”Leer a Grey es el primer síntoma de maltrato a la mujer”, ha dicho en una conferencia, la coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) de Huelva, Rosario Ballester que también considera un síntoma de la violencia machista el uso de los ‘taconazos’. Esta señora considera que las mujeres que compran y leen voluntariamente un libro escrito por una mujer están siendo objeto de violencia machista. Y que mi nieta que se prueba una y otra vez los zapatos de tacón de su abuela, pese a las observaciones que le hago sobre que tiene que dedicar más tiempo a cultivar su alma y menos a su cuerpo, actúa obligada por el machismo ambiente. En definitiva, todas las mujeres, menos ella, son inválidas mentales que hacen cosas que las violentan en su género forzadas por el oscuro poder macho y sin darse mucha cuenta del mal que se les hace. Respeto profundamente el pensamiento de esta mujer, pero me molesta que se le pague con dinero público su ardor misionero.
Hoy quiero confesarme
La intervención apocalíptica de Miguel Ángel Revilla en el programa “El gran debate” de Telecinco del pasado sábado me hizo temeruna catástrofe inminente, como la que arrasó a Sodoma y Gomorra. Él lo dijo: cómo los responsables de los dos grandes partidos no se pongan de acuerdo, esto se va al garete. Pero, pensé yo, aunque ellos no se pongan de acuerdo, siempre habrá diez hombres justos entre nosotros (cupo exigido por Jehová para estarse quieto) que paren el golpe.Revilla sí dijo que él, al menos, nunca había cobrado comisiones. Pero ahí quedo todo.Si hubiera más incorruptosque Revilla en esta nuestra Gomorra, se sabría: habrían dimitido en masa para no tener que aguantar el sambenito de codicia que los cubre y lo habrían proclamado esa misma noche.Luego en la cama soñé que el expresidente cántabro, como Lot, se alejaba de Sodoma, poco antes de queel Señor le metiera fuego. Alguien en el debate afirmó que la corrupción no es cosa sólo de los gobernantes sino que es un mal que afecta a toda la sociedad civil, a todos nosotros. Entonces, al miedo que ya sentía, se sumó un difuso sentimiento de culpa que me llevó a entrar inmediatamente en un examen de conciencia de todo mi sistema, mis escrúpulos actuaron como el antivirus que de pronto te informa de que está practicando un análisis en profundidad de tu PC para detectar programas maliciosos. Desde pequeño soy profundamente escrupuloso. En el internado dejé de comulgar porque, aunque me hubiera confesado minutos antes, no estaba seguro de no haber pecado de nuevo. No me servía de nada repetir continuamente: “Dios es muy bueno, el demonio es un hijo de puta”. El maligno no se asustaba por este improperio y seguía inquietándome, haciéndome creer que los balbucientes pensamientos impuros, sobre todo, ya se habían convertido ensucias transgresiones. Una conciencia así, cuando le dicen que pertenece a una sociedad corrupta, inmediatamente inicia una searchde pecados. A los pocos segundos en la pantalla de mis entretelas comenzaron a aparecer los primeros resultados. Ninguno alcanzó los 22 millones de Bárcenas, pero, aunque leves, eran incumplimientos con Hacienda.Por eso, hoy quiero desnudar mi alma y confesar, para matar los rumores de aquella esquina, que el señor que me vende las naranjas del Valle de Lecrín en la rotonda de la autovía no me cobra el IVA. Y llevo tiempo comprándole naranjas, defraudando a Hacienda. Hoy mismo me entrego.
