Mallorca e Ibiza por el catalanismo

Tengo que reconocer que había olvidado este blog. El hecho de ser padre deja reducida tus horas libres a la mínima expresión. Después de hablar largo y tendido en una reunión del colegio sobre el uso del trilingüismo en las Islas Baleares, alguien me recordó un  artículo que escribí hace un tiempo sobre el catalanismo en Mallorca e Ibiza. Esta mañana me he acordado y he entrado a toda prisa en el blog. Cuando me he visto los comentarios, he comprendido que la ignorancia, la incultura y el desarraigo son el mayor problema de la sociedad balear.

Voy a explicar la situación, desde mi punto de vista, porque de otra forma no puede ser.

  1. Ibiza y Mallorca son tan catalanas como Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela, Costa Rica y el resto de sudamérica, a excepción de Brasil, son españolas. Se puede aceptar el sentimiento de “Madre patria”, pero hasta ahí hemos llegado.
  2. Cataluña nunca fue un país. Aunque también es cierto que país en catalán tiene un significado más plural del que pueda tener en castellano. A las respectivas academias me remito. En catalán, país puede ser aplicado a una región o zona. Nada que ver con un gobierno o reinado. Como tal, el Reino de Cataluña nunca existió, mucho menos, el país catalán, al menos en castellano. Para un catalán probablemente existirá un País Catalá, tanto como el País de Figueres, la Barceloneta o la república independiente de mi casa.
  3. En un mundo globalizado, donde cada vez se tiende más a la unión entre empresas, regiones, países, y hasta vecinos, se unen para reducir costes, llegan cuatro iluminados a intentar encarecer un poquito más esta vida. Si en pro de un sentimiento, hay que pagar más, al menos que sea para salvar a las ballenas.
  4. El catalán no va a desaparecer. No me toquen las narices. Lo que no han conseguido reyes, emperadores, repúblicas y dictadores, ahora lo va a conseguir la democracia. Para tirarse de los pelos más íntimos. Si utilizo términos castellanos para referirme a localidades, estoy en mi pleno derecho. Uno, porque me viene en gana. Dos, porque las localidades pasaron a tener nombre catalán hace cuatro días como el que no quiere la cosa. Tres, porque hay nombres que son impronunciables en castellano (Eulària por poner un ejemplo, es tan impronunciable en castellano como España en catalán) . Cuatro, porque Mallorca, Maiorca o Majorca no te molestan porque vives del turismo. Cualquier turista llama a la isla Ibiza pero si no te digo Eivissa soy un fascista repugnante que tendría que ser expulsado del planeta. Cinco, porque mi suegro no es de Conca, que no está al lado de Terol y Sara no gosa.
  5. El día que los países catalanes sean independientes ¿yo seré un extranjero?. ¿Tendré que hacer las maletas para que me deportéis? Y cuando nos hayáis mandado a miles de andaluces de vuelta, expropiaréis nuestras casas? Total, os van a sobrar otras miles. O igual nos llamáis para que volvamos a ocupar nuestros puestos de trabajo, esos que sostienen vuestra economía turística. Pero os recuerdo que para entonces la llamada será internacional y prometo dejaros en espera. “Ha llamado usted a los países españoles…”

Por cierto, queridos papás y mamás. Yo estoy en contra del trilingüismo en las aulas. Deberíamos tener además chino y árabe. Una lástima que no se implantase esta medida hace cuarenta años. Así los profesores no tendrían que recibir clases de inglés. Puede que haya evolucionado la sociedad, pero algunos (muchos) parecéis estar acuñados en la peseta.

Dos meses en Mallorca

Ya estoy en casa. Estaba como loco por volver a pisar Ibiza después de pasar algo más de dos meses en Palma de Mallorca. Expansión de la empresa lo llaman. Después de abrir un nuevo alquiler de coches en Mallorca hacía falta alguien con experiencia en turistas malhumorados. No ha estado mal como experiencia pero he extrañado mi cama y sobre todo, mi ordenador con una conexión a Internet como Dios manda.

