
una reunión bilateral hispano-marroquí, con la circunstancia especial de que España en este caso representa a Europa y desde la perspectiva europea o sus intereses globales debería contemplarse de forma diferente, pero claro, quien olvida la situación critica económica de nuestro país, que papelones le caen a nuestro querido presidente, aunque al parecer, al verlo tan sonriente parece que los disfruta.
A finales del año pasado se llegó a un acuerdo agrícola entre Marruecos y la Unión Europea fulminante para España (dicen que aún está pendiente de firmar) este pacto supone la total libertad de acceso de las frutas y hortalizas marroquíes a los mercados comunitarios. Solo se establecen contingentes para seis productos considerados como sensibles: tomate, calabacín, pepino, ajo, clementina y fresa. Aún así, los contingentes para estos productos son muy superiores a los que existían antes multiplicándose en algunos casos hasta en un 40 o 50%.
No hay que afinar demasiado para darse cuenta de la situación tan perjudicial para nuestro país de un acuerdo de estas características, contra las que resulta completamente imposible competir dados los diferentes niveles de vida y valoración de las monedas, sería por decirlo suavemente, la puntilla que necesita el sector para su total exterminación.
Y llegamos a la gran pregunta ¿Es Europa una zona monetaria optima? ¿Se puede defender desde una plataforma común los distintos intereses de una variedad tan diferente de países ante terceros? ¿Está bien representada nuestra economía con el euro? Pertenecer a una gran moneda común, a parte del prestigio y la seguridad que aporta, tiene también sus inconvenientes, y es que, para mantener la competitividad ante terceros se exigen unos sacrificios difíciles de aceptar. Las exigencias han comenzado para Grecia y no sería extraño que las mismas se extendieran por toda la zona mediterránea incluido Portugal. La tasa de paro de nuestro país es una consecuencia de esa falta de competitividad.
Ante un escenario tan desolador cabría preguntarse ¿que tal la creación de una moneda nacional para cobros y pagos interiores en estos países a partir de una fecha determinada? Manteniendo el euro para pagos y cobros exteriores. Los acreedores extranjeros no pueden admitir una moneda distinta a la que han entregado, los depósitos no deben devaluarse (sería un robo descarado) los compromisos asumidos deben cumplirse sin rotura de una de las partes, sin embargo, los sueldos y pensiones si tendrían que cobrarse-pagarse en esta nueva moneda valorada a la realidad de nuestra economía y los supermercados y el comercio en general, adaptaría sus precios a esta nueva moneda según la procedencia de origen externa o interna de los productos a vender.
Aunque siempre nos salimos con eso de “doctores tiene la Iglesia” ahí queda para debate del común de los mortales, espero no recibir ningún ladrillazo y sus comentarios sean comedidos y razonados dentro de lo posible.
Saludos.
Cecilio Navarro