Más miedo que al sargento Colomera
Me informan mis enviados especiales a los cóctelesdel malevaje que los asistentes a estos ‘eventos’ abandonan a los políticos, ahora que no tienen nada que dar, en algún rincón oscuro del salón del acto. Todo el mundo les huyey les teme, porque si te coge uno de ellos, te recitará, primero, los puntos del catecismo del partido donde se trata de lo buenos que son ellos y lo malos que son los otros, y sobre todo, y esto es lo más insoportable, te hablará de su gestión de la crisis del pepino o de lo que ha conseguido para la provincia en Fomento, saltándose a la Junta. No te dejará hablar y te cortará si intentas explicarle que tu naranjo ha cargado este año 134 piezas. Asustan más que el sargentoColomera, en tiempos, o de lo que me asustaba a mí el cabo de la Guardia Civil, Antonino, cuando me paraba, por los años 70, en el Portichuelo de la Rambla de Córdoba, a las 12 de la noche –que venía yo en mi lambrettade pasarle a los camaradas del Partido, en Montemayor, un ‘banco de interrogantes’ sobre el Manifiesto Programa del PC, en asamblea secreta y clandestina-, y me soltabaque días antes habían disparado contra un gitano que había robado un caballo y que él podía disparar sobre todo lo que se moviera por la campiña sin darle mayores explicaciones a nadie. Menos mal que, dada la hora, cuando me pidió los folios que llevaba en mi cartera, pude pasarle primero –amparado en la oscuridad-la receta del hojadre, cedida por una camarada,y para cuando me exigió que le diera el resto de papeles, entre ellos los que contenían el Manifiesto, se le había acabado la pila a la linterna y me dejó marchar. Ahora le temo más a un municipal, mitad bombero mitad soldado, que a un guardia civil disciplinado y respetuoso con los protocolos de actuación del Cuerpo. Y lo que más temo es que es un político intente ilustrarme sobrecómo obtiene en Bruselas cosas para Andalucía; por evitarlo soy capaz de renunciar cualquier canapé institucional de caviar. Por esoy también porque no me invitan, he dejado de ir a estos ágapes en los que te sirven sucedáneosde realidad y en los que se ha vuelto a la sidra champán el gaitero, desconocida en el mundo entero.Prefiero quedarme en casa, dándole la razón en esto a mi sobrino de tres años, Pepito, que cuando su madre lo llama para lavarlo, le espeta: “Mamá, déjame tranquilo en mi rinconcico con mimierdecica y mi chupe”. Es que es mejor.
¡Que se mueran los feos!

Comenta mi buena amiga Maria Asuncion Vicente Valls, ¡con la que tanto he viajado!, a propósito de una foto que he colgado en mi biografía del facebook en la que se ve almozo del Papa acomodándole la toquilla, que este presbítero, nombrado recientemente por Su Santidad (Susan para los íntimos) arzobispo: “Es guapo, culto, elegante, distante, se que lleva vaqueros de armani y camisetas de dolce y gabana, lleva años llenando la curia de glamour”. Tengo que darle totalmente la razón a mi amiga, aunque no sea nada más que por respeto a la memoria de mi padre, que era un hombre poderoso y grande aunque no muy guapo, pero que en asuntos de estética era inflexible: abominaba de los feos. Le oí en multitud de ocasiones la frase “¡que se mueran los feos”. Por ello tengo que proclamar, y así lo hago, “¡Que vivan eternamente los guapos!”, aunque con esta afirmación me excluya yo mismo de la eternidad.
