SITUACIÓN ECONÓMICA A SEPTIEMBRE 2011: la incertidumbre y desconfianza en niveles máximos

En las economías de Estados Unidos y de la zona euro se han agudizado, aún más si cabe, la incertidumbre y los riesgos sobre el crecimiento económico a corto y a medio plazo. Es apreciable el estancamiento que podría costar la pérdida de más millones de puestos de trabajo, proyectando un modelo de crisis similar al dela Gran Depresión.

GLOBAL:

Nadie tira del carro. Japón lleva dos décadas pérdidas y ha tenido que intervenir en el mercado de divisas para depreciar el Yen tratando de  favorecer a sus exportaciones. Incluso China e India, que han permanecido hasta ahora inmunes, han comenzado a notar el impacto de la crisis de la deuda de los países desarrollados, que han disminuido el consumo de productos importados.

Existe una enorme debilidad del consumo en Europa y en Estados Unidos, y son pésimas las noticias para las empresas, ya que el sector privado está prácticamente estancado debido a la ralentización industrial en Alemania y Francia (el índice Ifo de confianza empresarial en Alemania ha caído bruscamente).

Otros inequívocos síntomas de recaída en la crisis, son la bajada del precio del petróleo motivada por la menor demanda, y las fuertes caídas en los mercados de valores.

La locomotora alemana muestra síntomas de flaqueza, ya que en el segundo trimestre registró un débil crecimiento en su PIB del 0,1%. En la misma línea, la producción manufacturera cayó en agosto en todos los países de la eurozona por primera vez en dos años, y los nuevos pedidos para exportaciones registraron un retroceso por segundo mes consecutivo.

Las turbulencias financieras sufridas este verano y la extrema volatilidad de los mercados bursátiles se mantendrán, y las expectativas para los meses próximos no son nada halagüeñas.

Lo peor es que no hay, como en el año 2008, posibilidad de estímulos fiscales para fomentar la actividad. Es más, la eurozona está embarcada en una carrera de recortes en el gasto público para tratar de solventar la crisis de la deuda soberana.

Hace ya tiempo que la política monetaria se ha quedado sin munición, en un contexto de falta de liquidez y de tensión interbancaria similares a los del comienzo de la crisis.

Si añadimos el grave problema del desempleo, está claro que la prioridad de los dirigentes debería ser el crecimiento económico. En contraste, parecen más ocupados en responder, de forma titubeante y con poco éxito a la vista de los resultados, a los dictados de los mercados.

En el foro de los grandes actores de las finanzas, reunidos en Jackson Hole, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, señalo que los bancos europeos necesitan de una ” urgente recapitalización sustancial obligatoria a través de los canales privados, si es posible”. Añadiendo, respecto a Europa, que “si bien la consolidación fiscal sigue siendo imprescindible, las políticas económicas deben apoyar el crecimiento”.

Respecto a Estados Unidos, Lagarde señalo que “el equilibrio debe ser justo entre reducir la deuda pública y respaldar la recuperación, sobre todo confrontando seriamente el desempleo a largo plazo”.

ESTADOS UNIDOS:

La economía de Estados Unidos se encuentra en una fase de crecimiento anémico. Se ha “parado en seco”: en el primer trimestre, en tasa anualizada, creció tan sólo un 0,4%, y en el segundo, según lo adelantado, creció un exiguo 1,3%, cuando en realidad se necesita un crecimiento en su producto del 5%, para que mejoren el empleo y su déficit público.

Existen, nada menos, que 25,1 millones de parados, que originan un importante recorte del consumo privado contrayendo a la demanda interna del país. Los precios de la vivienda, situados en niveles del año 2002, no cesan de caer tras cuatro años de desplomes. Segúnla Reserva Federal, el valor de las propiedades inmobiliarias de las familias ha caído desde 13,5 billones de dólares en2006, a5,3 billones en 2009.

Superado el espectáculo político entre republicanos y demócratas, se consiguió elevar el techo de endeudamiento, pero por primera vez en la historia, Estados Unidos vio rebajada la calificación de su deuda porla Agencia Standard& Poor’s, lo que provocó una  tremenda sacudida en la economía mundial.

Por su parte, el principal prestamista, China, respondió calificando a Estados Unidos de “país adicto a la deuda”, pidiendo al Gobierno de Washington determinadas garantías que difícilmente puede darle, por lo que ha surgido un nuevo riesgo: que el fondo soberano chino reduzca sus adquisiciones de deuda en dólares, agravando los problemas de financiación que padece la economía mundial y repercutiendo en el crecimiento y la creación de empleo.

Por otro lado, se ha sabido quela Reserva Federalnorteamericana está controlando de cerca a las filiales en Estados Unidos de los grandes bancos europeos, por temor a que la crisis de la deuda llegue a afectar a Norteamérica.

La preocupación principal dela Reserva Federales que la crisis de la deuda en la zona euro imponga una carga sobre esos bancos, algo que podría provocar futuras dificultades para financiar préstamos. Y es quela Reserva Federalha detectado diversos síntomas de debilidad en los bancos, sobre todo en la parte europea, aunque “esos problemas aun no se acercan a la severidad de crisis pasadas”, según han señalado diversos analistas.

La desaceleración económica ha obligado ala Casa Blancaa rebajar de manera notable sus previsiones de crecimiento para este año y el siguiente, ya quela Oficinadel Presupuesto dela Casa Blanca, prevé que la economía estadounidense crezca a un ritmo del 1,7% en 2011 y del 2,6% en 2012. Se trata de un notable recorte en sus previsiones, ya que en febrero estimaba que el crecimiento de su PIB fuese del 2,7% y 3,5% respectivamente.

En relación al déficit público federal hay que señalar que se ha reducido en este año a 1,3 billones de dólares (8,8% del PIB), frente a los 1,65 billones estimados previamente. Para el año 2012 se espera que se aproxime a una cifra equivalente al 6,1% del Producto Interior Bruto estadounidense.

Por otro lado,la Agencia Federaldela Vivienda ha presentado una demanda multimillonaria masiva contra la banca por negligencia. En total, son 17 entidades las demandadas.

Se trata de una acción legal por la vía civil muy similar a la que en julio lanzó contra el grupo suizo UBS, en la que le reclama 900 millones de dólares (633 millones de euros). Ya avisó en aquel momento el regulador que seguirían demandas contra otros bancos.

Se considera que los bancos faltaron a su obligación de comprobar la calidad de los activos que colocaban en el mercado y fallaron al ver que los hipotecados estaban aportando pruebas falsas o exagerando sus ingresos para hacerse con los préstamos.

Quizás sea la única vía por la que el regulador trata de exigir  responsabilidades a Wall Street por los excesos durante los años del boom inmobiliario, buscando un cierto reembolso al contribuyente  para limitar las pérdidas con la depreciación de esos activos.

CHINA:

El primer ministro chino, Wen Jiabao, hizo un llamamiento a los países afectados por la crisis de la deuda para que adopten “políticas fiscales y monetarias concretas y responsables”.

La economía china creció un 9,5% en el segundo trimestre respecto al mismo periodo del año pasado, lo que supone tan solo una ligera desaceleración frente al 9,7% del primer trimestre. En 2010 subió un 10,3%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predijo en junio que China crecerá un 9,6% este año.

La producción industrial ralentizó ligeramente su crecimiento al 14%, frente al 15,1% en junio, y la inflación alcanzó el 6,5% en julio (el valor más alto desde junio de 2008). Según Wen Jiabao, por ahora, la economía de China mantiene un buen ritmo de crecimiento, advirtiendo la necesidad de mantener alta la guardia ante los riesgos en alza de unos mercados tensos y las oscuras perspectivas económicas mundiales.

La balanza comercial china registró un superávit de 31.480 millones de dólares en julio, gracias a un aumento del 20,4% de las exportaciones, que llegaron a 175.130 millones de dólares, mientras las importaciones subieron un 22,9%.

Ahora bien, muchos analistas opinan que la falta de confianza de los consumidores en Estados Unidos y Europa disminuyendo sus importaciones, acabará afectando a China en los próximos meses.

EUROPA:

Si bien los casos no son parecidos, Francia e Italia, han entrado en la batalla de los ajustes presupuestarios tratando de conseguir estabilizar a sus déficits y, además en el caso de Italia además, como respuesta al fuerte aumento de su prima de riesgo.

Francia, con nada menos que una tasa de endeudamiento equivalente al 84% del PIB, y a pesar de que su economía ha sufrido una importante desaceleración en el segundo trimestre, ha adoptado un conjunto de medidas para cumplir el objetivo de déficit,

Italia, cuya economía no ha crecido prácticamente durante los últimos 10 años y una deuda que supera el 120% del PIB, ha aprobado un ajuste presupuestario adicional al de julio de este año de más de 45.000 millones de euros, incluyendo una subida fiscal para las rentas más altas, la supresión de Ayuntamientos y provincias, junto a recortes adicionales del gasto ministerial.

El programa de ajuste anunciado por Portugal (espectacular subida del IVA, que supone una retirada importante de rentas privadas), el adicional de España, y los que sufren Irlanda y Grecia, dibujan un escenario casi común, en el que aproximadamente el 50% del presupuesto europeo está sometido a importantes restricciones de gasto.

La causa inmediata es que no es posible aplicar políticas fiscales de estimulo a la demanda –ni disminución de impuestos, ni aumento de los gastos públicos- lo que hace aún más difícil la necesaria recuperación del consumo.

Los ajustes presupuestarios y de rentas precisos para mantener la estabilidad monetaria en la región del euro, pueden originar una recaída   de Europa en un nuevo ciclo contractivo. Y es que pese al sufrimiento de los recortes, las deudas soberanas no descienden a corto plazo y la tasa de ahorro no aumenta al ritmo suficiente para financiar los gastos nacionales.

Surge, por tanto, una fuerte contradicción en las políticas aplicadas: una política fiscal contractiva fortísima con muy bajos tipos de interés, unida a la incapacidad de conseguir que los créditos bancarios fluyan normalmente como es indispensable en el grave contexto actual.

Son necesarias respuestas urgentes: quizá la reforma de los mercados y más unidad fiscal. A la vista de los resultados, en prácticamente todo el territorio europeo, las medidas adoptadas hasta ahora no parecen rendir los esperados efectos.

Los ataques de los mercados durante el pasado mes de agosto a España e Italia llevaron al euro a una auténtica situación límite, por lo que Francia y Alemania trataron de construir barreras de contención, reforzando las bases de la eurozona por los flancos más débiles, la gobernanza económica y la austeridad fiscal.

Nicolas Sarkozy y Angela Merkel declararon su intención de crear “un verdadero Gobierno económico europeo” que “devuelva la confianza a los mercados” y que suponga “una nueva fase de colaboración en la eurozona”. “El euro sigue siendo nuestro futuro, es el fundamento de nuestra prosperidad”, señaló el mandatario francés.

Acordaron crear un Consejo Europeo integrado por los jefes de Estado y de Gobierno de los 17 países miembros de la eurozona, que se reunirá al menos dos veces por año y más si necesario.

Especial mención merece el acuerdo de establecer la denominada, en la teoría económica clásica, “regla de oro” del equilibrio presupuestario. Conlleva que las Constituciones de cada país incluyan un compromiso de disciplina fiscal, al estilo del que figura en la norma alemana. Merkel remachó que se trata de poner “un freno a la deuda”. A juicio de los dirigentes, la iniciativa lanzaría un mensaje fuerte a los mercados de la voluntad de las economías de sanear el estado de sus finanzas. Para esto también los líderes europeos proponen un calendario claro, dado que esperan que los 17 países de la zona lo adopten antes del verano del año que viene.

La ley fundamental germana limita al 0,35% del PIB el déficit del Gobierno federal en 2015 y lo prohíbe para los Gobiernos regionales (länder) a partir de 2019. En Francia, Sarkozy quiere presentar la medida para su votación en otoño en su propio Parlamento, en el que la oposición socialista ya ha avisado de sus reticencias.

Además, Alemania y Francia van a trabajar juntos para establecer un impuesto sobre las transacciones financieras que será presentado al resto de los socios europeos durante el mes de septiembre. Se trata para Merkel de “una necesidad evidente”, pero a la que algunos países, como el Reino Unido, son reticentes. Aunque no dieron más detalles, el impuesto emularía a la denominada tasa Tobin. La idea ha rondado en todas las cumbres europeas sin que hasta la fecha nadie haya sido capaz de concretarla. La suma conseguida podría ser destinada a algún tipo de fondo europeo de ayuda.

Además, Francia y Alemania pactaron reforzar su propio gobierno económico con dos medidas. La primera consistirá en una armonización del impuesto de sociedades de los dos países (el 33,3% en el caso de Francia y el 29,41% en el de Alemania), decisión que se tomará en un consejo conjunto a principios de 2012. La segunda es el compromiso a coordinar y establecer políticas presupuestarias comunes previas a la aprobación de sus cuentas en los respectivos Parlamentos.

Pese a las reticencias de algunos políticos alemanes, no queda totalmente descartada la emisión de eurobonos para financiar los déficits públicos.

Francia no pedirá a los ricos un gran esfuerzo. Se decantará por aplicar un gravamen excepcional del 3% a los ingresos procedentes del trabajo y de las rentas del capital que superen los 500.000 euros anuales, y lo hará por un plazo de tiempo limitado, hasta que el déficit público se limite al 3% del Producto Interior Bruto (previsto para el año 2013). Esta contribución supondrá un importe estimado de 200 millones de euros en el año 2012.

Igualmente, se eleva el impuesto sobre las ganancias del capital desde el 12,3% al 13,5% y se sube el precio del tabaco en un 6%, entre otras actuaciones de emergencia.

Ahora bien, existe un problema de solvencia de varios de los mayores bancos de la eurozona, en los que el “agujero” de la banca gala está poniendo en peligro al fondo de rescate europeo, como consecuencia de que los bancos franceses tienen comprometidos 37.000 millones en Deuda griega. Con los títulos bancarios “cayendo a plomo”, marcada por el pánico y la inefectividad de los gobiernos y reguladores para frenar la espiral bajista en las Bolsas.

Si bien las tres grandes agencias de calificación de riesgos, por ahora, no se plantean bajar la calificación de la deuda francesa, también se ha visto sometida al castigo de los mercados. La razón, para muchos analistas, es que se trata del país de la eurozona con mayor volumen de deuda pública con respecto al PIB, aunque tiene todavía la máxima calificación de las agencias (triple AAA). Francia es un país vulnerable, sobre todo si empeora aún más la economía griega.

Realmente, la situación se plantea en forma extremadamente delicada en los próximos meses: la crisis de la deuda soberana puede estar provocando otra crisis financiera que provocará a su vez otra gran recesión, dando lugar a más crisis de deuda soberana, lo que supondría el fin del área euro.

Hemos asistido durante el pasado mes de agosto a un episodio más en la crisis de la deuda europea (no será el último), agravado por la falta de reflejos y decisión del BCE a la hora de intervenir en los mercados, ahuyentar a los especuladores y calmar a los asustados inversores.

El ataque fue muy grave, ya que afectó a dos grandes economías de la región del euro (Italia y España), cuya deuda a 10 años llegó a pagar diferenciales respecto a la alemana de más de cuatrocientos puntos básicos. La tormenta amainó relativamente, tras la intervención comprando títulos el Banco Central Europeo, y aún en estos momentos dichos diferenciales se sitúan muy por encima de los 300 puntos (un nivel insoportable para estas economías a medio plazo).

ESPAÑA:

La situación de la economía de nuestro país es muy compleja, y puede agravarse durante los próximos meses.  Según algunos cálculos, las facturas impagadas de las Administraciones se han multiplicado por cuatro desde el estallido de la crisis, hasta superar los 50.000 millones. La cifra supone alrededor del 5% del PIB y, unida al desplome de los ingresos y la sequía del crédito, se ha convertido en la pesadilla más cruel para los 3,2 millones de empresas españolas, de las que un 99% son pymes. En marzo de 2009 los impagos a proveedores sumaban 12.300 millones, según el sindicato de inspectores de Hacienda Gestha.

El retraso en los pagos afecta con contundencia a los empresarios de obra civil (15.050 millones de euros de deuda) y a los trabajadores autónomos (14.983 millones de euros). La industria del medicamento (5.450 millones de euros), las empresas de recogida de basura (4.000 millones) y las de limpieza (1.000 millones) están acusando  a los Gobiernos de las distintas Administraciones de financiarse a su costa.

Al record de la prima de riesgo española superior a los 400 puntos, alcanzado durante el mes de agosto, hay que unir que el Gobierno ya ha admitido que el crecimiento durante este año será menor. El Ejecutivo reconoce que no será posible el crecimiento de nuestra economía del 1,3% que se había marcado como objetivo este año.

Los datos del segundo trimestre, con el desplome de la inversión y la contención del gasto doméstico, no le han dejado otra opción. El Banco de España ya pronosticó hace meses que el crecimiento del PIB como mucho será del 0,8%.

Los datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística) también  han arrojado un jarro de agua fría sobre las expectativas. El PIB aumentó un exiguo 0,2% en el segundo trimestre respecto al primero, dos décimas menos que en el periodo de enero a marzo. El avance respecto al año anterior es del 0,7%, lo que también supone una desaceleración de dos décimas.

El frenazo ha sido aún mayor de lo esperado. Las administraciones públicas siguen con el cinturón apretado, y al retroceso de la construcción y de la inversión en bienes de equipo se sumó la marcha atrás en el consumo de los hogares. El gasto doméstico, aunque creció el 0,6% en el segundo trimestre con relación a los primeros meses del año, se redujo de abril a junio un 0,2% respecto al mismo periodo de 2010, algo que no sucedía desde hace año y medio, en plena recesión.

A principios de septiembre, el Congreso de los diputados con el exclusivo apoyo de los dos grandes partidos (PSOE y PP), decidió de forma apresurada la reforma dela Constituciónespañola para introducir la prohibición de los déficits públicos.

El Gobierno y el Partido Popular trataron de justificar la reforma por la necesidad de incrementar la confianza en la economía española. Existe unanimidad en que se trata de una justificación para “salir del paso”, ya que se trata de una medida que no entrará en vigor hasta el año 2020, y que además depende para su concreción de lo que establezca una ley orgánica.

Claramente, la reforma no es una respuesta a los mercados, sino a los dos miembros de la eurozona que han sido más reticentes a la compra de deuda española e italiana por parte del Banco Central Europeo, y que también se han mostrado más reacios a la imprescindible creación de los eurobonos (Francia y Alemania).

Sin embargo, los mercados no se dieron por enterados:la Bolsaespañola lideró las pérdidas en Europa, con una caída del 1,4%, y la prima de riesgo de los bonos españoles aumentó. La desconfianza se mantiene pese a la reforma.

Por otro lado, Agosto fue otro mal mes para el mercado laboral. Según el registro de los Servicios Públicos de Empleo, el paro aumentó en 51.185 personas respecto al mes anterior (un 1,25% más). Se quiebra así una racha de cuatro meses consecutivos con recortes en el número de parados, una tendencia que ya había perdido fuelle en julio.

El incremento del paro registrado, como viene ocurriendo desde mediados de 2009, es menor que el del año pasado (algo más de 61.000 parados en agosto), pero la diferencia es ya muy escasa. El Ministerio de Trabajo destacó que es el mejor dato en este mes desde 2006, pero hasta entonces lo habitual era que el desempleo aumentara, por el final anticipado de contratos relacionados con la temporada turística, entre 20.000 y 30.000 personas respecto a julio.

En agosto, el paro creció sobre todo en el sector servicios, en 37.707 personas (1,59%), seguido de la construcción, en 10.392 (1,44%), y la industria, con 9.421 (2 %), aunque bajó entre el colectivo sin empleo anterior en 3.868 (-1,06%) y en la agricultura, en 2.467 (-1,75%). Solo Navarra,La Riojay Canarias esquivaron el aumento del paro registrado, mientras que Cataluña, Murcia y Extremadura encabezaron las subidas, con incrementos superiores al 2% respecto a julio.

Tras el alza del mes pasado, el número de parados registrados se eleva a 4.130927 personas. Como se sabe, este registro, basado en el número de personas que dicen buscar trabajo en los registros de los Servicios Públicos de Empleo, es diferente al que realiza el Instituto Nacional de Estadística, que situó el desempleo en 4,8 millones de personas entre abril y junio. El INE hace sus estimaciones a partir de una Encuesta  de Población Activa (EPA), que los expertos suelen preferir para tomar el pulso al mercado laboral.

En la comparación interanual, el aumento del paro registrado sigue por encima del 4%, cuando en el primer tercio del año esa tasa había disminuido al 3%.

Lo inesperado fue el hecho de que el número de afiliaciones cayó (136.834 ocupados menos), como también es normal en agosto. Pero lo que ya no es tan corriente durante la crisis económica es que el descenso en las afiliaciones sea mayor que en el mismo mes del año anterior.

MERCADOS:

En el momento de redactar este análisis, los mercados europeos se han desplomado ante el temor a una nueva recesión a ambos lados del Atlántico, dando lugar a un nuevo “lunes negro”, donde el Ibex sufrió la tercera mayor caída del año.

Las Bolsas, han sufrido fuertes caídas por el miedo al nuevo escenario que se avecina de Gran Recesión. Los bancos se hundieron enla Bolsa, los bonos italianos recibieron un duro castigo por undécima jornada consecutiva, pero sobre todo la deuda de Grecia señala ya inequívocamente el camino de la suspensión de pagos. El bono griego a dos años ha llegado a  pagar en algunos momentos tipos de interés del 50%, señalando que la probabilidad de quiebra es exageradamente elevada: los mercados se cobran en intereses el capital que quizá ya no recuperen.

Existe un doble desafío: la amenaza de recaída en la economía global que va calando, especialmente en Europa y Estados Unidos; y la grave circunstancia de crisis fiscal europea cada vez más patente, con dos boquetes abiertos en Grecia e Italia (y a su rebufo, España) que contrastan con la proverbial inacción de los líderes europeos, incapaces de hacer valer el acuerdo alcanzado en julio para rescatar a Atenas.

Realmente, la incertidumbre es enorme.La Bolsaespañola ha sufrido importantes caídas, y en todos los parqués europeos ha ocurrido lo mismo, arrastrados por los bancos.

Las primas de riesgo de los periféricos (el sobrecoste que pagan los países que despiertan más dudas) se fueron otra vez por las nubes. La prima de riesgo italiana escaló hasta los 371 puntos, y la española hasta los 341 puntos. El miedo se ha llevado el dinero a otros sitios: los intereses de la deuda a 10 años de Alemania y Estados Unidos (los bonos a los que acuden los inversores en tiempos de desasosiego) cayeron en ambos casos por debajo del 2% por primera vez. Se trata de un listón que para los analistas da muestras de la creciente probabilidad de recaída en la recesión.

El oro, el dólar y el franco suizo (valores refugio por antonomasia) volvieron a subir ante esa búsqueda de seguridad por parte de los inversores.

EMPRESAS:

A consecuencia de la crisis, los beneficios de las empresas han caído, y sin embargo no se han visto afectados los bolsillos de los encargados de dirigirlas.

De enero a junio de este año las empresas del Ibex 35 ganaron 19.970 millones de euros. Esta cantidad supone una caída del 6,13% respecto a los beneficios obtenidos en el mismo periodo del año anterior

En este contexto, los consejeros y miembros de la alta dirección han visto incrementarse de forma notable sus honorarios. En el caso de los componentes de los consejos de administración de los grupos del Ibex la retribución agregada en el primer semestre de 2011 sumó 120,6 millones de euros, cifra que equivale a un incremento del 13,7% sobre 2010. Por lo que se refiere a los directivos, estos se embolsaron 151,5 millones, un 14% más.

SITUACIÓN ECONÓMICA JUNIO 2011: la amenza griega.

Se sabía que la salida a la Gran Recesión no iba a ser nada fácil, pero incluso para los más pesimistas, no tan difícil. El rebrote de los problemas de la crisis griega, las dudas sobre el mercado de trabajo en Estados Unidos (la creación de empleo neto no agrícola en mayo fue de 54.000 puestos frente a los previstos de 165.000 puestos),y los graves problemas del director del FMI, no han hecho sino avivar la incertidumbre.

GLOBAL:

El caso Dominique Strauss-Kahn puede provocar varios daños colaterales:

El primero, sobre el rescate a la economía griega (y la de otros países, llegado el caso). No en vano, el político francés ha sido uno de sus más firmes defensores.

El segundo, es sobre el propio Fondo Monetario Internacional. Strauss-Kahn había logrado revitalizar la institución y vencido su tradicional ortodoxia, apostando por nuevos caminos (hace poco habló a favor de los controles de capitales en los países emergentes).

El Fondo, fuertemente cuestionado en el pasado por haber estado aletargado en turbulencias anteriores, recuperó su figura de gran árbitro internacional, poco después de la llegada del francés a la dirección general a finales de 2007.

Desde entonces, en varios momentos de vital importancia, el FMI ha desempeñado un papel relevante en la salida a la crisis, impulsando la cooperación internacional en los primeros momentos de la crisis financiera, limando asperezas entre las grandes potencias cuando estaban enfrentadas (entre los partidarios de los planes de estímulo y los defensores de la austeridad), defendiendo una mayor regulación y diseñando los rescates de países afectados por los problemas de la deuda soberana, como Grecia o Portugal.

La detención de Strauss-Kahn tiene un impacto claro para el FMI y para su imagen, por mucho que la entidad haya anunciado que continua plenamente operativa.

Ante los problemas, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, ha dado el paso de postularse para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lagarde tiene un historial brillante y es la gran favorita al contar con el respaldo unánime de Europa y en general de los países ricos, aunque su candidatura deberá sortear algunos obstáculos: la herencia francesa de Strauss-Kahn, el hecho de que ninguno de los tres últimos directores europeos haya agotado su mandato y el denominado caso Tapie, un viejo y complicado litigio empresarial que aún colea. Pero sobre todo deberá lidiar con la firme oposición de los países emergentes a perpetuar la tradición de que tenga que ser un europeo quien lidere el FMI.

Los BRICS (siglas de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han dado un paso adelante: instando a “abandonar la obsoleta convención no escrita que requiere que el jefe del FMI proceda necesariamente de Europa”. Esa tradición “resta legitimidad al Fondo”, según los cinco países, que reclamaron un proceso de elección “competitivo, realmente transparente y basado en los méritos de los candidatos” y no en su nacionalidad.

Incluso China ha lanzado señales contradictorias al suscribir el comunicado de los BRICS, pero dejando entrever sus simpatías por Lagarde, que ha jugado un papel clave en la presidencia francesa del G-20 ante la guerra de divisas, para tratar de contener las presiones estadounidenses contra el gigante asiático.

ESTADOS UNIDOS:

En un interesante artículo el nobel Paul Krugman se refiere al problema del paro, cita a España dentro de Europa y a Estados Unidos con casi 14 millones de desempleados. Plantea que, frente a esta tragedia que debería ser la principal prioridad económica, se ha impuesto el consenso a ambos lados del Atlántico de los que manejan los hilos, sobre que no se puede, ni se debe hacer nada respecto al empleo.

Alude Krugman al informe de la OCDE sobre previsiones económicas, como reflejo de las elites económicas europeas, que señala que “el margen de maniobra de las políticas macroeconómicas para abordar el problema del desempleo se ha agotado en su mayoría, instando a los países a centrarse en reformas a largo plazo”. Estas políticas tienen poco impacto a corto plazo sobre la actual situación grave de desempleo.

Según Krugman, “el núcleo de nuestro problema económico lo constituye en realidad la deuda -principalmente la deuda hipotecaria- que las familias asumieron durante los años de la burbuja de la última década. Ahora que la burbuja ha estallado, esa deuda está actuando como un lastre del que no consigue librarse la economía, impidiendo cualquier recuperación real del empleo. Y una vez que uno cae en la cuenta de que el problema es la sobrecarga de deuda privada, se percata de que hay algunas cosas que se podrían hacer al respecto”.

Postula Krugman que se de empleo a los parados en cosas útiles como reparar carreteras (lo cual, al aumentar los ingresos, también facilitaría que las familias devolviesen lo que deben). De la misma forma, plantea un programa gubernamental de modificación de hipotecas, para reducir las deudas de los propietarios de viviendas en apuros. Incluso llega a señalar como deseable “que la inflación volviese a subir hasta el 4%, lo que contribuiría a reducir la carga real de la deuda”.

Afirma el nobel que si bien estas políticas serían poco ortodoxas, también lo son los problemas económicos a los que nos enfrentamos. Y señala: “quienes advierten sobre los riesgos de la acción deben explicar por qué estos riesgos deberían preocuparnos más que la certeza de que seguiremos sufriendo masivamente si no hacemos nada”.

Krugman afirma ser consciente de los obstáculos políticos que dificultan que realmente se ponga en práctica cualquiera de las políticas que podrían funcionar. Pero esa no es razón para dejar de hablar del asunto.

Por otro lado, la Fiscalía del Estado de Nueva York ha vuelto a resucitar la investigación contra los grandes bancos de Wall Street por las prácticas que siguieron durante la burbuja inmobiliaria en la titulización de deuda vinculada a hipotecas de baja calidad. Entre las entidades examinadas están, de momento, los gigantes Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of America.

La nueva investigación del fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, se encuentra en una fase preliminar, de recopilación de información y documentos. Su predecesor en la fiscalía, el actual gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ya inició un expediente similar tras la quiebra de Lehman Brothers. Ese caso no acabó en ninguna acción concreta, pero su material podría ser muy útil en la nueva investigación.

La intención del fiscal es examinarlo todo, desde las prácticas que se siguieron en la concesión de hipotecas hasta el empaquetado y despiece de la deuda que se ofreció a los inversores en forma de titulizaciones y derivados. La investigación de Schneiderman lleva abierta varias semanas, pero es pronto aún para saber si desembocará en una acción por la vía civil o criminal.

Tampoco se descarta que otros bancos pudieran ser objeto de investigación por el papel que tuvieron en la crisis hipotecaria. La titulización de deuda con alto riesgo de impago fue uno de los factores detrás del terremoto financiero que arrastró a la economía a la Gran Recesión. Dos años y medio después, la única entidad sancionada por estas prácticas ha sido Goldman Sachs.

El Congreso de Estados Unidos, en el examen que hizo de las causas de la crisis, culpó a estas tres entidades de haber alimentado con sus prácticas el colapso del mercado de deuda. Pero en el mismo paquete, y sin exigir responsabilidades, metió a los reguladores, las agencias de calificación y los propietarios que sabiendo que no podían pagar solicitaron créditos.

