagando el pato va a ser la industria turística de Ibiza y Formentera. Nos espera un año realmente cruel. Esperemos que la llegada de las compañías de bajo coste alivie en parte la gran presión que están soportando las islas. Dónde no hay nada, absolutamente nada que hacer es en el incremento de la carestía de vida que más pronto que tarde empezaremos a sufrir los habitantes de ambos lugares. Al final tendrán que unirse las compañías para flotar sus propios barcos de mercancías o el uso y abuso de determinadas empresas acabarán haciendo más rentable vivir en España. Ahora ya no sé si es el mar el que empieza a subir o es la economía la que está empezando a empujar a Ibiza hacia abajo.

Ibiza-Andalucía Cada vez más caro

Atónito, perplejo, mosqueado, robado y estafado. Así me he sentido cuando he leído un twitter en la red de @soloibiza . Después me he ido a comprobarlo y encima es cierto. Los días 10 y 11 de abril, volar desde Ibiza a Madrid y vuelta cuesta ochocientos euros sin utilizar una compañía de bajo coste. Si un avión tiene unas 150 plazas, en un trayecto de un día ida y vuelta de una hora cada uno la compañía estaría ingresando ciento veinte mil euros. Al cabo de un mes, con el avión parado durante las 22 horas restantes, estaríamos hablando de tres millones seiscientos mil euros. La facturación anual: más de cuarenta y tres millones de euros. Si descontamos la gasolina, el salario de los trabajadores, el mantenimiento y el parquin del aeropuerto, ¿alguien me podría decir cuantos aviones podríamos todavía comprarnos? Que no es un vuelo internacional con destino a Cancún oiga. Que es un vuelo de quinientos kilómetros a un destino cuyos habitantes no pueden más que salir en barco si el mar lo permite o en avión. Tal ver por eso se declaró la obligación de servicio público los viajes entre Ibiza y la península. ¿Conocen de algún servicio público que cueste cuatrocientos euros la hora? Pues ya tienen uno.

Y esto es sólo el primer vuelo para llegar a Andalucía, porque tampoco estas compañías tienen vuelos directos. Tan sólo las de bajo coste mantienen algunos vuelos con Málaga y Sevilla, y no todo el año. ¿Qué justifica este precio? Nada. Los trayectos entre Madrid y Barcelona son más largos y su precio es infinitamente inferior. Lo que sí podemos considerar es la opción del abuso. Al no haber muchas compañías tras la caída de Spanair y la retirada de Ryanair del mercado de invierno los precios los establecen quienes se quedan con la línea casi en exclusiva. Tal vez por eso cuando veo la huelga que planea por la llegada de Ibexpress me entra la risa. Tal vez esperen que sigamos pagando estos precios tan bárbaros. Igual me declaro yo en huelga de coger aviones.

Ya es primavera en Ibiza

Ya es primavera en Ibiza

Cuando llega el mes de febrero, Ibiza empieza a tomar un color blanco y rosado. Son los almendros que empiezan a florecer y avisan del preludio de la primavera. La isla se pone en marcha y comienza a despertar lentamente. Los campos empiezan a abandonar ese intenso tono marrón con los primeros brotes de la temporada. Tan sólo un mes después, el color verde intenso se hace visible por cada rincón ibicenco. Comienzan a llegar las primeras flores e Ibiza se convierte en un auténtico jardín en el mar.

Salvo que sufras una alergia al polen, Ibiza se convierte probablemente en el mejor lugar del mundo si amas la naturaleza, el campo y la playa. Mucho más mientras más al norte. La curiosa orografía ibicenca te va a permitir disfrutar de varios microclimas a lo largo de sus treinta y poco kilómetros.

En el sur, en plena salinera, vamos a encontrarnos la colonia de flamencos. Desde las cálidas aguas que bañan la playa de Es Codolar podremos disfrutar del arte de su pesca. Aquí abunda la vegetación mediterránea. A media que avanzamos hacia el centro de la isla disfrutaremos de un ambiente más fresco. Santa Inés presume de las noches más frías, tanto en verano como en invierno. Es un clima casi peninsular. Sin embargo esta sensación dura poco. Desde aquí descendemos hacia el norte. Los vientos procedentes del mar han creado un paisaje verde típico en la zona. Los campos de cultivo y los grandes frutales predominan a la vista sobre las huertas payesas. Por último nos queda el este, con amaneceres alegres y el oeste, donde las puestas de sol se unen a los vientos que suelen entrar por este lado de la costa.

