NADIE AMA A UN POLICÍA

El título de la última y premiada novela de Guillermo Orsi es tan llamativo como, a decir de los amigos argentinos que tenemos repartidos por todo el mundo, triste y radicalmente apegado a la realidad. Porque, efectivamente, cuando un argentino ve a un policía en la lejanía, su instinto le lleva a seguir manteniéndose alejado de él, a no cruzarse en su camino y, en la medida de lo posible, a intentar camuflarse en el paisaje para pasar inadvertido. En Argentina, un policía es una amenaza.
 
Y ése es uno de los peores síntomas que puede haber en una sociedad. Si los ciudadanos no sólo recelan, sospechan o desconfían, sino que llegan a tener miedo y pavor de las instancias gubernativas que han de protegerles y velar por su seguridad, es que la cosa está jodida. Pero bien jodida.
 
Y de todo ello nos habla “Nadie ama a un policía”, una novela redonda, rotunda y directa como un knock-out boxístico provocado por un croché de izquierda que estalla en pleno rostro del púgil-lector que no tenga miedo a enfrentarse con el Flaco Orsi, todo un peso pesado de la mejor tradición literaria negra y criminal escrita en castellano. Una historia, por todo ello, justa ganadora del Premio Ciudad de Carmona de novela negra. 
 

Justo Vasco y Guillermo Orsi en la Semana Negra de Gijón 

 
Durante la ceremonia de entrega del mencionado premio, los responsables de la colección Tapa Negra decían que les llenó de alegría el fallo del mismo ya que, además de haber autor, había novela. Esto es, además de un autor consagrado, conocido y acreditado, la novela ganadora era muy apropiada para que llegara al gran público, asequible, intrigante y ágil de leer.
 
Efectivamente, es una novela maravillosamente escrita en que quieres avanzar en la historia, pero no puedes evitar demorarte en los diálogos, releyendo una y otra vez la cadenciosa prosa de un Orsi cuyos personajes son a la vez tiernos y duros, desesperanzados y esperanzadores, simpáticos e incordiantes, quijotescos y sanchopancistas.
 
A través de unos diálogos a caballo entre lo ácido, lo crítico y lo sarcástico, Orsi hace avanzar una historia cuyo final nunca terminamos de presentir ni adivinar. Sobre todo, porque no queremos que llegue. Una historia absorbente, un paisaje desolador, unos personajes entrañables, unos hechos muy, demasiado apegados a la realidad.
 
La inmensidad de la Argentina y sus carreteras sin fin. Un hombre camina.  
 
 
El trasfondo de la crisis argentina de los noventa, cuando parecía que el país se iba a la mierda, está muy presente en toda la novela. Los asaltos a los barrios más pobres, la quiebra ética y moral, el tráfico de armas, los desvíos de fondos, el fraude electoral y, como siempre, la amenaza del golpe, los fantasmas del pasado siempre están muy presentes, ominosos y amenazantes.
 
“Nadie ama a un policía” es una de esas novelas-espejo de una sociedad que muestra su rostro más amargo, duro y tristemente real. Una novela, sin embargo, que se lee con una sonrisa en la comisura de los labios ya que la realidad, por dura y descarnada que sea, puede ser vista desde el cariño por una tierra y por unos personajes que, a pesar de todos los pesares, sobreviven con dignidad, respeto y valentía.
 
Jesús Lens Espinosa de los Monteros

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