En paralelo, sigue abierta la negociación por el escándalo de los desahucios automáticos. Jamie Dimon, presidente de JPMorgan Chase, una de las entidades que más responsabilidad tuvo en la crisis, dijo que sentía mucho los errores que han llevado a la calle a cientos de propietarios a los que se ha embargado sus viviendas.

JAPÓN:

El terremoto y el tsunami que sacudieron Japón el 11 de marzo han dado la puntilla a la débil economía del país, que ha entrado en recesión en el primer trimestre del año tras caer un 3,7% en tasa anualizada, casi el doble de lo previsto por los analistas. El impacto de la catástrofe, agravada por el accidente de la central nuclear de Fukushima, paralizó el tejido productivo de Japón y ahondó la atonía del consumo de las familias, con lo que el volumen de la economía nipona ha retrocedido a los niveles que tenía en 1991.

Japón, que el año pasado cedió el puesto de segunda economía mundial a China, ha visto como su PIB caía un 0,9% intertrimestral en los tres primeros meses del año. Este retroceso se suma al recorte del 0,75% sufrido en el último trimestre de 2010, con lo que se confirma la entrada en recesión del país.

El ministro de Economía, Kaoru Yosano, ha reconocido que se espera que la economía de Japón permanezca débil por el momento, pero ha añadido que la demanda de bienes se está recuperando por los esfuerzos de reconstrucción y confía en que eso impulsará el crecimiento durante el segundo trimestre: “La economía tiene la fuerza para recuperarse”, ha declarado tras describir la contracción como un “fenómeno temporal”.

Esta previsión es compartida por los organismos internacionales como el FMI, que aunque ha rebajado sus proyecciones para este 2011 ha revisado al alza su cifra para 2012 por el efecto de las labores de reconstrucción del país. El Banco Central de Japón comparte esta visión sobre la evolución de la economía japonesa a medio plazo.

Algunos analistas apuntan que lo más preocupante es la disminución de consumo privado en un 0,6%, ya que la población ha decidido apretarse el cinturón después de la catástrofe natural que ha asolado Japón. El consumo, al igual que en otras naciones desarrolladas como EE UU, representa casi el 60% de la economía japonesa.

El segundo pilar de la economía nipona es el comercio y el superávit comercial del país, que ha caído un 34,3% en marzo frente al mismo mes hace un año.

A pesar de los datos, se espera que el Banco de Japón mantenga la política monetaria estable, aunque está listo para relajar su postura si los daños resultan mayores de lo esperado.

UNIÓN EUROPEA:

La deuda de Grecia no podrá atenderse si no hay una reducción significativa de sus intereses y del principal. Hace ya más de un año de que recibiera el rescate, y el Gobierno griego ha declarado su incapacidad para atender el servicio de la deuda correspondiente al próximo año. La situación de Grecia es peor que hace un año y, a pesar de los ajustes en las finanzas públicas, los mercados exigen un tipo de interés que duplica el de entonces.

Las agencias de rating no han dejado de agravar la herida, degradando aún más la calidad crediticia de Grecia.

Para más inri, los resultados de las otras economías rescatadas, Irlanda y Portugal, están manifestando la mala gestión que se está realizando de la crisis europea. La torpeza y el desencuentro entre las instituciones europeas han motivado que después de un año continúen las tensiones en la región del euro.

El Banco Central Europeo ha propuesto que la Unión Monetaria se articule en torno a un ministerio de finanzas, o cualquier otra institución. Lo importante es que todos los que sigan dispuestos a compartir moneda, también lo estén también a ceder bastante más soberanía.

Otra lección es la falta de responsabilidad de los políticos para llegar a acuerdos con el FMI y la UE en las condiciones de la nueva financiación. Esas actuaciones están contaminando igualmente al resto de las economías de la eurozona consideradas periféricas.

La experiencia griega no es ni mucho menos similar a la española, pero los mercados siguen observando con inquietud a la economía española y, muy especialmente, la de sus finanzas públicas, el impacto en las mismas del pobre crecimiento económico y el elevado desempleo. La interinidad abierta tras las pasadas elecciones tampoco favorece la mejora de la percepción de la solvencia española. Sobre todo si se hace de la fiabilidad de las cifras de déficit y deuda de las comunidades autónomas, puesta en entredicho con las auditorias emprendidas, un asunto de batalla electoral.

En una reciente entrevista realizada a Paul De Grauwe (asesor de la Comisión Europea) este economista ha declarado que es peor la crisis política que la económica, ya que Alemania parece empeñada en ponerlo difícil, generando incertidumbre con declaraciones desafortunadas. La imposición de Berlin de que paguen, los que el entrevistado llama “países pecadores”, recortando los déficit drásticamente en plena recesión, es “una bomba. Grecia tiene que cambiar, sus ciudadanos tienen que pagar impuestos, no pueden engañar a Europa, pero es peligroso rebasar algunos límites”.

Señala De Grauwe respecto a la situación española, que “no se trata de una crisis de España, sino de la eurozona. España tiene su responsabilidad, pero a la vez es víctima de las decisiones de otros: antes y después de la crisis. Si Europa no está dispuesta a ayudar a España, dando señales claras, va a resultar difícil que la crisis deje de sobrevolar a Madrid”.

Por otro lado, Bélgica ha comenzado a tener dificultades por su elevada deuda pública. La inexistencia de un Gobierno oficial desde junio de 2010, le impide realizar las reformas precisas para su consolidación fiscal. Los mercados ya le han pasado factura elevando su prima de riesgo al reducir su clasificación crediticia y sembrando dudas sobre su capacidad para recortar el déficit fiscal por debajo del 3% para 2013.

La Agencia Fitch ha rebajado su calificación desde estable a negativa. En línea con las medidas imperantes, se solicita al Ejecutivo belga que reduzca el déficit de algunas Administraciones públicas, racionalice el gasto de la Seguridad Social, y a que recaude más impuestos.

Fitch, que de esta forma se ha sumado la rebaja de Standard & Poor’s en diciembre, insiste en que el problema no es el déficit, sino las escasas medidas adoptadas para reducir la deuda.

La reacción de los mercados, constituidos en “crueles justicieros”, no se ha hecho esperar: las subastas de deuda pública belga han alcanzado los 127 puntos básicos sobre el bono alemán, el interés más alto en cuatro meses, cerca del récord de 144 puntos alcanzado en enero pasado y lejos de la media de 90 puntos de los últimos 12 meses.

Bélgica deberá pagar más en cada subasta al mercado por las deudas que contraiga. Ello ha hecho cundir la preocupación de algunos analistas que temen que el pago de estos elevados intereses ponga en riesgo precisamente a la solución que parecen castigar los mercados: la reducción del déficit fiscal a medio plazo.

La economía belga tiene una deuda pública equivalente al 96,8% del PIB, la tercera más elevada de la eurozona después de Grecia e Italia. Los datos de la OCDE indican que el déficit cerró en el 6% del PIB en 2009 y el 4,2% en 2010. Este mismo año el Ejecutivo espera reducir esos números rojos al 3,6%, aunque los analistas creen que esta cifra estará por encima de las previsiones oficiales. En cualquier caso, las dudas se ciernen sobre el próximo año, cuando el Ejecutivo provisional belga espera bajar del 3%, algo que, según los últimos datos, parece poco probable.

Bélgica no es Grecia ni Portugal, pero se encuadra junto a Italia en un grupo de países de riesgo moderado a los que se les pide reformas urgentes para no terminar a largo plazo en la necesidad de un rescate de la UE. El principal problema sigue siendo la clase política, que tiene serias dificultades para acordar un Gobierno definitivo antes de presentar los presupuestos del próximo año. De momento, el país lleva 11 meses con un Ejecutivo provisional, con la inacción que eso significa, y nada parece indicar que se encuentre una solución rápida al conflicto a pesar de las demandas de los mercados y de su monarca.

Los datos de la economía belga del primer trimestre indican que el PIB ha crecido un 3% interanual, aunque es probable que el año se cierre en torno al 2% y que para el próximo curso se crezca hasta el 2,4%. Por ahora, solo tiran de la economía el comercio exterior -que el año pasado ha tenido un crecimiento de dos dígitos-, mientras que el consumo privado está estancado en un 1,6% de crecimiento anual. Esto último principalmente porque las cifras de paro no remontan, con un 8,3% en 2010 y una previsión del 7,6% para este año.

ESPAÑA:

Según el profesor de Harvard Niall Ferguson, “Berlín y las instituciones europeas han impuesto a los países más endeudados severas curas de austeridad para reducir sus déficits y obtener ayudas que no acaban de funcionar. Esa dolorosa fórmula agrava la tensión social, pero sobre todo dificulta la salida de la crisis económica y siembra sospechas sobre el pago de las deudas. Atrapada en ese laberinto, declara este profesor que la Unión Europea se ha convertido en una trituradora política: el fracaso de los rescates y la oleada de austeridad han transformado a la UE en una máquina de matar Gobiernos”.

La debilidad económica y la actual incapacidad política para resolver los problemas, puede ser sólo el principio si el contagio de las tres rescatadas alcanza a Italia, Bélgica y España. Los tres países tienen problemas fiscales, pero han conseguido distanciarse del furgón de cola europeo. Italia y Bélgica comparten dificultades: Bélgica carece de Gobierno desde hace meses y en Italia, las perspectivas de bajo crecimiento y el escaso compromiso político para acometer reformas explican el castigo de las agencias de calificación.

Pero el caso de España es distinto: según los analistas de Standard & Poor’s “cumple por sistema” sus objetivos de recorte del déficit y tiene “más margen de maniobra” que economías como la italiana, y sin embargo está más cerca de Grecia, Irlanda y Portugal que Bélgica e Italia.

“El efecto contagio explica el repunte de la prima de riesgo española. Pero no solo hay razones externas: los mercados temen que emerjan déficits ocultos en las autonomías, pero sobre todo estiman que el margen de maniobra de Zapatero se ha reducido tras las elecciones. Según algunos analistas, los mercados creen que vienen unos meses en los que se va a congelar el impulso reformista, y desconocen los planes del PP y de Mariano Rajoy, que no ha dado un solo mensaje claro en materia de política económica.

Consecuencia de todo ello, es que la prima de riesgo ha llegado a los 250 puntos básicos. Es decir, España paga por su deuda 2,5 puntos más en intereses que Alemania, el país más seguro.

Y es que la corrección de los desequilibrios públicos depende en buena medida de las comunidades autónomas. Y, a juzgar por los datos del primer trimestre, las metas regionales no están en absoluto garantizadas. Más de la mitad de estas Administraciones -nueve de 17- registraron hasta marzo un déficit superior a lo esperado, con un resultado conjunto del 0,46% del PIB. La cifra duplica el desequilibrio alcanzado en el primer trimestre de 2010, según se desprende de los datos divulgados por el Ministerio de Economía. En solo tres meses, las autonomías han consumido casi la mitad del déficit que tienen adjudicado para todo el año, un 1,3%.

La vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, argumentó que los desequilibrios obedecen a “una evolución del gasto superior a la que debería producirse en el año 2011″, que deslizó la vinculación de ese escenario con la cita electoral del 22 de mayo y confió en que los gastos se moderen a partir de ahora.

Los mercados observan de cerca el déficit autonómico para calibrar si España cumple sus objetivos. Después de un 2010 en el que la Administración central compensó unos números rojos autonómicos mayores de lo presupuestado, los analistas son conscientes de que las comunidades tienen la llave del déficit este año. De hecho, la Administración central redujo a la mitad los números rojos en los cuatro primeros meses del año, una evolución esperanzadora que quedó algo empañada por el dato autonómico. El déficit estatal sumó 2.450 millones de euros, un 0,22% del PIB.

Las comunidades gestionan gastos difíciles de moderar, como la educación o la sanidad, y además poseen un margen de maniobra limitado en la recaudación fiscal. A esos dos elementos se les suma la menor capacidad de reacción que han demostrado para reconducir sus cuentas. El resultado es que los ingresos han caído un 2,2% respecto al primer trimestre de 2010 y los gastos aún han crecido un 5,4%.

Dentro de este diagnóstico conjunto, hay situaciones muy dispares. Algunos territorios como Baleares, Castilla-La Mancha, Murcia y País Vasco han agotado ya casi todo el margen del año. Otros (Aragón, Galicia y La Rioja) incluso registran superávit. En general, las cifras conocidas ahora resultan poco indicativas del cierre del ejercicio. Como ejemplo, baste citar que Madrid, una de las más cumplidoras, sobrepasa lo esperado, mientras Cataluña, cuyo déficit previsto duplica el autorizado, está casi en equilibrio.

Frente a los desequilibrios del Estado y Comunidades Autónomas, la Seguridad Social registra un superávit equivalente al 0,6% del PIB hasta abril. No obstante, la cifra empeora la obtenida en el mismo periodo de 2010 porque el gasto en pensiones sube a un ritmo muy superior al de las cotizaciones.

Respecto al mercado de trabajo, el paro registrado (aquellos que acuden a inscribirse como desempleados en las oficinas públicas de empleo) disminuyó en mayo en 79.700 personas. Nos encontramos en los meses más favorables del año por motivos estacionales. Hace un año por estas fechas también se produjo una reducción similar, 76.200 personas. La tendencia muestra, solamente, que el ritmo de aumento del desempleo se está ralentizando.

Las afiliaciones a la Seguridad Social aumentaron en mayo en 117.900 personas, pero en cifras desestacionalizadas disminuyeron en unas 14.000. También en estos datos se observa que el ritmo de caída se va moderando.

Si trabajamos con medias trimestrales (más sólidas que los datos mensuales) podemos observar que la media de abril y mayo da una tasa anualizada de -0,7% respecto a la media del primer trimestre del año, periodo en que la afiliación se redujo un 1,1% respecto al trimestre anterior. Las variaciones de estas tasas a lo largo de 2010 fueron mucho menores, lo que significa que las condiciones del mercado laboral y, por consiguiente, del conjunto de la economía podrían estar mejorando a un ritmo algo más rápido que en los trimestres anteriores.

La moderación en el ritmo de caída de los afiliados se produce a pesar de que en el sector de la construcción se acelera la destrucción de empleo. Esto viene observándose desde el segundo trimestre del pasado año y está directamente relacionado con el ajuste fiscal, que afecta duramente a la inversión pública. En cambio, en la industria y los servicios las cosas van a mejor. En el primer caso todavía sigue el ajuste del empleo, pero a menor ritmo, y en el segundo ya se está creando empleo neto desde hace un año y se ha acelerado en abril y mayo, notándose la notable recuperación del turismo exterior.

Ahora bien, se ha producido una caída de los contratos indefinidos del 8% y un aumento de los temporales del 17%. Parece claro que la reforma laboral no ha servido para hacer crecer a la contratación indefinida.

En un informe publicado por la OCDE sobre las perspectivas económicas de los países industrializados, se oscurece el horizonte de la economía española, ya que se apunta la idea de que la recuperación será insuficiente para absorber el enorme volumen de desempleo (4,9 millones de parados, un 21,3% de la población activa) generado en esta crisis económica.

La debilidad de la recuperación española se manifiesta también en los pronósticos de los próximos dos años: la OCDE mantiene que el PIB español no aumentará más que el 0,9% (el Gobierno vaticina un 1,3%) este año; pero para 2012 fija su previsión de crecimiento en el 1,6%, dos décimas menos que lo que anticipaba en su informe de noviembre. En esto coincide con el Fondo Monetario Internacional, que no ve crecimientos superiores al 2% hasta 2017, un avance que el Ejecutivo confía en lograr ya el próximo año.

La realidad, es que la única posibilidad que tienen las empresas españolas de garantizar su supervivencia es intentar vender fuera. Siempre ha ocurrido en las fases recesivas esa obligada salida al exterior: las empresas tratan de hacer de la necesidad virtud. El aumento de las exportaciones de bienes y servicios es un reflejo circunstancial de esa imperiosa exigencia de supervivencia.

Se trata de una de las razones de la rápida reducción del déficit exterior de la economía española, desde niveles cercanos al 10% del PIB en las vísperas de la crisis global. La otra razón explicativa de la caída del déficit por cuenta corriente hasta niveles inferiores al 4% del PIB, es el desplome de las importaciones, como consecuencia de la debilidad económica.

Si la caída de las compras al exterior no ha sido mayor es debido a la inelasticidad de las importaciones energéticas, dada la todavía marcada dependencia energética española y la correspondiente ineficiencia en su utilización: la española sigue siendo una de las economías avanzadas que más energía consume por unidad de producto.

Sería un error considerar que tras ese dinamismo exportador se ampara un reforzamiento de la competitividad internacional de la economía española. Esta no se ha erosionado mucho, a tenor del mantenimiento de la cuota en las exportaciones mundiales, pero es cierto que esas exportaciones de bienes y servicios (el turismo de forma destacada), son muy sensibles a las variaciones de precios y, en el caso del turismo, al desplazamiento de la demanda desde destinos competitivos, los que hoy sufren tensiones geopolíticas.

La calidad de la oferta de bienes y servicios de la economía española apenas ha variado en estos años de crisis, a pesar de la diversificación sectorial conseguida desde 2009. La frontera de la innovación, de las exportaciones de bienes de elevado valor añadido, sigue distante, salvo tan honrosas como escasas excepciones.

En todo caso, es fundamental intensificar el tirón de las exportaciones. Ello hace aún especialmente más grave la irresponsable imputación alemana a “los pepinos españoles” de la terrible bacteria “E.coli”, que ha causado tanto daño a las exportaciones de frutas y verduras españolas.

En otro orden, Moody’s ha criticado la estrategia de las cajas: separar en “banco malo” (se concentran en el los activos inmobiliarios) y “banco bueno” (integra el negocio bancario). La agencia explica la estructura del Banco Financiero y de Ahorro (banco malo) de Caja Madrid y Bancaja, que será la matriz de Bankia (el banco bueno), que cotizará.

Para Moody’s, el pago a los acreedores del banco malo “dependerá en gran medida de los dividendos del banco bueno. Esta situación da lugar a la “subordinación estructural” incluso a la inversa. La agencia concluye que se perjudica a los acreedores del banco malo. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), así como todas las emisiones de deuda garantizadas por el Estado, estarán en el banco malo. Moody’s cree que habría que aislar mejor al banco malo para que no perjudique al otro.

MERCADOS:

La Bolsa española está más cerca de entrar en pérdidas anuales. El Ibex 35 ha acumulado una caída del 1,25%, y ya solo gana un 3,72% desde enero. El índice va perdiendo soportes. La pérdida de los 10.300 no invita a la alegría.

El panorama que se dibuja no es fácil. El mes de junio se presenta decisivo para el devenir de los mercados a medio plazo. El Consejo Europeo del 24 de junio es la gran referencia en la que, además del rescate griego, deberá detallarse la ampliación del actual fondo de rescate, incluidas las cláusulas de la participación del sector privado en los rescates. Además, se conocerán las pruebas de esfuerzo de los bancos europeos, y se pondrá final al segundo programa de inyección monetaria de la Reserva Federal estadounidense (Quantitative Easing).

Por lo que respecta al mercado de la vivienda, el director general del servicio de estudios del Banco de España José Luis Malo de Molina, ha asegurado que aunque los precios de la vivienda han caído un 20% desde el primer trimestre de 2008, aún queda recorrido a la baja, hasta completar un descenso del 30% para finales de 2012, ya que el ajuste de precios de la vivienda aún no se ha completado.

Finalmente, según datos de las asociaciones de fabricantes (Anfac) y de vendedores (Ganvam), las matriculaciones de automóviles alcanzaron 78.870 unidades durante el pasado mes de mayo, lo que supone un descenso del 23,3% en comparación con el mismo mes de 2010.

De esta forma, el mercado automovilístico español encadena once meses consecutivos de retrocesos, desde que expirara el Plan 2000E de ayudas a la compra a mediados de 2010, y se retrotrae hasta niveles del año 1993.

EMPRESAS:

El presidente de Telefónica, César Alierta, recibió el año pasado 6,6 millones en efectivo y acciones por valor de unos dos millones de euros adicionales. Percibió dietas de 300.000 euros por la presidencia de la compañía y de 100.000 euros más por ser miembro de la comisión ejecutiva. Por sus tareas como directivo tuvo una retribución fija de 2,23 millones, en línea con la de los presidentes de otras grandes empresas no financieras españolas. El de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, recibió 2,31 millones de sueldo fijo, y el de Repsol, Antonio Brufau, 2,25 millones, por ejemplo.

El resto de la retribución es variable y está ligada a la marcha de la compañía. En 2010, Telefónica obtuvo el récord de beneficios en la historia empresarial española con un aumento del 30,8%, hasta 10.167 millones. Por su gestión, Alierta recibió una retribución variable de 4,01 millones.

El presidente de Telefónica también recibió durante 2010, 116.239 acciones de la compañía, valoradas en dos millones de euros. Esas acciones derivan del plan aprobado en 2006 por la junta de accionistas que pretende retener a directivos clave y ligar su retribución a la rentabilidad que obtienen los accionistas. El programa se aplica a unos 1.500 directivos del grupo en todo el mundo.

Estos hechos añaden, si cabe más polémica, al recordar el plan para recortar la plantilla de Telefónica de España en unas 6.000 personas.

MANIFIESTO ECONOMISTAS ATERRADOS

En septiembre de 2010, se publicó en la AFEP (Association Francaise D´Economie politique), el “Manifiesto de economistas aterrados” que está siendo apoyado por multitud de economistas y otros profesionales (profesores universitarios y de otros ámbitos).

El Manifiesto consiste en la denuncia de 10 falsas evidencias, cuyos efectos pueden ser devastadores. En el propio manifiesto se proponen posibles alternativas para su solución y debate social.

Señalan sus autores en el preámbulo, que “la actual crisis es mucho más que una crisis económica. Es también una crisis social que se destaca sobre el fondo de las crisis ecológica y geopolítica, y que sin duda, viene a confirmar una ruptura histórica. Se persigue con el Manifiesto que la ciencia económica clarifique la pluralidad de la opciones posibles, proponiendo un gran debate, de forma que sea la ciudadanía directamente afectada la que decida. En definitiva, que no sean los políticos y los grupos de poder acompañados de sus “voceros” mediáticos, los que impongan las, aparentemente, únicas soluciones.

La economía desde hace algunos años se ha olvidado de su finalidad fundamental (la satisfacción de las necesidades humanas). Las políticas económicas actuales se formulan con total sumisión a las exigencias de los mercados financieros. Nos encontramos inmersos en el llamado “capitalismo financiero”

Los economistas debemos asumir nuestras responsabilidades frente a la sociedad, tratando de explicar a los ciudadanos que está ocurriendo, cuáles son sus posibles consecuencias y qué futuro se nos puede plantear. Todo ello, contra aquellos “pretendidamente expertos” que sólo actúan para justificar “las soluciones inevitables”, que ni son inevitables y, lo que es peor, puede que tampoco sean soluciones, sino todo lo contrario.

La opinión y la participación social deben redirigir a los políticos hacia las necesidades reales de las personas a las que representan.

El manifiesto contiene 10 falsas evidencias, proponiendo a debate posibles soluciones a cada una de ellas. Aunque recomiendo su lectura en un pequeño libro que se ha publicado en español, también se puede acceder directamente al mismo en las siguientes direcciones:

http://www.assoeconomiepolitique.org/?article140&lang=fr

http://economistes-aterres.blogspot.com/2010/09/manifeste-des-economistes-aterres.html

A modo de resumen, se exponen los siguientes hechos:

Desde hace treinta años, con la plena libertad de circulación de capitales, se ha construido un mercado financiero mundial, como único mecanismo eficiente de asignación del capital. Se pensaba, que de esta forma, se alcanzaría una situación más estable que en el pasado.

Pues bien, los precios alcanzados en ese mercado han sido completamente desestabilizadores, excesivos e irracionales, como demuestran las burbujas financieras que, una tras otra, han tenido lugar.

Las alzas de los precios atraen a nuevos compradores, incrementando aún más los precios. La promesa de mayores bonus futuros para los gestores ha reforzado los empujes alcistas, hasta que cualquier incidente imprevisible ha provocado “el reventón” de las sucesivas burbujas que hemos padecido. Algunos ya han realizado sus plusvalías, a costa de los que sufren las pérdidas y de la sociedad en general que ha de soportar los desequilibrios y problemas económicos desencadenados.

El mercado, por tanto, no ha sido eficiente en su objetivo fundamental: la fijación de los precios.

Otro importante problema es que frente al “problema del agente” -no coincidencia de los objetivos de los administradores con la propiedad-, se trató de conseguir que fuesen convergentes fijando a los gestores unas exigencias crecientes de rentabilidades sobre la inversión.

El contrapeso, como presión, para la consecución de los objetivos por los agentes o gestores, es que los capitales no satisfechos, en cualquier momento, pueden marcharse a otra parte (deslocalización). La situación resultante es evidente: la soberanía política y los asalariados se encuentran en franca situación de debilidad.

Por otro lado, la exigencia de mayores (crecientes) beneficios inhibe a la inversión: cada vez resultará más difícil encontrar proyectos competitivos para satisfacerla. Como consecuencia, se impone una presión constante a la baja de los salarios y del poder adquisitivo, lo que contrae a la demanda. Este frenazo a la inversión y al consumo puede conducir a un paro endémico.

Por tanto, se puede inferir que el funcionamiento actual de los mercados financieros, no favorece el crecimiento económico.

La anterior situación, se ha contrarrestado a través del endeudamiento de los particulares y por las burbujas financieras que han creado el espejismo de una riqueza ficticia, al permitir un crecimiento del consumo sin salarios que, inevitablemente, ha de reventar previamente al ineludible ajuste.

En otro punto de manifiesto, se reflexiona respecto al modo de valoración de un titulo financiero: la estimación del flujo futuro de rendimientos que va a generar. Este método precisa de una evaluación financiera que, desafortunadamente, no es neutral: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que imagina.

Las Agencias de Calificación contribuyen, en gran medida, a determinar los tipos de interés en los mercados de renta fija, por lo que si rebajan su calificación desencadenan subidas del tipo de interés exigido para adquirir los títulos de Deuda Pública del Estado al que se le ha bajado la nota, aumentando o propiciando el riesgo de quiebra que habían anunciado: “sus expectativas dan lugar a la materialización del hecho”.

La explosión reciente de la Deuda Pública en Europa y en el mundo, se debe a los planes de salvamento de las instituciones europeas y, sobre todo, a la Gran Recesión provocada por la crisis bancaria y financiera que comenzó en 2008.

Sin embargo, desde los años noventa ha sido, comparativamente, mucho más importante la caída de los ingresos públicos como consecuencia de la debilidad del crecimiento en ese periodo y, sobre todo, de la contrarrevolución fiscal que la mayor parte de los Gobiernos han emprendido desde hace veinticinco años.

Los Estados europeos no sólo no han armonizado su fiscalidad, sino que se han entregado a la competencia fiscal, bajando los impuestos sobre sociedades, sobre las rentas elevadas y sobre el patrimonio.

Proporcionalmente, esa es la causa más fuerte del crecimiento de la Deuda Pública, y no el crecimiento del gasto.

En otra falsa evidencia, se reflexiona sobre el crecimiento de los gastos públicos: la tasa de crecimiento del PIB no es independiente de los mismos: a corto plazo, los gastos públicos amortiguan la amplitud de las recesiones (estabilizadores automáticos); y a largo plazo, las inversiones y gastos públicos (educación, sanidad, investigación, infraestructuras,..) estimulan el crecimiento.

Si la reducción de los déficits compromete o recorta a la actividad económica, la deuda pública crecerá aún más en el futuro.

Los partidarios de duros ajustes estructurales europeos, olvidan que sus principales clientes son los demás países europeos, por lo que la reducción masiva de los gastos públicos en el conjunto de la Unión Europea, podría agravar la recesión, y motivar un nuevo incremento de la Deuda Pública.

Igualmente, se analiza la creencia de que bajar los impuestos estimula el crecimiento. Quizá sea cierto si se reducen a los que viven de un salario, pero no si se bajan a las clases más adineradas. En este caso, no van a incrementar su consumo, sino su ahorro. Afirman, que ello ha dado lugar a la siguiente injusticia:

La competencia por bajar los impuestos a los más ricos, motiva que su ahorro incrementado se dirija a la compra de los títulos de Deuda Pública que ha crecido por la disminución de los ingresos públicos. Con lo que se ha creado un mecanismo de redistribución inverso: de las clases populares hacia las clases acomodadas, a través de la deuda pública, cuyos intereses se remuneran mediante impuestos obtenidos de todos los contribuyentes.

También se apunta a la prohibición, vigente desde Maastricht, respecto a la suscripción directa por el BCE de emisiones de Deuda Pública de los Estados miembros, que han de recurrir a los mercados financieros. Es cierto, que a consecuencia de la Gran Recesión, los Bancos Centrales (entre ellos el BCE) han adquirido obligaciones a los Estados a un tipo de interés de mercado. Sin embargo, los países del sur (los periféricos, entre ellos España) han sido víctimas de ataques especulativos.

Si la crisis de la deuda se agrava, esos países pueden llegar a una situación insostenible a consecuencia del incremento en los tipos de interés que les exige el mercado, lo que unido a la caída del producto y renta que los planes de ajuste le imponen, dará lugar, de nuevo, a mayores subidas en las primas de riesgo exigidas. Se trata de un círculo vicioso.

Se critica en el manifiesto el enorme deterioro del modelo social de la Unión Europea, fruto del compromiso social posterior a la segunda guerra mundial (protección social y servicios públicos). Frente a la mundialización, Europa no ha asumido especificidad.

Afirman, que la organización de la política económica (independencia del Banco Central Europeo y el Pacto de Estabilidad) está marcada por la desconfianza hacia los Gobiernos democráticamente elegidos, que ven cortada su autonomía en estos ámbitos.

En contraste, no se ha puesto en marcha política alguna en materia de crecimiento o de empleo. No se tienen en cuenta las asimetrías en la situación de cada uno de los países. En definitiva, los objetivos de finanzas públicas establecidos, no tienen en cuenta las situaciones económicas nacionales individuales.

Concluyen que la Europa social se ha quedado en papel mojado: sólo la Europa de la competencia y de las finanzas se ha consolidado realmente.

