El abuelo que siempre miraba al frente

Me gusta caminar. Me lo pide el cuerpo, pero sobre todo la mente. Quemamos calorías y movemos el esqueleto sin darnos cuenta. Pero ya les digo que para mí supone, sobre todo, un alivio mental, una vía de escape para las tensiones, para sanar las heridas infringidas por la inmersión diaria en una realidad fagocitante y muchas veces desalmada. En estas caminatas, que normalmente coinciden con el trayecto de ida y vuelta entre casa y el curro, aprovecho para abrir los sentidos de par en par. Oigo, escucho, huelo, pero sobre todo veo. Veo a la gente. Y en estos paseos coincido siempre con un señor mayor, calculo que brincando los ochenta, que me tiene absolutamente fascinado. Siempre vestido con chaqueta y corbata. Sombrero aboinado con visera. Sentado en el mismo banco. Erguido. Gafas de pasta. Mano izquierda apoyada sobre un bastón de madera con empuñadura dorada. Siempre mirando al frente. Tranquilo. Sereno. Impertérrito.

Nunca he hablado con él. Y creo que nunca lo haré. Prefiero imaginarme su vida y sus pensamientos antes que conocerlo. Me lo imagino atónito por ‘esta juventud’, asida al móvil como el prende su arrimo, alelada por la pantalla y vasalla del teclado. Perplejo por el gesto mohíno de todos los que pasan por delante de él todas las mañanas, incluido posiblemente el mío. A él le van a hablar de crisis y fatigas. A él que sufrió las penurias de la postguerra y el quebranto de acostarse con el estómago yermo. Me lo imagino preocupado por el destino de esos inmigrantes que, ateridos por la frigidez del albergue, deambulan desvanecidos como él lo hizo cuarenta años atrás por las calles de Dusseldorf o Dresde, buscando el jornal. Buscando el Dorado del Norte. Me lo imagino flemático ante la pesadumbre de quienes justiprecian el presente como el principio del fin. Pero sobre todo me lo imagino indignado -profundamente indignado- con una sociedad que arrincona la sapiencia de quienes han escrito una biografía a base de superar infortunios y fatalidades. De quienes acopian el tesoro de haberlo vivido casi todo.

Somos así de estúpidos. Hace mucho tiempo que cometimos el gravísimo error de soslayar a los mayores. De ignorarlos. De no escucharlos. Y así nos está yendo. Buscamos complejos y costosos remedios a problemas que los abuelos han padecido y resuelto con éxito. Ellos, que se han convertido en piezas clave de ese cuento chino llamado ‘conciliación’, que sustentan con su pensión los peculios de miles y miles de hogares, que están dispuestos siempre a darlo todo a cambio de nada, son postergados de manera canalla en cualquier banco de cualquier plaza de cualquier ciudad. No sé si la crisis es un estado de ánimo. Pero sí tengo claro que la salida a la crisis pasa por recuperar el sentido común y el valor de las personas. Y sobre todo el valor de la experiencia.

Los peor pagados

Jaén se empobrece. O para ser más rigurosos, se empobrecen sus habitantes. La principal razón se llama 40 por ciento de paro. Más de 107.000 paisanos que no trabajan y no cobran. Problema. Pero es que hay 179.000 que trabajan y cobran… menos. También problema. Lo denuncian los sindicatos y ahora lo corroboran las estadísticas de la mismísima Agencia Tributaria. Y no hablamos de estimaciones ni sondeos, sino de lo que declararon los propios jienenses cuando hace unos meses hicieron la Renta. Los contribuyentes de Jaén percibieron en 2011 un salario medio bruto -incluido el prorrateo de las pagas extras- de 1.087 euros mensuales, mientras que en 2010 la cifra era de 1.113 euros. Un pequeño paso atrás, pero de una relevancia enorme por tres motivos. El primero porque más allá de lo que figure en los papeles, la gente gana menos. Segundo, porque la gente ya ganó menos en 2011, cuando aún no estaba vigente la reforma y los descuelgues de convenio. Y tercero porque todo lo anterior está sucediendo en un contexto inflacionista, lo que redunda en una pérdida de capacidad adquisitiva que tiene unos efectos muy perniciosos sobre las economías familiares y sobre las cuentas de Jaén en su conjunto.

