Estar enfermo siempre es molesto, irritante y desagradable. Pero que tus tripas se licuen, precisamente cuando tienes en perspectiva dos eventos amistoso-gastronómico de primer orden, es una auténtica cabronada.
El viernes pasado, que ya me sentía mejor, decidí seguir cuidándome con mimo, aunque mi estómago rugía de hambre. Pero es que el sábado habíamos quedado con

Tras haber sido grandes amigos, la vida nos había llevado por caminos separados. Muy separados. Demasiado. Este verano, coincidió que yo volví a Carchuna con que
- Es que estoy preparando la Media Maratón de Motril – dijo
- Oye, pues yo también quiero ir con un amigo.
- ¿Y si la corremos juntos?
Une, pegarte 16 kilómetros corriendo junto a un amigo, sudando la gota gorda bajo la asfixiante humedad del Motril veraniego. Ambos terminamos la carrera y nos emplazamos para la Media de

Efectivamente. Allí duramos menos tiempo juntos, que
Porque
El vino, al principio, te suelta la lengua. Luego, te la trastabilla un poco. ¡Ja! No pasa nada. Siempre me gustaron este par de dos, tan distintos entre sí. Tan iguales. Tan complementarios.
Una comida memorable en que todo fue perfecto y cuyo mejor postre, más allá de la fondue de chocolate, fue la recuperación de una amistad que no se puede volver a dejar enfriar ¿OK?

Otra inequívoca denominación de origen con personalidad propia: Pepe & Panchi. A los que tenemos que pedir disculpas por habernos hecho fuertes en su casa, el domingo pasado, un indecente puñado de horas, en una actitud egoísta de parapetamiento al calor de una amistad de la que abusamos terriblemente.

La convocatoria era para hacer un maridaje, probando diversos vinos con las viandas más apropiadas. De los blancos más secos de Valdepeñas con puerros y pimientos a los frescos Albariños con almejas. De las patatas riojanas con, por supuesto, un Rioja, al filete de novillo argentino a la plancha, poco hecho, acompañado de un suculento vino de Mendoza. Y el tiramisú.

Comer poco, pero en mucho tiempo, regando la charla con buenos y variados vinos permite que se conforme una atmósfera creciente de camaradería que los mojitos terminan de aquilatar. Y así no hay quién se vaya, claro. Yo, que no tengo hartura, tampoco soy capaz de poner fin a una reunión cuando me encuentro a gusto y en buena compañía. Un problema, lo reconozco y lo confieso, que Pepe y Panchi sufrieron en sus propias carnes.

¿Cómo es posible hablar tanto tantísimo? Pues ni lo sé. Pero ya le he encargado a Sacai que me busque una costurera que me eche unos puntos en la lengua para sujetarla dentro de paladar. Ahora bien, que el Real Madrid también tuvo su parte de culpa, con ese partidazo que se echaron contra el Villareal. O Vila Real, que le dicen ahora.

¡Ay los pobres Álvaro y Miranda, lo que se perdieron! Y ahora tenemos que ver cómo hacer evolucionar esta Peña Gastronómica que tenemos montada. Complicado el reto tras el Maridaje del domingo. Ponemos las neuronas a funcionar.

Y esto es todo, amigos. Que 2008 es el año de las amistades recuperadas, las amistadas consolidadas y las amistades por aquilatar. Y en ello estamos.
Fdo.- Patón tragón, curado finalmente.