Por último, se cuestiona el modelo de construcción de la eurozona. La imposición de políticas macroeconómicas semejantes a economías con situación distinta, ha provocado disparidades en el crecimiento. La rigidez monetaria, reforzada por el euro, ha permitido que todo el peso de los ajustes recaiga sobre el trabajo, promoviendo la flexibilidad y austeridad salarial, que se refleja en la pérdida de participación de las rentas del trabajo en la distribución del producto o renta nacional.

Alemania ha sabido liberarse de importantes excedentes comerciales en detrimento de sus vecinos y, sobre todo de sus propios trabajadores, al imponer un descenso del coste del trabajo y de las prestaciones sociales. Ha agrandado sus ventajas comerciales frente al resto de socios en la Unión Europea que, al partir de niveles salariales menos elevados, no han podido tratar a sus trabajadores con tanta dureza.

Previamente a la crisis, las finanzas públicas europeas estaban en mejor situación: el déficit público del conjunto de la eurozona era del 0,6% del PIB en 2007, frente a cerca del 3% en Estados Unidos o Japón. Sin embargo, la zona del euro sufría importantes desequilibrios: los países del norte (Alemania, Austria, Holanda, países escandinavos) limitaban sus salarios y demandas internas, mientras que los periféricos (España, Grecia, Irlanda) experimentaban un crecimiento vigoroso motivado por las débiles tasas de interés y acumulando, al mismo tiempo, grandes déficits exteriores.

La crisis financiera iniciada en Estados Unidos dio lugar, en ese país, a una auténtica política de relanzamiento presupuestario y monetario, al tiempo que iniciaba un movimiento de regulación financiera. En Europa, por el contrario, no se ha sabido impulsar una política coordinada de recuperación, lo que ha supuesto una pérdida del producto relativamente más fuerte en Unión Europea.

En contraste, la Comisión europea exige a los Estados miembros su compromiso de que, con independencia de su real situación económica, sitúen sus déficits públicos por debajo del listón del 3%. A la vez, las diversas instancias europeas continúan reclamando mayores restricciones en los salarios, y modificaciones en los sistemas públicos de jubilación y sanidad, con el evidente riesgo de hundir al continente en la depresión, y aumentar las tensiones entre los países.

La usencia de una efectiva coordinación europea, y de un auténtico presupuesto europeo que contemple la solidaridad que inspiró en sus inicios a las entonces Comunidades, están incitando a los operadores financieros a volverle la espalda al euro, e incluso a especular abiertamente contra él.

SITUACIÓN ECONÓMICA A MAYO 2011: la gravedad del paro.

Estados Unidos, la economía más grande del mundo, también está con “el agua al cuello”. Ya van dos ocasiones, en las que el FMI le ha pedido que reduzca su déficit, que mantenga su deuda pública, y que luche para evitar el desorden existente en los mercados financieros mundiales. La deuda de los países desarrollados está en el nivel más elevado de toda su historia: el endeudamiento público en los países ricos superará el 100% del PIB de este año por primera vez desde la II Guerra Mundial.

Los mercados, ese ente abstracto pero que tiene nombre y apellidos, en base a una “supuesta eficiencia”, han amedrantado a algunos países europeos. Sin embargo, por ahora, no disparan contra los principales culpables de la gravedad de la situación que sufrimos…entre ellos Estados Unidos y Japón.

Indigna contemplar que a los responsables de la crisis financiera, no sólo no se les ha exigido responsabilidades, sino que proseguimos con los mismos hábitos y hechos que desencadenaron la crisis que la inmensa mayoría de la sociedad está soportando.

ECONOMÍA GLOBAL:

La deuda pública federal estadounidense superará el 110% del PIB; pero los problemas no son exclusivos de ese país, la deuda japonesa alcanzará el 250%, y en Europa rebasará el 100% en Italia, Irlanda, Grecia y Portugal. Según el FMI, aunque “los déficits públicos están mejorando en 2011 (con la excepción de EE UU y Japón) no cabe descartar los riesgos de nuevas perturbaciones del sistema financiero, subidas de los intereses de la deuda o incumplimientos en los planes de ajuste”.

Las economía desarrolladas están aquejadas de ese fuerte endeudamiento como consecuencia de los planes de estímulo fiscal que evitaron que cayéramos en una Gran Depresión como la del 29; y también como consecuencia de las inmensas ayudas que se han dado a la banca: solo en 2010 se inyectaron 820.000 millones de euros en los bancos, con Irlanda (casi el 30% del PIB) a la cabeza seguida de Alemania (10,7%), Reino Unido y Holanda (6%), Grecia (5%), Bélgica (4%), Estados Unidos (3,4%) y España (2%).

Ahora bien, el informe del FMI nada dice, por cierto, de detener esas ayudas, lo que fuertemente contrasta con las políticas de austeridad y ajuste que se nos imponen. Los bancos son diferentes, tanto si están en Londres, Nueva York, o en Pernambuco…

ESTADOS UNIDOS:

Es la primera vez en 97 años de historia de la Reserva Federal estadounidense, que el organismo que preside Bernanke ha dado una rueda de prensa para explicar sus decisiones: el objetivo es conseguir una mayor transparencia.

Bernanke se mostró pesimista respecto a la evolución del PIB, pero señaló que tenía una mejor expectativa respecto al desempleo, ya que estima que la tasa de paro se situará entre el 8,4% y el 8,7% en 2011. La previsión anterior oscilaba entre el 8,8% y un 9%.

Sin embargo respecto al PIB rebajó sus previsiones para este año: la economía crecerá entre un 3,1% y un 3,3%, frente al 3,9% que estimaba en enero.

Todo ello, ha llevado a dejar los tipos de interés oficiales entre el 0% y el 0,25% (nivel que mantiene desde el año 2008). Afirmó que los tipos seguirán excepcionalmente bajos durante “un periodo prolongado”. “Probablemente serán necesarias un par de reuniones de la Fed antes de que haya acción”, dando así una señal de que el plan de recompra de bonos (emitiendo dinero a cambio) continuará hasta finales de junio.

La economía crece con moderación y confía en una mejora gradual del empleo, mientras que la inflación seguirá estable”. Indicó Bernanke que la inflación sigue relativamente baja si se excluyen del índice los elementos más volátiles: “el incremento en el precio de la energía y de otras materias primas empujaron al alza la inflación en los últimos meses”, admitió, pero se confía en que los efectos de este repunte sean “transitorios”.

En contraste con el Banco Central Europeo, a Bernanke le preocupa más el paro. La coyuntura actual, admitió, sigue incierta. A los problemas derivados de la crisis de la deuda soberana en Europa, la tensión en el Magreb y la espiral en el precio del petróleo, hay que añadir la amenaza de de la agencia Standard & Poor´s de rebajar la calificación a Estados Unidos (actualmente la máxima AAA) respecto a su Deuda Pública.

El desempleo persistentemente alto (40 millones de parados) dependientes de las ayudas públicas para poder comprar alimentos; la vivienda que continua deprimida; y la caída de los salarios, están pesando más que el ligero repunte habido en los precios. En definitiva, esta posición amplifica las diferencias de la política monetaria entre el BCE y la Fed, lo que en gran parte, está llevando a una mayor apreciación de euro (depreciación del dólar).

Señaló Bernanke que “la mejor manera de mantener un dólar fuerte, es teniendo unos fundamentos económicos sólidos, incluida una tasa de inflación estable y una recuperación económica sólida”. El tipo de cambio ha llegado a alcanzar los 1,48 dólares por euro.

Por otro lado, el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, señaló en el informe de Perspectivas Económicas Mundiales de la institución, que se mantienen muchos riesgos potenciales que podrían causar graves daños: la crisis fiscal europea ya los ha provocado, pero en su opinión el mayor riesgo procede de Estados Unidos. La economía norteamericana tiene “una necesidad particularmente urgente” de atajar sus problemas fiscales “para disipar el riesgo de fuertes fluctuaciones en el mercado de bonos.

En concreto, puede causar “abruptos incrementos en los tipos de interés” en la deuda pública y “desestabilizar los mercados de deuda globales”. Por ello el FMI ha exigido a Estados Unidos que adopte urgentemente una serie de medidas: una “reforma de la tributación” (eufemismo que esconde en realidad una subida de impuestos) y una reforma de la Seguridad Social (importantes recortes).

En la crisis de deuda europea, dos países se han beneficiado de los problemas de los periféricos: Alemania y Estados Unidos, cuyos bonos han pagado tipos de interés muy bajos por la fuerte demanda habida entre los inversores a los bonos de esos dos países que disfrutan, por el momento, de un menor riesgo.

Para el FMI los peligros que acechan a la recuperación son:

La divergencia existente: la economía global crecerá en torno al 4,5% este año y el siguiente, pero a ritmos de velocidad muy diferentes. Las economías desarrolladas crecerán un 2,5%, frente al 6,5% de los emergentes. En las economías más desarrolladas los miedos se concentran en el mantenimiento de un bajo crecimiento, combinado con el hecho de que los bancos sigan si recuperarse (consiguientemente se mantenga en el mismo nivel el anémico crédito). En las economías en desarrollo, por el contrario, el peligro es el recalentamiento y la formación de burbujas, junto a la inflación por los elevados niveles en el precio de petróleo y de las materias primas.

La inflación: el FMI ha cuestionado la última subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE), ya que ha señalado que “la inflación va a mantenerse baja e incluso a caer en los países desarrollados”. La inflación apenas se va a notar porque el peso del petróleo en esas economías ha caído, hay exceso de capacidad y la indexación salarial es menor que en otras épocas. En los emergentes la historia es diferente: la menor credibilidad de los bancos centrales y el mayor peso de los alimentos y las materias primas en la cesta de la compra hace a esos países más vulnerables. Aun así, según Blanchard, “la inflación no va a descarrilar la recuperación”.

Finalmente, una importante circunstancia: a pesar de las medidas extraordinarias, la “barra libre de liquidez” y todas las inmensas ayudas públicas, “la banca sigue sin estar fuerte y en esas condiciones la solidez del sistema monetario, pese a que ha mejorado, sigue frágil”.

CHINA:

El índice de precios al consumo creció un 5,4% en marzo en tasa interanual, acelerado por la subida del precio -11,7%- en los alimentos y la efervescencia inmobiliaria. Es el aumento de inflación más elevado desde julio de 2008. Durante el mes de febrero los precios ya habían subido un 4,9%. Una cifra superior al objetivo del 4% de las autoridades chinas para finales de este año.

Respecto al PIB, según la Oficina de Estadísticas del país, creció un 9,7% en el primer trimestre de este año. Durante todo el año 2010, el PIB aumentó un 10,3%. El objetivo para ese año era el 8%.

Una vez más, la prioridad es la lucha contra la inflación, por el temor a nuevas protestas sociales (uno de los desencadenantes de las movilizaciones a favor de la democracia en la Plaza de Tiananmen en 1989 que acabó con miles de muertos por la intervención de ejercito). En una economía dónde los salarios son tan bajos es un asunto peligroso, ya que las familias han de dedicar más de la mitad de sus ingresos a la compra de los alimentos básicos.

El primer ministro de China, Wen Jiabao, ha solicitado mayores esfuerzos para controlar la inflación manteniendo a la fuerte actividad económica: “tenemos que gestionar con habilidad la relación entre el impulso del crecimiento económico y el freno a la inflación”.

Por otro lado, el fuerte superávit comercial ha dado lugar a que las reservas de divisas de China hayan superado, por primera vez, los tres billones de dólares. A finales de marzo, alcanzaron 3,04 billones, un 24,4% más que un año antes y casi el triple que los 1,1 billones de dólares de Japón, el segundo país con más moneda extranjera del mundo. El significado de ese fuerte incremento es que China es, en estos momentos, el principal prestamista de aquellos países que, por el contrario, han gastado más de lo que pueden.

UNIÓN EUROPEA:

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dejó entrever que no habrá otra subida de los tipos de interés en junio. Tras elevar el precio del dinero en la eurozona en un cuarto de punto hasta el 1,25% en abril (la primera subida en casi dos años) la autoridad monetaria de la región del euro descartó, de momento, nuevas subidas en los tipos de interés oficiales (al menos hasta junio).

La mayoría de analistas opina que los tipos seguirán en el 1,25% en junio. Como respuesta, el euro sufrió una pequeña depreciación bajando por debajo de 1,47 dólares por euro.

En palabras de Trichet, “se van a seguir observando muy de cerca las presiones inflacionistas en la eurozona”, añadiendo que el BCE tomará “en su momento” las medidas que consideren necesarias para estabilizar la inflación.

Preguntado Trichet si la delicada situación de los denominados periféricos había influido en la decisión de mantener los tipos, aseguró que no se había considerado: “la responsabilidad de la institución es para el conjunto de la zona euro”, añadiendo que “la recuperación en el conjunto de la eurozona está en marcha”.

Por otro lado, las pruebas de resistencia de los bancos europeos de este año tienen un fuerte componente español, ya que se someterán a las mismas más entidades españolas que de los tres mayores países de la zona euro juntos (Alemania, Francia e Italia).

Del total de las entidades a realizar dichas pruebas de esfuerzo (90 bancos) 24 serán bancos y cajas españoles. De esta forma, nuestro país, es nuevamente el único que va a examinar a todo su sector financiero.

Francia y el Reino Unido examinarán a solo cuatro entidades, mientras que Italia hará las pruebas a cinco bancos, y Alemania, a 13 entidades.

Durante el año 2010, se aplicaron criterios más laxos (la credibilidad de las pruebas quedó en entredicho, ya que los bancos irlandeses las aprobaron y posteriormente se comprobó su nula validez ya que las dificultades bancarias provocaron el rescate del Estado irlandés).

Se endurecen las nuevas pruebas de resistencia: la definición de capital (core Tier 1) que se usará en las pruebas de resistencia es bastante similar a la que ha usado el Banco de España para medir el capital principal. La nueva legislación española exige un capital principal del 8% (que sube al 10% en las cajas no cotizadas sin inversores privados y dependencia de la financiación mayorista), pero ese nivel se exige en condiciones normales. Según esos criterios, las necesidades de recapitalización del sistema financiero español eran de unos 15.000 millones de euros.

La nueva definición de solvencia pone en apuros a algunas entidades regionales alemanas que tienen las llamadas “participaciones silenciosas” de carácter público, ya que esas participaciones no computarán como capital. La debilidad del sistema financiero alemán se puede poner de relieve en una serie de bancos: el Nord LB (Norddeutsche Landesbank), o a Helaba (Hessen-Thüringen), que a diferencia de West LB, HSH Nordbank o LBBW no recibieron inyección de capital público.

Por lo que respecta a Portugal, su rescate ascenderá a 78.000 millones de euros. La vivienda, el mercado de trabajo, los transportes públicos, la justicia, van a verse afectadas.

El endeudamiento es muy fuerte en la economía lusa: más de 2,4 millones de portugueses deben unos 120.000 millones de euros en créditos hipotecarios, como consecuencia del modelo seguido durante los últimos años (casa nueva, coche nuevo, crédito barato,…).

La morosidad se ha disparado, y los bancos reciben todos los días viviendas que no pueden pagarse. Estimaciones señalan que hay un millón de pisos cerrados en Portugal (edificios prácticamente deshabitados que configuran un desolador paisaje de urbanizaciones fantasma).

El problema se repite: una familia de clase baja compró una vivienda al límite de sus posibilidades. Ahora, por el paro o el divorcio y con el crédito más caro, no puede pagar y el acreedor (el banco) se queda con el piso.

Los futuros prestamistas de Portugal exigen una reforma laboral, flexibilizando el despido individual, los horarios de trabajo, y situando la edad de jubilación a los 68 años, por lo que las mejoras sociales vigentes desde la revolución de los claveles, es muy probable que se vayan a pique.

Los transportes públicos constituyen un agujero negro. La deuda de las empresas del sector asciende a 12.000 millones de euros. Una deuda transferida por los sucesivos Gobiernos hacia las empresas de transportes de gestión pública que, según sus responsables, tienen unos costes de explotación superiores a los ingresos tarifarios. Según los responsables del sector, se trata de una deuda impagable.

En relación a Grecia, continúan las malas noticias económicas: los mercados temen por el impago de su deuda (superará el 160% del PIB en el año 2012), y Eurostat (la Oficina Estadística Europea) ha señalado que el déficit público griego en 2010 fue el 10,5% de su PIB (la previsión era de un 9,4%).

La situación es tal, que el diferencial de la deuda griega a 10 años en relación con el bono alemán se ha elevado a un récord de, nada menos que, 1.205 puntos básicos.

Por otro lado, la economía del Reino Unido creció un famélico 0,5% en el primer trimestre de este año (en el trimestre anterior cayó medio punto). La mayoría de analistas han valorado como una señal de estancamiento económico.

Las cifras conocidas son muy negativas para el sector de la construcción, que se ha contraído un 4,7%, equivalente a una caída de tres décimas del PIB. El sector energético ha caído un 3,5% debido a la contracción de la demanda tras el súbito empuje provocado por la ola de frío polar del anterior trimestre.

Algunos analistas están señalando que la economía británica está inmersa en un problema de estanflación (inflación sin crecimiento económico).

No obstante, el conservador David Cameron, se congratuló en la Cámara de los Comunes del retorno al crecimiento, calificándolo de “un éxito”. Los analistas habían advertido que un crecimiento inferior al 1% sería decepcionante.

ESPAÑA:

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre del año, en España la Gran Recesión está siendo más intensa que en otros países.

La variante española de la Gran Recesión es una crisis más prolongada, que devora empleo y suma, según la citada EPA, casi los 5 millones de parados.

La gravedad es que esto ocurre cuando ya se han destruido 2,4 millones de puestos de trabajo, y con una tasa de paro del 21,3%.

En el primer trimestre de 2011, más de 42.000 personas dejaron de buscar trabajo (efecto desánimo o desaliento de los parados). Solo en lo peor de la Gran Recesión, en 2009, disminuyó más la población activa (suma de los parados y ocupados). Estas personas que pasan a ser inactivos (abandonan el proceso de búsqueda de empleo) ponen en evidencia que existe una importantísima ausencia de expectativas de encontrar un empleo. En caso de que hubiera de nuevo mejores expectativas, estos inactivos que han abandonado el proceso de búsqueda de empleo (no se consideran parados) pasarían a buscar trabajo y se computarían, por tanto, como activos al ser considerados nuevamente parados.

Sin embargo, el Paro Registrado (los que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo a las Oficinas Públicas de Empleo) ha registrado durante el pasado mes de abril, 64.309 parados menos. Se trata de la caída más intensa del desempleo, contabilizada en este mes, desde el año 2006. Estos datos han supuesto cierto alivio frente a los de la EPA anteriormente señalados. No obstante, se consideran más significativos los datos de la EPA.

El dato del Paro Registrado en abril presenta un serio problema: una caída de la contratación tanto temporal como indefinida. La fórmula fija retrocede tanto en el mes (13,4%) como en el año (6,5%), a pesar de que la reforma laboral destinada a impulsarla lleva en vigor desde el pasado junio.

Por otro lado, la mejora de la afiliación supera la reducción del paro registrado. Sin embargo, sigue disminuyendo el número de beneficiarios de las prestaciones por desempleo (retrocede casi un 10% interanual).

Muy relacionado con el gravísimo problema del paro en España, hay que señalar que el FMI ha señalado que estima un crecimiento para nuestro país por debajo del 2% al menos hasta el año 2017. Según el Informe de Primavera de esa institución, “a España le va a llevar muchos años conseguir que las cosas se enderecen”, Respecto al Déficit Público español señala el FMI que será del 5% en 2013.

Otro grave problema para nuestro país es, según un Informe de la OMC (Organización Mundial del Comercio) que nuestra economía ha perdido peso en el comercio mundial. Lo curioso es que siendo el aumento de las exportaciones españolas el elemento que ha posibilitado la salida de la Recesión española, el volumen de las exportaciones españolas haya perdido peso en el total del comercio mundial. Las razones se deben, sin duda, al mayor protagonismo o peso de los países emergentes en el total de las transacciones internacionales. Según el balance definitivo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la cuota española en las exportaciones de mercancías bajó en 2010 al 1,6% del valor total.

Hasta ahora, España había sido uno de los países europeos que mejor había resistido la irrupción de las economías emergentes (con China y Corea del Sur a la cabeza) en el comercio internacional, hasta el punto de mantener una cuota de exportaciones que oscilaba entre el 1,8% y el 2% en las dos últimas décadas. Solo Alemania había conseguido preservar su posición en los intercambios exteriores.

Pero el año pasado, la apreciación del euro y la ágil recuperación de los emergentes pasó factura a ambos lados. El peso de España en las exportaciones mundiales cayó hasta niveles inéditos desde 1990, lo que también le llevó a perder dos puestos (frente a Arabia Saudí y Taiwán) en el ranking de exportadores de la OMC, donde ahora ocupa el decimoctavo lugar. Y Alemania tuvo que ceder la segunda posición ante Estados Unidos, que aprovechó la depreciación del dólar para ampliar mercados.

En relación a los Presupuestos, las cifras presupuestarias hasta marzo revelan que el déficit de la Administración central se detuvo en 6.900 millones de euros, un 20% menos que en el primer trimestre de 2010. Un recorte que se explica porque los ingresos cayeron (16%) menos que los gastos (24%). En un sitio y el otro pesa el cambio del sistema de financiación autonómica. Porque, si se toman en conjunto todos los ingresos (sin descontar la parte cedida a las comunidades, que crece por el nuevo sistema de financiación), la recaudación mejora un 2,7% respecto al primer trimestre de 2010, al superar los 41.850 millones.

Con el nuevo modelo, al Gobierno le queda un “menor trozo del pastel” porque ha aumentado hasta el 50% la cesión a las comunidades de los grandes impuestos. Eso se compensa con una menor transferencia de recursos. En el menor gasto influye además que el Gobierno ha empezado a descontar el primer pago de lo que estas administraciones le adeudan por haber recibido dinero de más en 2009.

En el capítulo de ingresos, el IRPF ha aumentado moderadamente (un 2,4%) por las mayores retenciones a las rentas de los trabajadores. En este ejercicio 2011 opera ya la nueva escala, que eleva el gravamen para los contribuyentes que declaren más de 120.000 euros.

Los datos de la Seguridad Social abonarían la idea de una leve mejora laboral. Según el Ministerio de Trabajo, el balance del primer trimestre subió un 2,4% respecto a 2010, para dejar el superávit en 6.089 millones. Es el primer avance desde septiembre de 2008. Pero se debe más al descenso de las cotizaciones de desempleados que abona el sistema (en muchos casos porque agotan el derecho a prestación) que al leve aumento de las contribuciones.

Al continuar estancado el impuesto sobre la renta (IRPF), es el IVA el que ha tirado de la recaudación, con un aumento del 8%.

MERCADOS:

Las principales bolsas en Europa y EEUU han celebrado sesiones con una fuerte sensación de incertidumbre y pesimismo. Esto es lo que explica que el Ibex 35 se haya clasificado como el indicador con peor comportamiento de la eurozona.

La buena noticia para el selectivo español ha sido que consiguiera mantener el nivel psicológico por encima de los 10.000 puntos.

Por otro lado, respecto al Euribor, ha subido como consecuencia de la subida de tipos de interés por el Banco Central Europeo. El Euribor fija el coste de la gran mayoría de los préstamos a tipo variable para la compra de vivienda que existen en España. Pues bien, cerró el pasado mes de abril con su mayor subida anual desde finales de 2007, ante la previsión de que el instituto emisor del euro vuelva a elevar el precio del dinero de aquí a final de año.

El Euribor ha cerrado el mes pasado algo por encima del 2,09%, lo que supone un avance de 0,87 puntos para los hipotecados que tengan que revisar las condiciones de su préstamo a partir de este dato.

Aunque el impacto en las hipotecas de la subida del euríbor depende de múltiples factores, para un préstamo tipo de 150.000 euros a 25 años, contratado con un diferencial de 0,5 puntos sobre el euríbor, el aumento de la cuota a pagar será de unos 756 euros al año (63 euros al mes).

Por lo que respecta a las ventas de automóviles siguen en caída libre. Las matriculaciones alcanzaron 71.808 unidades en el pasado mes de abril, lo que supone un descenso del 23,3% respecto al mismo mes de 2010.

La caída de abril es la décima consecutiva desde el pasado julio, mes en el que se dejaron de aplicar las ayudas directas de 2.000 euros por vehículo. La cifra de ventas de abril se sitúa un poco por encima del nivel de ese mismo mes de 1993, cuando se comercializaron 68.635 unidades. En los cuatro primeros meses del año, las ventas de turismos y todoterrenos sumaron 279.960 unidades, con una reducción del 26,3% sobre igual periodo de 2010.

Por canales, las ventas a empresas repuntan un 8,6% en los cuatro primeros meses del año, con 88.230 unidades, mientras que las compras por parte de rent a car suben un 13%, con 68.230 unidades, gracias al impulso generado por las vacaciones de Semana Santa.

En cambio, las ventas a particulares siguen ofreciendo una debilidad crónica y bajan un 48,2% hasta abril, con 123.098 unidades. Si sumamos las ventas a empresas alquiladoras y no alquiladoras hasta abril ya representan el 56% del mercado. En los años de bonanza este porcentaje de las empresas no superaba el 15% y el 85% restante eran las compras que hacían los particulares.

EMPRESAS:

Es difícil entender por la opinión pública como tan pocos pueden reclamar tanto. El importe de algunos bonus es cuestionable, y no sólo desde un punto de vista moral”. La cita corresponde a siete Ministros de Economía europeos (entre ellos Elena Salgado). La razón se encuentra en el hecho de que la retribución de los consejos de administración de la empresas cotizadas ha caído por las menores indemnizaciones, pero los bonus han subido durante el año pasado incrementando los sueldos de la alta dirección de las empresas.

SITUACIÓN ECONÓMICA A ABRIL 2011: persiste la incertidumbre sobre Cajas de Ahorro y algunos bancos: ¿Existirá rescate?

Muchos son los diagnósticos, y los que quedan por hacer, en relación a la crisis financiera que desencadenó la Gran Recesión. Además de las malas prácticas y de los fallos del mercado, la poca eficacia de los supervisores responsables ha sido notoria. Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos muy pocos han pagado por ello, pero sobre todo ni tan siquiera ha existido el reconocimiento, ni la más leve autocrítica de los supervisores bancarios. A este lado, en Europa, la autocrítica ha sido, si cabe, aún menos frecuente.

El Banco de España, por ejemplo, podría haber cercenado el espectacular crecimiento de los créditos a las inmobiliarias, impidiendo que los activos respecto al sector inmobiliario alcanzasen al 50% de los activos totales de las entidades de crédito. En el periodo comprendido entre los años 1999 a 2007 podría haber cortado de raíz a la tremenda burbuja inmobiliaria que se fue “hinchando”.

GLOBAL:

China, acogerá un seminario de máximo nivel sobre el sistema monetario internacional. Se reunirán funcionarios, los bancos centrales y políticos para analizar hacia dónde se está dirigiendo el mercado de divisas.

El anuncio, a mediados del mes de marzo pasado, de una intervención conjunta de los países ricos a favor del yen sorprendió al mercado. Han transcurrido más de 10años desde que no se llevaban a cabo intervenciones coordinadas en el mercado de cambios.

Existe una frase muy dura que dice, que el inversor entra en el mercado “cuando la sangre aún está en el suelo”. Una vez más la realidad así lo ha evidenciado: el yen ha registrado su máximo histórico frente al dólar a mediados del mes pasado (apenas una semana después del terremoto). De esta forma, los especuladores anticipaban una importante repatriación de capitales por parte de las empresas japonesas para hacer frente a la reconstrucción y a la fuerte apreciación que se produjo tras el terremoto de Kobe en 1995. Como algún analista ha señalado, “entonces, tras mes y medio de estabilidad inicial, el yen empezó a acelerar su apreciación hasta sumar un 16% en dos meses”.

Frente a esos fuertes movimientos especulativos, el G-7 (grupo de los países ricos) decidió actuar apoyando al Yen. En todo caso, la efectividad de las intervenciones en el mercado de divisas es muy limitada, ya que se mueven diariamente alrededor de 4 billones de dólares (la cantidad de reserves de divisas en manos del G-7 asciende a 9,4 billones, según los últimos datos del Banco de Pagos Internacional).

Muchos analistas ven en la intervención del G-7 un sentido solidario y humanista más que económico, pero no se puede olvidar que si la economía de Japón comenzase a repatriar capitales, debería vender activos que posee denominados en otras divisas, lo que afectaría en gran medida a Estados Unidos (Japón figura como uno de los más importantes inversores de Deuda Pública emitida por el Tesoro estadounidense).

Ahora bien, teóricamente, el Yen será una divisa más débil a medio plazo: sobre todo si la Reserva Federal y el Banco Central Europeo incrementan sus tasas de interés.

ESTADOS UNIDOS:

Al final del pasado ejercicio, los estímulos económicos aplicados cumplieron su finalidad, lo que permitió a la economía estadounidense evitar una recaída. De forma que se cerró 2010 con un aumento de su PIB del 2,9%. Es un buen dato, ya que es la mayor expansión registrada en los últimos cinco años (en 2009 cayó un 2,6%).

Hay que desear que los actuales problemas geopolíticos no deterioren la situación, de forma que en el presente año el PIB estadounidense alcance un aumento del 3,5%.

Lo anterior ha sido posible gracias a la mejora de las exportaciones y del gasto de los consumidores y las empresas.

Sin embargo, no está asegurado este repunte en el 2011 ya que perduran dos asignaturas pendientes para que la economía estadounidense pueda mostrar una sólida recuperación: el mercado de la vivienda y el empleo, por lo que es muy difícil que se pueda retirar en este momento la fuerte expansión monetaria que se sigue aplicando.

En principio, el fin de la expansión monetaria está previsto para el mes de junio próximo, por lo que una subida de los tipos de interés por la Reserva Federal podría seguir el camino que se viene anunciando por el Banco Central Europeo para este mes de Abril.

Ahora bien, está empezando a preocupar la situación fiscal, y el consiguiente gigantesco endeudamiento público estadounidense. La capacidad de endeudamiento del Gobierno federal está al límite. Algunos señalan que si las autoridades no toman una decisión al respecto, no será preciso que las Agencias de Calificación rebajen la calificación crediticia de Estados Unidos para que surja un importantísimo problema.

Durante el año 2000 el endeudamiento público alcanzó casi los 6 billones de dólares, con el presidente George Bush se incremento a 10 billones, y en estos momentos casi supone el 100% del PIB estadounidense.