Pero esto de los 1.087 euros al mes también tiene una cuarta lectura que merece un comentario aparte. Por enésima vez desde que la Agencia Tributaria divulga esta estadística -desde 1999-, los jienenses son los trabajadores peor retribuidos de las cincuenta provincias y las dos ciudades autónomas que hay en España. Para que se hagan una idea, el promedio nacional se sitúa en 1.593 euros -más de 500 euros de diferencia-. Y el de la comunidad andaluza, en 1.289 euros -cien euros más que en Jaén-. La brecha respecto a los que están en las primeras posiciones del ranquin es, sencillamente, abismal. Los madrileños, que son los líderes, perciben 1.000 euros más y los barceloneses, los segundos de la tabla clasificatoria, unos 800 euros más. Es cierto que el nivel de vida no es el mismo en un sitio que en otro, pero tampoco es menos cierto que si nos atenemos a los productos básicos de alimentación, por ejemplo, Jaén no figura precisamente entre los más baratos, según los estudios que elabora trimestralmente el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Tres cuartas de lo mismo sucede con la energía, el principal capítulo del gasto familiar, ya que las tarifas son uniformes para todo el país. Y en el caso de los combustibles más utilizados en la automoción, incluso superiores, tal y como se desprende de los informe mensuales que también realiza el Ministerio de Industria.

Otra consideración bien diferente, y que conviene tener muy en cuenta para aproximarnos lo máximo a la realidad, es que una cosa es que en el IRPF figuren los referidos 1.087 euros y otra bien distinta lo que entra en el bolsillo. Obviamente, al tratarse de dinero negro, resulta muy complicado saber a ciencia cierta cuánto dinero habría que sumarle a esos 1.087 euros. Varios profesores de la Universidad de Jaén, entre los que se hallaba el catedrático Martín Mesa, publicaron un libro este verano donde analizaban la incidencia de la crisis en Jaén y concluían que la “caja be” suponía el 25 por ciento del Producto Interior Bruto -uno de cada cuatro euros-. Un porcentaje que podía subir hasta el 30 por ciento al entender de organizaciones como Comisiones Obreras.

Las expectativas para este 2012 es que los 1.087 euros sigan menguando. El motivo ya se apuntó al principio de este artículo. Las reglas del juego cambiaron mucho desde marzo, cuando el Gobierno aplicó importantes modificaciones en el Estatuto de los Trabajadores vía decreto y posteriormente en su tramitación parlamentaria, ya finiquitada. La ley no entiende de pactos y faculta a las empresas a reducir su carga de personal para soportar caída de ingresos presentes y futuros, lo que repercutirá a la baja en los números del IRPF.

Y el salvavidas de la aceituna también pinchó

De cinco años a esta parte todo se pincha. La burbuja del ladrillo, la financiera… y también el salvavidas que mantenía a flote el mercado laboral en Jaén allá cuando los días se vuelven grises, hace frío, llueve y se desempolva el árbol de navidad.Vamos, por estas fechas. Hoy deberíamos felicitarnos porque el desempleo ha bajado en Jaén. Pero no. Hay que cambiar los verbos ‘felicitar’ por ‘lamentar’ y ‘bajar’ por ‘subir’. Amigos y amigas, tal y como se esperaba, la aceituna también ha fallado. Además, no se trata de un leve traspié, sino de un batacazo en toda regla. Una malísima noticia que, de tener continuidad en estas semanas, tendrá incidencia directa en el ‘maquillaje’ estadístico de las listas del Inem que siempre se produce por estas fechas. Y todo apunta que así sucederá. Lo que ha ocurrido es muy fácil de entender con dos números. El año pasado la cifra de demandantes de trabajo disminuyó en 3.039 personas en noviembre. Ahora se ha producido un aumento de 1.116. El día y la noche. ¿Qué ha pasado? Pues que, también del día a la noche, hemos pasado de una campaña récord a una de las más escasas que se recuerdan. Según el primer aforo, se prevé una disminución de la producción del 75 por ciento, lo que en principio supondría que la oferta de jornales menguaría en 4,2 millones. ¿Qué pasa? Pues que ya se escuchan voces en el campo que anticipan que esa estimación de -75 por ciento igual se queda corta.

