LA SITUACIÓN ECONÓMICA Y LA CLASE POLÍTICA – ABRIL 2010

Desde hace años, he tratado de redactar mis artículos de análisis centrándome exclusivamente en el seguimiento, procurando que fuese objetivo, de las variables que reflejan la tendencia y situación económica nacional, europea y mundial. Pido excusas, ya que aunque sea por una sola vez, voy a realizar una valoración socio-política en esta introducción.

En el panorama actual, sigue campeando la incertidumbre y cundiendo el desánimo entre los agentes económicos. Circunstancias que minan y hacen bastante difícil la ansiada recuperación. El ambiente no es ajeno al lamentable ejemplo de la clase política: parece que la única preocupación es, la de unos, mantenerse en el poder; y la otros, poder llegar de cualquier forma a detentártelo. No es momento de debates y trifurcas estériles. La complejidad de la situación aconseja el que todos (políticos, agentes sociales, y trabajadores) aporten su máximo esfuerzo en la resolución de los problemas que nos afectan.

ECONOMÍA GLOBAL:

La recuperación económica continúa siendo una promesa más que una realidad, sobre todo en Europa, donde las dificultades financieras griegas están poniendo en vilo a los mercados financieros, contribuyendo a una pérdida de peso europea aún mayor en la esfera mundial. Tampoco en la economía estadounidense, que mantiene un elevado número de desempleados, con una merma de los ingresos de las familias estadounidenses y la prolongada sequia de la financiación.

Igualmente, se mantienen las tensiones entre China y Estados Unidos respecto a la infravaloración del Yuan, que refleja las desventajas que padecen los productos del resto del mundo frente al gigante chino. También Francia reprocha a Alemania, que los superávit comerciales germanos no sean sostenibles para el resto de los países de la eurozona, por lo que le solicita que estimule a su demanda interna, de forma que favorezca a las exportaciones del resto de socios.

Es difícil que se dé una imagen de unidad ante el mundo, cuando las dos grandes locomotoras europeas han tardado tanto en ponerse de acuerdo sobre el diagnostico y soluciones para los problemas de la Eurozona. Tampoco las autoridades internacionales han avanzado en las urgentes reformas que se precisan en el sistema financiero, y eso que ya han transcurrido más de dos años y medio desde el inicio de la crisis financiera.

Se necesita una coordinación real de las autoridades frente a la crisis, y las reuniones habidas hasta ahora del G-20, se han quedado en pura “palabrería”. La verdad, es que no se albergan muchas esperanzas respecto a la reunión de la próxima cumbre en este mes de abril.

En otro orden, existe consenso en la necesidad de controlar los déficits públicos, que se han disparado en las medidas precisas para tratar de evitar la caída en un auténtico colapso económico y financiero a nivel mundial. Realmente, es alarmante la velocidad con la que se producido su incremento, por lo que se precisan medidas para atajarlo y conseguir a medio plazo la estabilidad fiscal.

Ahora bien, el nobel Joseph E. Stigliz nos alertaba en un magnífico artículo sobre los peligros de la reducción del déficit. Pese a las protestas de los antes defensores de la desregulación, que quisieran que los Gobiernos continuaran siendo pasivos, la mayoría de los economistas creen que el gasto público ha tenido un impacto positivo que ha ayudado a evitar otra Gran Depresión.

Incluso los más radicales atacantes del déficit público, afirman que es más importante analizar el volumen de la deuda nacional de largo plazo, que el volumen del déficit actual. Efectivamente, un gasto público productivo, especialmente en inversiones en infraestructura, e inversión educativa y tecnológica, contribuirá a reducir el déficit a largo plazo. El aumento de la producción, consecuencia directa de las inversiones públicas, provocará unos mayores ingresos fiscales. Afirma Stigliz, que un análisis coste-beneficio refleja que esos gastos, incluso financiados con deuda, han sido necesarios.

Sin embargo, el tamaño adecuado del déficit depende en parte del estado de la economía. Si se trata de una economía muy afectada, el déficit ha de ser mayor. Y es en este punto donde surgen las diferencias entre los economistas.

Por ejemplo, en Estados Unidos la morosidad y las ejecuciones hipotecarias se han situado en el nivel más elevado en tres cuartos de siglo, y la sequía del crédito durante el año pasado es la mayor vivida desde el año 1942.

Sin embargo, incluso habiendo incurrido en unos fuertes volúmenes de déficits, el crecimiento económico en Estados Unidos y Europa continúa siendo, realmente, anémico.