Estas abultadísimas cifras implican que el Tesoro no tendrá capacidad para pedir prestado, y no estará en condiciones de pagar las facturas pendientes, salvo que adopte fortísimos recortes en el Gasto Público.

De hecho se deberán pagar intereses más altos por la deuda y eso provocará que se agrave más el déficit, que va camino de tocar los 1,6 billones de dólares (10% del PIB). La posible pérdida de confianza de los inversores, que esa situación genera, podría obligar a mayores subidas en las tasas de interés.

El fuerte castigo que están sufriendo las economías periféricas europeas, está mostrando hasta dónde puede llegar ese castigo, cuando el mercado duda de la capacidad fiscal de un país.

El tiempo se echa encima, y eso pone nervioso a Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan Chase. “Si alguien quiere pulsar ese botón, será catastrófico e impredecible; por eso pienso que están locos”, dijo el banquero ante la Cámara de Comercio, el principal lobby de los negocios en Washington. Más presión, por tanto, sobre la Casa Blanca y el Congreso. Lo que preocupa a Wall Street es que en Washington, y en particular en la bancada republicana, se vincule la necesidad de elevar el límite de endeudamiento al recorte del gasto público. El ala conservadora, agitada por el movimiento del Tea Party y con la mayoría en la Cámara de Representantes, se siente con fuerza para plantar cara a la oposición demócrata.

El presidente de la Reserva Federal, Bernanke, ha reiterado que se deben hacer los cambios precisos para reducir el déficit presupuestario, pero sin confundir la prioridad de disciplina fiscal a largo plazo, con los retos económicos o problemas a corto plazo, ya que podría peligrar la recuperación económica.

JAPÓN:

El drama del desastre humano y económico del tsunami y posterior crisis nuclear aún no resuelta, ya se ha llevado consigo más del 2% del PIB japonés (según estimaciones de AIR Worldwide y Eqecat, compañías que calculan los riesgos ante este tipo de desastres naturales). Se trata, sin duda, del mayor desafío que afronta Japón desde la Segunda Guerra Mundial.

Es imposible calcular en estos momentos las pérdidas materiales y económicas de la tercera economía mundial, y existen dudas respecto a cómo el endeudamiento público suplementario, necesario para la reconstrucción, afectará a unas finanzas públicas ya muy deterioradas, cuya deuda ya asciende al 200% del PIB japonés.

UNIÓN EUROPEA:

Hace ya tiempo que Jean-Claude Trichet, adelantó que el BCE iba a subir el tipo de interés de referencia. Así lo ha hecho a comienzos de Abril. Y lo que es peor, se desprende de sus palabras que esta no podría ser la única subida de las tasas a medio plazo, ya que la institución va a estar “muy vigilante” frente a la evolución de los precios.

Muchos analistas han interpretado las palabras del presidente del BCE en el sentido, de que tal vez en junio, y después, lo vuelva a subir. Es decir, en dos ocasiones más durante este año.

No obstante, señaló que “la política monetaria en la eurozona sigue siendo acomodaticia”: los tipos se encuentran en niveles excepcionalmente bajos, teniendo en cuenta la evolución reciente de la economía, lo que deja margen para volver a incrementar el precio del dinero en dos o tres meses. Y por si no fuera suficiente ha añadido: “Estamos extremadamente alertas frente a los efectos de segunda ronda (reacción de los salarios y espiral precios-salarios o beneficios-salarios).

De nuevo, a diferencia del Banco de Inglaterra y la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo sigue dando mayor prioridad al control de la inflación que al crecimiento económico.

Por eso, ha sido el primero en abandonar la política monetaria de emergencia, temeroso de que la incipiente recuperación económica y el encarecimiento de las materias primas dispare la inflación.

Sin embargo, el Banco de Inglaterra (a la vez que el BCE incrementaba los tipos de interés) decidió mantener los suyos en el 0,5%. Sin duda para la autoridad monetaria inglesa, priman más las dudas sobre la recuperación -el PIB británico retrocedió de forma inesperada en el cuarto trimestre de 2010-, que el notable repunte de los precios (ya por encima del 4%).

La subida de precios en la zona euro es más contenida (2,6% en marzo), pero la sensibilidad de los consejeros del banco central ante su evolución es mucho mayor. Entre otras cosas, porque su objetivo prioritario es mantener la inflación por debajo del 2%.

Contra ese objetivo del 2% se encuentra el repunte del petróleo (en 120 dólares por barril a principios de abril), compensado en parte por la apreciación del euro (se cambia a 1,43 dólares) y, también la recuperación de los países centrales de la eurozona (Alemania y Francia) que durante la primera mitad de este año han crecido cerca del 3%.

Para España esta subida del tipo de interés oficial es muy negativa. Si definitivamente, se aprobasen dos subidas más hasta final de año (hasta situar los tipos alrededor del 1,75%), el euribor escalaría, al menos, al 3%. Se trataría de una situación tremendamente dura para la capacidad de gasto de las familias españolas en la situación actual.

De nuevo, aparecen las asimetrías en la eurozona: para Alemania una subida de un cuarto de punto quizá sea poco, pero no es oportuno para las economías periféricas de la región.

Respecto a esas divergencias y asimetrías existentes en la eurozona, Trichet ya hace tiempo que indicó que en ocasiones le preguntan cómo puede gestionar el BCE “una zona monetaria única donde está Alemania que crece y España y otros países donde el crecimiento no es halagador”. Por lo que recordó que no hace muchos años la situación era la inversa”, cuando Alemania se encontraba parada y España registraba un gran crecimiento económico.

Los conflictos en el norte de África, y en particular en Libia, unidos a la imparable demanda energética de los países emergentes han colocado al mercado del crudo petrolífero en un precio muy preocupante. Ya se han alcanzado los 120 dólares por barril de Brent. Según la agencia Fitch, si esa cifra ascendiera a los 150 dólares, Occidente lo pasaría bastante mal. En particular, si el crudo escalase hasta la cifra citada la riqueza de la eurozona caería un 0,7% en 2011.

Por otro lado, según la revista británica The Economist en un artículo titulado “Duro aterrizaje”, la salud de la zona euro depende del suelo español en manos de la banca.

Señala el artículo que el futuro español está “muy vinculado al sector financiero, que en estos momentos intenta captar un capital adicional necesario situado en 15.000 millones de euros para cumplir con los nuevos requisitos del Gobierno”.

Y, asegura, que el destino de los bancos españoles “depende de cómo se desarrolle el quebrado mercado inmobiliario”. Vinculado a este problema está el suelo, según sostiene el mencionado artículo.

El suelo fue uno de los puntos calientes durante el boom inmobiliario. “Los ayuntamientos permitieron urbanizar parcelas, dieron permisos de obras y recibieron tasas o un porcentaje de estas tierras”, indica.

La dimensión de la burbuja, según señala sólo es ahora evidente, al conocer los datos del Banco de España con los detalles de la exposición del sector al ladrillo.

“Casi una cuarta parte de los bancos ha concedido 320.000 millones de euros a promotores inmobiliarios con el respaldo del suelo, según estimaciones del banco Goldman Sachs. El suelo supone casi la mitad de los 70.000 millones de euros de los activos en propiedad de los bancos”, explica The Economist.

Añadiendo: “así, estas instituciones españolas tienen una exposición de más de 100.000 millones en tierras vacías, como prestamistas o como titulares”.

Se señala que hay cerca de 1,5 millones de casas sin vender, y que su venta, como mínimo se realizará en cinco años. Muchos bancos contabilizan en sus libros el suelo a precios demasiado altos y se resisten a vender con pérdidas”.

En este sentido, frente al fracaso de las pruebas de esfuerzo realizadas a los bancos el año pasado, en los próximos meses (entre marzo y junio) se realizaran unas pruebas de resistencia más severas. Serán realizadas por la Autoridad Bancaria Europea (ABE) que acaba de iniciar sus funciones.

La metodología de las pruebas, parte de un escenario peor respecto a la inflación, crecimiento, y deterioro de los mercados, y afectará al 65% de los bancos europeos (al menos al 50% de los de cada Estado).

Las pruebas se centrarán en la medición del core Tier 1 capital (capital principal de nivel 1: capital y reservas), que es más restrictiva que la del capital Tier 1 [o de nivel 2, que integra también las participaciones preferentes] empleadas en las pruebas del año pasado.

Algunas voces se lamentan, al señalar que las pruebas deberían ser obligatorias para todos los bancos de la UE que tengan activos valorados por encima de 40.000 o 50.000 millones de euros, ya que en caso contrario, la mayoría de los bancos alemanes quedarán exentos del examen.

Las pruebas del año pasado, ya fueron muy desiguales: en la Unión Europea se examinó al 50%, mientras que en España se verificó al 95% de las entidades. Para colmo, se aprobó al Bank of Ireland y el Allied Irish Banks, (los dos únicos examinados en Irlanda) que cayeron en picado en los meses siguientes.

Los resultados de las pruebas serán públicos a mediados de junio tras un examen que será llevado a cabo en consulta con las autoridades nacionales y el Consejo Europeo de Riesgo Sistémico, que preside Jean-Claude Trichet, presidente del BCE.

Por otro lado, se ha logrado sentar las bases del Gobierno Económico de la UE ya que se ha alcanzado el acuerdo de los Veintisiete Estados miembros. Además de política monetaria, la Unión empezará a contar con los primeros instrumentos para elaborar una política económica europea común. El Consejo Europeo ha aprobado los instrumentos para esta mayor gobernanza económica que son el Pacto por el Euro Plus, el fondo de rescate (Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE), las seis propuestas legislativas que refuerzan la vigilancia presupuestaria y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y la realización de pruebas de resistencia más severas a la banca.

El Pacto por el Euro Plus consiste en una serie de compromisos que deben asumir los Estados del euro y otros países de la UE que deseen suscribirlo voluntariamente. Se persigue lograr una mayor competitividad (por medio de la contención salarial), fomentar el empleo (reformas del mercado laboral); asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas (control del gasto en pensiones, sanidad y prestaciones sociales) y reforzar la estabilidad financiera (reforma de la supervisión y nuevas pruebas de resistencia a la banca). A cambio Alemania aceptará un fondo de rescate para los países con dificultades.

El MEDE prevé un fondo de 500.000 millones efectivamente disponibles y del que Alemania es su principal contribuyente con el 27,1%.

La realidad es que “aún no se ha escrito el final de la historia”, la banca irlandesa necesita una inyección adicional de 24.000 millones de euros para mantenerse a flote y garantizar su futuro, que pasará necesariamente por una profunda reestructuración del sistema financiero. El Banco Central de Irlanda emitió ese diagnóstico, una vez realizadas a las principales entidades las nuevas pruebas de solvencia.

La situación irlandesa equivale a una nacionalización virtual del sistema bancario irlandés, en el que el anterior Ejecutivo ya se vio forzado a comprometer hasta 46.000 millones de euros. La factura total, una vez añadidos otros 24.000 millones a lo largo de los dos próximos años para tapar los agujeros de solvencia, ascenderá 70.000 millones, cifra que supone el 45% del PIB irlandés.

Por lo que respecta al otro gran foco de inquietud, Portugal, su situación financiera continuó agravándose, de tal forma que tuvo que solicitar el rescate en una situación límite (los tipos de interés de los bonos portugueses escalaron a, nada menos, que el 10%).

La Comisión Europea comenzará a negociar con Portugal el programa de consolidación fiscal que deberá acompañar al rescate del país. Una vez que se alcance un acuerdo sobre el plan de ajuste entre la Comisión y los partidos políticos portugueses, deberá ser aprobado por los ministros de Economía de la eurozona y de la UE, probablemente en su reunión del 16 de mayo. En ese momento se aprobará también el rescate de 80.000 millones.

Según el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, “la ayuda europea se dará bajo estrictas condiciones negociadas con los principales partidos políticos” del país. Las negociaciones comenzarán “inmediatamente” en colaboración con el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que participará en el programa.

El plan de ajuste deberá ser más estricto que él no aprobado por el Parlamento portugués el 23 de marzo pasado. Según declaró el ministro finlandés de Economía, Hyrki Katainen, “el plan debe ser realmente estricto porque de lo contrario no tiene sentido avalar el crédito de nadie”,

Ahora lo que preocupa es el riesgo de contagio, si bien la tónica general entre autoridades públicas y mercados es que este se ha mitigado. El consejero delegado del Fondo Temporal de Rescate de la zona euro (EFSF, según sus siglas en inglés), Klaus Regling, ha asegurado que el paso dado por Portugal ayudará a evitar el contagio a otros países de la eurozona, más concretamente, a España. “Los mercados han reaccionado muy positivamente a la petición de asistencia financiera de Portugal. La visión predominante de los mercados es que el rescate de las tres economías más débiles de la zona euro (Grecia, Irlanda y Portugal) contribuirá a evitar un contagio más allá”.

Según Regling, “esto afecta especialmente cuando miras la situación de España, ya que los mercados aprecian la diferenciación entre la deuda portuguesa y la española”. La verdad, es que los diferenciales de los bonos de ambos países (rentabilidad exigida con respecto al bund alemán) han tenido comportamientos o trayectorias contrarias en las últimas semanas.

“Los mercados entienden ahora mucho mejor los fundamentos económicos de los distintos países de la zona del euro, por lo que los riesgos de un contagio son mucho menores que hace unos seis meses. La deuda pública española tiene mercado”

En relación a la economía del Reino Unido, ha crecido este año medio un punto menos de lo esperado, recortándose igualmente las estimaciones para el crecimiento de este año y del siguiente.

La inflación, que está situada en el 4,4%, (superior al objetivo del 2%) continuará por encima hasta el año 2013.

Está por ver el daño político que puedan producir los ajustes en el Reino Unido: las perspectivas de crecimiento recortadas para este año del 2,1% al 1,7% y las del que viene del 2,6% al 2,5%; la inflación instalada previsiblemente entre el 4% y el 5% durante todo 2011 (se augura una subida de tipos pese a la fragilidad del crecimiento); y, finalmente, el paro aumentando.

Por otro lado, Alemania que exige la moderación salarial para Europa, (la ha reclamado como condición para ampliar el fondo de rescate europeo y, en definitiva, al Pacto por el Euro) ha visto como el incremento de sus salarios ha sido del 1,5% (más del doble que en España).

ESPAÑA:

El Gobernador del Banco de España, Fernández Ordoñez, ha declarado que la recuperación de la economía española aún está por llegar -previsiblemente para mediados de 2012- por lo que este año 2011 seguirá siendo un año de ajustes. Se mostró preocupado por el “distanciamiento” del mercado laboral español en relación a los “socios más prósperos de Europa que tienen tasas de paro más bajas, ya que se han ajustado con otros tipos de contratos y de negociación colectiva”.

Por su lado, el Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ha declarado que “ninguna reforma laboral da frutos a corto plazo, señalando que España está abocada a vivir lustros de moderación o sensatez salarial”.

Y es que el creciente empeoramiento del mercado laboral ha obligado al Gobierno a elevar, de nuevo, su previsión de paro para 2011, que en lugar del 19,3% anterior, estima que acabará 2011 en el 19,8%. Cinco décimas por encima de la estimación que efectúo en septiembre pasado. Con todo se trata de una previsión muy inferior a las del Banco de España, la Comisión Europea o el promedio de las previsiones de analistas privados que recogen la Fundación de Cajas de Ahorros, que estiman cifras de tasas de paro por encima del 20% a finales de 2011.

Sin embargo, Elena Salgado continúa argumentando que, aunque moderadamente, al final de este año la tasa de paro será más baja que la actual: “la previsión del Gobierno es que no se va a llegar a los cinco millones de desempleados este año, por lo que tampoco se va alcanzar -esa cifra- durante los siguientes ejercicios ya que la tasa de paro tocará un máximo en este primer trimestre”.

Respecto al crecimiento económico, la vicepresidenta Salgado señaló que “a medida que se vayan corrigiendo los desequilibrios, la recuperación va a ir ganando fuerza. ” En 2011 la reactivación va a depender del sector exterior en mayor medida” lo que permitirá compensar el menor crecimiento del consumo de las economías domésticas (se estima que cerrará el año con un aumento del 0,9%, la mitad de la anterior estimación).

No obstante, el Ejecutivo sigue manteniendo que el Producto Interior Bruto español crecerá un 1,3% durante 2011, frente a la de los organismos internacionales, que estiman un crecimiento entre el 0,7% y el 0,8%. Sin embargo, rebaja la previsión del 2,5% al 2,3% para 2012; y la de 2013, del 2,7% al 2,4%. Para 2014, prevé un crecimiento del 2,6%. Lo que no cambia, son las previsiones de déficit público comprometidos ante Bruselas. De esta manera, el Gobierno mantiene que el desequilibrio presupuestario bajará al 6% en 2011, al 4,4% al año siguiente y volverá al límite del 3% en 2013.

Por otro lado, el FMI es algo más optimista sobre España de lo que era hace unos meses, ya que en su informe semestral “Perspectivas Económicas Mundiales” del FMI sitúa el crecimiento del PIB español en el 0,8 % para 2011 y mejora en una décima su previsión para 2012, al pronosticar un crecimiento del 1,6 %.

Además, el FMI sitúa la tasa de desempleo en el 19,4 % este año frente al 19,8 % que prevé el Ejecutivo español.

La realidad es que el mercado de trabajo empeora día tras día, sin dar la más mínima señal de leve mejoría: el Paro Registrado (los desempleados que se inscriben en las Oficinas de Empleo) ha vuelto a aumentar en marzo para alcanzar un nuevo récord de 4,33 millones (un ritmo de 1.110 de nuevas personas desempleadas por día). Pese al pronóstico oficial de que el deterioro laboral está tocando suelo, marzo que tradicionalmente es un mes bueno para el empleo, ha dado nuevos disgustos.

Además, pese a la reforma laboral, se produce una nueva caída de la contratación indefinida. Gana peso la contratación temporal frente a la indefinida. Desde luego, la próxima Encuesta de Población Activa (EPA) podría ser demoledora.

Por otro lado, muy interesantes son las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que muestran la evolución del PIB español por comunidades autónomas:

La industria fue el único sector económico, junto a la agricultura, que creció en 2010. Navarra (1,2% de aumento) y el País Vasco (un 0,8%), que tienen un menor problema del ladrillo y un gasto público mayor, fueron las comunidades que más crecieron en 2010. A ellas se suma Castilla y León, que con un 0,8%.

Según el INE, el PIB español retrocedió ligeramente (no llegó su caída al 0,1%). Pero las diferencias territoriales son muy importantes: en el extremo opuesto a Navarra, País Vasco y Castilla-León, se hallan Andalucía (-0,9%), Castilla-La Mancha (-0,9%) y Canarias (-0,8%). Las tres, además, están entre las que acumulan más desempleo, con tasas superiores al 28% en las economías andaluza y canaria.

Cataluña y Madrid, las dos mayores economías españolas, reflejan muy bien la evolución habida en el Producto Interior Bruto español. Ambos territorios prosiguen estancados. Cataluña pasa a crecer un 0,1%, tras una notable recuperación (en 2009, el año de la Gran Recesión, se apuntó un -4,2%), guiada por las exportaciones. Aragón y Comunidad Valenciana, que también se dejaron más de un 4% en 2009, no lograron dejar atrás los números rojos (-0,5% y -0,6%), pese a tener, como Cataluña, una industria exportadora de peso.

El PIB de Madrid refleja un crecimiento casi inapreciable (0,002%), que no fue suficiente para compensar el aumento de población en 2010 (casi un 1% más que el año anterior). El efecto llamada de la capital en tiempos de crisis (la tasa de paro de la comunidad madrileña, con un 16%, está entre las más bajas) se traduce en esta ocasión en un notable descenso de la renta por habitante, uno de los indicadores económicos más relevantes. El PIB per cápita madrileño cayó un 0,6% frente al aumento del 0,5% en el PIB per cápita español.

El retroceso del PIB per cápita madrileño (29.963 euros por habitante) altera el orden de las regiones con mayor renta por habitante. Madrid cedió la primera posición a País Vasco (31.314 euros) en 2007 y ahora, tras la notable recuperación de Navarra en 2010, deja el segundo puesto a la comunidad foral (29.982 euros). Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, con cerca de 17.000 euros por habitante, vuelven a ser las autonomías con menor PIB per cápita.

Por lo que respecta al comportamiento de los precios, el IPC adelantado correspondiente al mes de marzo señala que los precios se han mantenido en la tasa del 3,6% (en variación anual). Es decir, no ha habido variación respecto al IPC de febrero, que como consecuencia de la escalada de precios de las materias primas se elevó en ese mes al citado 3,6%.

Por otro lado, según el Barómetro empresarial de la Fundación Ortega- Marañón, el estado de ánimo de los empresarios permanece “bajo cero”. El diagnóstico sobre la economía española que hacen los responsables de compañías con más de 10 trabajadores está en niveles mínimos: los consultados puntúan la situación con un 2,9 en una escala de 0 a 10, una décima por encima de la oleada anterior. La percepción que tienen los empresarios del sector al que se dedican también sigue siendo muy desfavorable (3,4).

Un 86% de los empresarios encuestados asegura que su empresa ha sufrido el impacto de la crisis, cuyos efectos siguen sin ceder. El 51% percibe que este fuerte impacto nocivo no ha cambiado y el 34% cree que incluso ha ido a peor. El sector industrial no se recupera, y la ausencia de crédito continúa pesando sobre todos los sectores de la economía: no varía la gran mayoría de los empresarios que opinan que en estos momentos es más difícil que hace dos años conseguir financiación para su empresa (77%). Y lo que es peor: no creen que la situación vaya a mejorar a corto plazo. Tres de cada cuatro encuestados responde que aún queda tiempo hasta que la economía mundial remonte la marcha; y los que opinan esto mismo para el caso español crecen hasta un aplastante 92%.

El profundo descontento del empresariado se aprecia en el suspenso que dan al Gobierno (el 78% desaprueba la gestión del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero) y a la oposición (el 70% tampoco aprueba al líder del PP, Mariano Rajoy).

MERCADOS:

Durante el pasado marzo se han conjurado todos los elementos contra la Bolsa española: Trichet con sus amenazas de subidas de tipos de interés; las rebajas de calificación de las agencias de ratings; el conflicto libio y el alza de los precios del petróleo; el terremoto de Japón y el último día: la banca irlandesa. Pese a todo, el balance no ha sido muy negativo: cae el 2,5% en marzo, saldándose el último trimestre con un avance del 7,28%.

Respecto al precio del petróleo, definitivamente parece haber abandonado la tónica de estabilidad y volvió a repuntar en los mercados por la incertidumbre sobre el conflicto en Libia y su contagio a otros países productores de petróleo. El barril de crudo tipo brent, el de referencia en Europa, rebasó la cota de los 120 dólares por primera vez desde el 22 de agosto de 2008.

Por su parte, en el Nymex de Nueva York, el barril West Texas alcanzó los 108,78 dólares, con lo que alcanza su precio más alto desde septiembre de 2008.

En relación al Euríbor, el indicador que fija el precio de la mayoría de hipotecas en España, ha superado el 2% en su tasa diaria por primera vez desde marzo de 2009.

Las hipotecas que se revisen con este dato subirán una media de 600 euros al año. Se trata del mayor repunte en las cuotas desde julio de 2008. No obstante, es más que posible que en este mes de abril se produzcan mayores subidas.

Finalmente, la cifra de matriculaciones de automóviles durante el pasado marzo, 88.396 unidades, suponen una caída del 29,1% sobre el mismo mes del año anterior. Se pone de relieve que uno de los principales test del consumo de los particulares sigue sin reaccionar. Se cierra el primer trimestre con unas ventas de 208.151 unidades y un retroceso del 27,3%.

EMPRESAS:

Mercadona cerró el ejercicio 2010 con un beneficio neto de 398 millones de euros, un 47% más que el anterior. Juan Roig, presidente y propietario de la mayor cadena de supermercados de España con 1.310 tiendas, comentó que “lo más coherente” es comparar los resultados de 2010 con los de 2008, una estimación que arroja un aumento del 24% de los beneficios, porque la cadena optó por recortar ganancias en 2009 para bajar sus precios una media del 10% y mantener a sus clientes pese a la crisis.

La facturación de Mercadona creció un 6% en 2010 y alcanzó los 16.485 millones de euros. El margen de beneficios fue del 2,6%. La cadena de supermercados abrió 60 tiendas nuevas y cerró 14. Invirtió 575 millones de euros en sus nuevos locales, en la adaptación de otros ya existentes y en obras de construcción de los bloques logísticos de Villadangos del Páramo (León), Guadix (Granada) y Plaza (Zaragoza).

La cadena emplea a 63.500 trabajadores fijos tras incorporar a otros 1.500 en 2010.

Según Roig, el precio del “carrito menú” (la unidad de compra que requiere una familia) se ha rebajado un 4% en 2010 después de haber caído un 10% el año anterior. Unas rebajas acumuladas que representan un ahorro para las familias españolas de 2.200 millones de euros. “Hemos asumido un 0,2% del PIB”, presumió Roig.

SITUACIÓN ECONÓMICA MARZO 2011. Nuevos riesgos: subidas de precios y de tipos de interés

El Instituto de Planificación Árabe, con sede en Kuwait, ha publicado que en el año 2020 habrá 19 millones de parados en Oriente Próximo y el norte de África. El desempleo afecta gravemente a los jóvenes.

Según el Fondo de Población de Naciones Unidas. “En esos países la educación ha crecido al ritmo del sudeste asiático, pero la economía se ha estancado. Los jóvenes son los que más han sentido el impacto económico y en parte por eso son los que participan más activamente en las revueltas”,

La subida disparatada del precio de los alimentos en los mercados globales ha sido la puntilla para muchas economías árabes. La falta de reservas de agua en muchos de los países de la zona les obliga a importar grandes cantidades de productos agrícolas y a estar sujetos a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

GLOBAL:

El mundo y en particular Europa, aún convalecientes de la Gran Recesión, se enfrentan a las consecuencias de los vientos de cambio y revueltas sociales en el norte de África.

Sin duda, el impacto más peligroso proviene del encarecimiento de los crudos petrolíferos. El ataque del dictador Gadafi contra su propia población, y el cierre de al menos una cuarta parte de la producción de crudo de Libia, han impulsado al precio del barril muy por encima de los 110 dólares. No ha sido suficiente el mensaje de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) dispuesta a tratar de compensar el déficit existente en el mercado aumentando su producción.

De nuevo son los mercados los que están descontando que la rebelión pueda extenderse a otras zonas árabes de importancia productiva mayor que la de Libia (su producción supone alrededor de 1,6 millones de barriles diarios que pueden ser sustituidos con relativa facilidad).

En Europa los riesgos de subidas de precios por el encarecimiento energético aumentan. Sobre todo si la situación socio-política de la región no se estabiliza a corto plazo.

Algunos analistas afirman que “por cada 10 dólares de subida del barril, el nivel de precios en el continente europeo puede aumentar hasta en dos décimas”.

No obstante, no se puede achacar las subidas en el nivel de precios exclusivamente al petróleo. Desde hace algunos meses, los precios de las materias primas y alimentos se han disparado. La subida del precio del pan por el encarecimiento del trigo ha sido una de las causas de la revolución en Egipto.

Todo ello, hace más que probable la próxima elevación de los tipos de interés por los Bancos Centrales, frenando las expectativas de mayor crecimiento económico y necesaria creación de empleo.

Para España, frente a las aducidas ventajas para el turismo en nuestro país derivadas de la inseguridad del conflicto en los países del norte de África, la subida del precio del dinero retrasará aún más la necesaria creación neta de empleo.

La crisis de la región plantea unos riesgos económicos aún pendientes de poder evaluar, ya que depende de cómo evolucionen los acontecimientos y, sobre todo, del tiempo que se tarde en alcanzar la deseable normalidad democrática en esos países. En ese complejo panorama se precisan urgentemente respuestas internacionales que cooperen a una solución política que garantice los suministros.

ESTADOS UNIDOS:

Una buena noticia, es que por primera vez desde el comienzo de la crisis, el paro en Estados Unidos ha bajado del 9%.

Y es que durante el pasado mes de febrero, la economía estadounidense ha registrado 192.000 nuevos empleos netos (aumento de la ocupación o los empleos brutos creados que exceden a los perdidos), por lo que la tasa de paro bajo una décima, hasta el 8,9%.

Según Austan Goolsbee, economista jefe de la Casa Blanca, “se trata de una muestra de que la recuperación gana solidez y que la economía puede sostenerse sola. Los 1,5 millones de empleos creados por el sector privado en el último año, de los que 222.000 corresponden a febrero, así lo reflejan”.

No obstante, la cifra de 13,7 millones de parados continua siendo demasiado elevada. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha señalado que lo más preocupante es que existan seis millones de parados de larga duración. De ahí, que el Gobierno Obama crea necesario invertir en la creación de empleo.

Bernanke ha señalado que, aun existiendo motivos para ser optimistas, la expansión económica actual es insuficiente para recuperar los 8,75 millones de empleos destruidos durante la recesión.

En este asunto, las subidas del precio de los alimentos y del petróleo, en caso de que permanezcan en el tiempo, pueden acabar afectando negativamente a la recuperación de la producción y del empleo.

No obstante, el presidente Bernanke ha afirmado que “el impacto de la subidas de precios será temporal y, relativamente modesto para la inflación y la economía, aunque si las subidas se sostienen en el tiempo si representarían un riesgo a tomar en serio”. Bernanke ha declarado que “estamos preparados para responder, si fuera necesario, apoyando de la mejor manera posible la recuperación en un contexto de estabilidad de precios”, consciente de que ha pasado el miedo a una recaída en la crisis, y de que la nueva preocupación es la evolución de los precios.

Ahora bien, más acuciante es el problema del déficit público de Estados Unidos. No obstante, el presidente Obama ha vuelto a señalar que la competitividad en el mundo actual depende de una fuerza laboral instruida y unas infraestructuras modernas. Lo que es especialmente cierto para Europa y los Estados Unidos que directamente compiten a nivel mundial, con China, India y Brasil, donde los niveles salariales son extremadamente bajos. Las economías desarrolladas sólo podrán mantener su elevado nivel de vida, desarrollando ventajas comparativas en EE UU y Europa, que sólo mantendrán su alto bienestar basando su competitividad en infraestructuras modernas, y nuevas tecnologías.

Esa idea es la que ha llevado al presidente Obama ha solicitar unas mayores inversiones públicas en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras (incluidas las conexiones por banda ancha a la red Internet, los ferrocarriles de gran velocidad y la energía no contaminante). Proponiendo que tanto las públicas como las privadas se apoyen y sostengan complementariamente.

