Luego dirán… Si yo matase toros, lo mío sería arte, y viviría en la abundancia, rodeado de marquesas. ¡Cuando todo es cuestión de gesto!. ¡Es por el gesto que este humilde servidor de ustedes se equipara con el diestro en la plaza!. Nadie va a reconocer esta verdad, por supuesto, y sin embargo ahí está…