Por otro lado, las expectativas desde el sector privado pueden hacer vislumbrar un grave peligro: una ausencia de un apoyo continuo del Gobierno, puede provocar un estancamiento sostenido, por lo que la recuperación de los niveles de empleo va a tardar en llegar

Si las previsiones privadas fuesen equivocadas, produciéndose una fuerte recuperación económica, se podrían aumentar los impuestos y disminuir los gastos públicos. Ahora bien, sin las expectativas de débil crecimiento fuesen correctas, una radical caída de los incentivos públicos podría dar lugar a una recaída en la recesión económica. Las experiencias de Japón a finales de los años noventa y de Estados Unidos durante la Gran Depresión así lo demuestran.

Estos puntos son particularmente pertinentes para las economías más afectadas. Por ejemplo, el Reino Unido ha tenido más problemas que otros países por una razón obvia: tuvo una burbuja inmobiliaria (aunque menos grave que la de España) y las finanzas, que estuvieron en el epicentro de la crisis, desempeñaron un papel más importante en su economía que en la de otros países.

Por esta razón, acompasadamente a la recuperación de la economía global, los Gobiernos deben diseñar programas para incrementar los impuestos y llevar a cabo recortes en los gastos públicos.

Mirando al largo plazo, la mayoría de los economistas coinciden en que los Gobiernos, especialmente los de los países industrializados avanzados con poblaciones que envejecen, deberían estar preocupados por la creación de políticas sostenibles. Y todo ello, sin olvidar la finalidad de dichos programas de gasto: ayudar a las entidades de crédito, o financiar guerras –como ha ocurrido en Estados Unidos- ha supuesto la creación de un volumen de Deuda Pública que impone una importante carga a las generaciones venideras. En su lugar, deben buscarse inversiones públicas productivas que provoquen rendimientos futuros para pagar, por si solas, el bienestar que deben disfrutar esas generaciones futuras.

ESTADOS UNIDOS:

La histórica reforma de la sanidad estadounidense, finalmente, ya es una ley, una vez firmado por el presidente Obama el texto aprobado por la Cámara de Representantes.

Con independencia de otras valoraciones sociales, el modelo liberal de la sanidad estadounidense es ineficiente. Estados Unidos es el país que se gasta un porcentaje mayor de su PIB en sanidad y, sin embargo, tiene problemas mayores que cualquier otro país en cuanto a su cobertura y satisfacción ciudadana con el sistema sanitario.

Basta contemplar las siguientes cifras de la OCDE, referidas al gasto sanitario como porcentaje del PIB durante el año 2007, para una serie de países: España, 8,5%; Estados Unidos, 16%; Francia, 11%; Reino Unido, 8,4%.

Por otro lado, el presidente de la Reserva Federal de EE UU, Ben Bernanke, ha cargado contra los grandes bancos de Estados Unidos. Como apoyo a la banca pequeña, señaló que estas son las que están sufriendo ahora el golpe de la crisis, por el impacto en el consumo de una tasa de paro cercana al 10% y la depresión que sufre el sector inmobiliario. A finales de marzo, los reguladores intervinieron siete bancos, elevando a la cifra de 37 las entidades cerradas en 2010.

Señaló el presidente Bernanke que “no es razonable” que la suerte de la economía global esté tan ligada “a las fortunas de un relativamente pequeño número de grandes firmas financieras”. Por eso cree que ha llegado el momento de retirar a los guardianes de Wall Street la red de seguridad que les lleva a asumir más riesgos de los que pueden, esperando que el Estado salga en su rescate. “Tener entidades que son demasiado grandes para quebrar, crea desigualdades competitivas que impiden a otras firmas progresar”, señaló.

Igualmente, el presidente Barack Obama aprovechó un discurso para pedir al Senado que adopte sin dilación la nueva propuesta de reforma financiera presentada por el demócrata Christopher Dodd. Según Obama es “esencial” para poner fin a las prácticas que pusieron al sistema al borde del colapso y proteger mejor al consumidor.

En esa línea, el presidente Bernanke ha defendido públicamente, que en la futura estructura financiera la Reserva Federal siga supervisando a los bancos pequeños y medianos, ya que constituyen una parte integral de la economía y, por tanto, entienden mejor los riesgos a los que hace frente el país. La reforma diseñada por el demócrata Dodd, anteriormente citada, propone que la supervisión de la Fed se concentre en las entidades con activos superiores a los 37.000 millones de euros.

Una buena noticia, ha sido que parece que toca a su fin la destrucción de empleo en EE UU. En marzo, se han creado 162.000 empleos netos (los creados superan a los perdidos). El pasado febrero, la pérdida neta fue de 14.000.