En cualquier caso, el guión de esta película se empezó a escribir hace unos meses. En pleno verano, con la mitad de la humanidad de vacaciones, los sindicatos ya advertían de la repercusión negativa que tendría sobre el empleo las malas expectativas de cosecha que se estaban confirmado. Es más. En agosto ya había temporeros buscando hueco en alguna cuadrilla. Desde entonces los peores augurios no han hecho más que cumplirse. Se hablaba de un estado de emergencia social. Y parece que no era ninguna exageración. El poco fruto que pende de las ramas de los olivos está siendo recogido por las propias familias. No hace falta gente de fuera. En las pequeñas y grandes explotaciones sí está habiendo contrataciones, pero muchas menos que en temporadas anteriores. Habrá que esperar a diciembre. Lo que también está bastante claro es que muy pocos alcanzarán las 35 peonadas que dan derecho a cobrar el subsidio agrario (420 euros) durante seis meses. Tanto es así que, según el secretario general de UGT-Jaén, Manuel Salazar, hay constancia de trabajadores que se ofrecen para recolectar gratis por llegar a esas 35 jornadas. La ministra Fátima Báñez, que estuvo en Jaén hace unas semanas para reinaugurar las nuevas oficinas de la Seguridad Social, aseguró que el Gobierno era sensible respecto a este problema, pero no se mojó. Se sabe que habrá modulación de esos 35 jornales, pero poco más.

La cuestión es que ahora mismo hay 70.572 desempleados en el Inem, lo que supone un incremento del 23,02 por ciento en tasa interanual. Tan sólo Palencia, con un 25,40 por ciento, y Ceuta, con un 23,49 por ciento, presentan una evolución más desfavorable. La subida media nacional se sitúa en el 11,02 por ciento y la de Andalucía, en el 13,06 por ciento. Los índices de precariedad siguen en máximos pese a la reforma. Sólo 6.441 de los 303.140 contratos formalizados hasta la fecha eran indefinidos –un 2,12 por ciento–. Esta coyuntura está teniendo efectos muy negativos en la Seguridad Social. En el último año ‘se han caído’ 12.130 afiliados, un 5,2 por ciento en términos relativos, descendiendo hasta 221.208 cotizantes en el sistema.

Los grajos vuelan bajo

María Luisa estaba desesperada. Perdió su trabajo hace seis meses y por primera vez en su vida probó el sabor amargo del desempleo. Del ‘y ahora qué’. María Luisa –nombre ficticio para una historia cien por cien real– se puso manos a la obra desde el primer momento. Mandó decenas de currículos y llamó a decenas de puertas. Ninguna se abrió. Hasta que hace unos días, navegado por internet, encontró un anuncio que se adaptaba perfectamente a su perfil. Y además, aquí, en Jaén. «Se precisa ayudante-secretaria para trabajar con empresario joven». Se pedía que la chica fuera simpática, dispuesta a ganar un buen sueldo y con ganas de aprender. También garantizaba papeles en regla. María Luisa contactó con él y él no tardó en responderle. Quedaron para hablar por el Messenger. El fulano, que aseguraba dirigir sus empresas desde Jaén, ofrecía 1.500 euros con nómina y contrato. Jornada laboral de ocho horas de lunes a viernes y cuatro sábados. Unas condiciones laborales más que aceptables… hasta que el tipo cambió de registro. También le daría 3.000 euros en negro por complacerle y acompañarle esporádicamente. María Luisa se sintió «engañada, decepcionada y humillada como mujer y como trabajadores».

Rápidamente dio la voz de alarma en las redes sociales y a los pocos minutos ya tenía decenas de comentarios de apoyo y de indignación. También de otras amigas que aseguraban tener constancia de otros casos –algunos vividos en primera persona– en otros municipios de Jaén. «Con estas cosas te ilusionas, aunque no parezcan de todo reales», comenta María Luisa, quien agrega que «tal y como están las cosas, estas posibilidades no hay que dejarlas escapar aunque parezcan inciertas». «Me sentí agredida como persona y minusvalorada profesionalmente –añade– porque no se interesó en ningún momento por mis dotes como secretaria». «Me sentí objeto», resume María Luisa.

