Porque la hoja de ruta no pasaba por la plaza de las Batallas, sino que devolvía a Felipe López a Madrid, en donde fuera diputado nacional a comienzos de los años noventa del siglo pasado, aquellos marcados por la pugna en el PSOE entre ‘guerristas’ y ‘renovadores’, y que el alcalaíno supo vadear con la etiqueta de ‘integrador’. Al final irá igualmente a la plaza de la Marina, ya que encabeza la lista de su partido al Senado. De hecho, anteayer fue cesado, como el resto de candidatos, por el Consejo de Gobierno de la Junta y hace campaña por la provincia de cara a las elecciones.
La pregunta es ¿cómo un PSOE en horas más que bajas prescinde de uno de sus líderes menos desgastados, según admiten en privado propios y extraños? Porque el Senado, con todos mis respetos, aún está muy lejos de lo que se quiere que sea, aunque haya dado pasos en los últimos años. Sin ir más lejos, el presidente provincial del PP y alcalde Jaén, en horas más que altas, encabeza la lista a la Cámara Alta. Pero a Fernández de Moya le sobra poder y Felipe López ya lo ha perdido. ¿Cómo se explica? Después de darle vueltas, mi impresión es que la cancha socialista la dominará el pívot ‘Felipe Reyes’. O mejor dicho, un doble pivote. El otro Felipe Reyes. Que Felipe López tendrá mucho protagonismo en el PSOE provincial, a la vera de su Paco Reyes. Un tándem para los próximos años, que no se esperan fáciles para los socialistas. De paso, el alcalaíno volverá a la vida parlamentaria, con la que siempre ha disfrutado.