Ahora bien, falta bastante tiempo para recuperar los 8,5 millones de empleos perdidos durante la Gran Recesión, y el paro continúa anclado en el 9,7%.

Durante marzo, la tercera parte de la generación de empleo se creó en el sector público estadounidense (trabajadores en la elaboración del Censo), pero también se ha producido en importantes sectores: 17.000 creados en la industria manufacturera y 15.000 en la construcción.

El dato es esperanzador, ya que se trata del mejor desde marzo de 2007. Sin embargo, lo ensombrece el hecho de que de los 6,5 millones de parados de larga duración: el 44,1% de los parados lleva más de 27 semanas sin poder trabajar. Igualmente, tampoco están demasiado bien algunos que han mantenido su empleo, forzados a trabajar a tiempo parcial (9,1 millones de personas).

Estas cifras, quizá hayan influido para que el índice de confianza del consumidor relativo al mes de marzo se situase en 52,5 puntos, superando las previsiones de los analistas que habían proyectado un resultado de 51 puntos.

No obstante, cabe preguntarse sobre lo que vaya a ocurrir cuándo, los casi un millón de los empleados temporales, finalicen el Censo en curso.

UNIÓN EUROPEA:

El compromiso alcanzado por los países del Eurogrupo para ayudar a Grecia, mediante una combinación de préstamos bilaterales concedidos por ellos mismos y de ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI), parece que ha conseguido el objetivo que se le presumía de atajar la especulación contra la deuda soberana griega.

Sin embargo, el retraso de un mes y medio transcurrido desde que se dio el primer paso (cuando los 27 expresaron “testimonialmente” su solidaridad con Grecia) ha tenido un precio: cada día transcurrido desde la última cumbre le ha costado a Grecia una buena cantidad de dinero adicional (subida en los tipos de interés ofrecidos para colocar su Deuda en el mercado).

El acuerdo ha sido poco ambicioso: su minimalista proyección a largo plazo y la cuantía del apoyo (quizá 20.000 millones de euros) contrasta con una larga lista de cautelas y condiciones: la ayuda no será comunitaria, sino individualizada a cargo de la suma de los países de la zona euro, y a título “complementario” de la dispensada por el FMI; se otorgará sólo como último recurso si los mercados cierran el grifo a Atenas; se decidirá por unanimidad y se desembolsará voluntariamente y por último, no incluirá subvenciones al tipo de interés.

Los Gobiernos de la UE, y especialmente el mentor de este mecanismo, Alemania, no fueron tan exigentes cuando concedieron ayudas a sus bancos en crisis (casi dos billones de euros) frente a los pocos miles que se juegan en el caso de Grecia. La apelación a la ayuda del FMI, condición impuesta por Berlín y favorecida por la opinión anglosajona, evidencia que se ha desaprovechado la ocasión de enriquecer la unión monetaria con los elementos más sólidos de una verdadera unión económica, mucho más allá del Pacto de Estabilidad que forzó Alemania. El mismo país que boicoteó su aplicación en 2003 y lo difuminó en 2005, cuando lo estaba incumpliendo severamente.

Hay que señalar respecto al país germano, que el FMI es menos optimista aún que hace unas semanas respecto de ésa economía, ya que ha rebajado drásticamente las previsiones de crecimiento para Alemania durante este año y el que viene. En 2010 el producto interior bruto (PIB) de la primera economía europea crecerá, según el informe presentado por el organismo internacional, un 1,2% (no un 1,7% como pronosticaba el FMI a principios de febrero). Durante el año 2011 el crecimiento alcanzará el 1,7% y no el 1,9% previsto.

Igualmente, el FMI ha hablado de “riesgos notorios” existentes en Alemania. Especialmente “de la debilidad persistente de los bancos y de la posibilidad de intercambios comerciales internacionales más débiles de lo previsto”. Y es que señala que la recuperación “permanecerá moderada y frágil por su dependencia de las exportaciones” y la sequía de créditos del sector financiero.

También el FMI ha solicitado al Gobierno alemán que tome medidas para potenciar la demanda interna. Su aumento beneficiaría al resto de miembros de la Unión Monetaria y a la economía global “al reducir los desequilibrios en las balanzas de pagos”. No obstante, el FMI cree necesario desactivar paulatinamente las medidas extraordinarias de conservación de empleo puestas en marcha durante la crisis económica, ya que reconoce que su impacto en el mercado laboral obstaculizará el crecimiento de la demanda interna, objetivo que “no es fácil”.

