
Isabel Mateos y José Luis Cano, en una asamblea.
Cabrero casi se come a Luis Segura en la sede de las Margaritas, la escuela de formación del PCA cordobés situada al lado de la estación del AVE y de los autobuses para que a todos les resultara fácil llegar, o salir corriendo. La sangre no llegó al río Guadalquivir porque unos y otros han decidido tirar a entenderse y verse las caras, que no es poco, bajo el amparo eso sí de los federales, por si hacía falta separarlos. Más allá de este arrebato, el sanedrín comunista fue más constructivo de lo esperado y han decidido trabajar juntos en tres puntos vitales: correlación de fuerzas, financiación y programa electoral. En tiempos de crisis no están bien vistas las peleas internas y hasta los divorcios disminuyen.
El segundo nudo gordiano de IU en Jaén sigue igual de apretado. El consejo local pidió por escrito a la alcaldesa-secretaria general una reunión y debe andar perdida y sin acuse de recibo en el limbo del ciberespacio socialista del ‘no es el momento de los partidos’. Y el tercer nudo tampoco se deslía. José Luis Cano insiste en que no repite, mientras que Isa Mateos, muy dinámica en la escena pública en las últimas semanas, dice que ella sí pero de número 2. ¿Lograrán los camaradas convencer a ‘Canito’? ¿O serán las maratorianas reuniones las que dobleguen su resistencia? La solución: en el próximo capítulo
Mientras tanto, lo único que tiene IU ahora mismo es tiempo. El día que lo pierda, que sea lo que Marx quiera. ¿O serán ‘los aguileras’, como dice Valderas?