De Mallorca no puedo hablar mal. Todo lo contrario. En los pocos días de descanso que me han dejado he tenido la oportunidad de conocer a la hermana mayor. Poco tiene que ver con Ibiza desde luego. Hacía muchos años que no recorría cien kilómetros para ir a una playa. La falta de costumbre lo hace agotador, pero desde luego merece la pena. Ha sido el único momento en que me ha parecido estar en Ibiza. Poco o nada tienen que ver las pequeñas calitas solitarias con los grandes tumultos de la playa. A algunos puede que les guste, pero ya les digo que he estado dos meses viendo nada más que gente, y a veces uno necesita tranquilidad.

En lo que no he dudado ni un momento ha sido en la visita a lugares culturales más interesantes. No entiendo como puedes ir de vacaciones a un lugar y simplemente no disfrutar de su cultura. La catedral del Palma, al lado de la ibicenca, es majestuosa. Recorrer la muralla junto al puerto es una experiencia muy agradable. Francamente hermoso, el Pueblo Español. Por cada calle me parecía ver alguna réplica a pequeña escala de otros monumentos repartidos por la geografía ibérica. Por primera vez he entrado a un castillo. Situado en las afueras de la ciudad, un guía nos estuvo contando las leyendas que guardaban sus muros, sus asedios. Uno siente envidia de quien puede vivir contemplando todo el puerto de Palma con la ciudad a sus pies.

Otro de los momentos más interesantes que he tenido la oportunidad de disfrutar ha sido la visita a las cuevas. Con paseo en barca sobre aguas milenarias, quien entiende una estalactita como la huella del paso de mucho, muchísimo tiempo, no puede más que rendirse a tanta paz y belleza. Salí con los pelos de punta. Tan sólo me quedaron las ganas de tirar una foto, aunque fuese pequeñita, pero estaba prohibido.

Mallorca es casi un país donde encuentras montañas nevadas, playas, campos y una cultura diferente. He tenido la suerte de disfrutar de coche gratis (nada más le faltaba a la empresa, no dejarme más que un bonobús), pero tengo que volver de vacaciones. Me he quedado con la sensación de haberme perdido mucho.

Ibiza: catalanistas y su fobia al andaluz

Si eres de los que piensan que los andaluces son bien recibidos en todos sitios, te voy a contar un secreto: estas muy, pero que muy equivocado. Hace un par de semanas fue el Rocío. La colonia de andaluces, o mucha parte de ella (no me incluyo porque a mí todo lo que tenga que ver con la iglesia me resbala) celebraron su peculiar camino. Fue una tarde y una mañana, para que nos entendamos. Tampoco salieron recorriendo toda la isla de punta a punta. Entre los que veían pasar las carretas se encontraban los curiosos por un lado, los que tenían que trabajar y no podían asistir por otro, y por último los que miraban con una extraña mezcla de envidia y asco. Envidia por el ambiente. Y asco por representar la cultura que representan, la andaluza.

Cada vez que entro en cualquier red social plagada de estos catalanistas de pueblo me encuentro con las mismas referencias sobre los andaluces. Cuando quieren humillarnos nos escriben en andaluz. Primera catetada, pues el andaluz no se escribe, o sería un idioma. No dicen Andalusia por imitar nuestro acento. Lo dicen en perfecto catalán. Segunda catetada, pues los topónimos, según ellos mismos argumentan, tampoco se traducen. En la última bronca social que presencié habían cambiado incluso el nombre a una iglesia. Tercera catetada. Da igual si la diócesis puso el nombre en castellano. Ni topónimos ni leches. Lo traducen y punto. Así que San Fernando, San Juan o San José, no existen, no busquen la iglesia. Éstas no son más que productos de los colonos vagos, catetos y chusma (para ellos) que han conseguido levantar una isla a base de trabajo, sudor y lágrimas. Igual ahora con la crisis, les toca emigrar a ellos, como hicieron sus antepasados desde los años 60 hacia atrás.  Lo mismo cuando les toque trabajar en las mismas condiciones que esa “panda” de andaluces, se les acaba la tontería.