Señala el FMI, que el punto más flaco de la economía alemana es el sector bancario: sus entidades corren numerosos riesgos en el extranjero, en particular “en el sur de Europa”.

Por otro lado, Alemania y Francia quieren que la banca pague en un futuro sus propios excesos. Así, van a proponer a la Unión Europea (UE) la creación de una serie de instrumentos legales para obligar a estas entidades a financiar de su bolsillo las próximas crisis.

La iniciativa ha sido aprobada por el Gobierno alemán como anteproyecto de ley, ya que Berlín pretende que la fórmula se aplique en su país este año.

La idea es reestructurar, e incluso si es preciso desmantelar a cualquier banco con problemas, para evitar el riesgo sistémico del conjunto de entidades bancarias. Se trata de aplicar una tasa especial anual que recaerá sobre todos los bancos, a fin de engrosar un fondo, que en caso necesario, adopte las ayudas precisas.

Por otro lado, la Comisión Europea ha expresado su alarma por el excesivo “optimismo” de la mayoría de los países de la UE en sus previsiones de crecimiento económico para 2011 y 2012. Y es que Bruselas teme que la realidad de un menor crecimiento impedirá a los países, entre ellos España, cumplir con las previsiones de reducción del desbocado déficit público.

La Comisión ha hecho una serie de recomendaciones sobre los programas de estabilidad o convergencia de 14 países de la Unión. En prácticamente todos ellos, el análisis es el mismo: “exceso de optimismo” en sus previsiones presupuestarias. Se teme que “en muchos casos la estrategia propuesta de saneamiento presupuestario no está suficientemente apoyada por medidas concretas a partir de 2011″.

Según la evaluación de los técnicos de la Comisión Europea, con independencia de Grecia (no es comparable a ningún otro país), los que se encuentran en una situación más difícil son Irlanda, Reino Unido y Portugal, que ya no tienen ningún margen de maniobra. Las dificultades de España son más parecidas a las de Francia, Italia y Bélgica.

En el caso de España, la Comisión considera que el escenario previsto por el Gobierno “parece basado en un crecimiento ligeramente optimista en las previsiones de crecimiento del PIB para 2010 y marcadamente optimista para los años siguientes”. La valoración de la Comisión destaca que “el recorrido previsto para la demanda interna será probablemente más apagado en los próximos años debido a la resistencia de los ajustes estructurales en curso, especialmente pero no sólo, el menor peso de la inversión en vivienda”.

La Comisión considera que para hacer frente a la crisis, España debe “acelerar el ritmo de las reformas estructurales con el objetivo de apoyar el potencial de crecimiento”. Las recomendaciones de la Comisión, que deberán ser aprobadas por el Consejo, señalan que “para España es importante comprometer reformas en las áreas de educación, competencia en servicios y electricidad, eficiencia en investigación y desarrollo y mercado de trabajo”. Igualmente pide que “aplique reformas al sistema de pensiones”, teniendo en cuenta su impacto en el gasto, y advierte del riesgo adicional generado por la actuación de los Gobierno regionales.

Las recomendaciones advierten también que “la trayectoria del ajuste después de 2010 necesita ser desarrollada con mayor detalle en términos de medidas concretas”.

Incluso a Alemania, la Comisión le advierte que su consolidación fiscal (ajuste de ingresos y gastos) a partir de 2011 “tampoco se apoya en medidas concretas” y muestra su preocupación por la “aplicación de nuevos recortes fiscales previstos por la nueva coalición del Gobierno”.

En el caso del Reino Unido, Bruselas exige que adopte más acciones para recortar el déficit, que superará el 12% en 2010 y 2011, por estimar que “el programa de convergencia no es suficientemente ambicioso”.

Por otro lado, el Gobierno portugués ha anunciado un plan de austeridad para reducir el déficit que contempla un “fuerte” recorte del gasto y aboga por la “contención salarial”. Según el borrador sobre el que trabaja el Ejecutivo, el plan creará un nuevo tipo impositivo del 45% para quienes tengan unas rentas superiores a 150.000 euros al año, elevará las tasas a las plusvalías obtenidas en Bolsa al 20%, limitará los salarios de los funcionarios y recortará las prestaciones sociales. Asimismo, retrasará algunas de las obras en infraestructuras más importantes actualmente en marcha, como el AVE entre Lisboa, Oporto y Vigo.

El ministro de Finanzas portugués ha anunciado que se congelará el sueldo de los funcionarios este año, advirtiendo que “no puede asumir el compromiso de equiparar los salarios a la inflación” durante los próximos ejercicios. Portugal va a recorrer un “camino de fuerte contención salarial” que es extensible a los trabajadores dependientes de las empresas públicas.