El infierno son los demás
Las rebajas de enero han llegado también para el hotel de Marbella en el que se alojó Michelle Obama el verano que vino a España y visitó Los Italianos. Ahora el alojamiento cuesta un 9% menos, sólo 1155 euros por persona y noche. Una de las clientas habituales del establecimiento declaró en televisión encontrase en él como en su propia casa. En estos lugares privilegiados puede pasar que a lo largo del día haya algún momento en que los trabajadores del hotel no te estén poniendo las manos encima, pero en el reportaje no se vio. Porque cuando eres rico no tienes derecho a ausentarte ni un instante del mercado ni del teatro donde se exhibe la riqueza. Luis XIV, el Rey Sol, pasó muy pocos minutos de su dilatada vida solo. Hasta sus necesidades las tenía que hacer delante de sus cortesanos. Porque cuando se es rico o poderoso, parece que no es posible pasar ni un momento sin que te den masajes o sin que chorros de agua propulsados mancillen tus lugares más encriptados; es inevitable que te acerquen un plato de caviar o un bacín de cuello alto, como al rey francés. Langostas rampantes de amenazadoras patas ortopédicas te acechan o perfumistas inclementes te fumigan con alguna colonia de largo alcance con la que marcar tu territorio en competencia con la que exhala la persona que tienes cerca. Y si de pronto te quedas solo y, obligado a llenar tu tiempo durante unos segundos con materiales propios, te invade el horror al vacío, no debes de temer nada, de algún sitio saldrá un Ganímedes, administrador del amor venal, dispuesto a escanciar en el ánfora de tu deseo los cuerpos más perfectos. Si el infierno son los otros, o los demás, como he podido leer en una pintada que atribuye la frase a Sartre, cuando eres rico, es muy difícil no precipitarse todos los días por sus escalones. Cuando uno no es rico, o incluso si se es pobre, tendrá que buscarse su propio infierno, ir a por los otros, asomarse a donde va la gente, frecuentar el infierno de las romerías, de las primeras comuniones, oler los humos primordiales de las barbacoas, demorarse en el cortejo amoroso. Personarse en la Toma. Aunque hay infiernos de los que es difícil ser expulsado, como nos advierte un pobre de solemnidad que se pone en Puerta Real con un cartón en el que ha escrito “Soy español”. Pero, si eres Michelle Obama, no temas, se abrirán para ti las puertas de todos los infiernos.
La Toma y sus posturas
“Si José Miguel Castillo, concejal encargado del protocolo del Ayuntamiento de Granada, no pierde la esperanza, quizás se le aparezca la Virgen. Lo que no se le puede asegurar a Castillo Higueras es el momento de la visita, pero que se producirá hay que darlo por descontado.
El lleva ya servicios suficientes como para merecer el advenimiento.La Gloriosa tendrá en cuenta que en su camino de Damasco, José Miguel se levantara apresuradamente del suelo -tras dejarse caer del negro corcel comunista- para subirse al triunfante carro socialista. Pero es que después se le ha visto diligente en la organización de procesiones cívicas (aunque éstas recordasen hechos más bien incívicos de nuestra historia), tremolaciones, ostentaciones de espadas reales y otras fiestas de guardar.
De Castillo podrían decirse, sin desdoro, las palabras -se lee en la escritura de Berceo- que la Virgen dedicó al santo obispo toledano Ildefonso: “Amigo -díjole- sepas que soy de ti pagada,/ me has buscado honra, no simple, sino doblada”.
El único inconveniente es que Castillo ya no es un niño, ni ha sido nunca pobre, y es cosa sabida que Santa María -ahí está Fátima- prefiere presentarse a infantes de zonas deprimidas en las que se conserva viva e incontaminada la fe dé nuestros mayores. Pero que no desespere: la perfecta. organización que el concejal ha hecho del Voto del Ayuntamiento a la Virgen con motivó de los terremotos de 1884 será tenida en cuenta, Y si se retrasa el milagro, no dude Castillo en exhumar otras efemérides.”