Se alquila coche en Ibiza para salir de la crisis

Mal está pintando también la crisis en Ibiza. Muy mal. Lo último que me encuentro son anuncios para alquilar coches particulares en Ibiza. La idea es sacar lo que se pueda y como se pueda, a riesgo de perder lo que se tiene. Total, o lo pierdes tú o te lo quita el banco. O puede que sucedan las dos cosas. Claro que realizar este tipo de alquileres tiene más riesgos que ventajas. Para empezar porque las aseguradoras no se hacen cargo de golpes cuando el coche se ha “prestado”. Así que tanto el que alquila como el que decide alquilar se pueden ver envueltos en un accidente y aquí se les va a caer el pelo. Ya no hablamos de que estos vehículos apenas son revisados y te pueden fallar cuando menos te lo esperes, que también sucede. Un accidente de cierta gravedad (y en Ibiza hay muchos) puede dejarte en plena insolvencia. Demasiados riesgos para tampoco beneficio.

Pero si la cosa puede pintar mal para el que alquila, ya ni les cuento como pinta para el propietario. Un golpe que te mande el coche al taller en pleno mes de junio, julio o agosto puede suponerte un buen puñado de días sin coche y una factura que quita el hipo. Si a las pésimas carreteras secundarias de la isla le unimos el aumento de coches que sufre la isla en estos meses, lo único que tenemos son un buen puñado de partes al día y un trabajo frenético en las aseguradoras. Y como la isla es pequeña, pues no está compuesta precisamente por un gran número de talleres. Y si además te falta la pieza que tienen que enviar de fábrica, pues despídete del coche por un mes. De darle una manita de pintura ya si acaso lo dejamos para el invierno.

Ibiza: bellotas en foto

Ayer paseaba por la fiesta medieval que ya, cada año, en el mes de mayo, llena las calles del casco antiguo de Ibiza. Yo creo que no queda nadie de la isla que no ponga un pie para al menos ver los puestos tradicionales (bueno, ya, una funda para el móvil con auténtico pellejo de oveja no es muy tradicional, pero hagamos como que no lo hemos visto).

Entre las curiosidades de este año destacaba un queso verde. Yo creo que no había nadie a quien no le pasase desapercibido, ni por el color del queso ni por el olor de la tienda. Todo entraba dentro de lo normal hasta que llegué a un puesto de chacina (charcutería si eres los lectores que viven más al norte de Despeñaperros). “Jamón de bellota”. Yo creo que tenía truco el cartelito. Normalmente te ponen una muestra de productos para que lo cates. Yo probé el jamón. Y ví la foto de una bellota. Yo, y el cochino. Los dos vimos la foto de la bellota probablemente pero ninguno de los dos catamos una hace muchísimo tiempo. Es más, probablemente, por el color y el tamaño del jamón, tampoco me queda muy claro si el cochino no sufriría una crisis de identidad y en realidad era de otra especie. Pero de otra especie en peligro de extinción, porque al precio que se estaba vendiendo parecía el elefante del rey.

A mi estas fiestas me parecen una forma excelente de patrocinar la cultura y las raíces de un pueblo, vaya por delante. Lo que no me queda tan claro son los tenderetes de productos artesanales que te encuentras por el camino. En algunos hasta me hubiese parado a buscar el Made In Taiwan, pero me daba cosa. Hasta juguetes de los chinos he visto vender. Y tres euros más caros. La comida, en muchos casos, rancia y expuesta al calor durante horas. Y a precio de risa. Ni haciéndole la cesárea a la gallina te sale una tarta más cara que en el medieval de Ibiza. Un poquito de respeto por favor, que estamos en crisis.

Emigrando a Ibiza cada seis meses

Mira que no trabajo en una empresa de hoteles en Ibiza, pero cada día me llegan docenas de currículos de andaluces buscando un puesto de trabajo en el sector de la hostelería. Aunque bien deberían saber que Ibiza ya no es lo que era hace veinte o treinta años. Ya no hay tantas empresas que destinen espacio para alojamiento de personal y cada vez se recurre más a gente con residencia en la propia isla. Los últimos ajustes del sector no han hecho más que acelerar esta situación. Y aun así, son muchos los que siguen intentando encontrar un puesto de trabajo aventurándose a uno no sabe qué exactamente. A ganar dinero probablemente no. Para empezar porque si te tienes que gastar parte de tu sueldo en alquilar una habitación (de un piso ya no hablamos) y además a comer, un trozo de pastel enorme de tus ganancias se van a quedar en la isla. Va a ser técnicamente un lo comido por lo servido.

