La verdad es que durante el año 2011 vimos como nacieron multitud de redes o páginas de encuentros y para buscar pareja, claro esta practicamente todas y cada una de ellas tenian algún tipo de coste añadido para sus usuarios y por supuesto, con la que esta cayendo actualmente el patio no esta para mantener servicios super-limitados.
Uno de los casos más sonados del año pasado fue el de smartdate, una página que aunque no brillaba por brindar una amplia gama de servicios novedosos a sus usuarios, pero que parecia que estaba destinada a compartir el camino de muchas y muchos solitarios, hasta que los números dejarón de cuadrar por un lado y su competencia directa principal – páginas gratuitas en muchos casos – comenzarón a iniciar campañas publicitarias constantes en los mismos medios publicitarios.
El resultado no puede haber sido más desastroso para Smartdate que finalmente hace 2 meses se vió forzada a cerrar puerta por ser incapaz de manenter el mismo ritmo de inversión tras una segunda campaña publicitaria que no dió los frutos esperados durante el verano pasado. Y es que o bien sales de los primeros para determinadas búsquedas en el sector de las relaciones a nivel regional y para todos los países por los cuales deseas abrirte un hueco en este mercado, o bien inviertes dinero en los medios publicitarios.
Otro de los problemas principales de esta iniciativa – bajo mi punto de vista – fue la ausencia absoluta de marketing viralidad por parte de sus usuarios, que tras pagar una cuota de suscripción mensual no demasiado barata, veían como muchas de las funciones a las cuales tenian acceso en esos momentos tenian al mismo tiempo limitaciones que no tenian practicamente ningún sentido o razón de ser, como el límite de 6 fotografías personales a publicar. Pequeños detalles como este, hacen que no haya un buen “boca-oreja” por parte de tus clientes.
Pero el principal problema de esta iniciativa fue el sobredimensionamiento del proyecto que de entrada y de buenas a primeras, abrió en 6 idiomas sin tener consolidado el sustento económico que debería haber soportado las incesantes campañas publicitarias requeridas para abrirse un hueco en los nuevos mercados.

