La consciencia es algo que aparece muy de vez en cuando. Todos somos conscientes de que miles de personas mueren de hambre en el mundo mientras nosotros estamos de tapas en la terracita de la esquina, De la misma manera, somos conscientes que en esta vida “estamos de prestao” y solamente cuando oímos una pérdida traumática, nos damos cuenta de ello y es entonces cuando nos parece todavía mejor lo de pasar más tiempo en la terracita de la esquina.
La consciencia seguramente aparece diariamente en las mentes de todas esas personas que, hoy siendo mayores, vivieron cuando niños las atrocidades de aquella guerra. Dignos son esos recuerdos, y el de sus familiares, sean de un bando o de otro, porque nadie salió ganador, todos perdieron
Con total seguridad, muchas de personas que asistieron ayer a otro de los emotivos homenajes que se rindieron a las víctimas de la guerra civil no son conscientes de lo que verdaderamente sufrieron todas aquellas personas.
Estamos acostumbrados desde el principio de la Historia (Historia con mayúscula), que la izquierda sea la que determina qué es lo que está bien y lo que está mal, qué es lo correcto y lo incorrecto, quiénes son los buenos y quiénes son los malos. El gobierno de izquierdas que vivimos es también el que decide las subvenciones, los homenajes y el desenterramiento de muertos. Lo que nunca va a decidir es mi insensibilidad sobre la memoria histórica.
A mi insensibilidad sobre la memoria histórica, LE ABRO LA VENTANA