Y es que, como acertadamente apostillaba una allegada de María Luisa en las redes, estamos viviendo la coyuntura perfecta para que haya muchas que piquen. Estamos viviendo una coyuntura de necesidad. El paro femenino ha crecido en Jaén más del 42 por ciento en los últimos cuatro años, coincidiendo con la fase de mayor deterioro de la economía. Y las perspectivas laborales no son mucho más positivas.

Sin vaselina

Os presento a Monroe y Morrocan. Son mellizos y tienen dieciocho meses recién cumplidos. Unos angelitos. Y como sucede con todos los angelitos que tienen dieciocho meses, se hacen pipí y caca en el pañal. Y claro, con el pis y la mierdecita -con los chiquillos siempre se utiza el diminutivo-, el panderito se les pone morado y les pica. Puñeteras rozaduras. Pero no todos los traseros de todos los bebés son iguales. Lo son en apariencia, pero lo cierto es que unos son más distinguidos que otros. Los de Monroe y Marrocan, por ejemplo, forman parte del selecto club de los Niños con Culito Privilegiado. Cuando les ataca la dermatitis, su mami les dispensa, con enorme delicadeza, una cremita sanadora y reparadora que cuesta 1.900 euros. Lo que haga falta por las nalgas de esos candorosos serafines. Como supongo que ya habrán intuido, Monroe y Marrocan no son hijos de inmigrantes marroquíes que vieron la muerte cruzando el Estrecho en patera, ni de aceituneros altivos en busca de jornal, ni tan siquiera de las castigadas clases medias. Son los retoños de Mariah Carey, una señora que atesora una fortuna de 500 millones de dólares y que debe ser un portento con el micrófono en la mano. Con la cremita del pompi, desde luego, lo es.

Les confieso que de Mariah Carey sé lo justo y necesario. Vamos, sé que se llama Mariah y que se apellida Carey. No me pregunten más. No sabría decir si lo suyo es la canción de autor, la zarzuela o si toca las castañuelas. No tengo ni pajolera idea. Pero sí les reconozco que lo de gastarse 1.900 palmeros en una loción para allí donde la espalda pierde su bello nombre me dejó un tanto pasmado. Vaya por delante que me parece perfecto que Mariah Carey afloje la pasta donde le salga y en lo que le salga. Se supone que alguien que tiene 500 millones se lo ha currado ¿no? Tampoco tengo nada contra Monroe, Marrocan y sus lindas posaderas. Líbreme dios. Ojalá no se les escuezan en la vida. Pero sí me gustaría hacer una leve reflexión en voz alta sobre un mundo donde unos apoquinan 1.900 euros para el culito y a otros simple y llanamente les dan por el culito. Sin cremita, sin vaselina y sin ningún tipo de pudor. Y no se trata de algo que esté sucediendo aquí y ahora. Desde que pisamos la faz de la tierra, desde el Australopithecus al Homo Sapiens, siempre ha habido diferencias sociales. Unos siempre han tenido mucho y otros poco, muy poco o nada. El problema es que nunca ha habido tantos pobres de solemnidad. Se cuentan por millones en España y por decenas de miles en provincias como Jaén o Granada.

Y lo más alarmante -no sé qué pensarán ustedes- es que “aquí no pasa nada, señoras y señores”. Todos tranquilos. Que Mariah Carey tenga 500 millones está bien, pero también ha llegado el momento de reivindicar una sociedad digna para los infortunados. Por mucho que apriete la crisis, los dineros huyan y estraperlistas y usureros hagan caja a costa del sufrimiento. Una sociedad realmente democrática donde el precepto sacrosanto de la igualdad de oportunidades no suene a coña marinera. Y donde igual que Mariah Carey está en su derecho de sacar la Visa Oro de su bolso de Louis Vuitton y dejarse 1.900 euros en crecimita para el culo de Moroe y Morrocan, no haya ningún padre que se meta la mano en el bolsillo y no tenga dos putos euros para comprarle crema a sus hijos y para alimentarlos como dios manda.