Este texto apareció el 8 de Enero de 1985 en DIARIO DE GRANADA, bajo el título de “El Concejal y la Virgen”. El autor firmaba también con el nombre de Pablo Alcázar
El fin del mundo ya ha tenido lugar
Los dioses son creados por el hombre a contra-imagen y desemejanza suya. Si nos morimos, ellos son eternos, si pasamos hambre, ellos tienen la mesa llena o no tienen aparato digestivo y se alimentan, como las lámparas solares de jardín, de su propia energía. Si, malqueridos, nosotros, ellos, eternamente amados. Si solos, nosotros, ellos rodeados siempre de una corte celestial. Si mal informados, o ignorantes nosotros, ellos, omniscientes. Si varados, nosotros, en un país, en un pueblo, en un sindicato, en una familia, en un partido, en unos vicios insoslayables, ellos, ubicuos y libres. Tan libres y ubicuos que, según mi obispo de cabecera, Munilla, alguno de ellos pudo estar en el cielo, completando un trío de ases, y al mismo tiempo, en la tierra sufriendo tormentos indecibles y dejándose balancear, ya herido, ya sangrante, por costaleros descuidados. La imaginación va muy por delante de la tecnología. Antes de que twitter o facebook nos reunieran real y virtualmente en el Valle de Josafat electrónico que son las redes, donde nos vemos el perfil y los pecados y las carencias y los amores y las heridas, y el ajuar de primera comunión de la niña, colgado en el muro de la madre, con zapatitos, braguitas, medallitas y albos rosarios, la Biblia y la tradición cristiana habían imaginado un lugar muy amplio que podría acoger a todos los humanos en una ceremonia de despedida universal de la vida, de las vidas. Una despedida algo más seria que las actuales despedidas de soltera, llenas destripers, falos gigantescos y revuelo de novicias transgresoras que no acaban de creerse hasta dónde han podido llegar desobedeciendo a la abadesa. El fin del mundo, pues, no tendrá lugar mañana, porque el fin del mundo ya ha tenido lugar. Al menos, del mundo que durante tres mil años hemos venido construyendo en este ámbito imaginario de hábitos, de ideas, de inventos y de libros, que hemos dado en llamar Cultura Occidental. No hace falta una macro reunión de cotilleo y evaluación de currículos, como la del temido Valle de Josafat: nuestros vecinos ya lo saben todo de nosotros. Y si alguno no está al día, que haga como el Papa para actualizarse, que se abra una cuenta en twitter. Si él, que podría enterarse de todo simplemente echando mano de sus conexiones con el más allá, se la ha abierto, ¿por qué no íbamos a hacerlo los que no tenemos acceso a las redes sagradas?
Pleguezuelos pliega el Milenio
ME ha emocionado la diligencia con que Paca Pleguezuelos, Directora del Legado Andalusí y Gerente de la Fundación para la Conmemoración del Milenio del Reino de Granada, se ha retirado de este ‘evento’, pocos días antes del 21 de este mes, en el que estamos todos convocados para un acto muy vistoso y multitudinario: el del fin del mundo. Con valentía política, Pleguezuelos ha cerrado la aplicación milenaria granadina antes de que se apague todo el sistema. La han colocado, agradecidos, sus compañeros del PSOE, de Delegada del Gobierno Andaluz en Bruselas como premio a su disciplinada aceptación de un proyecto inviable, que no quería nadie, y convertirlo en “una tarea ilusionante”. Volverá Pleguezuelos, como en el tango de Gardel, a Bruselas, en clase preferente, separada de la gente de mal vivir -o simplemente, que vive mal-que viaja en clase turista, junto con jóvenes, cuya formación ha costado un dineral al Estado español, y con parados de larga duración, que ahora han de emigrar para encontrar trabajo en el extranjero (palabra que empieza a usarse de nuevo, ahora que volvemos a ser exportadores de mano de obra, y no receptores, como hasta hace poco). Y mientras adivina el parpadeo de las luces que a lo lejos, van marcando su retorno a sus altas e imprescindibles responsabilidades europeas, bajo el burlón mirar de las estrellas que, con indiferencia, hoy la ven volver, quizá agradezca ir separada de toda esa gente de clase baja que, de tenerla al lado, la miraría mal. A ella que, según se puede leer todavía en su blog, El blog de Paca, se hizo cargo del hoy marchito ‘evento’ con una ilusión desbordante. Y al que pensaba dedicar todo su tiempo, para llevar a buen puerto un proyecto tan maravilloso. Quizá -todo no es negativo en esta historia- nuestra amparadora en Bruselas sienta cierta felicidad por haber contribuido, junto con una pastelería de Valdepeñas, en Ciudad Real, a consolidar en el español actual (aparte de la palabra ‘ilusionante’, tan utilizada en el pasado inmediato por políticos que han mirado ilusionados a los presupuesto del Estado) el uso del término ‘evento’ con el sentido de “acto o cuchipanda organizada”, en lugar del significado más corriente en español coloquial de “cosas que suceden eventualmente en la calle, sin que las organice nadie” y que, por tanto, son de balde. En las que no hay que gastar los siete millones y pico de euros que la Junta de Andalucía ha dedicado, en dos años, a este ‘evento’. Volver a Bruselas, a vender Andalucía, tras abandonar el milenio, eso es lo que hace ahora Pleguezuelos, que mil años no son nada.