Ya es primavera en Ibiza. Las aves migratorias están aquí para dejarnos también un cielo colorido. La presencia de flamencos y garzas completan un paisaje que no deja de ser un auténtico tesoro.

 

Ibiza-Eivissa Depende del dinero

Hace unos días estaba yo por Facebook (raro) en mi habitual jornada laboral matutina. Estaba viendo una foto bastante bonita de Sant Joan de Labritja. Si lo intentan pronunciar, sepan que la J suena como una Y y la O como una U. El caso es que su autor las había titulado “Sant Joan o San Juan”. Al poco tiempo le corregían de su imperdonable error. ”Los topónimos no se traducen”. En realidad no era una traducción, sino una recuperación histórica del nombre que la localidad  había tenido a lo largo de tres siglos. Pero yo por las mañanas no tengo ganas de jaleo.

Al rato entró un  tal Juanjo Cardona. portavoz de GentxEivissa, Conseller al Consell d’Eivissa y Regidor en Sant Antoni por el PSOE-Pacte. Al menos eso ponía en su perfil. Supongo que estaría de vacaciones porque con tanto cargo y responsabilidad aún no logro entender como tiene tiempo de navegar por las redes sociales hasta entrar en la página de Facebook de una web que, aún nominada a algún premio, tampoco es la más puntera en Facebook de Ibiza. Pero bueno, cada uno emplea su tiempo de trabajo como su jefe le permite. Algunos tienen un jefe más permisivo que otros desde luego. O igual era un caso de suplantación de personalidad. O de falta de ella. En cualquier caso este señor tan sólo utilizó una frase: “Sant Joan de Labritja (Punt)”. Traducido viene a significar algo así como “Y punto”. Me encanta el talante democrático de algunos políticos. Cuarenta minutos después, el administrador de Soloibiza (así se llama la página) había borrado su mensaje. Hizo bien desde mi punto de vista. Si este usuario era quien decía ser, aprovechar el trabajo de otros para ganar adeptos a su causa me parece cuando menos feo. Tampoco me parece mucho más loable establecer como imperativo el término catalán cuando en la página oficial de turismo de Ibiza (¿no era Eivissa?) se emplean términos como “San José” o “San Juan”. Todavía me parece más sangrante que estas publicaciones se estableciesen durante el mandato anterior presidido por el partido al que pertenece este señor (o usuario). No sabemos si se trata de una suplantación de personalidad como decimos,  dejemos abierta la duda, pero ese imperativo sonó fuera de lugar, tono y por supuesto, coherencia.

Yo sigo pendiente de que publiquen alguna referencia a otros pueblos de la isla. Tengo muchas ganas de ver como se consigue escribir en castellano términos como Sant Llorenç de Balàfia. Igual que el catalán no permite el uso de la virgulilla no he encontrado ninguna aceptación castellana del uso de la cedilla o el acento abierto. La no traducción de los topónimos se la podríamos dejar a ciudades como Saragossa, Terol o Conca. O a la propia Ibiza-Eivissa, cuyo nombre castellano es utilizado comercialmente por su popularidad, aunque de puertas para adentro vivamos en la catalana. Lo que tengo muy claro es que si para ellos yo nací en Andalusia, a mi me seguirá encantando el pueblo de San Juan.

LLega la semana santa a Ibiza

Si bien es cierto que para algunas fechas me encuentro un poco nostálgico del sentir andaluz, para otras este sentimiento cambia por completo. Y eso me pasa cuando llega la semana santa a Ibiza. No es que no me gusten los palios e imágenes recorriendo la parte antigua de las ciudades entre velas y cirios. Considero que es una imagen popular que pertenece a la tradición. La orfebrería es llevada a un punto artístico de valor incalculable. Pero quizás sea ese mismo derroche el que a ratos me tira para atrás. Conste que no tengo absolutamente nada en contra del “capillismo”. Cada uno es muy libre de expresar sus sentimientos y emociones de la forma que le venga en gana. Lo que me termina molestando es el negocio extraño que se produce detrás. No conozco una empresa que mueva más dinero negro en toda la tierra. Pero supongo que al final nos tenemos que quedar con el sentir de la gente. De mucha, muchísima gente.

