
El chicle de Bildu parece que no da más de sí. La crisis, en cambio, se puede estirar todo lo que se quiera. El PP jienense monta un circo y le achican los enanos. Qué bien se juega con el viento a favor. Ayer jueves lució el sol en la Alameda y sin fútbol, para que García Anguita dijese que habían goleado a su eterno rival, y hoy llueve con ganas más de 250.000 nuevos parados, para que el responsable de economía del partido a nivel nacional se despache a gusto desde la sede sanclementina. “Debería ser el final del de un gobierno”, proclama Montoro el mantra de Arriola. El PP, crecido y sin complejos, no esconde ya sus cartas. “Es un día aciago, que va a marcar la campaña, como no podía ser de otra manera… (ommmm). De eso vamos a tratar estos días, de la necesidad de un cambio de gobierno… (ommmm) Este Gobierno no tiene ninguna credibilidad, hay que promover las bases para su cambio… (ommmm)”-.
Le preguntan sobre las reformas que propone su partido: “La primera reforma económica es cambiar esta Gobierno… (ommmmm)”