Portugal, que ha cerrado 2009 con un déficit público equivalente al 8,3% de su PIB, con el plan señalado busca convencer a los mercados financieros internacionales respecto a su decisión de reducir sus números rojos. En definitiva, pretende reducir el déficit público hasta el 6,6% el próximo año, y al 4,7% en 2012. Estos planes implican un esfuerzo de 1,7 puntos porcentuales durante el próximo año y de 1,9 el siguiente. Además, el Ejecutivo luso se ha puesto como objetivo, que la deuda pública alcance un máximo del 90,1% del PIB en 2012 (la deuda griega se estima que alcanzará el 125% del PIB este año).

Francia cerró el 2009 con un déficit público de 144.800 millones de euros (un 7,5% del PIB), frente al 3,3% de 2008, mientras que su deuda pública creció más de un 10%, alcanzando el 77,6% del PIB.

Las anteriores cifras revelan que el déficit público francés se ha duplicado, como consecuencia de la fuerte caída de los ingresos, y del incremento del gasto público.

La caída del 8% de los impuestos supone un bajada del 1,65% en la presión fiscal francesa (el total de ingresos impositivos supone el 41,3% del PIB). Por lo que respecta al aumento de los gastos públicos, es debido tanto a los efectos del plan contra la crisis, como al crecimiento de las prestaciones sociales (sobre todo las prestaciones al desempleo).

ESPAÑA:

Las últimas previsiones publicadas del Banco de España señalan que sólo “cabe esperar el retorno a tasas positivas de generación de empleo en los trimestres finales del próximo año”.

Para este año las proyecciones del Banco de España, relativas a la evolución del PIB incrementan en una décima a las del Ejecutivo (el Gobierno prevé un retroceso del 0,3%, mientras que la autoridad monetaria lo fija en el 0,4%). Para el próximo 2011, las diferencias son mayores: el supervisor bancario las rebaja a más de la mitad (del 1,8% del Gobierno, al 0,8%).

De esta forma, el Banco de España viene a coincidir con algunos organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea) que creen que la recuperación será más débil de lo que pronostica el Gobierno. Bruselas ha advertido, que las optimistas previsiones del Gobierno español ponen en peligro el objetivo de rebajar el déficit desde una cifra equivalente al 11,2% de finales de 2009, hasta el 3% en 2013.

Las diferencias con las previsiones del Gobierno son mayores en lo relativo al mercado de trabajo. El Ejecutivo español espera que la tasa de paro alcance su máximo este año (más del 19%), para descender en 2011. Mientras que el organismo supervisor, prevé que la destrucción de empleo continuará hasta el tercer trimestre de 2011), por lo que la tasa de paro aumentará hasta una cifra próxima al 20% durante 2011.

Con un crecimiento económico tan débil y unas prestaciones y subsidios por desempleo mayores (al aumentar el paro), la corrección del déficit será más lenta que la proyectada en el Plan de Estabilidad español remitido a la Comisión Europea.

Señala el servicio de estudios del Banco de España, que “los objetivos de recorte resultan muy ambiciosos y, en muchos casos, no tienen precedentes históricos”, advirtiendo que el gasto público tiene “una tendencia al crecimiento difícil de doblegar” y que el ajuste se complica porque “depende en buena medida del concurso de las administraciones territoriales” (comunidades autónomas y ayuntamientos).

Sigue asegurando el Banco de España que “la consolidación presupuestaria es imprescindible, pero puede ocurrir que tenga efectos contractivos a corto plazo”.

Respecto a la subida del IVA del próximo julio, el Banco de España afirma que tendrá “un impacto limitado en el poder adquisitivo de las familias”. Tampoco anticipa un impacto sensible en la inflación, que sitúa en tasas medias del 1% para este y el próximo año. Aquí el supervisor aplaude el acuerdo de moderación salarial alcanzado entre sindicatos y patronal “mucho más coherente con la intensidad de la recesión”.

Sin embargo, en el informe del Banco de España se contienen mejores previsiones (respecto a las del Gobierno) respecto a las exportaciones (con avances cercanos al 5%), y también para el consumo de las familias (que crecería ya este año). Lo hace de manera muy cautelosa, al señalar que: “la reanimación del consumo privado es uno de los elementos de estas previsiones con mayor grado de incertidumbre”.

Por lo que respecta a los precios, han continuado recuperándose de las caídas sufridas, ya que el índice de precios al consumo (IPC) avanzó durante el pasado marzo un 1,4% interanual. Es la cifra más alta desde diciembre de 2008 (momento en que la economía española acababa de entrar en recesión).

