LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO.
El poema del día
Mirándolo por donde lo miremos, cada vez somos menos los del barrio medio del pueblo. Habitantes tantos como andaluces, extremeños, castellanos, aragoneses, catalanes, gallegos, vascos, valencianos, murcianos, isleños, melillenses, ceutíes, tanto de la ciudad como de la huerta, del mar como de la montaña suelta…Con el extra añadido, cómo no, de los emigrantes todos que acudieron a nosotros en busca de un refugio económico, la España del Tesoro, y que ahora les está haciendo hasta la cama del coche cama. La del tren volador estatal, bajo el nuevo anuncio televisivo de: Letras del Tesoro, sí, por caridad.
La leche en polvo que nos trajeron los americanos y los bonos basura del Lehman Brothers, que los parió ! La Prima de Riesgo, la prima fea y hermana del IBEX, que anda ya con el dedo corazón apuntando a la luna, más tieso, eso sí, que una caja fuerte con mirilla telescópica, ya nos los está enseñando. Y no hablo de su bisexualidad.
¡Toma éste, ni yo! Pero para los de abajo, que os den con morcilla digital. Por aquello de…”al enemigo ni agua”, no vayamos a caer en el orgasmo, por si acaso, y nos entre la sonrisa de la Mona Lisa. La que anda detrás del cuadro.
Y hablando de cuadros y peces de colores, de sonrisas a lágrima abierta, de películas de piratas y sin piratear…la crisis, que según algunillos no se la veía venir por ninguno de los océanos terrestres, ni por ninguno de los 4 puntos cardinales, y muchísimo menos como invitada para quedarse a vivir entre nosotros, “love” contra “love” de 5 metros cuadrados y mitad por mitad, está haciendo de las suyas. Es decir, engordando y engordando, chupándonos hasta el colesterol del bueno. Cosas del hombre y del cuerpo humano. Y en su nombre…cuenta viene, cuenta va…muchos de los de arriba el agosto, mire usted qué casualidad!
Y hablando de Matemáticas aplicadas, de estadísticas y de la prueba del lavavajillas, que si hay que ponerse a dieta, que con un simple tapón de Fairy que nos conformamos. Pero por el culo no, por favor, que ya tenemos los intestinos bastante alterados. Y el pan, del duro; y la leche, colorá. El calor a cien, haciendo estragos; y el frío, haciéndose el muerto, ya. Una sonrisa, por favor: la gasolina, envuélvamela para llevar, en papel secante, si puede ser. Y el jodío ERE, erre que erre. Arrasando. Hipoteca por piso. Local por ciudad. Y por allí anda el norte, el sur, el este y el oeste. Maestro. Y este poema triste.
Así que, trabajo, manos arriba! Y en forma de poesía que me despido de ti… “me gusta cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos y mi voz no te toca…”
Para los de arriba. Aunque ni me oigan, oigan. Del buen hombre y poema que fui. ¡Escucha…!