 

El partido se juega en Bruselas

Martos, Villacarrillo, Jamilena, Villanueva de la Reina, Pegalajar… y Bruselas. Así es. La capital de Bélgica, con su Atomium y su Gran Place, también son Jaén. Allí lleva muchos años decidiéndose el futuro de la provincia y de sus 650.00 habitantes. Es el costoso peaje que debe pagar una economía subvencionada y subsidiada. Que los partidos se juegan siempre fuera de casa. Y lo que se disputa desde ayer es una auténtica final para Jaén. Los veintisiete líderes europeos intentan ponerse de acuerdo en cuál debe ser el marco presupuestario en la Unión Europea para el periodo 2014-2020. Seis años decisivos porque ese viejo galeón llamado Europa debe –y tiene– que mudar la piel para convertirse en un buque robusto y bien armado que deje atrás los revueltos mares de la crisis y afronte el futuro con afán de liderazgo. Un objetivo que sólo se consigue poniendo dinero encima de la mesa y acertando en cómo y para qué gastarlo. Y ahí es donde aparece Jaén, ‘el grumete’. De ese presupuesto dependen dos cosas muy importantes. Las subvenciones a la agricultura, con incidencia directa en unas 110.000 familias olivareras –casi la mitad de los hogares que hay en Jaén–. Y los fondos de cohesión, fundamentales para que zonas como Jaén se equiparen en desarrollo con los territorios más prósperos.

Conviene detenerse en los dos aspectos anteriores porque nos jugamos mucho y porque se trata, precisamente, de dos partidas sobre las que se especula que puede haber recortes. Con todas las consecuencias negativas que ello conllevaría. Esta semana ya han empezado a sonar tambores de guerra en el campo. Este jueves ya hubo concentración de agricultores y ganaderos vinculados a la UPA en la puerta de la Delegación del Gobierno central en Sevilla. Y el martes la COAG llamó a una movilización generalizada de la sociedad porque las propuestas que se están barajando en Bruselas –no podía ser en otro sitio– son un palo en toda regla. Jaén percibe anualmente, con independencia de la cantidad de aceite que se produzca, unos 370 millones de euros en subvenciones para el sector olivarero en el régimen de Pago Único. Ahora se pretende implantar el café para todos. Un incentivo lineal de un máximo de 160 euros por hectárea, una cifra que sale de un pago básico de 100 euros más un plus medioambiental de otros 60. Ahora mismo llegan entre 600 y 700 euros por hectárea. Hagan cuentas y se darán cuenta ustedes mismos de que estamos hablando de un quebranto mayúsculo. Éste es el resultado de las negociaciones sobre la reforma de la PAC en estos instantes, un documento que podría ser todavía más lesivo si se imponen las tesis de los países que abogan por que la tijera se meta en la agricultura. Frente a ellos, el bloque mediterráneo abanderado por Francia y España, ambos con un sector primario que pesa mucho en sus grandes cuentas. Primer bocado.

Pero hay un segundo frente de batalla. También hay posiciones a favor de que se reduzcan los recursos que la UE libera cada año para propiciar los equilibrios territoriales. Jaén habrá recibido entre 2007 y 2013 unos 280 millones de euros (40 al año), un montante que se está empleando en construcción de carreteras y mejora de regadíos, en todo tipo de programas sociales y educativos y en el apoyo a emprendedores en el ámbito rural, aunque la parte del león se destina a la ejecución de infraestructuras municipales con las iniciativas Leader, Proder, Feoga Orientación y Fondo Social Europeo.

A este hecho habría que añadir otro no menos importante. Se supone que Andalucía ya ha progresado lo suficiente y ya no tendrá la consideración de Región Objetivo 1. El nivel de renta de los andaluces ya está a menos de 25 puntos de la media comunitaria. ¿Qué pasa? Pues que Andalucía es muy grande y no está tan claro que en Jaén sea así. Las últimas estadísticas disponibles, que datan de hace unos años, la situaban a más de 29 puntos. El empobrecimiento de la población –Jaén tiene un desempleo cercano al 40 por ciento– es una señal de que, quizá, no se haya avanzado mucho en la dirección correcta.