Sin embargo, en el capítulo de las realidades, Obama ha reconocido que la reciente política fiscal estadounidense ha conducido a un insostenible volumen de Deuda Pública, por lo que se hace imprescindible caminar hacia el equilibrio presupuestario. Para ello ha propuesto “congelar” durante cinco años el llamado gasto civil “discrecional”.

Se trata de una contradicción con el objetivo anteriormente citado, ya que más del 50% de este gasto civil “discrecional” va dirigido a la educación, la ciencia y la tecnología y las infraestructuras.

La realidad es que los impuestos en Estados Unidos, para muchos, son demasiado bajos. El déficit presupuestario ascenderá a casi un billón y medio de dólares: una cifra equivalente al 10% de su PIB (una cantidad inimaginable para cualquier economía).

Pues bien, de nuevo en contra de declaraciones efectuadas anteriormente, Obama ha acordado con los republicanos prorrogar, al menos durante dos años, las reducciones de impuestos a los más ricos decretadas por George W. Bush.

Queda claro que, tanto los demócratas como los republicanos, prefieren reducir los impuestos a gastar más en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras. Sobran explicaciones: las familias más ricas financian las campañas políticas… La consecuencia es que el porcentaje de tributos referido a la Renta Nacional es en Estados Unidos, es de los más bajos de los países desarrollados (un 30% frente al medio en Europa del 40%).

Los recortes de impuestos suponen la imposibilidad de acometer las imprescindibles inversiones en infraestructuras modernas y nuevas tecnologías. Igualmente, suponen desatender a los pobres en la mayor economía del mundo (uno de cada cinco niños americanos está atrapado en la pobreza), y supone la traslación a las jóvenes americanos de una ingente cantidad de deuda pública, que habrán de amortizar en el futuro.

CHINA:

Tras la ligera ralentización sufrida el año pasado, el gigante asiático ha vuelto a incrementar su presupuesto militar. Situación que ha hecho surgir temores en Estados Unidos y algunos países asiáticos, respecto a las verdaderas intenciones de China.

El Ejecutivo de China ha anunciado que incrementará su gasto en defensa en alrededor de un 13%. Ello supone que se alcanzarán los 601.100 yuanes (65.500 millones de euros).

UNIÓN EUROPEA:

Alemania durante 2010, frente a la caída de su PIB en 2009 de un 4,7%, definitivamente ha alcanzado un envidiable crecimiento del 3,6%.

Salvo Finlandia, que registró un aumento en su PIB en ese mismo porcentaje, y Suecia que lo supera, no existe en Europa ninguna economía que haya conseguido unos resultados de PIB parecidos a los germanos.

En Francia, las cifras han sido más modestas (un 1,5% de media anual respecto a 2009) y ha empeorado, en una décima, el pronóstico que mantenía el Gobierno galo.

El crecimiento del PIB en el país vecino en el último trimestre de 2010, ha resultado ser más débil del esperado.

Otros países, como el Reino Unido y Portugal, en lugar de avances en su crecimiento económico, han sufrido descensos en su PIB.

La región del euro tuvo un modesto crecimiento intertrimestral en su PIB del 0,3% durante la segunda parte del año. Y en lo que abarca a toda la Unión Europea el crecimiento ha sido muy desfavorable (un débil 0,2% entre octubre y diciembre). Una tasa realmente baja.

Lo decepcionante es que España ha perdido uno de los principales rasgos en relación a los demás socios de la Unión Europea: un crecimiento superior a la media.

Según la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) el PIB español cerró 2010 con una leve caída del 0,1%, a una considerable distancia respecto al avance interanual de la Unión Europea (un 1,7%).

Sólo cuando España durante el año 1994 abandonaba la anterior recesión, el PIB español tuvo un comportamiento peor que el europeo.

Los datos de Eurostat certifican el fin de la contracción económica para la mayor parte de los países comunitarios. Solo hay cinco rezagados, entre los que figura España (caída del 0,1%).

Grecia registra una caída en su producción del 4,5%; Rumanía un 1,8%, Irlanda algo menos del 1%, a falta de conocer los datos del último trimestre.

La economía española acumula ya muchos ejercicios de distancia abismal respecto a los socios europeos, y el número de parados en España siempre ha sido superior al comunitario. La brecha es especialmente rotunda en 2010, con un dato que dobla con creces la media europea. Solo durante el ejercicio de 2006 se produjo una práctica equiparación de los resultados: España registró una tasa de paro del 8,5% (unas tres décimas por encima de la media europea).

Por otro lado, durante el pasado mes de febrero, la crisis de liquidez ha vuelto a capear en el sistema bancario europeo. El Banco Central Europeo (BCE) ha tenido que emplearse a fondo durante la última semana de ese mes, para atender a la fuerte demanda de préstamos por parte de los bancos: la banca pidió más de 29.000 millones de euros al BCE. Ello supone unos niveles muy parecidos a los existentes durante la histórica quiebra de Lehman Brothers.

El origen se atribuye a las necesidades de los bancos irlandeses inmersos en un fuerte proceso de reestructuración.

En contraste con esa situación, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet ha anunciado, con un gran énfasis, que la institución elevará los tipos de interés durante el próximo mes de abril.

Los riesgos inflacionistas en la región del euro, motivados por la subida del precio del petróleo por las revueltas en el norte de África, llevaron a Trichet a hablar de “fuerte vigilancia” y “riesgos al alza” sobre el nivel de precios: esas dos expresiones han provocado históricamente rápidas subidas en el precio del dinero. “La posición del consejo de gobierno es que es posible una subida de tipos en la próxima reunión”, remachó. Los tipos están en el 1% desde hace 22 meses y el previsto endurecimiento de la política monetaria complica la salida de la crisis en España, con la economía y el sistema financiero muy endeudados. La subida dificultará la recuperación en otros países con problemas en los mercados de deuda, como Grecia, Irlanda y Portugal.

El BCE elevó las expectativas de inflación para el año 2011hasta una media del 2,3% (ligeramente por encima del objetivo del 2%), así como las perspectivas de crecimiento en el norte de Europa, y en especial de Alemania, cuya economía muestra algunos signos de recalentamiento. La subida de tipos de interés beneficiaría a la economía germana.

ESPAÑA:

La subida de los tipos de interés oficiales, prevista en el próximo mes de abril, supone para la economía española unas hipotecas más caras para las familias, más pagos por intereses para las empresas, la banca y el Estado.

Se trata de un funesto anuncio, no sólo para la economía española en general, por su débil recuperación económica y su fuerte nivel de endeudamiento, sino también en particular para un sector financiero español en plena reforma.

La elevación de las tasas oficiales del tipo de interés, provoca aumentos del euríbor (por tanto, también del coste de las hipotecas) y en general encarece el crédito y obliga a pagar más intereses por el servicio de la deuda, pública y privada.

Los efectos sobre el bolsillo de los consumidores y la caja de las empresas son inmediatos: mayor parte de la renta disponible de los consumidores ha de destinarse al pago de intereses; una caída del consumo; y una menor inversión.

La ortodoxia monetaria señala que con las importantes subidas habidas en los precios de las materias primas y en los del petróleo, los tipos tenían que subir. Sin embargo, nadie esperaba que subieran tan pronto.

La más que posible subida coge a España en el peor momento, con las entidades bancarias reformándose, y la débil salida del túnel. No obstante, Trichet señaló que la subida de tipos es compatible con el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, que son importantísimas para el funcionamiento de los bancos.

Pasando a analizar las repercusiones para la economía española de las revueltas políticas en el norte de África, los efectos pueden ser varios: de un lado, para las empresas españolas con negocios e inversiones en la zona. No es el único caso, pero por ejemplo el de Repsol en Libia (la empresa ha cerrado la cuarta parte de su producción petrolera). Igual puede suceder con otras compañías españolas en Argelia, Egipto o Túnez.

Por otro lado, España no tiene con la región un excesivo volumen de intercambios comerciales –alrededor de un 8% de nuestras importaciones, y de un 6% de nuestras exportaciones- tampoco un elevado volumen de inversiones directas, pero la prolongación en el tiempo del conflicto puede afectar a las compras que realizamos de gas y petróleo.

Las importaciones de crudo realizadas a Libia suponen un 13% de nuestro consumo de crudos, y 25% de las del gas. Los riesgos surgen del posible contagio a otros países de la zona, sobre todo del gas argelino.

Por tanto, en estos momentos, el riesgo para Europa y España proviene de las subidas de precios de estas cruciales materias primas. Para nuestro país se calcula en unos 6.000 millones de euros la subida de los costes por cada 10 dólares que aumente el precio del barril de petróleo.

Muchos analistas apuntan que un precio de 120 dólares/ barril en la fase actual de convalecencia tras la incipiente recuperación económica es insostenible para muchas economías, motivando un importante retraso en la misma.

El aspecto más grave, no cabe la menor duda, es el impacto sobre la inflación y la intensificación en los flujos migratorios, sobre todo en la región del euro.

En este sentido, actualmente el precio medio de la gasolina en España, según datos oficiales de la Unión Europea, cuesta 1,284 euros por litro, a las puertas del máximo histórico que alcanzó el pasado 20 de enero, cuando llegó a los 1,28 euros por litro. El gasóleo, aunque también en cotas altas, bajó un poco, hasta los 1,23 euros por litro, y se sitúa en un nivel similar al de agosto de 2008, a cierta distancia todavía de su máximo histórico de julio de 2008, a 1,329 euros por litro.

Con estos precios, llenar el depósito de gasolina (con una capacidad de 60 litros) costaría alrededor de 77 euros, casi un euro más que hace un mes y 11 euros más que hace un año.

A pesar del alza de precios, el coste del combustible en España está todavía por debajo de la media europea. En el conjunto de los Veintisiete, la gasolina cuesta, según datos oficiales, 1,44 euros el litro y el gasóleo, 1,33 euros, es decir, por encima del 10% más caro. Si consideramos el combustible sin tasas, es sin embargo más cara la gasolina española, que cuesta 0,64 euros el litro, frente a los 0,60 de media en Europa.

Frente a esta situación, el Gobierno ha elaborado 20 medidas de ahorro energético con un ahorro que cifra en 3,2 millones de toneladas de petróleo al año (28,6 millones de barriles). O lo que es lo mismo, 2.300 millones de euros en importaciones energéticas, a los precios actuales del crudo.

Y es que la inflación se ha situado, según el IPC adelantado, en el 3,6% durante el pasado mes de febrero. La subida de tres décimas respecto al mes anterior, obviamente se debe al aumento de los precios de los carburantes y lubricantes, y de los alimentos y bebidas no alcohólicas.

Respecto al aspecto más negativo de la grave situación española, el paro, sigue creciendo. Los desempleados que acuden a inscribirse como demandantes a las Oficinas de Paro –el paro registrado- durante el pasado mes de febrero han seguido creciendo. Sin duda, la recuperación económica española será muy lenta y, desde luego, es muy poco probable que se genere significativamente empleo durante este 2011.

El paro registrado ha aumentado en 68.200 personas, alcanzando la cifra récord de 4,3 millones. Pero aún son peores los datos de contratación: el número total de contratos descendió casi el 9,5% durante febrero, y el de contratos indefinidos cayó más del 8%. Si a esto unimos la bajada en la afiliación a la Seguridad Social, se evidencia la tesis -que algunos venimos manteniendo respecto a que la reforma laboral- de que, por sí sola, no genera empleo alguno. La creación de puestos de trabajo tiene lugar cuando aumentan las necesidades de mano de obra como consecuencia del crecimiento económico.

Habrá que esperar a la próxima EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre que, desafortunadamente, será más negativa.

Por otro lado, la remuneración de asalariados, disponible en la información sobre el Producto Interior Bruto (PIB) que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que la retribución por asalariado cayó en el último semestre del año pasado (un 0,25%) por primera vez al menos desde 1996 (año con estadísticas comparables).

Ese hito en las cuentas de la economía española convivió con importantes ganancias de productividad que alcanzaron el 2% en ese mismo periodo. Es decir, que los salarios han caído simultáneamente al aumento habido en la productividad.

Las cifras sitúan a España en el extremo opuesto al de los modelos que vinculan los salarios a la productividad.

La rebaja de los salarios, está muy influenciada por la rebaja de sueldo aplicada a los funcionarios desde junio del año pasado. Por tanto, obedece más a decisiones políticas que empresariales.

Estos datos demuestran que los sueldos en España han evolucionado en sentido inverso a la productividad. Esta circunstancia parece ir en contra de las propuestas de la canciller alemana, Angela Merkel, que está proponiendo a los países que tienen ligados sus salarios a la inflación (como es el caso de España) que cambien ese modelo por otro con mayor protagonismo de la productividad. De aplicarse esa medida, la moderación salarial que como objetivo se persigue, se vería ahora dificultada, ya que los salarios deberían subir por el aumento de la productividad.

Algunos hechos significativos se deducen de la Contabilidad Nacional de 2010, respecto a dónde han ido a parar esas ganancias de productividad: los beneficios empresariales, recogidos en el dato de excedente de explotación, avanzaron un 4% en el último trimestre de 2010 tras casi un año de caídas modestas.

Tomada en su conjunto, la remuneración de asalariados ha sufrido un duro retroceso durante los tres años de crisis. La parte del PIB destinada a sueldos resulta hoy equiparable a la de principios de 2007, en plena bonanza económica.

Un estudio publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS), realizado en la Universidad Rey Juan Carlos, refleja que la economía sumergida ha avanzado mucho más rápido que la oficial o regular. Entre 1980 y 2008 la primera se multiplicó por cuatro (el Producto Interior Bruto se duplicó). De suerte que al final de esas casi tres décadas la economía sumergida suponía el 17% del PIB. Hay que observar que el estudio está referido a un periodo anterior al de la crisis actual.

La existencia de la economía sumergida se tradujo en una menor recaudación fiscal que, según estima el estudio, en el periodo 1989-2008 entre 30.845 y 32.735 millones de euros anuales de media al año, lo que supone entre el 5,4% y el 5,6% del PIB oficial. Según los autores, si Hacienda pudiera recaudar por toda la actividad económica, y suponiendo que la recaudación fiscal no cambiaria, la presión fiscal disminuiría entre 4,5 y 4,8 puntos.

Según el estudio, en el año 1980 este tipo de puestos de trabajo suponían 1,4 millones de empleos, mientras que en 2008 ascenderían a cuatro millones. De nuevo un ritmo mucho mayor para las actividades irregulares, que el correspondiente al aumento habido en la población activa (de 1980 a 2008 la población activa no se ha duplicado).

MERCADOS:

Según la mayoría de analistas, no caben dudas que se va a incrementar el coste de las más de 400.000 hipotecas a tipo variable que existen en España, ya que los futuros del euríbor a un año (son los activos que calculan cómo estará el índice), para diciembre de 2011, esperan que se sitúe en el 2,54%.

Esta es la interpretación que han hecho los mercados de las declaraciones comentadas anteriormente del presidente del BCE, respecto a la próxima subida del tipo de interés, ya que el Euribor se ha disparado a principios de marzo al 1,92%. Y de otro lado, el euro se aprecio con respecto al dólar, rebasando a esa misma fecha los 1,40 dólares por euro.

Respecto a la Bolsa, el selectivo español cerró el pasado mes de febrero con números rojos, situándose en alrededor de los 11.800 puntos. Sin duda, todos los incidentes en los países del norte de África han teñido de rojo a las Bolsas europeas.

EMPRESAS:

Según publica el diario Expansión, el auditor de Rumasa dependía casi en exclusiva de los Ruiz- Mateos. La Sociedad Auditores Siglo XXI, sociedad limitada que también utiliza el nombre comercial de Gabinete Seis, fue durante el 2009 el principal auditor de las sociedades agroalimentarias de Nueva Rumasa.

En ese año, la sociedad de auditoría que contaba con dos empleados percibió por estos servicios 178.230 euros. Se señala, igualmente, que el 89,99% de los ingresos de Auditores Siglo XXI vendría de las empresas de Nueva Rumasa.

Los informes de auditoría de Clesa, Zoilo Ruiz- Mateos, Grupo Dhul, Hibramer, Complejo Bodeguero Bellavista y Carcesa del ejercicio 2009 presentan una opinión limpia, aunque todos ellos (salvo Zoilo Ruiz- Mateos) incluyen párrafos de énfasis.

SITUACIÓN ECONÓMICA A FEBRERO 2011: Persisten los graves problemas para la economía española.

Cabe esperar que durante 2011 la economía española vaya a mejor. Quizá de una forma agridulce: alguna noticia positiva acompañada de otra negativa.

Probablemente lleguen atisbos de recuperación, pero en forma muy lenta.

La pérdida de confianza de los consumidores y de los empresarios no es un buen aliado para la reactivación. Es preciso recobrarla para realizar las oportunas reformas bajo el convencimiento de que puedan dar sus frutos de la forma más rápida. En ese sentido, la concertación entre los políticos, los sindicatos y la clase empresarial es una obligación ineludible.

GLOBAL:

La crisis global, esencialmente crediticia, no está del todo superada. La Reserva Federal estadounidense ha manifestado su clara intención de mantener sus excepcionales medidas monetarias hasta que se hayan superado completamente los riesgos de estancamiento, y se reduzcan las elevadísimas tasas de desempleo. Lo que explica que mantenga su relajación monetaria con unos tipos de interés mínimos.

En contraste, la política monetaria de la eurozona es menos expansiva. El BCE, reiteradamente, frente a la ausencia de inflación, no ha dejado de inquietar con veladas afirmaciones de retirada de su relajación monetaria. Mantiene el tipo de interés en el 1% y, aunque los necesarios créditos bancarios continúan alejados de la normalidad, algunos opinan que la autoridad monetaria de la región del euro endurecerá su política monetaria antes que la Reserva Federal en Estados Unidos.

De materializarse la expectativa citada, las perjudicadas serían las empresas de la eurozona, reduciendo sus posibilidades de crecimiento. En un momento dónde la tasa de inflación media en la Unión Monetaria se mantiene controlada y el euro continúa apreciado frente al dólar, sería lamentable la retirada de los, por ahora, imprescindibles estímulos monetarios.

Por otro lado, la política presupuestaria en la eurozona, como resultado de las exigencias alemanas y de las presiones del mercado de la deuda, no está contribuyendo a compensar a la debilitada demanda privada. En lugar de ser contracíclica, es procíclica (disminuye aún más la demanda), por lo que impide que desaparezcan las amenazas de una recaída.

La cumbre de Davos se ha cerrado con un moderado optimismo: una salida de la crisis a tres velocidades con una serie de riesgos asociados: crisis fiscal de la eurozona; la escalada de precios del petróleo, los alimentos y otras materias primas; y el temor a posibles nuevas burbujas en las economías emergentes.

Ha sido el economista chino, Zhu Min (asesor especial del Fondo Monetario Internacional) el que acuñó la idea de los tres grupos en la primera sesión de la cumbre en Suiza:

En el primer vagón: China liderando a las economías emergentes, con India, Brasil y Rusia, y en general Asia y América Latina, saliendo de la crisis a toda velocidad. Incluso parte del África sub-sahariana que está creciendo a buen ritmo.

En el segundo grupo se encuentra la principal economía Estados Unidos, con las economías que mejor han amortiguado sus problemas: Canadá, Suecia, Noruega, Finlandia o Australia. Estos Estados no propiciaron la formación de burbujas inmobiliarias, por lo que no han padecido grandes problemas de endeudamiento.

En el último vagón, Reino Unido y la eurozona, que, pese a la locomotora alemana, no acaba de solucionar la crisis fiscal y que, claramente, se ha decantado por la austeridad germánica.

A los anteriores grupos, Kenneth Rogoff (ex economista jefe del FMI), añade una cuarta economía: “Japón que tras 20 años de estancamiento, combina una bomba demográfica: el envejecimiento de su población y la mayor deuda del mundo”.

El resultado del conjunto mundial es que los emergentes aumentarán su PIB el 6% este año; Estados Unidos un 3%; y la eurozona y Japón menos del 2%.

Davos ha sido el contraste entre la “molesta política” (las llamadas a una mayor regulación) y los beneficios que vuelven a exhibir las multinacionales (los políticos aseguran que sin una nueva regulación financiera vendrá una crisis aún peor, y los bancos contraatacan amenazando con pinchar la recuperación si les exigen nuevas normas).

ESTADOS UNIDOS:

La primera economía mundial ha mantenido su recuperación económica, cerrando con una tasa media de crecimiento del 2,9% -la más alta en cinco años- y que contrasta con la contracción del 2,6% sufrida durante el año 2009.

Como viene ocurriendo desde el final de la recesión en la economía estadounidense (verano del 2009), su expansión sigue por debajo del potencial al que podría hacerlo.

Su economía dispone de las bases para proseguir creciendo durante este año 2011 a un ritmo de alrededor del 3,2%. No obstante, dado que no se logra alcanzar el crecimiento potencial, la tasa de paro no puede disminuir más rápidamente (permanece durante dos años por encima del 9,5%).

Ahora bien, existen señales positivas: el gasto de los hogares creció un 4,4% durante el trimestre, y el déficit comercial de su balanza de pagos se ha reducido notablemente a consecuencia del aumento del 10% de sus exportaciones.

Muchos analistas observan en estos momentos la evolución de los salarios y de los precios al consumo, tratando de anticipar la reacción que provocaría en la política monetaria de la Reserva Federal. El deflactor del PIB (la subida de precios real de todos los componentes del PIB) aumentó sólo cuatro décimas en el cuarto trimestre, por lo que la Fed contempla aún un escenario de estabilidad de precios.

Según el Departamento de Trabajo estadounidense, los salarios aumentaron un 2% en 2010 (seis décimas más que en 2009). Se trata del aumento más bajo en las últimas décadas.

Según Bernanke, aunque la economía crecerá probablemente más rápido en 2011 que en el año pasado, el modesto crecimiento y la cautela de las empresas a la hora de contratar a nuevos empleados sugieren que “no habrá una mejora significativa” en el mercado laboral. Y de nuevo ha vuelto a reiterar que “llevará años conseguir que el desempleo vuelva a un nivel más normal”.

Igualmente ha señalado que “hasta que no veamos un periodo sostenido de creación de empleo, no podremos considerar que la recuperación está verdaderamente establecida”. Esto significa que no quiere poner aún el pie sobre el freno de la política monetaria.

La máxima autoridad de la Reserva Federal, igualmente, ha expresado que a pesar del alza de las materias primas, contempla un escenario de precios estable. Apuntando que, aunque las probabilidades de deflación son cada vez menores, la inflación subyacente (incremento de precios sin alimentos y energía) continúa su senda a la baja.

Bernanke atribuyó el alejamiento de los riesgos de deflación a la recompra de títulos de Deuda Pública realizada por la Reserva federal, rechazando las críticas recibidas respecto a que esta sea la causa de la subida del precio de las materias primas -uno de los factores detonantes de la tensión en Egipto y otros países de la región-. Dijo que “es injusto atribuirlo a ello. Es consecuencia, según señaló, de que los países emergentes crecen por encima de su capacidad. Son ellos los que deben dar con la manera de crecer de una forma más equilibrada”.

CHINA:

Cuándo el mundo occidental sigue peleando para dejar atrás a la gran crisis, China mantiene un ritmo de crecimiento envidiable. La Oficina Nacional de Estadísticas de ese país, ha comunicado que su PIB (Producto Interior Bruto) registró un aumento del 10,3% durante 2010. Alcanzando una cifra de 39,8 billones de yuanes (unos 4,4 billones de euros).

El gigante asiático ha consolidado su posición como “segunda economía mundial”, una vez que ha superado (los datos definitivos se conocerán a lo largo de este mes de febrero) a Japón. Para muchos analistas, se pondrá al nivel de Estados Unidos en el año 2020.

No obstante, como se señala reiteradamente, la economía sigue bajo la amenaza de la inflación, que en el mes de diciembre pasado fue del 4,6%. Esta cifra aunque menor que la de noviembre (5,2%), evidencia que la contención de precios ha sido más baja de lo esperado. Se presagian, por tanto, nuevas medidas de endurecimiento en la concesión de créditos y también subidas en los tipos de interés. La subida de precios en todo el año 2010 fue del 3,3% (el objetivo oficial era no rebasar un aumento del 3%).

Dado el potencial efecto de desestabilización social, una de las mayores preocupaciones del Gobierno de China es controlar los precios (en especial de los alimentos y la vivienda). Es por esa razón, que desde principios del año pasado, ha incrementado dos veces los tipos de interés y, nada menos, que siete veces su coeficiente de Caja (la cantidad de dinero que deben mantener los bancos como encaje bancario o reservas de caja).

Respecto al tipo de cambio del yuan, muchos analistas esperan que se revalorice un 5% durante este 2011.

Según Ma Jiantang, el responsable de la oficina de estadísticas: “actualmente, la economía se encuentra en un periodo crítico de transformación de la fase de recuperación a un crecimiento estable, por lo que China redoblará los esfuerzos para modificar el patrón de crecimiento”. Se trata de buscar un modelo más orientado hacia el consumo interno, y menos en las exportaciones y en la inversión.

UNIÓN EUROPEA:

Según la Oficina Federal de Estadística germana, la economía de Alemania creció un 3,6% en 2010. Sin duda, es la mayor tasa de crecimiento desde la reunificación en el año 1990. Contrasta esta cifra de crecimiento con la habida un año antes -el año más duro de la crisis- dónde su Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo, nada menos, que 4,7 puntos.

De esta forma, según el presidente del Bundesbank, su recuperación podría verse completada durante este 2011. Es decir, si consigue alcanzar unos niveles económicos similares a los registrados antes de la Gran Recesión.

Su ministro de Economía, Rainer Brüderle, ha destacado el hecho que Alemania haya “crecido al doble de velocidad de la media europea”. Haciendo especial énfasis sobre la circunstancia de que el presente auge “ya no se debe solo a las exportaciones -motor de la economía alemana- sino también al aumento de la demanda interna”.

Rainer Brüderle, ministro liberal, no desaprovechó el momento para postular una de las aspiraciones de su partido: una rebaja de impuestos al socaire del crecimiento, justificándolo en base a la buena salud del mercado laboral alemán, que cuenta en este momento con 40,5 millones de personas trabajando (se trata de la cifra mayor de la historia y representa el porcentaje más alto en 20 años respecto a la población general).

Sin embargo, estas propuestas no deben gustar mucho al titular del Ministerio de Hacienda, Wolfgang Schäuble, que se enfrenta a un déficit del 3,5% del PIB (superior a lo permitido por el Pacto de Estabilidad).

Sin embargo, el endeudamiento público se ha moderado hasta los 44.000 millones de euros (alrededor de la mitad de lo que el Gobierno alemán había previsto a principios de año). La ley alemana impone que el déficit no supere el 0,35% del PIB dentro de cinco años, una cantidad que, al día de hoy, no superaría los 10.000 millones de euros.

Sin duda, uno de los aciertos mayores de Alemania en el pasado ha sido, que frente a los “cantos de sirena” relativos a las excelencias de la nueva economía financiera, hiciera “oídos sordos” prefiriendo cultivar a su sector industrial, que es el que en gran medida está detrás de su magnífico comportamiento económico.

La afirmación anterior viene confirmada por la realidad: el crecimiento durante 2010 se debió a la floreciente exportación de productos manufacturados. Las exportaciones crecieron un 14,2%. Las inversiones también aumentaron. La industria alemana, aupada por la enorme demanda exterior, invirtió un 9,4% más que en 2009 en maquinaria, vehículos y demás herramientas. Consecuencia de ese buen ambiente, es que los consumidores también hayan intensificado sus compras, ya que el gasto privado en consumo aumentó un 0,5%. El gasto público creció aún más, en un 2,2%. Las inversiones en el sector de la construcción aumentaron un 2,8%.

Muchos analistas esperan que el crecimiento del PIB durante este 2011 supere al 2%, como consecuencia del buen comportamiento del consumo privado y de la inversión empresarial.

La Cámara Alemana de Industria y Comercio espera que la industria del país crezca un 5% este año (más del doble que el conjunto de la economía).

Por tanto, se confía en que la industria siga tirando de la coyuntura. Ahora bien, el principal riesgo es el encarecimiento de las materias primas. También las exportaciones podrían resentirse si el euro se apreciase en el mercado de divisas (algo que no parece probable debido a los problemas de los países mediterráneos, y que no impulsa a la moneda común en ese sentido).

Ahora bien, la mayor amenaza, como señalaba un comentarista en el diario Süddeutsche Zeitung, no es otra, que la profunda sima entre la boyante Alemania y sus socios de la Unión Monetaria (a la eurozona se dirigen el 40% de las exportaciones alemanas). Este desequilibrio “podría ahogar el crecimiento por la misma razón que lo hace tan asombroso: es solitario”.

Por otro lado, la subida de precios en la eurozona no es un hecho que inquiete al Banco Central Europeo: según su presidente, Jean-Claude Trichet, “el nivel actual de tipos de interés (el 1%) es el apropiado”.

Contrasta, fuertemente, con la última reunión del BCE a mediados del pasado enero, en la que Trichet dio a entender que la inflación era la preocupación número uno para la autoridad monetaria (se especuló con una próxima subida de tipos).

Los precios han subido un 2,4% en la eurozona (consecuencia de las subidas de precios de los productos energéticos). Como veremos, en nuestro país el IPC ha alcanzado un preocupante aumento del 3,3%.

En los últimos días, el petróleo brent, de referencia en Europa, ha sobrepasado los 100 euros el barril, como consecuencia de la crisis de Egipto. Sin embargo, según Jean- Claude Trichet, el efecto de estas amenazas “no es relevante” a la hora de establecer la política monetaria del BCE.

El presidente del BCE ha señalado que espera que las presiones inflacionistas estarán bajo control en los próximos meses: “probablemente se mantendrá por encima del 2% durante la mayor parte de 2011, pero descenderá hacia finales de año. Situándose a medio plazo por debajo del techo objetivo del 2%”.

Con la excepción de Alemania, las economías de la región del euro se encuentran alejadas de indicadores claros de recuperación, por lo que los importantes recortes fiscales impuestos a la mayoría de estos países y la todavía inexistente normalización de los mercados financieros, actuarán como una losa sobre el crecimiento, al menos durante la mayor parte de 2011.

El mantenimiento de los tipos de interés por el BCE, en el 1% por ahora, va en línea con la Reserva Federal estadounidense que los mantiene entre el 0% y el 0,25%.