El incremento habido en los precios es atribuido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a la subida habida en el precio de los carburantes, y a una mayor estabilidad de los precios de los alimentos. Los alimentos elaborados sufren subidas moderadas, pero los frescos continúan bajando.

A la espera de más datos, habrá que esperar para ver la evolución en marzo de la inflación subyacente que excluye a los alimentos frescos y energía (los más volátiles). El indicador, hace meses que está situado en un mínimo histórico del 0,1% interanual. Podría haber ocurrido que, incluso, haya caído dado que los aumentos de marzo han venido producidos, exclusivamente, por esos elementos más volátiles que se excluyen de su contenido.

Hay que seguir, con especial atención, el comercio exterior español: las exportaciones pueden ser durante este 2010 el único motor del crecimiento económico español. Su papel es primordial en ese, más largo plazo, en el necesario nuevo patrón de crecimiento. En la Ley de Economía Sostenible el objetivo prioritario ha de ser el incremento de las exportaciones españolas.

Durante el pasado mes de enero, las exportaciones registraron un fuerte aumento en relación al mismo periodo del año anterior (un 12,3%). Sin embrago, el dato es engañoso, ya que las del año 2009 fueron tremendamente bajas. Al desestacionalizar las cifras anteriores se aprecia una caída, en lugar de la subida citada. Las importaciones se han mantenido estables, por lo que este año 2010 ha empezado mal.

También está influyendo, respecto al detenimiento de la corrección del déficit comercial que venía produciéndose, la subida de los precios del petróleo (importaciones), y que el resto de las importaciones (no energéticas) han aumentado considerablemente a consecuencia de que la demanda interna (consumo e inversión) que ya no está cayendo tan pronunciadamente.

En otro orden, si analizamos a la construcción, durante el año pasado se iniciaron tan sólo 159.284 viviendas en todo el país (casi cinco veces menos que en 2006). El sector inmobiliario ha vuelto a una situación similar a la de los años sesenta, deshaciendo el camino de toda una vida. En términos generales, el número de viviendas iniciadas en España en 2009 cayó un 56%. Esas 159.284 casas son una quinta parte de las 760.179 casas iniciadas en 2006, y constituyen la cifra más baja de la serie histórica del Ministerio de Vivienda (desde 1992).

La vivienda libre está siendo la más afectada por la crisis del sector, ya que ha caído más de un 70% (269.098 inmuebles se iniciaron en 2008, frente a los 80.230 que comenzaron a construirse en 2009) -3,3 veces menos, en doce meses-.

En un momento en el que se habla de un stock de alrededor de un millón de viviendas nuevas sin vender, los promotores no van a edificar hasta que se haya vaciado la mayor parte del enorme excedente de inmuebles existente.

Las promotoras han tenido que pedir a las entidades financieras renegociar su deuda que, en conjunto, alcanza los 323.306 millones de euros, según el Banco de España. De esta cifra, sólo las ocho principales cotizadas en Bolsa, ya concentran el 9,2% de esta cantidad. Para alargar los plazos y obtener algo de liquidez, las empresas del sector han tenido que disminuir considerablemente su tamaño, y canjear parte de sus activos por deuda. Algunas incluso han tenido que entregarse al control de la banca.

Las principales promotoras llevan perdidos alrededor del 39% de sus activos, como consecuencia de la pérdida de valor de los inmuebles, y también por la necesidad de realizar provisiones y las desinversiones impuestas en sus planes de negocio.

Frente a la caída de las ventas de viviendas nuevas (continúa a un ritmo del 5% anual), la venta de viviendas usadas ha repuntado ligeramente. Sin duda, este hecho se debe a que las casas de segunda mano han ajustado (disminuido) más sus precios que las nuevas.

Todo conduce a que, como dice un artículo sobre el sector inmobiliario del Informe de estabilidad financiera del Banco de España, “la situación del sector de construcción y promoción inmobiliaria suponga un riesgo relevante para el sistema bancario español”.

El Banco de España calcula en 445.000 millones de euros los créditos concedidos a empresas de construcción y promoción inmobiliaria. De este paquete, si se quitan las inversiones en subsectores eléctricos, infraestructuras aeroportuarias, petróleo y construcción de carreteras o vías de tren, el riesgo se queda en 402.000 millones.