A esos gastos tienes que sumarle el billete de ida y vuelta hasta la isla. De pisar las discotecas o salir de marcha ya ni hablamos. El presupuesto no da para tantos. Y aun así son muchos los que lo siguen intentando. Ibiza es un lugar idílico para vivir, no nos engañemos. Si te quitas de encima la fobia que supone vivir rodeado de agua y quedarte incomunicado cuando el tiempo y/o las huelgas lo deciden, te encuentras en un auténtico paraíso. Si te adaptas al “¿Para cuando dices que lo quieres?” también tienes bastantes probabilidades de sobrevivir. Al final del verano te quedará probablemente el finiquito y, con suerte, un buen recuerdo. Aunque son pocos los afortunados que pueden hablar bien de la isla cuando llegan para trabajar siete días a la semana durante seis meses seguidos. Así no hay quien la disfrute.

Otro nuevo incremento a los vuelos de Ibiza

De verdad que hay veces que cuando cree tenerlo visto todo, llega algo que lo supera. Ahora, al encarecimiento de los billetes de barco y avión se suma un nuevo problema. Suben las tasas aeroportuarias. Alguien debe hacer algo y debe hacerlo ya. Porque esto está alcanzando tintes de auténtica tragedia para el sector turístico, que en Ibiza representa el cien por cien de su economía. Y la están hundiendo sin que nadie levante medio dedo para salvar a la isla. Ni dentro, ni fuera.

Esta semana santa pasada ya ha habido varias cancelaciones. Los más afectados han sido los agroturismos, cuyas puertas se mantienen abiertas durante todo el año. Esta vez la causa no ha sido ni una huelga de pilotos, ni de controladores, ni el mal tiempo. El motivo ha sido exclusivamente la falta de vuelos y el precio que alcanzaban los pocos billetes que quedaban disponibles. Más pérdidas para una de las pocas industrias que no ha visto caer su producción en plena época de crisis.

En algún sitio habrá que buscar culpables. Aquí no vale la ley de la oferta y la demanda para un trayecto aéreo declarado de interés público. Por mar o por tierra, salir o entrar en Ibiza depende exclusivamente de ellos. Cuando un trayecto que cuelga el cartel de completo cuesta quinientos euros y realiza un recorrido inferior al que hay entre Barcelona y Madrid es que está habiendo un claro abuso por parte de algunos. Yo no sé si esto realmente vulnera el derecho de las empresas a establecer sus tarifas. De lo que sí estoy seguro es que vulnera el derecho de las islas y los isleños a trasladarse hasta la península y a recibir un trato equitativo respecto a otras zonas turísticas. Para que después digan que vivir en Ibiza es un privilegio. Pues demasiado caro.

Continúa el acoso a Ibiza

Pues si antes de las vacaciones me marchaba con malas noticias sobre los vuelos, ayer llego y me encuentro con peores noticias sobre los barcos. Las compañías de transporte marítimo se han unido a la cruzada y están empezando a cobrar auténticas barbaridades por cubrir la ruta que separa Ibiza de España. Porque esto ya se sale de madre, ya no parecemos ni españoles.  Transmediterránea no permite realizar reservas de embarcaciones con lo que deducimos que ha dejado de realizar este trayecto. Balearia si que te deja, pero cruzar desde Valencia a Ibiza para una pareja con dos niños se te monta en cuatrocientos euros. Embarcar el coche desde la península ya se vuelve un precio de auténtica locura.

Resulta absurdo si tenemos en cuenta la gran afluencia de público y las mayores distancias con Palma de Mallorca por ejemplo, donde el precio del billete se vuelve considerablemente más bajo. Está claro que alguien va a pagar las consecuencias de las multas que estas compañías han recibido por su comportamiento a todas luces ilegal. Y lo peor es que cada vez queda más claro que entre aviones y barcos quien va a terminar pagando el pato va a ser la industria turística de Ibiza y Formentera. Nos espera un año realmente cruel. Esperemos que la llegada de las compañías de bajo coste alivie en parte la gran presión que están soportando las islas. Dónde no hay nada, absolutamente nada que hacer es en el incremento de la carestía de vida que más pronto que tarde empezaremos a sufrir los habitantes de ambos lugares. Al final tendrán que unirse las compañías para flotar sus propios barcos de mercancías o el uso y abuso de determinadas empresas acabarán haciendo más rentable vivir en España. Ahora ya no sé si es el mar el que empieza a subir o es la economía la que está empezando a empujar a Ibiza hacia abajo.