Trichet apuntó que pese a “la mejoría habida en el mercado de la deuda, deben continuar las ayudas a los bancos de la eurozona, porque todavía la situación está lejos de normalizarse”. Defendió el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, como las operaciones principales de refinanciación y la compra de deuda pública. La Reserva Federal mantiene por su parte también activados los programas masivos de deuda pública para inyectar liquidez en la economía. En consecuencia, no parece que vayan a materializarse subidas de tipos en el horizonte más cercano a ambos lados del Atlántico.

Finalmente, hay que citar a las nuevas propuestas de Ángela Merkel y Sarkozy: el eje franco-alemán, está intentando una mayor coordinación y convergencia de las políticas económicas de los 17 países de la zona euro para reforzar su competitividad.

Este llamado Pacto por la Estabilidad, inspirado por Ángela Merkel, no cuenta aún en Bruselas con el apoyo suficiente. Alemania está fijando como condición para ampliar el fondo de 440.000 millones de euros destinado al rescate de países en riesgo y flexibilizar su empleo, una serie de medidas tales, como “prohibir la indexación de salarios a la inflación”; “incluir en las Constituciones nacionales límites al déficit y la deuda”; “armonizar el impuesto de sociedades”; y “aumentar la edad de jubilación” como medidas más destacables.

España, Bélgica o Austria, algunos de los que se resisten, han manifestado sus recelos a eliminar las cláusulas de revisión salarial relacionadas con la inflación. Para limar diferencias, Berlín y París pretenden celebrar una cumbre extraordinaria durante el próximo mes de marzo.

ESPAÑA:

Desgraciadamente, es evidente que la débil salida de España de la recesión durante el pasado año no ha sido suficiente para cortar la enorme destrucción de empleo que hemos padecido en la economía. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), nada menos que unas 1.000 personas se han sumado diariamente al desempleo durante el año 2010. De forma que al cierre del ejercicio se alcanzó el desafortunado récord de 4,7 millones de parados.

Y es peor, tras encadenar dos trimestres con un leve aumento en la creación de puestos de trabajo, el mercado laboral, entre octubre y diciembre, ha vuelto a suponer que más de 20 de cada 100 personas que en España se ofrecen como fuerza de trabajo (la población activa) no lo han conseguido (al menos en la economía oficial).

La Encuesta de Población Activa (EPA) relativa al último trimestre de 2010 registró 138.600 personas ocupadas menos, de las que 16.700 optaron por no seguir buscando trabajo (los llamados desanimados o desalentados que dejan de buscar empleo y pasan a engrosar las cifras de inactivos –no desempleados-). El resto, 121.900 personas, engrosaron el paro. La crisis española lleva, por el momento, más de dos millones de empleos destruidos.

Con este panorama, hoy por hoy, resulta difícil hablar de que la economía española ha salido de la grave depresión económica que venimos arrastrando.

Para confirmarlo, durante el pasado mes de enero se ha elevado el llamado Paro Registrado (los desempleados que se inscriben como tales en las Oficinas de Empleo) a un nivel récord de 4,23 millones de personas (el nivel más grande jamás alcanzado en los servicios públicos de empleo). El fuerte incremento del paro en servicios -y en menor medida del resto de los sectores- ha motivado que otras 130.930 personas se incorporen a ese registro en el primer mes del año.

El Paro Registrado permite evaluar la evolución más inmediata del desempleo, por lo que este funesto comienzo de año siembra importantes dudas sobre las previsiones oficiales que apuntan a un leve repunte del empleo para el segundo semestre.

La única mejoría observada en el pasado enero, tradicionalmente un mes malo para el empleo, es la contratación indefinida. Durante el mes pasado, ha habido un aumento del empleo estable tanto en el mes como en el año (las caídas del empleo temporal sólo se han producido durante enero). Esa evolución ha aumentado al 9,21% la ponderación respecto al total los nuevos contratos indefinidos sobre el total de nuevos contratos (una cifra aún muy baja).

Muchos analistas señalan que es relativa la incidencia de la reforma laboral en esas cifras. La mitad de los contratos indefinidos en enero se formalizaron con la etiqueta de contrato de fomento, la fórmula de despido más barato (33 días por año trabajado) que ha impulsado la reforma del mercado de trabajo. Pero son las conversiones de empleo temporal en fijo las que motivan ese protagonismo del contrato de fomento. Porque las contrataciones que se realizan inicialmente bajo esta modalidad son ahora más reducidas que hace un año, cuando no existía reforma laboral.

Por otro lado, las prestaciones por desempleo han mostrado un cambio: ha bajado el número de beneficiarios, ya que el número de desempleados que van agotando el cobro de la prestación supera a las incorporaciones, por lo que el gasto en esa partida está cayendo -cada vez con más fuerza- por quinto mes consecutivo.

Es grave, pero no alienta al optimismo la observación de las cifras de afiliados a la Seguridad Social: la caída de 223.143 que se produjo en enero deja el número de cotizantes en 17,36 millones, el dato más bajo desde febrero de 2005.

Para mayor preocupación, hay que referirse también al hecho de que el fuerte desplome en el empleo ha terminado por erosionar a la Seguridad Social. En 2010, el instituto público tuvo un saldo positivo de 2.382,97 millones, un 0,22% del producto interior bruto. Un resultado que será decisivo para mejorar el saldo final del conjunto de las Administraciones españolas.

Pero el año pasado, por primera vez, el dinero que ingresó por las cotizaciones sociales de quienes tienen trabajo (94.4822,7 millones) no fue suficiente para cubrir el gasto de las pensiones contributivas (95.714 millones), las que reciben quienes han cotizado para tener derecho a ellas.

Nunca en la historia moderna de la Seguridad Social, ni siquiera tras la recesión de 1993, la mayor partida de gastos (pensiones contributivas) había superado a la mayor partida de ingresos (cotizaciones de ocupados). El desfase se ha producido como consecuencia de unos ingresos por cotizaciones inferiores a los previstos y un gasto en pensiones superior al del presupuesto inicial. Ello da argumentos a la reforma emprendida en el sistema de pensiones.

Eso sí, el instituto público no solo recauda cotizaciones por las cuotas de empresarios y empleados. Los Servicios Públicos de Empleo cotizan por los parados que cobran prestación y paga por las bonificaciones a la contratación (en total, 10.860 millones en 2010), pero se trata de dinero público que al financiar a la Seguridad Social genera déficit en las cuentas del Estado. Del otro lado, las pensiones no son la única prestación contributiva a la que hacer frente con las cotizaciones, pues estas también sirven para financiar la incapacidad temporal, las prestaciones por maternidad y paternidad, y algunas otras. En su conjunto, gracias a las aportaciones por los parados, el conjunto de cotizaciones (105.682,7 millones) aún cubre por un mínimo margen el conjunto de las prestaciones contributivas (105.444,7 millones).

Por otro lado, la Seguridad Social cobra de los presupuestos estatales y de otras fuentes fondos con que hacer frente, entre otros, al pago de pensiones y otras prestaciones no contributivas.

En su conjunto, la suma final de ingresos no financieros cayó un 0,65%, hasta 122.485,55 millones. Los gastos, por su parte, ascendieron a 120.101,58 millones, un 4,55% más que el año anterior. En este capítulo, destacó especialmente el aumento del gasto de las pensiones contributivas, un 6,38%, algo que se explica básicamente por el llamado efecto sustitución. Al final, el superávit fue de 2.383 millones, y no hubo déficit, entre otras cosas, gracias a que los más de 60.000 millones del Fondo de Reserva de las pensiones (invertidos en un 88% en deuda pública española) generaron 2.661 millones en intereses.

Sin duda, en última instancia todo está relacionado con la situación del PIB español. Hay que destacar que el debilitado consumo español no ha superado el impacto de la subida del IVA, el final de las ayudas a la compra de automóviles, el desplome de las construcción –tres años después de la explosión de la burbuja inmobiliaria- acentuado con el fuerte recorte de la obra pública son factores explicativos de lo que está ocurriendo en el mercado laboral, y en general, de todos los problemas señalados.

A pesar de todo, la débil recuperación de la economía española se produjo en el tramo final del año pasado gracias a las exportaciones. Como ha señalado el Banco de España en su Boletín Económico del mes de enero: “el sector exterior volvió a desempeñar un papel fundamental para amortiguar los descensos de la actividad interna”.

El Banco de España estima una aportación positiva del sector exterior en 0,6 puntos porcentuales, suficientes para contrarrestar la caída de la demanda interna. El resultado es que entre octubre y diciembre el PIB creció un 0,2% respecto al tercer trimestre y un 0,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Los datos reflejan que la economía española se estancó el año pasado. En 2009 el PIB cayó un 3,7%; en 2010 el retroceso se habría quedado en el 0,1%.

Los cálculos del Banco de España mejoran el pronóstico del Gobierno, pero habrá que esperar a los datos definitivos, porque la cifra final está a medio camino entre el -0,1% y el -0,2%. El deterioro de la producción industrial en diciembre y las bruscas oscilaciones del gasto público en el trimestre de cierre presupuestario, añaden incertidumbre sobre esa cifra final.

El Boletín del Banco de España también destaca que “el débil avance de la actividad contrasta con registros más elevados de la zona euro que cerrará 2010 con un crecimiento cercano al 2%”. España es la única gran economía mundial que encadena dos años con tasas negativas en el PIB, una circunstancia que tampoco se produjo en las últimas grandes crisis de la economía española (las de los años 59, 81 y 93 del siglo pasado). Y la inversión residencial, sin duda una causa, y a la vez síntoma más evidente del problema económico, no alcanza en estos momentos una cifra equivalente al 4% del PIB español.

Por lo que respecta a la evolución de los precios, el Servicio de Estudios Económicos del organismo supervisor español llega a la conclusión, de que el repunte del IPC -que en enero marcó una tasa interanual del 3,3%- “debería ser temporal” (el hecho de subida de los precios ofrece un fuerte contraste con la atonía del consumo).

Señala que “el acelerón en los precios del consumo debería perder fuerza en la segunda mitad del año, cuando deje de pesar en la comparación interanual la subida del IVA (del 16% al 18%) que entró en vigor en julio pasado”. Calcula que hasta entonces el incremento del IVA aportará 0,6 puntos porcentuales a la tasa interanual de inflación; un aumento que habría sido mayor si las empresas no hubiesen disminuido sus márgenes para absorber parte de ese incremento impositivo. Justo lo contrario de lo que hizo en diciembre el sector del tabaco, que aumentó los precios del tabaco un 20% interanual, “más del doble de lo que justificaría la subida de impuestos” sobre este producto, en opinión del Banco de España.

Según el Banco de España, en función de la evolución futura del precio del petróleo, la inflación española se situará entre el 1,2% y el 2,2% a finales de diciembre de 2011. Llama a trabajadores y empresarios para que no tomen en cuenta el repunte “temporal” en sus expectativas de inflación. El supervisor se congratula de que el incremento salarial se haya moderado al 1% en 2010, una subida que queda por debajo de la inflación media (1,8%) y de la productividad (2,2%).

En otro orden, concretamente respecto a los problemas no menos importantes del sector financiero, hay que destacar que la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, anunció que las cajas, “al ser entidades no cotizadas, necesitarán un nivel de capital mínimo -core capital- de entre el 9% y el 10%” sobre sus activos ponderados por riesgo.

La definición clásica de core capital nos dice que es el capital básico -traducción literal del inglés- de una empresa, lo que a efectos prácticos se reduce a un ratio que mide la salud financiera de una compañía: su solvencia. Este ratio, que en algunos lugares también se conoce como Tier1 mide la relación en porcentaje entre el capital básico (fondos aportados por los accionistas de una sociedad y reservas) y las deudas de una entidad.

Pues bien, la vicepresidenta Salgado ha señalado que las que no lo alcancen, serán parcialmente nacionalizadas ya que el Estado entrará en el capital con acciones y nombrará consejeros profesionales. Con los últimos datos disponibles, la mayoría de las cajas tendrán que reforzar el capital.

Esta declaración llegó después de que el Gobierno adelantara que todos los bancos y cajas tendrán que tener un 8% de capital básico a partir del 30 de septiembre. Es decir, que tienen que acumular recursos por valor del 8% según los riesgos de todo tipo que asume la entidad. Esta cifra ya supone el nivel más elevado de Europa, donde no se pide más del 7% de capital y cifras menores en muchos casos.

Pero para aquellas que no coticen o que no tengan una participación significativa de inversores privados, o que cuenten con créditos en los mercados mayoristas por más de un 20% de sus activos, el porcentaje de capital puede llegar al 10%, como aclaró Salgado. Esta mayor exigencia supone una dificultad añadida para las cajas, sobre todo porque algunas (la fusión liderada por Caja Madrid-Bancaja, NovaCaixaGalicia, Unnim, CatalunyaCaixa así como Bankinter y Banco de Valencia) todavía no alcanzan ni el 8% general con las cifras actuales.

MERCADOS:

En contraste con los graves problemas, sobre todo del paro, la Bolsa ha terminado el mes de enero con un panorama menos desolador.

En cuanto al Ibex 35 es destacable el progreso obtenido durante este inicio de 2011. Si el año anterior lo cerró a la cola de las bolsas europeas, lo cual era un fiel reflejo de la situación económica que vivía España, este mes de enero ha terminado a la cabeza de las subidas. El crecimiento, en 9,6 puntos, hace que enero haya sido su mejor mes desde julio del 2010.

Igualmente, la prima de riesgo española (mide el mayor interés que debe ofrecer España -respecto al rendimiento que da Alemania por obligaciones similares- para hacer atractivos sus títulos de deuda a los inversores) cayó el pasado enero por debajo del nivel de 200 puntos que alcanzó en noviembre pasado debido a la crisis de Irlanda.

La rebaja en el diferencial del bono español ha estado impulsada por un informe favorable de la agencia de calificación Standard & Poors que (aunque ha mantenido sin cambios la nota de la deuda española a largo plazo (“AA”)), ha destacado el esfuerzo continuado y el impulso que el Gobierno ha mostrado para hacer frente a los desafíos.

Por lo que respecta al mercado de la vivienda, hay que señalar que la grave situación en la que cayó el sector inmobiliario hace ya más de tres años parece no tener fin. A un mercado asfixiado por la falta de financiación, el exceso de oferta y unas perspectivas de crecimiento económico y de empleo deprimentes, se une un proceso de caída de precios que comenzó en 2008 y que no tiene visos de concluir.

Por si fuera poco, España que ha de importar en su práctica totalidad el petróleo, ha visto que el precio ha alcanzado de nuevo el nivel de los 100 dólares el barril. Los contratos al contado con una docena de crudos de alta calidad del mar del Norte, Asia y Australia han despejado muy pronto la incógnita que existía respecto a si se iba o no, a alcanzar ese nivel. De esta forma, el precio ha superado un umbral que solo se traspasó con la burbuja especulativa del año 2008.

EMPRESAS:

Se ha sabido que John Paulson (conocido gurú de los activos tóxicos) sigue engordando su ingente fortuna personal a un ritmo que impresiona incluso en Wall Street. El agresivo gestor de fondos neoyorquino, se embolsó 5.000 millones de dólares (casi 3.700 millones de euros) en 2010.

Son 1.300 millones más que la ganancia récord que obtuvo tres años antes, cuando siguió el camino contrario al resto de inversores y apostó por el colapso del mercado hipotecario en EE UU. Nadie antes fue capaz de generar tanta fortuna en la plaza financiera más competitiva del mundo como él.

Claramente, no ha habido recesión económica para Paulson. El año pasado, de acuerdo con la información financiera revelada por The Wall Street Journal, el gestor de fondos ganó 158,55 dólares cada segundo. Una nueva marca para su brillante, aunque controvertido, expediente de negocios. Desde que fundó su fondo especulativo en 1994, solo perdió dinero en una ocasión.

SITUACIÓN ECONÓMICA A ENERO 2011: confusión y miedo al nuevo año (Parte II).

…/… Continuación a Parte (I)

MERCADOS:

El principal indicador bursátil español, el Ibex 35, protagonizó durante el pasado 2010 la mayor caída entre las grandes Bolsas, con un descenso del 17,43%. El vuelco es absoluto respecto a lo ocurrido en 2009, cuando la Bolsa española logró una subida de casi el 30%.

Durante el año pasado, la Bolsa española sufrió la tercera mayor caída de la década, tras 2008 (-39,4%), con la quiebra de Lehman Brothers, y 2002 (-28%), con la crisis de América Latina.

La crisis de deuda contaminó el año pasado la actividad del parqué, al ahuyentar a los inversores de todo aquello que procediera de España, y la crisis del sector financiero, con un peso primordial en el Ibex, lastró al indicador. El mal año para los títulos del Santander (-30,48%) y el BBVA (-38,19%) explica más de la mitad de la bajada de la Bolsa, aunque Gamesa, con menor peso en el indicador, ha protagonizado la principal caída, del 50,8%. De hecho, de los 2.176 puntos que se ha dejado el indicador en el año, el Santander y el BBVA han perdido 854,7 y 548,9, puntos respectivamente.

En el otro extremo de la lista, Iberia ha logrado la subida récord del grupo, del 68,2%, en el año de su fusión con British Airways, aunque Inditex, con la segunda mejor marca (29,35%), tiene más peso en el indicador. Solo nueve de las cotizadas del Ibex han acabado el año con ganancias.

Paradójicamente, si observamos al conjunto de la década, la Bolsa española se sitúa como la más rentable entre las principales Bolsas mundiales, ya que la ganancia acumulada anual llega al 4,39% si se añade el efecto de los dividendos.

Ha sido un año que va a quedar bien grabado en la memoria de los que invierten en Bolsa. La gravísima situación griega y los pulsos al euro, poniendo a España en el punto de mira, no son ajenos a la situación. El mayor recorte social en la democracia española aprobado ese mismo mes (congelación de pensiones y bajada de sueldo de los funcionarios) no impidieron que la Bolsa española tocara mínimos en junio del año pasado.

El resto de indicadores europeos ha aguantado mejor el tipo durante 2010: el Euro Stoxx 50, índice que agrupa a las mayores compañías del área euro, bajó un 5,33%; el Dax alemán, en cambio, se revalorizó un 16,06%; el CAC francés cayó un 2,17% y el Footsie británico subió un 10,31%. En Asia, el Nikkei japonés bajó un 3,01%. En Estados Unidos el Dow Jones acumulaba una subida del 10,87% en el año; el Standar & Poor’s un 12,73% y el Nasdaq un 17,39%.

Por otro lado, las hipotecas referenciadas al euríbor también se encarecerán próximamente. Aunque las subidas serán moderadas y no impedirán que el índice hipotecario continúe en los valores más bajos de sus años de existencia.

El euríbor a doce meses, el indicador más utilizado para fijar el precio de la mayoría de hipotecas en España, cerró diciembre en torno al 1,528%. Se trata de la quinta subida consecutiva respecto al mismo mes del año anterior. Así, las familias que vayan a revisar con el dato de diciembre una hipoteca de 150.000 euros, a devolver en un plazo de 25 años y con un diferencial de 0,5 puntos, pagarán unos 637 euros al mes por el préstamo, 20 euros más de lo que hacían hasta ahora. Si se suman las 12 cuotas de un año, la revisión le costará a esa familia casi 250 euros.

El euríbor alcanzó su mínimo histórico el pasado mes de marzo, cuando cayó al 1,21%. Tan solo dos años antes este índice se había disparado hasta rozar el 5,4%. Los expertos prevén que en los próximos meses continuará subiendo, aunque de una forma moderada mientras el Banco Central Europeo no se decida a aumentar los tipos oficiales, en el mínimo histórico del 1%.

Respecto a los costes laborales, bajaron en el tercer trimestre del año pasado un 0,6% respecto al mismo periodo de 2009. Aunque muy moderada, se trata de la primera caída en el índice de coste laboral armonizado desde que comenzó a elaborarlo el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2000. El descenso se explica en buena medida por la rebaja salarial de los empleados públicos que entró en vigor en junio.

Hasta ahora los costes laborales parecían comportarse de forma opuesta al resto de la economía. En plena crisis, subían a tasas aun muy superiores a las de los años de bonanza. El motivo era doble: el ajuste del empleo se realizó principalmente por los niveles más bajos, los contratos temporales y peor remunerados. Así, la media de los que quedaban en el mercado subía. Por otra parte, los costes laborales incluyen los pagos que realizan las empresas al indemnizar por despido, lo que también elevaba la factura laboral.

Al agotamiento de esos dos factores se une ahora con fuerza la rebaja de salarios en la Administración. De hecho, el sector público es uno de los que más pesan en el índice de coste laboral armonizado con el resto de Europa que elabora el INE, solo por detrás de la industria manufacturera y los servicios. A falta de resultados más detallados, esa combinación de factores ha provocado la rebaja del 0,6% en el coste laboral por hora trabajada en el periodo julio-septiembre. La evolución corrige las diferencias de calendario entre el ejercicio 2009 y 2010 y los picos ligados a la coyuntura.

La rebaja de sueldo de los funcionarios no ha bastado, sin embargo, para hacer caer el conjunto de salarios. Si se aísla solo lo que el trabajador cobra de su empresa (remuneración en metálico y en especie, sin cotizaciones a la Seguridad Social ni indemnizaciones), lo abonado no llega a bajar, pero casi lo hace. Los costes salariales están estancados, con subidas mínimas del 0,1%, que muy probablemente avecinan descensos. En la serie bruta, sin correcciones, los salarios ya caen.

EMPRESAS:

Felipe González, presidente del Gobierno entre 1982 y 1996, se ha sumado a la lista de políticos que han dado el salto al mundo de la empresa. Gas Natural Fenosa, anunció en el pasado diciembre la incorporación del político socialista como consejero independiente de la sociedad. Por su pertenencia al consejo -y al margen de otras posibles responsabilidades en la sociedad o en el grupo- González percibirá 126.500 euros brutos anuales, según explicaron fuentes de la empresa participada por La Caixa y Repsol YPF. Gas Natural detalló que el nuevo consejero es accionista de la sociedad, aunque no cuantificó su participación.

González sustituye en el órgano de administración de la compañía que preside Salvador Gabarró a José Arcas, consejero independiente desde 2005. Gas Natural Fenosa explicó en un comunicado la decisión de incorporar a un peso pesado de la política como es González y destacó el “amplio reconocimiento y prestigio nacional e internacional” del ex presidente, especialmente “como estadista y experto conocedor de Latinoamérica, y también de los países de la Unión Europea y del arco Mediterráneo”, donde la compañía tiene una presencia significativa.

“En el área internacional”, sostiene la empresa energética, ” se desenvuelve con total seguridad y goza de unanimidad de criterio sobre su valoración como estadista”. Su prestigio y reconocimiento también le viene desde la Unión Europea, donde en los últimos años ha sido candidato a ocupar entre otros el cargo de presidente del Consejo Europeo”.

El ex presidente del Gobierno compartirá su cargo en el consejo con el que fuera ministro y vicepresidente en sus Gobiernos, Narcís Serra, quien entró en el órgano rector de Gas Natural Fenosa en marzo de 2009, en representación de la caja que preside, Caixa de Catalunya.

SITUACIÓN ECONÓMICA A ENERO 2011: confusión y miedo al nuevo año (Parte I).

Mis sinceras felicitaciones y deseos de lo mejor en este año recién iniciado.

La realidad es que atravesamos un periodo de agudo desconcierto, dónde 2011 se prefigura como un ejercicio confuso, temeroso de desagradables sorpresas (sobre todo para la banca debido al posible aumento de la morosidad).

Hay una profunda sima entre las posibilidades de recuperación de los países llamados periféricos (entre ellos la economía española), y las estimaciones de crecimiento de Alemania para el nuevo año (alrededor del 2%).

Desafortunadamente, no es arriesgado aventurar que no desaparecerán los graves problemas ocasionados por la especulación en el mercado de la deuda.

Está meridianamente claro que el epicentro del desorden se encuentra en la banca internacional. En Europa y en Estados Unidos, tras destinar billones de euros a recapitalizar los balances de los bancos, la confianza de los inversores no se ha recuperado.

ECONOMÍA GLOBAL:

En el maremágnum económico que continúa amenazando a muchos ciudadanos, que temen acerca de su futuro y ven amenazados sus derechos con importantes recortes sociales, no está contribuyendo precisamente a recuperar la confianza y los ánimos, los papeles de Wikileaks.

Su interés se explica principalmente por una razón muy simple, y al mismo tiempo poderosa: revelan de forma exhaustiva, como seguramente no había sucedido jamás, hasta qué grado las clases políticas en las democracias avanzadas de Occidente han estado engañando a sus ciudadanos.

Se podrá pensar que esta circunstancia no tiene un significado económico: todo lo contrario, socava el ánimo constituyendo un desestimulo económico muy importante.

UNIÓN EUROPEA:

Aunque quizá demasiado callados, muchos economistas se cuestionan si Alemania está comprendiendo adecuadamente el sentido y las consecuencias de la crisis financiera que padecemos. Alemania se ha opuesto a la creación de los eurobonos, el instrumento financiero en el que la mayoría de expertos y autoridades económicas veían como una cura para acabar con los ataques contra el euro. Merkel, paladín de la ortodoxia contra la inflación y guía de los ajustes presupuestarios en Europa, ha convertido a Alemania en “el espíritu que siempre dice no”.

Para muchos, su postura se apoya en la nostalgia del marco, y en la creencia de que el euro perjudica a sus exportaciones. Por tanto, no extraña que su política haya comenzado a ser fuertemente criticada: el mismo presidente del eurogrupo, Jean-Claude Juncker, ha acusado a Angela Merkel de “abordar la crisis de la deuda de forma antieuropea y con un pensamiento simple”.

Las autoridades alemanas se oponen a mezclar una política fiscal restrictiva (reducción del déficit y de la deuda) con una política monetaria selectivamente permisiva, con tipos de interés bajos y compras de bonos de los países afectados por las convulsiones de la deuda.

Consideran que la economía europea se está recuperando, cuando eso es cierto para Alemania, pero incierto para países como España. No parecen conscientes de las diferencias entre crisis de solvencia y crisis de liquidez (las instituciones bancarias españolas son más solventes que las alemanas, pero tienen problemas de liquidez). Detrás del “no a todo” está la excusa de que la vigente legalidad europea no permite los rescates, cuándo su negativa a la emisión de eurobonos difícilmente puede considerarse como tal.

Sus argumentos se basan en perjuicios políticos y morales, deseando otra Europa: la creencia de que los países del sur de Europa viven subvencionados a costa de los sacrificios alemanes, y de que cualquier medida para proteger al euro se pagará con el sudor alemán.

Se han opuesto al mercado de eurobonos, ya que desaparecería la discriminación de la deuda por países y dejaría de funcionar el mecanismo de premio y castigo de los mercados.

Alemania ha soltado lastres: una economía dónde la subida descontrolada de los precios arruinó dos veces el país en el último siglo, ha dejado de encarnar a los más europeos de los europeos, y aunque internamente crezcan las críticas a Berlín por debilitar sus vínculos con Europa, los alemanes están convencidos de que con el euro han tenido más inflación de la que tenían con el viejo marco. Tras el rescate a Grecia más de la mitad de la población germana creía que los precios iban a dispararse.

La crisis del euro, dentro y fuera de Alemania, es un triste espectáculo de declaraciones que evidencian las dudas, sospechas e inquietudes existentes: “Irlanda no es Grecia, Portugal no es Irlanda, España no es Portugal, Alemania tiene la culpa por insolidaria, las economías periféricas llevan al euro al fracaso por incumplidores, etc.”

La realidad es que, desde hace un año, la eurozona vive en un estado de excepción constante. Se ha situado justo al borde del precipicio, para que a última hora llegue el acuerdo para salvar a los países a “los pies de los mercados”: se les rescata a condición de durísimas purgas fiscales y de préstamos más caros. Aparece como completamente ilusoria una unión más allá del Banco Central y del mercado común, a todas luces, insuficientes para solucionar los graves problemas existentes.

Paul De Grauwe, de la Universidad de Lovaina ha advertido que “el euro está en libertad bajo fianza”. Pero lo peor, es que sólo cuándo las cosas sean aún más graves será posible adoptar –si se está aún a tiempo- las medidas que casi todo el mundo sabe: más unión fiscal, una agencia europea de deuda, un Fondo Monetario Europeo,…

Alemania, interesada en mantener su statu quo, y toda Europa se han quedado demasiado quietas. Muchas son las causas: “así es este negocio según un banquero de inversión de Fráncfort”; por motivos electorales; estrategias negociadoras; y razones parecidas…

Aunque los políticos griegos mintieran como bellacos en sus cuentas públicas, Alemania decidió cuándo y cómo se rescataba a Grecia en función de sus cálculos electorales. De forma parecida precipitó el rescate a Irlanda con el aviso, a la vez lógico e inoportuno, “de que el sector privado tiene que pagar parte de la crisis de la deuda”.

Cada día se afianza más el poderío germano en la Unión Europea: es la responsable de todos y cada uno de los fuertes movimientos en la arquitectura de la región del euro: el mecanismo de rescate a montar, nada menos que, a partir de 2013; los posibles cambios en el Tratado para aclarar la cláusula de rescate; etc.

Alemania, la primera economía de Europa, está disfrutando de una crisis excelente. Aquel enfermo de Europa con la reunificación (en palabras del dramaturgo Bertold Brecht) no ha dejado de ganar fortaleza dentro de la distribución de fuerzas en Europa. Su obsesión por la austeridad fiscal y la estabilidad monetaria, y el impulso reformista del ex canciller Schröder han permitido diseñar un Estado del Bienestar recortado, pero más eficiente.

Alemania creció en 2010 cerca del 4% y, según las previsiones oficiales, en 2011 y 2012 seguirá avanzando aunque más modestamente. La confianza está por las nubes, los acuerdos con sindicatos para congelar los salarios están impulsando a las exportaciones. El empleo no se ha resentido en la Gran Recesión (consecuencia de la flexibilidad en las empresas a los recortes de jornada para salvar empleos).

Hay que destacar el papel de la industria alemana, la única que no ha perdido protagonismo en la Política Industrial de “no intervención” que la propia Alemania introdujo para el conjunto de socios en la superada CEE, y que a ella le ha dado tan buenos resultados (fuerte protagonismo en las economías emergentes).