El sector cuenta con provisiones totales como para hacer frente a una devaluación del 35% en los precios de los inmuebles, sin tener que recurrir a los beneficios. Ese es el colchón con el que se enfrentan a 2010. Pero estas son las cifras globales del sector, y si se baja al detalle, no todas las entidades están en la misma posición. El Banco de España alerta de una gran heterogeneidad. Algunas cajas y bancos están terminando sus reservas, otras tienen una parte muy grande de sus créditos concentrados en el ladrillo…

El presidente del Banco de España ha amenazado públicamente a los directivos de las cajas y a los responsables políticos de los Gobiernos autónomos que obstaculicen los procesos de fusión con tomar graves medidas. Ha hecho una llamada a “la responsabilidad de las cajas que están retrasando los procesos de fusión y de las comunidades autónomas que están perjudicando esos procesos para que cambien su actitud inmediatamente, no sólo por el daño que se hacen a sí mismas y a su región, sino por el perjuicio que causan al resto de entidades de crédito españolas que sí hacen sus deberes”.

El gobernador ha llegado a invocar los poderes que le confiere el acuerdo sobre el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria “más allá de lo que piensen las asambleas de esas cajas o los Gobiernos autonómicos” para “intervenir, vender o liquidar” las cajas con problemas. Un procedimiento que conlleva “la apertura de expediente a los consejeros y órganos de gobierno y a una reducción mucho más traumática del empleo y los servicios financieros en su región, que la que se hubiera producido en el caso de haber acometido procesos ordenados de integración”.

Por otro lado, la situación de los Ayuntamientos tampoco está para “tirar cohetes”, ya que muchos de ellos se encuentran al borde del colapso. Cuando la Administración central ha recortado sensiblemente la Oferta de Empleo Público, en varios ayuntamientos ya se negocian expedientes de regulación de empleo. Si el Gobierno o las Comunidades se ven forzados a alargar el plazo de grandes obras en proyecto, los municipios se ven en la disyuntiva de cerrar guarderías, servicios escolares y dependencias sanitarias, que antes financiaban sin ser de su competencia. Hay empresas municipales en las que los salarios ya han bajado. El ocio, una parcela característica de las prestaciones municipales, también está sufriendo: no hay dinero para conciertos o exposiciones, los centros deportivos reducen horarios y hasta las fiestas patronales adelgazan.

Incluso las subidas de impuestos están alcanzando al ámbito municipal, bien subiendo las tasas y los precios públicos que cobran, por medio de un acuerdo tácito del que participan todos los partidos.

Todas las Administraciones locales se han visto afectadas por la importantísima caída de la recaudación que el desplome del ladrillo ha supuesto.

Las alternativas son dos: una mejora de la financiación local combinada con una subida de impuestos, o un severo recorte de gastos. O ambas cosas a la vez. La agencia de rating Standard & Poor’s ha señalado que “los alcaldes van a tener que subir la presión fiscal, y deben recortar los gastos, pese a las rigideces habituales, porque en los años de bonanza crearon estructuras que ahora están sobredimensionadas”.

“Centenares de ayuntamientos financiaron sus gastos ordinarios con ingresos extraordinarios, procedentes del ladrillo, que se han ido para no volver”.

Un estudio del BBVA concluía que cerca de un 10% de los ingresos no financieros de todas las Administraciones derivaban de la entonces pujante actividad inmobiliaria. Y advertía que en el caso de los ayuntamientos, esa proporción se iba al 30%. Un tercio de los ingresos municipales generados por el ladrillo corresponde al impuesto de bienes inmuebles (IBI), que tiene una recaudación estable, pero el resto corresponde a impuestos vinculados a la obra nueva y la compraventa, a tasas por licencias, a aprovechamientos urbanísticos y a ventas de terrenos. Los datos preliminares de 2008 aventuran aquí una caída, que en 2009, vistas las cifras del sector, puede haber sido una caída “a plomo”.

Indirectamente, los retrasos de los Ayuntamientos en sus pagos han llevado a los pequeños empresarios de muchas localidades a cerrar.

Por si fuera poco, las fortísimas lluvias de enero y febrero han hecho que la producción en el sector de pequeñas y medianas constructoras de obra pública, se haya reducido entre un 40% y un 50% respecto a un mes normal. Y es que, según ha declarado el Banco Central Europeo, “el mal tiempo de los primeros meses del año va a perjudicar la incipiente recuperación en Europa, y va a dificultar a España la salida de la recesión en la que aún está hundida”.