Ibiza-Andalucía Cada vez más caro

Atónito, perplejo, mosqueado, robado y estafado. Así me he sentido cuando he leído un twitter en la red de @soloibiza . Después me he ido a comprobarlo y encima es cierto. Los días 10 y 11 de abril, volar desde Ibiza a Madrid y vuelta cuesta ochocientos euros sin utilizar una compañía de bajo coste. Si un avión tiene unas 150 plazas, en un trayecto de un día ida y vuelta de una hora cada uno la compañía estaría ingresando ciento veinte mil euros. Al cabo de un mes, con el avión parado durante las 22 horas restantes, estaríamos hablando de tres millones seiscientos mil euros. La facturación anual: más de cuarenta y tres millones de euros. Si descontamos la gasolina, el salario de los trabajadores, el mantenimiento y el parquin del aeropuerto, ¿alguien me podría decir cuantos aviones podríamos todavía comprarnos? Que no es un vuelo internacional con destino a Cancún oiga. Que es un vuelo de quinientos kilómetros a un destino cuyos habitantes no pueden más que salir en barco si el mar lo permite o en avión. Tal ver por eso se declaró la obligación de servicio público los viajes entre Ibiza y la península. ¿Conocen de algún servicio público que cueste cuatrocientos euros la hora? Pues ya tienen uno.

Y esto es sólo el primer vuelo para llegar a Andalucía, porque tampoco estas compañías tienen vuelos directos. Tan sólo las de bajo coste mantienen algunos vuelos con Málaga y Sevilla, y no todo el año. ¿Qué justifica este precio? Nada. Los trayectos entre Madrid y Barcelona son más largos y su precio es infinitamente inferior. Lo que sí podemos considerar es la opción del abuso. Al no haber muchas compañías tras la caída de Spanair y la retirada de Ryanair del mercado de invierno los precios los establecen quienes se quedan con la línea casi en exclusiva. Tal vez por eso cuando veo la huelga que planea por la llegada de Ibexpress me entra la risa. Tal vez esperen que sigamos pagando estos precios tan bárbaros. Igual me declaro yo en huelga de coger aviones.

Ya es primavera en Ibiza

Ya es primavera en Ibiza

Cuando llega el mes de febrero, Ibiza empieza a tomar un color blanco y rosado. Son los almendros que empiezan a florecer y avisan del preludio de la primavera. La isla se pone en marcha y comienza a despertar lentamente. Los campos empiezan a abandonar ese intenso tono marrón con los primeros brotes de la temporada. Tan sólo un mes después, el color verde intenso se hace visible por cada rincón ibicenco. Comienzan a llegar las primeras flores e Ibiza se convierte en un auténtico jardín en el mar.

Salvo que sufras una alergia al polen, Ibiza se convierte probablemente en el mejor lugar del mundo si amas la naturaleza, el campo y la playa. Mucho más mientras más al norte. La curiosa orografía ibicenca te va a permitir disfrutar de varios microclimas a lo largo de sus treinta y poco kilómetros.

En el sur, en plena salinera, vamos a encontrarnos la colonia de flamencos. Desde las cálidas aguas que bañan la playa de Es Codolar podremos disfrutar del arte de su pesca. Aquí abunda la vegetación mediterránea. A media que avanzamos hacia el centro de la isla disfrutaremos de un ambiente más fresco. Santa Inés presume de las noches más frías, tanto en verano como en invierno. Es un clima casi peninsular. Sin embargo esta sensación dura poco. Desde aquí descendemos hacia el norte. Los vientos procedentes del mar han creado un paisaje verde típico en la zona. Los campos de cultivo y los grandes frutales predominan a la vista sobre las huertas payesas. Por último nos queda el este, con amaneceres alegres y el oeste, donde las puestas de sol se unen a los vientos que suelen entrar por este lado de la costa.

Ya es primavera en Ibiza. Las aves migratorias están aquí para dejarnos también un cielo colorido. La presencia de flamencos y garzas completan un paisaje que no deja de ser un auténtico tesoro.

 

Ideal.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.