Y ocho meses después… el 14N

Ya ‘huele’ a huelga. Mañana es 14 de noviembre, día elegido por los sindicatos para el segundo paro general de la ‘era Rajoy’, ocho meses después del primero, o el tercero de la ‘era recortes’. Una jornada distinta porque se supone que la vida debe funcionar a medio gas y porque más allá de las grandes cifras, lo que se está apelando es a la conciencia individual y colectiva para lograr la mayor efectividad de la protesta con más repercusión que se puede organizar en un país. El éxito o el fracaso dependerá de lo que decidan muchos o pocos como usted. ¿Y qué factores se ponderan en este tipo de pleitos? Pues el primero y principal ya se ha apuntado unas líneas más arriba. Si se está de acuerdo o en desacuerdo con los motivos expuestos por las organizaciones sindicales. Los recortes, que afectan a todos los colectivos, nos llevan a la destrucción. Así lo afirmaron hace una semana en la capital los secretarios regionales de UGT y CC OO, Manuel Pastrana y Francisco Carbonero. Pero también hay otras razones ‘menos prosaicas’ –valga la expresión–. No acudir al trabajo tiene incidencia en el bolsillo del huelguista y también en el conjunto de la economía. Vayamos con ambas.

Si nos ceñimos al salario medio de los jienenses, 13.237 euros brutos anuales según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria, los trabajadores que opten por quedarse en casa tendrán que ‘pagar’ en torno a los 40 euros. Y a las empresas ¿cuánto les costaría en el supuesto de una paralización completa? Pues a esos 40 habría que añadirle seis ceros a la derecha, unos 40 millones de euros. Es el resultado, también aproximado, de dividir el Producto Interior Bruto (PIB) de Jaén por el calendario de laborables de un año. No dejan de ser promedios basados en la hipótesis de un cerrojazo absoluto, pero sirven para hacernos una idea de la trascendencia de lo que sucederá este miércoles.

Mientras tanto, y a horas vista de que el 14-N sea algo más que una fecha en rojo en el calendario, la maquinaria de UGT y CC OO funciona a pleno rendimiento. Ayer mismo hubo a las 12,00 horas una reunión del comité de enlace para atar cabos y ultimar todo el dispositivo de información. Se estima que habrá unos 800 piqueteros, la misma cantidad que el pasado 29 de marzo, de los que 400 corresponderán a UGT y otros 400 a CC OO. Si se mantiene el mismo esquema del 29-M –fuentes sindicales han apuntado que no habrá grandes variaciones–, unos 500 permanecerán en Jaén, mientras que los 300 restantes se moverán por las localidades más pobladas y donde mejor se visualizará si el 14-N ha contado con el respaldo de los ciudadanos. Conviene recordar que UGT y CC OO han insistido en que esta movilización trasciende el ámbito del empleo ya que las medidas de ajuste afectan no sólo ocupados y desocupados, sino a estudiantes, pensionistas y a toda la población en general.

Si se repiten los planteamientos del 29-M, el primer punto caliente será el acceso de la fábrica de Galletas Cuétara –ahora propiedad del Grupo Siro– en la carretera de Madrid. Hay un turno que se incorpora a las diez de la noche. Habrá piquetes en la puerta y seguro que también bastante policía. También habrá que estar muy atentos a las concesionarias de servicios públicos. Fundamentalmente a la planta de Resur (basura), en la carretera de Fuerte del Rey, y a las cocheras de autobuses Castillo, también en la carretera de Madrid. Mercajaén, donde se abastece de alimentos frescos a las tiendas de comestibles de Jaén, y el centro logístico de Correos, ambos en el polígono de los Olivares, son puntos donde en otras ocasiones ha habido ‘meneo’. Si los contenedores están llenos, si los autobuses no llegan, si en los supermercados faltan productos… habrá mayor percepción de huelga. El polígono de los Olivares, el mayor recinto industrial y de servicios de Jaén, es clave, aunque bloquearlo es mucho más complicado desde la construcción de los viales que conectan con Expansión Norte –antes bastaba con el corte de un puente–. También habrá que estar muy atentos a la apertura de grandes y pequeños establecimientos –todos los cerrajeros están en alerta– y a los organismos oficiales.

