El sábado pasado asistí a la conferencia “Modelos de integración de la Unión Europea”, impartida por Gotzone Mora y enmarcada dentro de unas jornadas sobre inmigración organizadas por la Vicesecretaría de Estudios, Programas e Igualdad del Partido Popular de Granada y a las que asistieron diferentes colectivos de inmigrantes de la provincia de Granada.
Entre tantos asistentes -unos 120- Gotzone no pasa desapercibida; previa a su entrada al comienzo del acto, le preceden dos chicos altos, con chaquetas entalladas y pinta de figurines. Por desgracia no son asistentes, ni son sus hijos que le acompañan, ni su chófer. Desde hace 4 años, esta profesora de Sociología, experta en flujos migratorios y movimientos sociales vive “exiliada” en Valencia. Tuvo que dejar su tierra natal, el País Vasco, porque la banda terrorista ETA la tenía entre sus objetivos. Lleva escolta desde el año 2.000. Su conferencia, “Modelos de integración de la Unión Europea” no tuvo desperdicio. La introducción de la misma echó un vistazo sobre los cambios en los modelos de sociedad; de la sociedad industrial de principios del siglo pasado a la sociedad de la información y la comunicación en la que nos encontramos inmersos hoy en día. “El que no está en la red, no existe”. Esta sería la frase sentenciosa con la que resumir la idea introductoria. Fueron 45 minutos muy pedagógicos. Trató sobre los pilares de la visión liberal de la inmigración (persona como individuo, persona como alguien capaz de labrarse su propio futuro, responsabilidad de las Administraciones públicas y valores y obligaciones de la Unión Europea con la inmigración). Pero la conferencia no se quedó en simpes teorías; Gotzone planteó ciertos desafíos ante la inmigración actual. El conocimiento aproximado de a cuántos inmigrantes tiene que dar cobertura la Administración; el “modelo pizza”, migración en la era global: las leyes son la base y los ingredientes cada una de las costumbres de los inmigrantes, nacionales y extranjeros que viven en el país, etc… Sin duda alguna, de su conferencia se desprenden muchas ideas sobre la inmigración que los Gobiernos deberían de llevar a cabo realmente en vez de jugar con la demagogia y lo rentables o no que le son los inmigrantes dependiendo de cada época electoral. En palabras de la conferenciante, “la demagogia es la antesala de la xenofobia”. No puedo dejar pasar la sensibilidad humana que me trasmitió esta persona. En sus palabras dejaba colar alguna anécdota que hubiera puesto sensible al témpano más frio. Estar amenazada por ETA no es algo para tomarse a la ligera; es una amenaza a la libertad, a la vida, al pensamiento. Y eso se nota. Pienso que la empatía extrema que tiene Gotzone con el tema de la inmigración no es solamente una cuestión académica, de haber pasado años estudiando los flujos migratorios y las cuestiones sociales que rodean a este fenómeno presente en el mundo desde sus orígenes. El haber tenido que huir de su tierra, por no tener libertad para tomarse un txacolí en una plaza, o dar un paseo con sus hijos sin temor a que le quitaran la vida le ha podido acercar a esa situación que viven muchísimos inmigrantes hoy en día; personas que han sentido amenazada su vida, su libertad, su familia, tenido que huir de su país porque buscan otra vida mejor, o a veces, otra vida, aunque mejor no sea.
A Gotzone Mora, le abro la ventana

