Y a mí me está causando paranoia. Tanto hablar que si el precio del suelo sube o baja, de si se especula. Y resulta que el suelo simplemente, se desplaza. Cada vez que pongo las noticias, alguna parte de España se está moviendo. Hoy volvía del colegio y miraba una zanja. Probablemente lleve allí más tiempo que yo. Pero por mi cabeza sólo pasaba un corrimiento de tierras. “Esto también se mueve.” Que España es una zona geológicamente activa, lo sabemos. Pero no nos queremos hacer a la idea. Las canarias son un hervidero, Hierro es sólo el extremo en crecimiento. En Granada se derrumban las casas cuevas. Y Murcia…
Hoy aparece un informe en el que se actualiza la situación de los terremotos de Lorca. El informe indica que la peligrosidad de la zona es alta y que incluso no se descartan otros movimientos similares en zonas próximas a Lorca. Resulta que Lorca se encuentra cerca de un tramo de la falla de Alhama de Murcia. El terremoto lanzó las ondas sísmicas contra el núcleo de la ciudad. Un terremoto de cinco grados en la escala de Richter no está contemplado en la construcción de las viviendas de la zona. Dicho en otras palabras. Hemos estado construyendo sin ton ni son para levantar el país unos edificios que no estaban preparados para soportar un terremoto de cinco grados. De los ocho de Japón no hablamos. Eso formaría parte del término hecatombe. Aunque para mí, ocho muertos por no construir edificios como Dios manda, también se puede considerar hecatombe. Un pueblo que no puede volver a sus casas, es otra hecatombe.
En plena crisis del ladrillo, lo importante son las vidas humanas que corren peligro. Ahora hay que explicar que tanto ladrillo junto sólo va a servir para hacer escombros en alguna localidad cercana.