“¡Jodeos, cabrones!”

“Lo más hermoso en la vida son las ilusiones”. Lo dijo hace 200 años un señor que se llamaba Balzac, pero creo que ahora lo suscribiríamos todos. Tenemos el derecho a ilusionarnos y sobre todo a cumplir las ilusiones. Trabajar en lo que nos gusta, amar y sentirse amado, fundar un hogar, tener una casa… Todos necesitamos un techo donde cobijarnos, donde acudir cuando estemos perdidos, donde forjar recuerdos que luego se mantendrán indelebles en la memoria y en el corazón. Aquellos correteos por el pasillo detrás de la pelota, aquella cajita donde escondías los peluches, el olor a café y pan recién tostado, el gorjeo de los pajarillos en el almendro… Un mundo dentro del mundo. Tu mundo.

Pero en esta sociedad, donde todo tiene un precio, hay ilusiones que se cotizan caras. Carísimas. Como la vivienda, convertida en negocio por obra y gracia de especuladores a los que se la traía al pairo el trinar de los gorriones, el olor a café y los recuerdos. Una peligrosa transformación porque en los negocios siempre hay quien llena las alforjas y quien las vacía –o mejor dicho, se las vacían-. Fue entonces cuando sus ilustrísimas miraron para otro lado. Que la gente asumía una deuda que duplicaba su renta, pues que la asuman. Que se firmaban hipotecas por cuarenta años, pues que las firmen. Que se pagaban 3.000 euros por un puto metro cuadrado, pues que los paguen. El crédito era inagotable, España crecía al 4 por ciento y nuestro presidente fumaba puros habanos en el despacho oval mientras Bush y Schroeder le reían las gracias.

Pero los puros habanos siempre se acaban. Como las fiestas y las ínfulas de falsos ricachones. Y la burbuja estalló, la economía se desplomó y el mundo se fue al garete. Con las familias, sus casas y sus ilusiones dentro. Y entonces fue cuando vimos la cara más desabrida de la pobreza. La de aquéllos que no pueden pagar la casa porque no tienen para comer. La de miles y miles de biografías truncadas porque un día recibieron la primera carta. “Estimado señor, lamentamos comunicarle que hoy hemos procedido a ejecutar la hipoteca”. La segunda. “Estimado señor, en virtud de la ley hipotecaria, el próximo jueves debe abandonar su domicilio”. Y la tercera y definitiva. “Estimado señor, ante los desobedecimientos reiterados, una comisión judicial se personará en la finca para hacer efectivo el embargo de su residencia”. Y entonces, el estimado señor, que un día soñó con los correteos de los chiquillos por el pasillo, el olor a café y los pajarillos, decide sentarse en el escritorio. Escribir una notita para decir “no puedo más”. Abrir la ventana. Y tirarse por ella acabando con las ilusiones y con su existencia.

Amigos y amigas, lectores todos, ésta es la verdadera crisis. La crisis de la ilusión, que es más peligrosa que la del dinero porque una antecede a la otra. Y la única solución pasa por recuperarla. Por rescatarla. Por arrebatársela a los que impunemente la quitaron. Entonces, sólo entonces, estaremos en disposición de abrir nuevamente el balcón de par en par. Respirar fuerte. Y en vez de dejar una amarga despedida en un pósit, asomarnos para gritar con todas las fuerzas: “¡Jodeos, cabrones, que nunca me venceréis!”.

Vicente Oya, 24 años opinando en Ideal

Que no se olvide nadie hoy, 9 de noviembre, de felicitar a nuestro amigo Vicente Oya. ¿Por qué? Su columna de opinión Jaencianas en IDEAL cumple 24 años ininterrumpidos. Casi 8.000 artículos contando lo que pasa en Jaén, describiendo lo que piensan, sienten y hasta padecen los jienenses. Los que escribimos sabemos que no es fácil enfrentarse cada día al papel en blanco y en su caso, desde hace tiempo, a la pantalla del ordenador. Él lo hace de forma magistral, «con permiso del Deán», frase con la que iniciaba su primer artículo en IDEAL.