Sin duda, según el profesor De Grauwe, lo más criticable es que Alemania haya impuesto a Europa la idea de que nos encontramos en una crisis fiscal, ya que “las deudas y los déficits públicos acumulados son la consecuencia de la crisis, y no su causa”. Añadiendo que “países como Irlanda y España presentaban antes de la crisis mejores cuentas públicas que Alemania: es la explosión de la burbuja lo que se puede llevar por delante a estas dos economías. En el otro lado, Alemania ha acumulado enormes superávits comerciales y es parcialmente responsable de esas burbujas, de las facilidades financieras de las que durante años disfrutó la periferia de Europa, a donde se dirigía buena parte del exceso de ahorro alemán”.

Wolfgang Münchau, presidente de Eurointelligence , ha sido duro al señalar que “el superávit comercial alemán es un problema enorme para la eurozona. Con la oleada de austeridad que recorre Europa, la falta de consumo en Alemania impide ser optimista sobre las perspectivas de Europa. Veremos qué pasa, incluso en Alemania, si eso ocurre. Los bancos están en muy mal estado. Una vez hayan desaparecido todos los estímulos, vendrán tiempos difíciles”.

Otras críticas son aún más duras: el economista Jörg Bibow ha señalado que “toda esa contención salarial de los últimos años, conseguida tras fuertes presiones del poderoso lobby exportador, se parece peligrosamente a las políticas de empobrecimiento del vecino -las devaluaciones competitivas posteriores a la Gran Depresión- y ha socavado el euro, provocando grandes problemas en otros países de Europa y a la larga, si la crisis europea se recrudece por la masacre fiscal, perjudicará también a la propia Alemania: más de dos tercios de sus exportaciones van a sus socios europeos”.

La crisis fiscal es la gran preocupación en la periferia y el centro de la Unión Europea, pero Alemania la observa desde una posición privilegiada: a medida que se han ido agravando los problemas en el mercado de la deuda, Berlín ha ido rebajando los intereses de los propios bonos que ella ha ido emitiendo. La deuda alemana es la más segura de Europa, un refugio cuando peor están las cosas. No obstante, Alemania también puede verse perjudicada si los mercados desconfían de la recuperación económica en la región del euro, ya que la banca alemana está muy expuesta a los problemas de la periferia.

Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), al hacer una recapitulación del 2010 y mirando, en concreto a Europa, señaló que “aunque la crisis financiera se haya superado, hay varios países europeos en un largo y duro proceso de ajuste estructural. En este contexto, se mostró partidario de someter a la banca a una segunda prueba de resistencia”.

Aunque la posibilidad de que alguna entidad financiera europea tenga que ser rescatada por algún Gobierno es “bastante limitada”, es necesario realizar un nuevo examen a la solvencia de las entidades. Se trata de un ejercicio de “transparencia” que contribuiría a apuntalar la confianza de los mercados financieros.

En Estados Unidos, la Reserva Federal ya está en ese proceso de reexamen. Su finalidad es determinar si los grandes bancos cuentan con el capital suficiente para dar dividendos a los accionistas y para la recompra de títulos, Se trata de eliminar los riesgos para el caso de un hipotético deterioro de la economía.

Igualmente precisó, que esta segunda ronda de pruebas debe realizarse cuanto antes y deberá establecer criterios claros sobre cómo los acreedores, los Gobiernos nacionales y la Unión Europea absorberían futuras pérdidas ante un escenario económico adverso. Aunque cree que las previsiones del FMI se están cumpliendo, advierte que “las cosas no están bien, y habrá baches tanto en 2011 como en 2012”.

El equipo económico del FMI sigue hablando de una recuperación a dos velocidades: con los países ricos creciendo a un ritmo más lento que las economías emergentes los próximos años. En este contexto, Blanchard reiteró la necesidad de que se afronte esta nueva etapa con la atención puesta en el reequilibro de sus economías, dando pasos concretos para reducir la deuda.

Señaló, que la condición para una recuperación saludable es el reequilibrio a escala global: más ahorro en el caso de Estados Unidos, y menos dependencia de las exportaciones para países como China, donde el FMI quiere que se fomente la demanda interna.

Por otro lado, el Banco Central Europeo (BCE) cuantificó en el pasado mes de diciembre los compromisos de deuda que deben afrontar las entidades de la eurozona durante los dos próximos años. En total, ascienden a un billón de euros, el equivalente a casi el PIB español. La institución aclara en su Informe publicado de Estabilidad Financiera, que no se trata de una cifra exagerada en relación a los años anteriores, pero en esta ocasión las entidades no lo van a tener tan fácil.

“El incremento de las dificultades para acceder a la financiación refleja el impacto directo de la crisis de la deuda soberana en la liquidez de los mercados financieros y la relación entre la posición fiscal de los gobiernos y la salud de sus respectivos bancos nacionales”, advierte el BCE.

El rescate de Irlanda y su efecto contagio sobre otras economías, como la española, han vuelto a cerrar los mercados mayoristas de financiación. “Mientras que las emisiones repuntaron considerablemente en septiembre, el importe colocado en los diez primeros meses del año es todavía un 10% inferior respecto al mismo periodo de un año antes”, según el BCE.

En una rueda de prensa en Fráncfort, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio, destacó que “seguirá siendo un desafío para los bancos comerciales conseguir refinanciación en los próximos años, ya que compiten por los fondos con el sector público”. Y en el informe se añade además que “algunos bancos afrontarán riesgos de refinanciación si no consiguen emitir la misma deuda que les va venciendo, situación que se agrava por el nerviosismo que permanece en los mercados y porque los bancos competirán con el sector público para captar fondos.

En España, bancos y cajas afrontan compromisos por un importe superior a 220.000 millones de euros para los dos próximos años en deuda a medio y largo plazo

Las tensiones en los mercados de financiación mayorista han sido precisamente las que han desencadenado “la guerra por los depósitos” de los clientes. Una estrategia que, señala el BCE, está presionado hacia abajo a los márgenes y rentabilidad del sector.

“En algunos países en los que el acceso de la banca a la financiación mayorista se ha visto más afectado por las turbulencias, el tipo de interés de los depósitos se ha incrementado significativamente durante la crisis, en contraste con la evolución plana registrada en países con una situación fiscal más sólida”, apunta el informe. “En el futuro, algunas entidades podrían seguir sufriendo una presión al alza en sus costes de financiación como consecuencia de mayores tipos de interés en los depósitos a partir de ahora, en caso de que el coste y acceso a los mercados mayoristas no mejore significativamente”, indica el BCE.

Ante esta situación, el BCE se vio obligado a alargar la barra libre de sus subastas de liquidez a una semana hasta, al menos, el 12 de abril de 2011, y a uno y tres meses, hasta al menos, finales del primer trimestre del año que viene. Constancio se mostró preocupado por la dependencia que algunos bancos tienen de la financiación del BCE. No obstante, las entidades españolas han reducido su deuda con el BCE en los últimos cuatro meses, de 130.209 millones a 67.947 millones de octubre.

Sin embargo, a pesar de la situación económica de muchos países europeos, los principales bancos del continente han conseguido una subida de beneficios del 66,6% en los primeros nueve meses del año pasado.

Sus ganancias conjuntas alcanzaron los 35.797 millones de euros. Los analistas prevén que la tendencia se haya mantenido en el último trimestre pasado.

Según las previsiones de FactSet, la banca seguirá beneficiándose de la caída de las provisiones, que compensará la débil actividad y la presión de los tipos sobre los márgenes. Como resultado, el beneficio conjunto de estas entidades alcanzará los 48.780 millones en 2010, un 38% más frente al ejercicio anterior.

Ha habido cambios en el ránking de entidades por beneficios, en el que Santander ha perdido el cetro a manos de BNP Paribas. El primer banco francés por capitalización bursátil ganó hasta septiembre 6.293 millones, frente a los 6.080 millones del español. Este nuevo escenario se debe, principalmente, a que las cuentas de Santander sufrieron el impacto del cambio de normativa del Banco de España sobre provisiones. De hecho, el grupo español reconoce que no alcanzará el objetivo de beneficio que se había propuesto para este año –8.943 millones de euros–. Ya al cierre del primer semestre, BNP, que en 2009 se hizo con el belga Fortis, había conseguido recortar distancias con Santander.

Sin embargo, según las previsiones de FactSet, el español podría volver a superar al francés a finales de año: les separarían unos 300 millones.
En el pleno de la crisis financiera, BNP Paribas recibió ayudas del Estado francés por 5.100 millones, que devolvió tras realizar una ampliación de capital el año pasado.

La crisis ha puesto el foco de la banca en la solvencia: con la excepción de Deutsche Bank, todas las demás entidades han elevado su ratio de “core Tier 1” (capital y reservas sobre activos ponderados por riesgo). El promedio de las grandes entidades europeas se ha elevado un punto porcentual, hasta el 9,6%.

Las nuevas reglas de Basilea III sólo pretenden que esta ratio alcance el 7,5% en 2019. Sin embargo, hay que tener en cuenta que entre los bancos con mayor solvencia Barclays es el único que no ha recibido ayudas públicas.

La tendencia al empeoramiento de la eficiencia (ratio que mide qué parte de los ingresos se destina a los costes, y que es mejor cuanto más baja) es común. Sólo se escapan Société, UBS y Commerzbank que, sin embargo, siguen siendo menos eficientes que el promedio. Como suele ser habitual, BBVA y Santander son líderes con diferencia en este ámbito, a pesar de que su ratio empeora por la caída de los ingresos, común a toda la banca española.

En otro orden, ha sido escandaloso que, según denunció la cadena de televisión RTE, la entidad irlandesa Allied Irish Banks (AIB) -que recibió 3.500 millones de euros de ayuda del Gobierno-, haya pagado más de 40 millones en bonus a sus directivos durante el pasado mes de diciembre.

Más de 2.400 directivos recibieron sobresueldos, después de que algunos de ellos recurrieran a la justicia para asegurarse estos pagos recogidos en contratos que firmaron antes de la crisis financiera, que comenzó en 2008.

Fue precisamente el rescate del Gobierno irlandés a los bancos -entre los que está el AIB- lo que disparó el déficit público hasta el 32% del PIB irlandés. Factor desencadenante de tener que solicitar la ayuda financiera de la Unión Europea y del FMI valorada en 85.000 millones.

El presidente ejecutivo del AIB, David Hodgkinson, ha asegurado en una carta enviada a su plantilla, que el bonus que este año se pagará a los directivos “refleja el pasado. Se trata de una obligación legal de la entidad, refleja el pasado y no es la manera en la que tenemos previsto trabajar en un futuro”.

Hodgkinson aseguró, que está trabajando para que próximamente la política de pagos y beneficios “refleje más las responsabilidades de la organización, su comportamiento y el clima económico general”.

ESPAÑA:

Para la mayoría de las familias españolas, 2011 no será un año más. Será, sin lugar a dudas, un año más difícil.

Jamás habían coincidido tantas noticias negativas para el ciudadano medio: subidas de tarifas generalizadas –la mayor subida en veintiocho años y muy por encima de la inflación- de servicios esenciales como la luz o el transporte; recortes sociales y fiscales; salarios y pensiones congelados o a la baja; y, por si fuera poco, la amenaza de perder el empleo.

Para quien tome decisiones tan esenciales como comprarse un piso o tener un hijo, el castigo será mayor. La eliminación de la desgravación de la vivienda para los ingresos medios, vigente desde hace décadas -desde la introducción del IRPF-, y la supresión del cheque-bebé -con tan solo tres años de vida- les privarán de hasta 4.000 euros al año.

No le irá mejor a los más desfavorecidos: la congelación de la mayor parte de las pensiones y la subida real del 1% para las más bajas supone un riesgo serio de que se deteriore el poder adquisitivo de los jubilados con menos ingresos. Peor aún les irá a los parados que hayan agotado su prestación, que no tendrán ya la ayuda de 426 euros de la que disfrutaban en 2010, en un horizonte en el que hasta el mismo Gobierno reconoce que la creación de empleo será mínima.

Los 2,6 millones de trabajadores al servicio de las distintas Administraciones públicas sufrirán el mayor recorte de su poder de compra. A la rebaja del 5% en sus salarios que se les aplicó en junio pasado, se sumará la congelación para este año.

Por lo que respecta al sector inmobiliario español, probablemente el país donde con más alegría se vivió la cresta de la ola, también va a ser la economía donde digerir los excesos sea más pesado. En este sentido, se acaba de publicar un informe de Axesor sobre la verdadera dimensión de la crisis del sector de la construcción.

Resulta que a pesar de que el 18% de las viviendas están vacías, España siguió construyendo un número desproporcionado de pisos. El alquiler sólo representa un 13,5% del mercado. El 60% del crédito total de la economía sigue vinculado al sector inmobiliario y el 95% de las hipotecas se contrataron a tipos de interés variable. El resultado es que, tras años después del pinchazo, el futuro de familias, empresas y entidades financieras sigue sujeto a esta actividad.

Desde el punto más álgido de la burbuja hasta mediados de 2010, han desaparecido 153.000 sociedades. Entre otras actividades, 26.692 promotoras; 47.942 constructoras; 50.000 inmobiliarias; y otras 25.000 relacionadas con servicios, comercio e industrias auxiliares.

Las grandes corporaciones del sector, en especial las constructoras de obra civil, han salvado la crisis gracias a los resultados de sus filiales en el exterior. Pero cuatro de cada diez empresas en España estén vinculadas al presente y futuro del ladrillo, lo que pone de relieve los problemas de futuro para la economía nacional. Muchas son pequeñas y medianas empresas que crecieron al abrigo de la expansión inmobiliaria y no han tenido contacto con otros mercados. Sufren, por tanto, mayores riesgos.

Concluyen los autores del estudio, que junto a la recuperación del crédito y el acceso a la financiación y la mejora en los plazos de cumplimiento de pago, otros factores que condicionarán el futuro del sector en los próximos trimestres serán las expectativas de mayores caídas de precios que existan entre los potenciales compradores, la influencia que los incentivos fiscales tengan sobre el comportamiento de los agentes, la evolución que siga el desempleo y la capacidad de pago de los hogares y, finalmente, el ritmo de ajuste del stock de viviendas, el cual, por un lado, indica a los compradores la capacidad que tienen para presionar a los vendedores, y, por otro, predice caídas en los precios en los siguientes periodos.

La realidad es que lejos de recuperarse, el mercado inmobiliario profundiza su caída e, incluso, lo hace a un mayor ritmo. El goteo de datos del sector muestra que la brecha por la que se coló en España una crisis de dimensiones desconocidas en la última década no se cierra: hipotecas, visados de construcción y precios muestran que la mejoría ni llega ni llegará en un futuro próximo.

En octubre se constituyeron 39.542 hipotecas para comprar viviendas, lo que supone una caída del 25,3% menos que en el mismo mes de 2009, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). También bajó el importe medio de estos préstamos, que quedó en 111.368 euros, un 2,7% menos. Hasta el pasado agosto la caída del mercado de la vivienda había frenado su desplome, pero ya en septiembre los datos de hipotecas mostraban que la caída se aceleraba.

No se comportó mucho mejor el conjunto del mercado inmobiliario. En octubre se constituyeron 62.541 hipotecas sobre todos los activos, una caída levemente menor que la de las viviendas.

A los datos del INE se suman los del portal inmobiliario Idealista.com, que calcula que en lo que va de año el precio de la vivienda usada bajó un 5,7% y se situó en 2.270 euros el metro cuadrado. “La lentitud en el ajuste de los precios en España está siendo mayor de lo esperado, con lo que 2011 será de nuevo un año duro para la venta de viviendas”, pronostica el portal.

La cascada de datos finalizó con el descenso de visados concedidos para construir nuevas viviendas hasta octubre, 71.016 (un 23,7% menos que en 2009). Estos números evidencian que la recuperación del sector, y del empleo que conlleva, desafortunadamente, está muy lejos.

Incluso el propio Banco de España en su boletín económico de diciembre señala: “algunos factores fiscales han podido amortiguar el ajuste en 2010, pero ya en 2011 parece probable que los precios sigan moderándose, de modo que el esfuerzo financiero para adquirir una vivienda no aumente al desaparecer la desgravación fiscal para los contribuyentes de mayores rentas”.

Estos factores, a los que se refiere el organismo que encabeza Miguel Fernández Ordóñez, son la subida del IVA a mediados de 2010 y, sobre todo, la retirada de la desgravación a partir de 2011. Así, el precio de la vivienda puede bajar hasta compensar la eliminación de esta ventaja fiscal.

El supervisor señala lo mismo que otros organismos, que llevan tiempo anunciándolo: las caídas del precio de las viviendas aún no han llegado a su fin.

Tras casi tres años en los que el ladrillo vale cada vez menos, la estadística oficial refleja que desde el punto álgido del ciclo, los precios han caído una media del 12,8%, pero el supervisor asegura que el porcentaje supera el 20% en algunas provincias de la costa mediterránea o zonas limítrofes de Madrid.

La decisión del propio Banco de España de obligar a las entidades financieras a provisionar el 30% del valor de los pisos embargados que lleven en cartera más de 24 meses puede suponer un acicate para que bancos y cajas ofrezcan viviendas más rebajadas con la esperanza de desembarazarse de unos activos que cada vez pesan más en sus balances. Aunque sea a costa de vender a pérdidas.

Otro argumento para que los promotores se decidan a reducir precios es adelgazar el stock que no logran vender, y que el Banco de España calcula entre 700.000 y 1,1 millones de viviendas, entre el 2,8% y el 4,6% del parque total.

“Algunos cambios regulatorios, como la mayor neutralidad fiscal entre la compra y el alquiler, deberían tender a moderar los precios de la vivienda”, añade el boletín. Además, la demografía prevista para los próximos años también anuncia que el furor constructor no va a volver a medio plazo. El Banco de España augura una “estabilización” de la población en la próxima década y un aporte migratorio “pequeño”. “Todo lleva a pensar que asistiremos a un proceso muy lento de absorción gradual del exceso de oferta”, concluye el informe.

Como muestra de los tiempos que corren, los propietarios de pisos, que gracias al boom se veían cada vez más ricos, asisten ahora a un proceso de empobrecimiento. El Banco de España certifica que la riqueza neta de las familias cayó en el primer trimestre de 2009 un 6% respecto a 2005.

“Tras el fin de la desgravación asistiremos a unos primeros meses de 2011 muy deprimidos. Después de venirse abajo el dogma de que la vivienda nunca pierde valor; ahora se demuestra que tampoco es verdad que en España siempre se fueran a crear 200.000 o 300.000 hogares al año”, sostiene el ex presidente del Banco Hipotecario, Julio Rodríguez.

Más pesimista aún se muestra el consejero delegado de la consultora Irea, Mikel Echavarren. “Con más de la mitad de los suelos que tienen los bancos no hay nada que hacer por mucho que bajen precios. Nunca los podrán vender. Y en 2011 vamos a asistir al estallido de inmobiliarias sin encaje que no tienen ningún futuro”, asegura. Concluye con un mensaje nada esperanzador: “Este va a ser el cuarto año de travesía por el desierto. No espero nada bueno de 2011″.

Otro problema añadido es que se ha sabido que Bancos y Cajas financiaron con 136.000 millones de euros la compra de terrenos sin garantías. Nicolás LLari director general de residencial y entidades financieras de CB Richard Ellis, ha afirmado que “es muy duro decir a bancos y promotores que esos terrenos no valen nada, pero esa es la realidad”.

Los últimos datos conocidos sobre la evolución de los riesgos inmobiliarios, ofrecidos por la banca estadounidense Merryll Lynch, no resultan muy halagüeños. Señalan que las “pruebas de esfuerzo” realizadas el verano pasado han quedado obsoletas, por lo que las provisiones de los bancos para cubrir sus posibles pérdidas deberías ser mayores: se estima en un 30% las pérdidas relativas a las viviendas sin terminar y no vendida; del 50% en el caso de créditos comprometidos en la construcción; y de más del 60% en cuanto al precio del suelo se refiere.

En contraste, los efectos de la crisis económica -que tanto debe a la arriesgada gestión de muchos bancos- son inmediatos para todos los afectados por ella, la reforma bancaria se hará de forma gradual y no se completará hasta 2019.

El comité de Basilea, que reúne a los supervisores del sector financiero y es el cerebro de la reforma, ha puesto cifras al argumento en que se ha basado para conceder plazos tan amplios y cómodos a las entidades. Según sus cálculos, la aplicación inmediata de la reforma en los bancos, les habría obligado a aumentar su dotación de acciones y reservas en más de 600.000 millones de un día para otro.

En el campo de las previsiones, las perspectivas para 2011 son más inciertas que nunca: lo que ocurra en los próximos meses dependerá de los ataques especulativos en el mercado de la deuda, en los que, desgraciadamente, España está situada en la primera línea de fuego. Aún incluso, si el mercado se fuera normalizando, las huellas de la crisis van a perdurar, ya que continuarán las restricciones en los créditos.

Hay que tener en cuenta, además, los efectos del fuerte ajuste fiscal: el objetivo es reducir el déficit público en 3,3 puntos porcentuales del PIB, dos terceras partes recortando gastos y el resto recaudando más impuestos, conlleva a una menor demanda pública en consumo y sobre todo en inversión (los presupuestos del Estado han recortado en más de un tercio los créditos para infraestructuras), y menos transferencias y prestaciones a las familias y empresas, quienes además tendrán que pagar más impuestos, todo lo cual disminuye su renta disponible.

Se han recortado los salarios públicos. De la misma forma, se han moderado acusadamente los privados, a consecuencia de las elevadas tasas de paro. Esta circunstancia tiene un efecto restrictivo sobre la demanda. Por si fuera poco, los precios del petróleo están registrando una nueva escalada, provocando algo más de subida en los precios, con el consiguiente recorte del poder adquisitivo de las familias.

La posible recuperación de la economía española será lenta, a razón de un par de décimas por trimestre al comienzo del año y de cuatro al final, lo que, según estimaciones de Funcas, dará lugar a un crecimiento medio anual del PIB de siete u ocho décimas. Esta previsión coincide con el consenso de analistas privados y de los organismos públicos, que se queda medio punto por debajo de la del Gobierno

No cabe, por tanto, ser muy optimista respecto a la evolución del paro. Quizá sea en la segunda mitad del año cuándo se comience a crear algún empleo. Todo ello, bajo la hipótesis de que la población activa no aumente de forma importante, ya que en ese caso, el paro sería mayor.

Respecto a la evolución de los precios, hay que destacar que la tasa de aumento del 2,3% anual, no refleja adecuadamente las inexistentes tensiones de los precios en nuestro país, ya que si eliminamos el impacto de la subida del IVA (unas seis décimas porcentuales) -otras cinco las han absorbido los márgenes comerciales-, y el aumento de los precios de la energía (una subida de precios motivada por las importaciones de crudo), la subida de precios anuales sería del 0,5%.

Ahora bien, las previsiones para este 2011 sí han variado al alza: la subida de los impuestos sobre el tabaco añadirá un par de décimas al IPC de diciembre y enero; las nuevas subidas del precio del petróleo; la importante subida de la luz,… En resumen, 2010 podría terminar en el 2,8% a finales de diciembre pasado.

Por otro lado, según la OCDE, la caída de la presión fiscal en España fue la más drástica entre los países avanzados durante la Gran Recesión.

Entre 2007 y 2009, el peso de impuestos y cotizaciones sociales sobre el PIB español pasó del 37,3% al 30,7%, un recorte de 6,6 puntos que supera los registros de las otras 32 economías avanzadas de la OCDE. La comparación consigo misma da también medida del retroceso: para hallar una presión fiscal tan baja hay que retrotraerse más de 20 años, hasta 1986 (29%).

En consonancia, las Comunidades Autónomas, según los datos difundidos por el Banco de España, han mostrado que la deuda contraída por las comunidades supera el 10% del PIB (en el último año han crecido a un ritmo que casi duplica al de la Administración central). En el conjunto del Estado, la deuda pública escaló hasta el 57,7% del PIB al cierre del tercer trimestre.

El aumento de la deuda pública es generalizado en todas las comunidades, aunque Cataluña y País Vasco -la agencia Moody’s ha quitado la máxima calificación a la última- concentran un tercio del aumento registrado en el pasado año. Cataluña y Comunidad Valenciana, las dos comunidades más endeudadas, han tenido que recurrir a colocar títulos a un año entre los particulares (a un coste superior al 7%) ante las dificultades para hallar financiación en los mercados.

El crecimiento de la deuda autonómica se justifica por la necesidad de financiar el abultado déficit de las comunidades en 2010. Y, pese a su repunte, es todavía solo un 17% de la deuda pública española. Pero los inversores y las agencias de calificación recelan de la capacidad de los Gobiernos autónomos para reducir el gasto público, tras años de expansión.

…/… Continua en Parte II

SITUACIÓN ECONÓMICA DICIEMBRE 2010. Se acumulan los peligros.

La cumbre del G-20, reunión de los país ricos y de los emergentes, acabó sin ninguna conclusión concreta. Finalizó con un comunicado repleto de términos “huecos” de contenido: “la importancia de reequilibrar a la economía mundial, coordinar las políticas y evitar las devaluaciones competitivas”.

Como meros propósitos suenan bien, pero no ha habido compromiso alguno ni de China para revalorizar su moneda (el yuan), ni tampoco de EE UU respecto a dejar de inundar al mercado de dólares. La Reserva Federal sigue comprando bonos del Tesoro estadounidense. Esas compras buscan, si es posible, bajar los tipos de interés en la primera potencia mundial y, por tanto, conduce a los inversores a buscar mayores rentabilidades en otras partes del mundo, lo que supone una depreciación del dólar (se ofrecen dólares a cambio de otras monedas con mayores tipos de interés).

La realidad, es que Estados Unidos y China son los únicos jugadores con poder en el mercado de divisas internacional. Si ninguno de los dos toma medidas, nos adentramos en un tema peligroso. Además, otros países para no perder competitividad internacional, trataran de depreciar a sus monedas. Realmente, llamando a las cosas por su nombre, se trata de las peligrosas “devaluaciones competitivas”. Su efecto es nulo sobre las exportaciones del que las practica, ya que al final se compensan unas con otras, dando como resultado una contracción del comercio internacional.

ECONOMÍA GLOBAL:

El FMI, tras la quinta cumbre del G-20, publicó un informe en el que concluye que “los desequilibrios globales seguirán ampliándose hasta 2014″. Y es que en el año 2007, China alcanzó un superávit por cuenta corriente equivalente al 10% de su PIB, mientras el déficit de EE UU llegaba al 6% (600.000 millones de euros). En este 2010, ambos desequilibrios -superávit y déficit exteriores- siendo lógicos en el comercio internacional, son excesivos. El abultado aumento de las exportaciones chinas se ha sostenido, en gran medida, en el fuerte endeudamiento de los consumidores estadounidenses.

La política de mantener el yuan devaluado, unida a la debilidad de la demanda interna china, han generado un círculo vicioso que continúa manteniéndose: las ganancias comerciales chinas se reciclaron en los mercados financieros, dando lugar a que los créditos fluyeran abundantemente, y aportando el combustible que alimentó a las ingentes inversiones especulativas, que desencadenaron la crisis financiera de 2008.

Las perturbaciones financieras, aunque en las economías periféricas no han dado lugar a quiebras bancarias tan aparatosas como las que han tenido lugar en Estados Unidos, llevan camino de complicar de forma muy significativa la vida entre las economías que comparten moneda y la propia dinámica de perfeccionamiento de la integración europea.

Las economías consideradas periféricas, sobre todo, Grecia e Irlanda tenían importantes factores de riesgo. Los ataques en el mercado de bonos no han concluido. Portugal y España siguen expuestos, aunque las circunstancias sean significativamente distintas. Las dos economías ibéricas comparten una manifiesta debilidad en la recuperación del crecimiento económico. La salud de sus sistemas bancarios es mucho mejor que la del irlandés, pero los operadores financieros pueden llegar a asumir que ese sistema de vasos comunicantes entre sistema bancario y deuda pública puede reeditarse. No hay muchas razones para ello, pero hace meses que los mercados han dejado de actuar de forma absolutamente racional, y están dominados por la especulación.

La verdad es que si las economías no crecen, los deudores privados, que en el caso español tienen el grueso de la deuda total, pueden deteriorar la solvencia de los bancos.

Es una obligación imperiosa que los Gobiernos nacionales eviten ese círculo vicioso. De la misma forma, las instituciones europeas y autoridades de la eurozona deberían neutralizar la continuidad de los ataques especulativos. Están en peligro muchas cosas: no sólo el bienestar de los ciudadanos de las economías periféricas, sino la propia integridad de la unificación monetaria europea. Los Gobiernos de Alemania y Francia deberían ser conscientes de que el hundimiento de las economías periféricas también supone una amenaza para el bienestar de sus propios ciudadanos. En caso contrario la Unión Europea retrocederá décadas.

ESTADOS UNIDOS:

Los argumentos a favor de una política más expansiva por parte de la Reserva Federal son, entre otros, que el paro estadounidense es muy elevado, y que su inflación en los últimos años coincide peligrosamente con las habidas en el comienzo de la caída de Japón en la deflación.

Dado que los tipos de interés a corto plazo están próximos a cero, ya no se puede recurrir a la política monetaria convencional. De ahí que la Reserva Federal haya cambiado su política habitual de comprar solo deuda a corto plazo y ahora esté comprando deuda a largo plazo. Lo que se conoce como “relajación cuantitativa“.

La medida, muy criticada por el bando republicano, ha sido defendida por el Gobernador de la Fed, Bernanke, señalando que “no es más que política monetaria, que funcionará o no del mismo modo que funcionan las políticas monetarias habituales, ordinarias y más convencionales”.

La medida, también atacada también por los Gobiernos extranjeros, sobre todo por su relación con la “guerra de las divisas”, está siendo defendida por el nobel Krugman, como un intento más para escapar de la posible trampa de la liquidez estadounidense (algo que podría conducir a la temida situación de deflación).

El problema, para este profesor de Economía en Princeton, “no es que vaya a hacer demasiado, sino que consiga demasiado poco. Los cálculos razonables indican que es improbable que la nueva política de la Reserva reduzca los tipos de interés lo suficiente para hacer algo más que una pequeña mella en el paro. El único modo en que la Reserva podría conseguir algo más sería modificando las expectativas; concretamente, haciendo creer a la gente que vamos a tener una inflación ligeramente superior a la normal durante los próximos años, lo cual reduciría los incentivos para aferrarse al dinero”. En todo caso, Bernanke ha tratado de calmar los temores de los que alertan sobre la inflación, señalando su promesa de mantener el objetivo de precios de la Reserva Federal: “He descartado cualquier idea de tratar de aumentar la inflación hasta un nivel superior al normal con el fin de que tenga un efecto en la economía”.