En España, el agua ha sido el factor determinante. Este febrero ha sido el más lluvioso de los últimos 30 años; y enero no ha quedado muy lejos, con precipitaciones de un 43% mayores a la media. Los sectores más perjudicados han sido la construcción, especialmente la obra civil, y el turismo. El aguacero también ha contribuido a que la entrada de turistas cayera en febrero un 3,8% respecto al mes anterior. Pero el mal tiempo no sólo trae malas noticias. Ha contribuido a impulsar, por ejemplo, al sector eléctrico a una demanda récord, con un crecimiento en febrero del 6% respecto al mismo mes del año anterior. Habrá que ver cómo ha evolucionado el Turismo durante esta Semana Santa, en la que se preveía una ocupación hotelera del 85%.

MERCADOS:

Los problemas de Grecia, unidos a la tibieza y retrasos en la respuesta de la eurozona han sido un serio lastre para la Bolsa española. Además, la difusión de excesivas y poco oportunas comparaciones que se han hecho entre las cuentas públicas de España y las de aquél país, han ahuyentado a los inversores -especialmente a los extranjeros- de los valores españoles. Las consecuencias son enormes: el primer trimestre de este 2010 ha cerrado con un retroceso del Ibex35 del 8,95% (el saldo más negativo del continente europeo y de buena parte del mundo).

Las cuatro sesiones de la Semana Santa se han saldado con un comportamiento casi plano del Ibex, que ha perdido un 0,03% y ha quedado en 11.067,9 puntos.

La peculiar composición de la Bolsa española contribuye, junto a Grecia, a explicar esta mala evolución hasta marzo. En la composición final del Ibex tiene un gran peso la banca, que durante la recuperación bursátil del año pasado recogió pingües beneficios. Este año, en cambio, los inversores han preferido recoger los beneficios acumulados en este sector y, en consecuencia, los títulos de las entidades financieras se han resentido.

La situación se agudiza, ya que entre los valores más castigados del índice en lo que va de año figuran el BBVA y el Santander (los dos grandes bancos españoles). Sobre ambas entidades recae más del 31% de la ponderación del Ibex. Tampoco está haciendo un buen papel, en lo que va de año, Telefónica. Otro blue chip de la Bolsa española.

Por lo que respecta al mercado de divisas, también el euro ha avanzado posiciones en esta Semana Santa. Los problemas fiscales griegos han llevado a la moneda única a una profunda crisis que se ha notado en su cotización durante los últimos meses. Pero una vez Francia y Alemania han llegado a un acuerdo para diseñar un plan de rescate fiscal para Grecia, el euro ha comenzado a remontar el vuelo.

EMPRESAS:

Air Comet, la aerolínea que preside el líder de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, ha presentado Concurso de Acreedores voluntario ante el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid. Un portavoz de la compañía (que agotó los tres meses que otorga la ley para negociar con los acreedores) ha señalado que sus deudas ascienden a aproximadamente 160 millones de euros.

El concurso permite la posibilidad de que cobren sus trabajadores (a los que se adeudan hasta ocho mensualidades), la Seguridad Social (con unos 16 millones) y el Ministerio de Fomento (unos seis millones por el dispositivo de ayuda a los viajeros afectados por el cierre de la compañía en diciembre), entre otros.

Los 600 trabajadores que quedan en la empresa pueden ya desvincularse de ella sin perder el derecho a cobrar del Fondo de Garantía Salarial, que abona sólo los últimos cinco meses de sueldo impagado.

Por último, para acabar con una noticia mejor, señalar que Inditex consiguió el pasado año un 68% del total de su facturación en el exterior (está presente en 73 países de cuatro continentes). Ello le ha permitido sortear la crisis de ventas en este sector por la caída del consumo en España. Inditex consolidó el liderazgo mundial en moda textil, al vender 11.084 millones de euros, con un aumento del 7%. El beneficio neto se situó en los 1.314 millones, un 5% más.

También la empresa ha anunciado, que no va a repercutir la subida del impuesto sobre el valor añadido (IVA) el próximo mes de julio en sus marcas (quedará absorbida en sus precios actuales), afirmando que Inditex lo llevará a cabo aumentando su eficiencia en la gestión, para disminuir sus costes.

Inditex cerró el pasado año con una red de 4.607 tiendas en 74 países y una plantilla global de 92.301 empleados. Y en 2010 espera ampliar entre un 8% y un 10% su superficie comercial (apertura de entre 365 y 425 tiendas). De ellas, el 98% se abrirán en el exterior, (igual que sucedió el pasado). En Asia se abrirán el 40% de las nuevas tiendas y en mayo próximo se inaugurará el primer establecimiento en la India. La inversión total en 2010 será de 600 millones, tras el fuerte recorte del 46% en 2009, hasta 510 millones. La posición neta de caja a final de año era de 2.380 millones.

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