Pero yo desde que llegué a Ibiza me convertí en un obseso de la tranquilidad. ¿Tranquilidad en Ibiza? Pues sí, mucha, muchísima tranquilidad. Aquí la semana santa tiene otro sentir. Tan sólo salen hermandades la noche dónde lo hace toda España. Lo más curioso es la transformación que ha sufrido en estos últimos años. De los pasos con rueda que se llevaban al principio a los pasos con costaleros que recorren el casco viejo hay un trecho importante. Aquí se deja notar una cultura que ha estado enviando inmigrantes durante los últimos cincuenta años, la andaluza. Nada más por eso, voy a ver la procesión cada año. El resto de días son de una fiesta absoluta. Pero no la que ustedes están pensando. Fiesta, para los que vivimos aquí, es algo tan simple como salir al campo a ver como crecen millones de flores. O visitar a los flamencos que ya empiezan a llegar. O algo mucho más sencillo. Irnos a la playa y tomar el sol mientras los niños juegan en la arena.

¿Alquilamos un barco entre todos?

Son muchos los que llegan a Ibiza y se quedan con las ganas de alquilar un barco. En el fondo todos nos sentimos un poco marineros y a quien no le gustaría surcar el mar infinito en un velero. Claro que luego ves los precios y ya entiendes porque te mareas nada más pisar la cubierta. En realidad, si lo comparas con un hotel de categoría elevada, tampoco resulta tan caro. Yo diría que incluso te ahorras un pastón. Está claro que en el barco tienes que pagar el gasoil que gastas, la comida, la embarcación y el patrón, como poco. Pero si empiezas a sumar lo que te va a costar la habitación del hotel, el alquiler del coche en Ibiza, la gasolina, los restaurantes y las veces que salgas, igual al final te has gastado muchísimo más que pasando una semana en barco visitando la costa ibicenca.

Es otro tipo de turismo, está claro. Algunos ya no tenemos edad para andar de discoteca en discoteca aguantando pisotones, empujones, sablazos en la barra y, por supuesto, según que espectáculos que sobrepasan lo erótico. Al menos no con nuestra pareja al lado. Más bien nos apetece disfrutar de rincones tranquilos, con nuestra familia o amigos. Agradecemos más un baño en una cala solitaria que un local lleno de gente, aunque sea del otro sexo. Además, eso ya lo tenemos en nuestra ciudad. Disfrutar del sonido del viento en las velas es algo de lo que muy pocos pueden presumir. Ibiza es un lugar fantástico para ello. Algunos son más amantes de la velocidad, y en vez del velero deciden tomar un fuera borda para cruzar las aguas hasta Formentera. Allí lo típico es desembarcar para comerte tu paellita correspondiente al lado de un buen vino. Son distintas formas de ver la vida.

Para este verano ya tengo programadas visitas. Es uno de los grandes inconvenientes de vivir en una zona turística. Aunque para no meterlos en casa, ya he pensado la mejor opción. “¿Alquilamos un barco entre todos?” Total, me voy a gastar lo mismo que sacándolos a cenar por los restaurantes de la isla. Al menos así también disfruto yo.

Comienza la temporada de hoteles en Ibiza

Pues sí. Comienza la temporada de hoteles en Ibiza. Y yo ya tengo a media familia de mala leche. Si en algo son capaces de ponerse de acuerdo los malagueños, granadinos, cordobeses, gaditanos y sevillanos que conozco, es en la mala uva que les produce el arranque del verano. Algunos ya han recibido el aviso para incorporarse. No es que no tengan ganas de trabajar, que conste. Pero durante seis meses muchos de ellos no disponen de un sólo día libre. En algunos casos casi viene en el contrato. En otros no viene, pero tampoco tienen la posibilidad de librar un sólo día. Y los más afortunados, aquellos que pueden librar al principio y fin de temporada, se lamentan de descansar en días dónde lo único que pueden llegar a hacer es la compra para el resto del mes.

El verano en la isla es un tanto atípico. Ves a la gente llegar a su alojamiento en Ibiza con una sonrisa de oreja a oreja dispuesta a disfrutar de sus vacaciones. Mientras, la gente que vive en la isla durante todo el año apenas encuentra un momento disponible para llegar hasta alguna playa. Tampoco hay ganas que conste. Después de todo un día sudando la gota gorda lo que apetece es llegar a casa y tumbarte frente al aire acondicionado. Puede que no sea sano. Pero menos sano es trabajar a todo trapo en unas condiciones de humedad que permitirían la cría de carpas. No se piensen que aquí la calor es seca. Aquí puedes respirar. Si te lo permite el sudor claro.

Quizás lo que más fastidia es oír a la gente comentar “Que isla más guay. Seguro que te lo pasas genial.” Sí, cuando tú te vas. Ibiza en invierno es un paraíso. En verano, para los que viven del turismo, es una forma de ganarse la vida durante seis meses para descansar los otros seis. Eso si no te llaman del Inem. Aunque últimamente, tampoco es que llamen mucho.

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