Krugman no se muestra optimista, señalando que la oposición a estos planes dará lugar a que fracasen. Concluye que “los casi 15 millones de trabajadores estadounidenses en paro, la mitad de los cuales llevan sin trabajo 21 semanas o más, pagarán el precio, mientras la recesión se prolongará indefinidamente”.

Por otro lado, las cuentas públicas de EE UU también están bajo lupa. Es por ello, que la Administración de Barack Obama quiere empezar a adoptar medidas antes de que el mercado consume su ataque hacia la más poderosa economía mundial, evitando quedar atrapada en una espiral como la que se vive desde primavera en Europa. Para ello empieza proponiendo congelar el sueldo a los más de dos millones de empleados públicos.

La medida, que debe ser aprobada por el Congreso, estará en vigor durante dos años. Se espera que permita ahorrar unos 2.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2011 y unos 28.000 millones más acumulados durante los cinco sucesivos, o 60.000 millones en una década. De la congelación se libra el personal militar, aunque no los empleados civiles del Pentágono.

“La realidad es cruda”, dijo Obama, indicando que esta es otra acción más para poner la deuda “bajo control” y lograr que el déficit se dirija hacia una senda más sostenida. “Eso requiere de sacrificios compartidos, no solo de las empresas y las familias, también del Gobierno”, añadió.

La Administración no solo quiere adelgazar la cuenta de los salarios sino que además quiere revisar los contratos que tiene con contratistas privados y eliminar algunos de ellos. Igualmente, se ha decidido que el Estado venda propiedades inmobiliarias con un valor cercano a los 8.000 millones de dólares.

La medida es más bien simbólica. El presupuesto y el déficit de EE UU -nada menos que 1,4 billones de dólares- es para algunos analistas enmarcada en las negociaciones que el presidente Obama ha de llevar a cabo en el Congreso respecto los recortes fiscales de George Bush para las rentas altas (Obama los quiere eliminar), además de aprobar una extensión de las ayudas a los parados de larga duración. Medidas a las que se oponen los republicanos.

CHINA:

El desorbitado crecimiento económico chino asusta a sus propios gobernantes. La economía de China, según la OCDE crecerá durante 2010 un 10,5%, por lo que sus autoridades se han comprometido a tomar medidas para tratar de contener a las subidas de precios (en octubre los precios crecieron un 4,4%).

Esta situación ha motivado que el Banco Central de China haya elevado, por segunda vez en semana y media y por quinta durante este 2010, el coeficiente o porcentaje de reservas que han de mantener las entidades financieras. Trata de esta forma, de restar liquidez para domar a la expansión del crédito y a los precios.

La subida del coeficiente de reservas ha sido de medio punto (hasta el 18,5% para los bancos de mayor tamaño). Con la misma finalidad, el Ejecutivo ha anunciado una serie de medidas encaminadas a tratar de contener las subidas de precios en alimentos. La sensibilidad de las autoridades respecto a la inflación es muy grande, puesto que China le tiene mucho miedo al descontento social que puede aparecer con las subidas de precios. No se ha olvidado que los graves sucesos de Tiananmen en 1989 fueron precedidos por las subidas generalizadas de precios.

Ahora bien, ¿será la siguiente medida un alza de los tipos de interés oficiales? Para algunos analistas así va a suceder antes de fin de este año. La realidad, es que el aumentar la obligación para los bancos de incrementar sus reservas, manteniendo los tipos de interés, evita la entrada de un gran flujo de capitales extranjeros para luchar contra un mayor recalentamiento económico.

Por otro lado, el yuan, previamente a la reunión del G-20, se apreció un 0,55% frente al dólar. Un porcentaje no despreciable para una moneda sometida al férreo control de las autoridades chinas. Parece ser que el motivo de la apreciación fueron los rumores de que China iba a permitir una apreciación de su moneda. Durante 2010, pese a la anémica situación económica estadounidense y la fortaleza de la de China, el Yuan un 2,76% frente al dólar.

UNIÓN EUROPEA:

Los mercados de la deuda han castigado con tremenda fuerza a Irlanda. A su inconmensurable burbuja le ha seguido un gigantesco reventón que ha barrido a sus bancos. Frente a esas circunstancias el Ejecutivo irlandés ha socializado las pérdidas despidiendo a miles de funcionarios, bajando las pensiones, subiendo los impuestos y, en definitiva, recortando al Estado de Bienestar para pagar la factura que los responsables no van a sufrir.

Su primer ministro, Brian Cowen, ha anunciado un frio plan de austeridad que comprende suprimir 25.000 empleos públicos, una bajada considerable de las pensiones y del salario mínimo, unidos a un incremento sustancial de los impuestos.

Las considerables presiones políticas y sociales han provocado la convocatoria adelantada de elecciones. Pero sin ese drástico recorte de enorme presión política y social que ha provocado la convocatoria anticipada de elecciones para después de Año Nuevo, no habría habido ayudas europeas (ascenderán a 85.000 millones de euros). Lo malo, es que de nuevo, ese dinero servirá para salvar a la banca irlandesa y para cerrar el boquete fiscal de Irlanda. El déficit público asciende al 32% del PIB -el más alto del Hemisferio Norte- y ha desatado una crisis fiscal huracanada en la eurozona.

El Gobierno irlandés ha elaborado el denominado Plan Nacional de Recuperación, que contempla la reducción de 15.000 millones de euros (el 10% del PIB) hasta 2014 (la mayor parte, 6.000 millones de euros corresponden a 2011). La austeridad se impone agobiando a una economía que dispone de una población de 4,5 millones.

Irlanda debe reestructurar sus bancos rápidamente, de forma que podría nacionalizar completamente a las mayores entidades bancarias (Bank of Ireland y AIB). Y la agencia de calificación Standard & Poor’s ha rebajado dos escalones la calificación a Irlanda, manteniéndola en un aprobado alto, o un notable bajo.

Un país que optó por la flexibilidad, la liberalización, donde la mitad de los irlandeses no pagan ni un euro en el impuesto sobre la renta, haciendo bandera de las rebajas fiscales, se ve obligado a recorrer el camino contrario al seguido subiendo los impuestos. Se deben recaudar 1.900 millones más del IRPF; eliminar muchas de las deducciones a los planes de pensiones; subir el IVA (del 21% al 22% en 2013, y hasta el 23% en 2014), elevar la tributación del capital, e incluso, crear nuevas figuras tributarias.

Frente a ese cúmulo de aumentos impositivos, el Gobierno va a mantener intacto el Impuesto de Sociedades en el 12,5%. Ese bajo nivel de la imposición sobre el beneficio es el máximo aplicable; muchas empresas se benefician de exenciones y deducciones fiscales. Ese impuesto ha permitido a Irlanda atraer a un millar de empresas multinacionales en 10 años. Según el plan de austeridad “es la piedra angular de la política industrial irlandesa a favor de las empresas y las exportaciones”.

Por otro lado, algunos analistas señalan que el Plan contiene previsiones de crecimiento “demasiado optimistas”. La teoría dice que a mayor austeridad, más impacto sobre el crecimiento. El Gobierno Irlandés tal vez no tenía elección, pero al aprobar más y más recortes fiscales va a conseguir justo lo contrario de lo que se persigue: una recaída en la recesión, y así nadie en los mercados va a querer financiar a Irlanda.

Por lo que respecta al Reino Unido, también padece las consecuencias de la burbuja inmobiliaria y del endeudamiento. Problemas que se agravan por la función que desempeña Londres como centro financiero internacional. En pocas palabras: la Gran Bretaña dependía demasiado de las maniobras y beneficios de la City para impulsar su economía, así como de la recaudación de los impuestos sobre el sector financiero para subvencionar a los programas gubernamentales.

La excesiva dependencia del Reino Unido de su sector financiero, permite entender la razón de que, teniendo al principio de la crisis una deuda pública relativamente baja, se haya disparado su déficit público hasta, nada menos, que una cifra equivalente al 11% del PIB (algo peor que el de Estados Unidos). Para muchos analistas, al final, Inglaterra se verá obligada a subir los impuestos y a acometer más recortes en su gasto público.

La realidad, es que la austeridad fiscal supone un efecto contractivo aún mayor para la economía mundial, ya que no se puede compensar con mayores bajadas en el tipo de interés. No es posible al haberse, prácticamente, agotado la munición monetaria.

Aunque no existe unanimidad, para algunos expertos, el plan de ajuste del Gobierno británico es audaz, pero justo en la dirección contraria. Reducirá el empleo público en 490.000 trabajadores en un momento en que el sector privado no está en situación de ofrecer puestos de trabajo alternativos. Recortará drásticamente el gasto en un momento en el que la demanda privada no está preparada en absoluto para responder.

Señala Krugman que el motivo de acometer estas medidas está relacionado con la ideología política: los conservadores están utilizando el déficit como excusa para reducir el Estado del bienestar, aunque el argumento oficial sea que no existe otra alternativa. La realidad es que, no en valores absolutos (cifra total de Deuda), pero si en términos relativos (porcentaje del volumen de Deuda sobre el PIB) se encuentra por debajo de la media histórica. No obstante, lo anterior unido al hecho de que los tipos de interés sean tan bajos, no ha impedido al Ministro Osborne afirmar que el país está “al borde la bancarrota”.

El peligro es que en el próximo año 2011, el Reino Unido se encuentre en una situación más parecida a que tenía en 1.931, o a la que vivía Japón previamente al arranque de su deflación, si la austeridad y consolidación fiscal se han acometido demasiado pronto.

En otro orden, a principios de 2011 se constituirá la nueva Autoridad Bancaria Europea (ABE). Ella será la encargada de coordinar las próximas pruebas de resistencia de los bancos europeos (se realizarán a principios del próximo año).

Existe unanimidad respecto a que las dos pruebas de resistencia realizadas a la banca europea dejan mucho que desear. Sorprendentemente, los dos bancos irlandeses con mayores problemas (Allied Irish Banks y Bank of Ireland) pasaron las pruebas con aprobado. Todo ello ha motivado que hayan surgido de nuevo muchas dudas sobre la solvencia real de la banca europea.

Bruselas quiere efectuar las pruebas de esfuerzo de los bancos con mayor profundidad, a lo que algunos supervisores se resisten. Las pruebas de estrés se realizaron para medir la solvencia de las entidades bancarias frente a situaciones adversas. España examinó al 90% de las entidades, mientras que en el resto de sistemas, se dejó al criterio de las autoridades presentar sólo a las principales. Se utilizo como referencia el coeficiente de solvencia Tier 1, que se calcula como la proporción (porcentaje) existente entre el capital, reservas, beneficios no distribuidos, cuotas participativas (en el caso de las cajas) y participaciones preferentes perpetuas, y los activos ponderados por riesgo (préstamos principalmente). Se señaló como nivel mínimo el 6%: aprobaron aquellos que lo superaron. A los que suspendieron se les indicó que necesitaban capital.

Merece destacarse, que la Comisión quiere que se incluya el grado de exposición al sector inmobiliario. Obviamente es muy conveniente que así sea, pero por razones sospechosas la medida no es del agrado de todos.

Pero pasemos a analizar los problemas que está sufriendo la región del euro, como consecuencia de las presiones y especulación de los mercados de la deuda. Las turbulencias han colocado a Portugal y España al borde del abismo, y continúan situadas en niveles insoportables.

La canciller alemana, Angela Merkel, de nuevo, arrojó más “gasolina” al fuego, al reclamar la implicación de los acreedores privados en la resolución de las crisis financieras. Es decir, que si algún país se ve obligado a reestructurar su deuda, los inversores también tendrán que “pagar el pato”.

La realidad, es que el diferencial del bono español con el bono alemán de nuevo trepó a los niveles históricos máximos desde la creación de la moneda única. Llegó a rozar los 249 puntos básicos (2,49 puntos porcentuales). Esto significa que, mientras Alemania ofrece una rentabilidad del 2,7% para financiarse a 10 años, España tiene que pagar casi el doble, un 5%. Peor está Portugal, con una prima en torno a los 430 puntos.

Afortunadamente, la histeria motivada por el rescate de Irlanda, a la fecha no ha contagiado a las grandes empresas españolas. De forma que al Tesoro le salen más cara la colocación de los bonos públicos, que lo que le cuesta (intereses a pagar) a empresas como Teléfonica o Santander.

Da la impresión de que existe un ruta marcada: la que dos Estados ya han recorrido, la especulación de cuáles pueden ser los dos siguientes, y un quinto, Italia, que ya se empieza a apuntar.

Hay que señalar la importancia que tiene que el Banco Central Europeo (BCE) haya reactivado la compra de deuda pública para aliviar las penurias de la eurozona. En declaraciones previas a la intervención, Jean Claude Trichet no quiso definir claramente su decisión, al final de, por ahora, esta interminable crisis del euro intervino comprando Deuda. El BCE, igualmente dio marcha atrás en la retirada anunciada de las medidas extraordinarias de liquidez al sector bancario, lo que supone mantener hasta mediados de 2011 la barra libre de dinero para la banca, que aún atraviesa graves problemas.

Y no sólo eso, sino que lanzó una seria advertencia a los mercados: “algunos infravaloran la determinación de la eurozona para mantener su estabilidad”, proporcionando de esta forma un “aviso a navegantes”, que tuvieron que rebajar sus apuestas contra el euro, relajando el diferencial (tipo de interés extra) que se exige a aquellos bonos que por la incertidumbre que los inversores asocian a varios países (entre ellos a España).

Europa acaba de rescatar a Irlanda, e hizo lo mismo con Grecia, pero el temor se va contagiando a otros Estados. Los inversores, por diferentes razones: un déficit desbocado y en parte oculto en Grecia; una crisis bancaria que ha acabado abriendo un boquete en las cuentas públicas en Irlanda, sometieron a esos dos países a una gran presión ante el riesgo de que no puedan pagar sus deudas. Ese temor se ha contagiado a varios Estados: Portugal y España son los siguientes de la lista, e Italia y Bélgica vienen inmediatamente detrás. Efectivamente, da la impresión de que existe una ruta marcada.

Por ahora, la eurozona ha superado el “penúltimo” ataque al corazón del euro agarrándose a su banquero central: Trichet respondió a las preguntas de un periodista sobre si el BCE había vuelto a activar la compra de bonos, contestó con media sonrisa y un lacónico “no comment”, mientras sus operadores se afanaban en comprar deuda irlandesa y portuguesa. El presidente decía una cosa en público y hacía lo contrario entre bambalinas. Evidentemente fue una estrategia para adelantarse a artimañas de los especuladores.

Al menos por ahora, Trichet consiguió ahuyentar varios fantasmas. España ha anunciado nuevas medidas adicionales ante los potenciales problemas y Portugal se enfrenta a un calendario de vencimientos de deuda muy peligroso en el primer trimestre del año próximo. Los mercados aceptan hasta esas fechas, una tregua, aunque nadie sabe cuál va a ser la última palabra.

El BCE se ha reservado munición para el caso de que el asunto vuelva a complicarse. Sin embargo, la pelota está ahora en el tejado de Alemania y Francia. Como hemos comentado, Alemania desató la última réplica del terremoto de la crisis cuando avanzó que el sector privado deberá asumir parte de las pérdidas en las operaciones de salvamento. Hay convencimiento absoluto de que en ningún caso habrá ruptura del euro: a mediados de diciembre, el Eurogrupo decidirá la arquitectura definitiva del fondo europeo de ayudas a los países con problemas, que tantas dudas ha generado.

Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de Competencia, ha declarado que los bancos europeos podrán seguir recibiendo ayudas públicas pero a condición de que ajusten su capacidad. Es decir, que deberán presentar un plan de reestructuración en todos los casos. Hasta ahora esta exigencia solo se aplicaba a los bancos con dificultades (la ayuda representaba más del 2% de los activos ponderados por riesgo).

ESPAÑA:

Los renovados ataques de los inversores, tras el rescate de Irlanda, ya no cuestionan la posibilidad de que un pequeño país tenga que solicitar ayuda financiera. Lo que está en juego ahora es la propia viabilidad de la unión monetaria y, por ende, del proyecto europeo. Tras las dos víctimas que ya se han cobrado -Grecia e Irlanda-, los mercados siguen la ruta, apuntando ahora directamente al corazón de las dos siguientes: Portugal y España.

El riesgo país de los cuatro alumnos más retrasados de Europa se disparó con una fuerza que parecía olvidada. Ahora bien, el caso español, por el peso de su economía en el conjunto de la UE, es el más preocupante. Su prima de riesgo ha superado los máximos que había alcanzado en junio. Desde entonces, el Gobierno se ha esforzado por señalar que la crisis fiscal europea ya no iría a más, pero los mercados han desmentido esta afirmación.

El bono a 10 años que emite España ha llegado a alcanzar un rendimiento de 236 puntos básicos (2,36 puntos porcentuales) más que el alemán (el más elevado desde el nacimiento del euro). Pero más sintomático aún es que para la deuda a cinco años, el diferencial con Alemania sea aún mayor (de 261 puntos). ¿Cómo se explica que el riesgo a corto plazo sea mayor que a largo? Algunos inversores están descontando que España se verá obligada a reestructurar su deuda.

Pero, ¿realmente puede ocurrir esto en nuestro país? Ha habido otras crisis desde que esta apareciera en las principales plazas financieras hace dos años. Pero ninguna con un balance tan preocupante. No es ya que la Bolsa se dejara un 7% o que la desconfianza en el pago de la deuda pública marcara otro récord. Es que, por primera vez, la apuesta en los mercados a que España necesitará la ayuda de la UE y el FMI ha dejado de ser marginal. Y, como acaba de atestiguar Irlanda, el rescate se paga con creces, a costa del crecimiento económico y, sobre todo, del bienestar de los ciudadanos.

La especulación sobre el futuro próximo de la economía española ha hecho presa en las portadas de algunos de los más influyentes medios internacionales (The New York Times, Financial Times, The Wall Street Journal, la prensa alemana en pleno). La posibilidad de que España se vea obligada a pedir el rescate divide a la decena de expertos consultados. En lo que sí hay coincidencia es en el escaso margen de maniobra del Gobierno español para aliviar la presión de los mercados. Y en que solo la UE y (con Alemania a la cabeza) y el Banco Central Europeo pueden contener la marea de desconfianza.

Los analistas coinciden en que los problemas de la economía española no son los que han aflorado en Grecia o Irlanda. Ni hay evidencia alguna de que se hayan falseado las cuentas públicas (pese a las veladas acusaciones del PP), como hizo el Gobierno griego, ni se ha tenido que gastar una ingente cantidad de dinero público (50.000 millones de euros en el caso irlandés) para evitar la quiebra de toda su banca. Por comparación, las dudas sobre la economía española, aunque muy preocupantes, no son de la misma envergadura: si las cajas podrán digerir las pérdidas asociadas al boom inmobiliario, si las comunidades autónomas podrán seguir el camino de ajuste público trazado por el Gobierno; o si el mínimo crecimiento económico permitirá generar ingresos fiscales suficientes para pagar la deuda pública.

Pero, de nuevo entre los expertos internacionales cunde la idea de que, tal y como está el mercado, da igual. “El hecho de que la situación española sea diferente a la irlandesa no tiene relevancia. Lo que hay es una preocupación generalizada sobre las consecuencias de un crecimiento bajo, y en la solvencia del sistema bancario español.

También coinciden la mayoría de los analistas en que no hay mucho más que el Ejecutivo de Zapatero pueda hacer. “El Gobierno español, por su parte, debe mantenerse firme en su compromiso con el proceso de consolidación fiscal y, además, continuar con el proceso de reformas estructurales que ha empezado a emprender. Entre las reformas, es prioritario que se afronte ya el futuro de las pensiones.

Por otro lado, ha causado cierto revuelo el que la Comisión Europea haya mostrado dudas de que España crezca lo suficiente para rebajar el déficit público hasta el 6% del producto interior bruto (PIB) en 2011 y al 4,4% en 2012, tal como ha previsto el Gobierno español. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, ha explicado que “hay un cierto riesgo de que el crecimiento económico sea más bajo de lo esperado”. En el conjunto de la UE, “se está consolidando la recuperación económica”, según Rehn. Bruselas prevé que el PIB de la UE aumente en un 1,75% en 2010-2011 y el 2% en 2012.

La Comisión Europea cree que el próximo año España crecerá sólo el 0,7% en vez del 1,3% que prevé el Gobierno. En consecuencia, la Comisión estima que el déficit público alcanzará el 6,4%, es decir, cuatro décimas más que la cifra a la que se ha comprometido el Gobierno. El comisario señaló que en tal caso “habría que tomar más medidas con el fin de asegurar que se cumpla el déficit del 6%”. Pero añadió que en la eventualidad de que fuera necesario adoptar más medidas por parte de Madrid “este compromiso ya ha sido asumido y anunciado por el Gobierno español”. La desconfianza se extiende a 2012, año para el que Bruselas prevé un crecimiento del 1,7% (ocho décimas inferior a la previsión del Gobierno) que impediría reducir el déficit al objetivo del 4,4%. La previsión de Bruselas es del 5,5% del PIB.

Las dudas de Bruselas sobre la economía española están basadas sobre unas previsiones que hay que coger con pinzas debido a la magnitud de los errores registrados en anteriores pronósticos.

Los problemas más serios para España siguen en el mercado de trabajo. Las previsiones de Bruselas son que España continuará destruyendo empleo el próximo año (un 0,3%), mientras que el Gobierno confía en que suceda todo lo contrario y que aumente el número de ocupados en un 0,3%. Según la Comisión, el desempleo no bajará del 20% hasta 2012.

En el conjunto de la UE se prevé una mejora del empleo del 0,5% el próximo año y el 0,75% en 2012. Se espera que estas mejoras permitan situar la tasa de desempleo europea en el 9% en 2012, lejos aún del nivel más bajo situado en el 7,5% de 2008. La Unión precisará todavía bastantes años para absorber los 7,2 millones de parados generados por la crisis.

La Comisión estima que una vez implementadas del todo, las reformas (sistema financiero, mercado laboral y pensiones) “deberían aumentar el potencial de crecimiento y empleo y facilitar la recolocación de los excesos de recursos que se habían canalizado hacia el sector de la construcción durante los años del boom”. Rehn elogió “las medidas importantes” que ha adoptado el Gobierno español al respecto.

En el conjunto de la Unión, Bruselas ve todavía el futuro económico con “un alto grado de incertidumbre”. Considera que “los riesgos que acechan a las perspectivas de crecimiento económico de la UE no son desdeñables”, aunque parezcan globalmente equilibrados. En el lado positivo, destaca “el reequilibrio del crecimiento del producto interior bruto (PIB) a favor de la demanda nacional, y la extensión de la reactivación alemana a otros Estados miembros”. Igualmente considera que las medidas políticas para hacer frente a los altos déficits pueden resultar más eficaces e impulsar la confianza de empresas y consumidores. En el lado negativo, “la situación del mercado financiero sigue siendo inquietante y nuevas turbulencias son posibles”, como lo ha puesto de manifiesto las recientes tensiones en el mercado de deuda soberana. La Comisión reconoce que “el saneamiento presupuestario podría pesar también más de lo previsto en la demanda nacional de los países afectados”.

También se ha sabido que, si bien se ha dado un importante paso por las Comunidades Autónomas al permitir la divulgación trimestral y homogénea de sus cuentas, no van a acatar obedientemente todas las directrices del Gobierno. Para empezar, una buena parte de ellas prevé incumplir el mandato principal: respetar los objetivos de déficit. Ocho de las 15 comunidades que han presentado ya sus presupuestos para 2011 contemplan un déficit superior al autorizado, un elemento que siembra incertidumbre sobre la necesaria mejora de los desequilibrios fiscales.

Proyectar las cuentas públicas para un año sembrado de incertidumbres como 2011 requiere imaginación. Algunas dosis le han faltado a las ocho Administraciones (Andalucía, Aragón, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Navarra y La Rioja) que ni siquiera en el papel han logrado cuadrar ingresos y gastos ateniéndose al déficit máximo del 1,3% que el Ejecutivo ha comprometido ante Bruselas. Los incumplimientos, eso sí, son menos flagrantes que en los presupuestos iniciales de 2010, en los que varias comunidades superaban con creces los límites. Ahora solo Extremadura rebasa sustancialmente lo autorizado, con una brecha del 2,3% del PIB. El resto está muy cerca de la línea roja.

Es importante resaltar que un momento donde los fondos de alto riesgo atacan a España y ganan dinero, el Banco de España, ha tomado cartas en el asunto con rapidez. Ha anunciado que bancos y cajas debían ser más transparentes en su exposición a los riesgos inmobiliarios y ha pasado a la acción. Ha hecho llegar a las entidades el formato de lo que será la nueva información pública, que hasta ahora era confidencial y sólo conocía el supervisor. El objetivo es que para febrero, con los resultados anuales de 2010, las entidades hagan públicos estos datos.

En el encabezamiento de la carta se dice que sería interesante publicar las cifras incluidas en un cuadro. Estos datos son: volumen de crédito dudoso, subestandar (los que están al corriente de pago pero hay riesgo de que sean morosos) y fallido (que se amortiza tras considerarlo incobrable; activos inmobiliarios adjudicados, adquiridos y recibidos como pago de deudas; préstamos con y sin garantías hipotecarias; crédito promotor y constructor cuya garantía sean edificios en construcción, terminados o suelo; el valor del préstamo en relación con la tasación del activo correspondiente, su estado de pago y las coberturas constituidas para atender su posible deterioro.

En la misma dirección, los nervios desatados por el recate de Irlanda, están haciendo necesario dar un nuevo impulso a la reforma de las cajas de ahorro. Miguel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, en una queja por la lentitud del proceso, ha lanzado un ultimátum al sector. A las cajas de ahorros que están en proceso de fusión les dijo: “deberán tener constituidos los bancos que funcionen como organismo central del mismo y deberán hacer público su Consejo y su nuevo equipo ejecutivo antes de navidades”. Durante la apertura del X Encuentro Financiero Internacional, se dirigió a las entidades que han recibido ayudas del fondo de rescate (FROB) para instarles a que cumplan “rápida y escrupulosamente los calendarios de integración acordados. De ellos se derivarán sinergias y procesos de reordenación de la capacidad que aliviarán las cuentas de resultados, porque las entidades ganarán masa crítica, lo que favorecerá su acceso a la financiación”. Es decir, si quieren dinero de los mercados, tendrán que cerrar oficinas previamente, así como vender activos inmobiliarios.

En relación al mercado de trabajo, parece que el deterioro comienza a tocar suelo, aunque muy tímidamente. El paro evolucionó en noviembre de forma similar a antes de la crisis, con un aumento de 24.318 desempleados. Se trata de la cifra más reducida en ese mes, tradicionalmente negativo para el empleo, desde 1998. A ese mejor comportamiento se le une la primera subida de la contratación indefinida certificada desde abril de 2008, según los datos de paro registrado del Ministerio de Trabajo.

Las cifras, en cualquier caso, están llenas de matices. Porque el desempleo sigue subiendo cuando el margen debería estar ya prácticamente agotado, tanto por destrucción de puestos como por incorporación de nuevos demandantes. Y el levísimo crecimiento de la contratación indefinida (un 0,66% en el último año) no sirve para frenar el avance de la contratación temporal, que vuelve a ganar terreno. Los contratos fijos firmados en noviembre representan un 8,6% sobre el total, una cifra peor que la registrada hace un año, cuando aún no existía la reforma laboral destinada a incentivar el empleo estable.

Con respecto a la inflación, el IPC adelantado de noviembre sitúa la tasa anual en el 2,2%. Ello supone una disminución de una décima, ya que durante octubre fue un 2,3%. Destacan las subidas de carburantes y lubricantes, aunque crecen con menor intensidad que durante el año pasado.

MERCADOS:

La presión vendedora sobre las finanzas españolas ha provocado una caída del 14,29% en el Ibex 35 en el mes de noviembre (en lo que va de año, alrededor de un 22%) y un incremento de 138 puntos en la rentabilidad de la deuda a 10 años, hasta situarla en el 5,59%. Estos datos, comparados con los equivalentes alemanes, ofrecen un saldo demoledor, pues el índice DAX gana en noviembre el 1,32% y la rentabilidad del bund alemán ha subido tan solo 17 puntos, para alcanzar el 2,68%.

La inversión especulativa se ha centrado en las últimas semanas de noviembre en los productos financieros españoles, muy sensibles a las presiones por su tamaño, que han reportado grandes beneficios jugando a la baja. El ambiente, caldeado por la situación de Irlanda y jaleado desde dentro por la oposición, ha sido de lo más favorable y podría lograr que la profecía se cumpla a sí misma, ya que si sigue subiendo el coste de la financiación del Estado será imposible cumplir objetivos de déficit y de pagos, no por un mal planteamiento, sino por las presiones existentes.

En relación al mercado de la vivienda, diversos informes sostienen que la tendencia de los precios a la baja se modera mes a mes, pero los expertos creen que todavía habrá que esperar mucho para encontrar alguna subida en los precios. Tasaciones Inmobiliarias públicó su estimación sobre lo ocurrido el pasado mes de octubre: los pisos libres se abarataron una media del 4,6% respecto al mismo mes del año anterior.

Por una parte, este 4,6% queda lejos de las caídas superiores al 10% registradas en algunos meses del año pasado. Ahora bien, parece que el índice se ha estabilizado en los últimos meses en un descenso medio interanual en torno al 5%. La bajada acumulada desde el máximo alcanzado en diciembre de 2007 supera el 18%. La más deflacionista ha vuelto a ser la zona de la costa mediterránea, donde la caída interanual de octubre fue del 6,7%.

EMPRESAS:

Las nuevas acciones del Grupo PRISA emitidas en el marco de la operación pactada con el fondo estadounidense Liberty, han comenzado a cotizarse tanto en las Bolsas españolas como en la de Nueva York, después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aprobara la admisión a negociación de los títulos.

PRISA ha recibido ya los 650 millones de euros pactados, que servirán para restaurar las finanzas de la compañía y amortizar deuda, en el marco del proceso de reestructuración pactado con las entidades bancarias acreedoras del grupo. Éstas han firmado la extensión definitiva del préstamo puente del grupo hasta mayo de 2013.

Las nuevas acciones de PRISA, tanto las ordinarias como las convertibles en las Bolsas españolas, cotizan a través de ADR (American Depositary Receipts) en la Bolsa de Nueva York.

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