Este sábado estuve en Madrid en la histórica manifestación por la vida que abarrotó buena parte de la capital de España. Ha sido, desde luego, una movilización espectacular y que ha superado con creces todas las espectativas. Yo conseguí llegar a la calle de Alcalá muy cerca del punto de destino de la marcha, y doy fe de que cuando faltaba más de una hora para que terminase la manifestación ya no cabía allí ni un alfiler. La marea humana era tal que costaba hacer fotos, pues me veía rodeado de cabezas. He ido a muchas grandes manifestaciones en Madrid y en ninguna de ellas había encontrado tal densidad de público.
Aído dice que desproteger el derecho a vivir es algo moderno
El 17-O ha sido una demostración del gran rechazo social que ha provocado el empeño del gobierno por desproteger el derecho a vivir de los más inocentes e indefensos. Un rechazo, por supuesto, que le ha entrado por un oído y le ha salido por el otro a un gobierno que llegó al poder prometiendo que escucharía la voz de la calle pero que ya lleva cinco años haciendo del “trágala” su particular forma de gobernar, pasando por encima de derechos fundamentales con la misma facilidad con la que insulta a quienes nos negamos a aplaudir tales atropellos.
El mismo día de la manifestación, Bibiana Aído descalificaba a los manifestantes al lamentar que mantengan “los mismos eslóganes de hace 25 años”. La afirmación es tan estúpida como todas las que suelta esta Ministra, y es que ¿acaso los abortistas no defendían lo mismo hace 25 años? El paso de cinco lustros no es lo que merma el acierto de unos argumentos, sino su ajuste a la razón, la ciencia, la realidad y el sentido común, campos en los que las tesis abortistas del gobierno pierden por goleada. Bastaba con oír a Aído el mismo sábado cuando defendió su afán por desproteger el primero de los derechos humanos como una cuestión de “modernización”. Se hacía difícil imaginar que una Ministra pudiese alcanzar tales cotas de estulticia, de cinismo y de desvergüenza, pero Bibiana Aído lo ha conseguido.

Foto: Libertad Digital / Fernando Díaz Villanueva
En el PSOE se empiezan a asustar
Esta manifestación ha sido, por mucho que le pese a Aído, otro ejemplo del cada vez mayor alejamiento entre Zapatero y la realidad social de España, un ejemplo más de como un gobierno puede dar la espalda a la sociedad, que es justo lo que Zapatero le criticaba a Aznar a propósito de la guerra de Irak. En este sentido, no me cabe la menor duda de que esta reforma que viola el derecho a vivir va a convertirse en el Irak de Zapatero.
En el PSOE lo saben y han empezado a sonar las alarmas. Hoy La Vanguardia da cuenta del miedo que ha cundido en el PSOE por la magnitud de la protesta del pasado sábado, “la mayor protesta contra el Gobierno desde el 2004?, señala el diario barcelonés citando a fuentes socialistas. De hecho, la manifestación ha ayudado a aflorar la contestación interna en el PSOE contra esta reforma: el domingo salía a la luz un manifiesto de Cristianos Socialistas crítico con la Ley Aído, manifiesto que intentó ocultar a toda costa de dirección del partido, y razón por la cual -seguramente- accedió Ferraz a incluir a ese grupo en la ejecutiva federal a cambio de su silencio. Tras el 17-O, sin embargo, la situación ha cambiado y en el PSOE empiezan a darse cuenta de que esta reforma anticonstitucional puede costarles muchos votos entre los católicos y la clase media.
Lo mejor del viaje
En cuanto a mi experiencia personal, mis padres y yo salimos de Vigo en coche ese mismo día a las 8:30h, con un servidor medio afónico y acatarrado, y estábamos de vuelta el domingo a las 8:15h, yo casi sin voz. Para mí, además de un fin de semana muy emocionante, ha sido algo físicamente demoledor. Por supuesto, muchas cosas han compensado ese esfuerzo. Lo primero y ante todo, el viaje con mis padres, de quienes me siento orgulloso y que han asumido sin quejas un viaje más duro para ellos que para mí. Desde el sábado no dejo de recibir elogios para ellos de quienes les ha conocido por primera vez en Madrid.
También me ha alegrado estar en la manifestación con Gonlor y su mujer, Fanfatal, Prevost, Serm y otros amigos de la capital. Después de la manifestación me pasé con mis padres por la sede de HazteOir.org, donde estuvimos con Álvaro, Gádor, Xavs, Nico, Luis y su hermano y otros amigos. Especial mención me merecen Eos y su familia, que se vinieron desde Asturias con un grupo majísimo de chicas y chicos de la Asociación MAR, una entidad dedicada a ayudar a madres que se disponen a abortar para que puedan tener a sus hijos. Estar con ellos y oír los relatos de sus “rescates” me emocionó. ¡Sois geniales! Por cierto, que otro que se lo pasó pipa fue Bilbo, que arrancó unas cuantas sonrisas a varios bebés y niños pequeños, además de encontrarse con un montón de fans en Madrid (espero que no se le suba a la cabeza…).