Su columna comenzó llamándose Retratos al Natural, después sólo Retratos y ahora Jaencianas (en referencia a todo lo que se hace en Jaén, término acuñado en tiempos del Condestable y Enrique IV). Al amparo de sus artículos ha nacido Gacelo, un personaje que, con permiso de Vicente, siempre he creído que encarna su espíritu. Gracias amigo.

By María Capilla de la Calle.

Veinte mil soñadores contra Apolo

Ahora que los rugidos del tigre se escuchan muy cerca de Jaén, los días de expectación y nervios se tornan en momentos de emoción. Enciendan focos. Se acerca la hora del partido. Para los griegos, los lagartos simbolizaban el afán de morir a manos del dios de la luz, Apolo. Una metáfora, quizá, de lo que podría suceder hoy en el estadio la Victoria, donde la diosa Atenea, siempre con las alas desplegadas, emprende el vuelo en jornadas de gloria. El Atlético del tigre Falcao –aunque sin Falcao– se enfrentará al Real Jaén de los lagartos –con todos los lagartos–. Apolo no lo tendrá fácil. Tendrá que currárselo. Si algo se ha demostrado en los enfrentamientos coperos, es que nunca hay rival pequeño. Y no es la primera ocasión, ni la segunda, ni la tercera, que los apriorismos se convierten en llanto. La convicción del querer no pocas veces tumba a la convicción del poder. La del dinero. La de los presupuestos millonarios. Por eso los lagartos se pueden comer a los tigres, las gacelas o los elefantes. No hace mucho, festejando la clasificación del Jaén para dieciseisavos, alguien se apresuró en colegir que de la ilusión no se vive. A lo que yo apostillé que, en efecto, de la ilusión no se come, pero sí ayuda a soñar. Qué quieren que les diga. Los que sueñan, los que sueñan despiertos son las únicas personas capaces de transformar en energía positiva estas penurias que nos ha tocado vivir. Y mucho cuidado, que nadie se confíe, que este miércoles la Victoria estará llena de soñadores.

Todos los jienenses, los de cuna y adopción –como es mi caso–, tenemos una oportunidad de oro para sacudirnos los jodidos complejos y el mal fario. Que la corriente favorable viene de once tíos pegándole patadas a un balón, bienvenida sea. ¡Hala Jaén! Me toca la nariz la supuesta antítesis entre pan y fútbol. Hay quienes insisten machaconamente en ello. Además de ser unos coñazos de Champions League, son unos petulantes que, desde luego, no contribuyen en nada a superar esta situación deprimente. Pan sí, obviamente, y fútbol también. Y si ya te comes un bocadillo con chorizo de Sierra Mágina con el buen sabor de boca de que el Jaén gana al Atlético en la Victoria, soberbio. De verdad del señor, que ser un parado de larga duración no es incompatible con reírse de vez en cuando, tomarse unas cañas y disfrutar de cualquier espectáculo deportivo. Que no pasa nada. Que no es pecado. Además, para éstos que son incapaces de ver la realidad más allá del canuto de la economía, no recuerdo cuánto hacía que los hoteles de Jaén no estaban con una ocupación del 80 por ciento. Hoy lo están. Y eso también es dinero, empleo y riqueza, aunque tan sólo sea durante unas horas fugaces. La ilusión es rentable. Los sueños, también.

Por eso esta noche soy del Real Jaén más que nunca. Porque creo firmemente en que, salga victorioso o derrotado, Apolo no las tendrá todas consigo. Saldrá acojonado. Por instantes timorato. Viéndolas venir. Porque delante de él habrá once tíos, que representan a una ciudad, que no entienden de mitologías, ni de dioses del Olimpo, ni de puñeteras gaitas. Y porque en las gradas habrá otros 20.000 tíos soñando. Y porque una fuerza así es la única fuerza que puede cambiar el mundo, ganar al Atlético y permitirnos ver la vida de otra manera.

Ideal.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.