Tico Medina, la Virgen y unas medallas
Mientras escribo, he oído usar a un tertuliano, hasta cuatro veces, el tópico de que Europa no “ha hecho los deberes”, comentando el fracaso de los ministros de Finanzas de la zona euro en su intento de arreglar lo de Grecia. Si los 450 millones de europeos hubieran disfrutado de un espacio amplio, como el Valle de Josafat o el cielo o el infierno, donde sentarse para completar sus deberes escolares, posiblemente Europa hubiera tirado para adelante. Sólo las religiones o las instituciones que disfrutan de espacios reales o virtuales amplios en los que reunir a tanta gente, han logrado sobrevivir miles de años. Por ahora, en Granada, no peligra la Diputación Provincial porque la dejan usar un espacio público como el Auditorio Manuel de Falla, para reunir “al todo Granada” y repartir premios a personas e instituciones que han hecho sus deberes. La emisora local TG7 retransmitió el acto en el que se nombraba a Tico Medina cronista oficial de la Provincia y se le concedía a la Virgen de las Angustias, entre otros galardonados, la medalla de oro de la Diputación. ¡Granada es Provincia!, no se cansaba de recordarle al anfitrión, el Ayuntamiento local, el presidente provincial, sacando pecho político. La Patrona, generadora natural de medallas y medallicas, no pudo recoger personalmente la distinción y mandó un propio; Tico sí estuvo y leyó un poema. Es admirable el blindaje plúmbeo de nuestro Tico, que pese a haber andado por todo el mundo y conversado con revolucionarios como el Che y con Papas, no se ha desprendido de su virginidad aborigen. Impenetrable, como las sólidas piedras de Píñar, su patria grande, a cualquier adherencia cosmopolita, distrajo a la concurrencia con unos escrúpulos del terruño. Sólo el collar del presidente –émulo vano del Toisón de Oro- oscureció algo la brillantez del periodista.
Anteriormente habían utilizado el Auditorio otras corporaciones para coronar a los primeros de la clase. Las personas que se vienen sentando en las butacas, aunque pertenezcan a partidos diferentes –el otro día los miembros del PP eran más-, son de extracción social muy parecida: miembros de las clases emergentes que pacíficamente se han ido haciendo con los ayuntamientos, las cajas, las diputaciones y las cofradías. El ciclo que ahora termina será recordado como una época espléndida de abundancia en la que se erradicó la pobreza, el analfabetismo, el señoritismo y el cacicazgo. Los hijos de trabajadores pudieron estudiar. Multitud de mujeres se han liberado gracias a tensión ascensional. Los caciques tradicionales, los señoritos, han encontrado sucesores en personajes corruptos que, amparados en los votos, se han copiado en todos los exámenes mientras los demás les hacían los deberes.
Somos la media naranja de Dios
YA me lo decía mi madre: “Pablito, precioso, tú volverás al seno de la Iglesia”. Y el hijo pródigo ha iniciado el regreso el 1 de octubre, por culpa de la radio. A las 8 a.m., no pude soportar más obviedades: un tertuliano anuncia que estamos a punto de perder la última guerra con Alemania, país que, según los manuales de historia, tras perder una guerra mundial organiza otra para resarcirse de la humillación. Mi persianero hace meses que me había explicado lo mismo, mientras alineaba las láminas dislocadas de mis persianas. En RNE, el conductor del programa de las mañanas le salva la cara al Estado, al que se le había llevado otro puente la riada, echando mano de un “catedrático-ingeniero” que declara, clarividente, que también se caen los puentes bien hechos. La SER, demoledora, denuncia, más o menos inteligentemente -y con toda razón-, lo mal que lo hace el Gobierno, dando a entender, o dejando caer, más o menos inteligentemente, que otro gobierno, el del otro partido, podría hacerlo mejor, como si ese partido y su Gobierno no lo hubieran hecho insuperablemente mal hasta hace muy poco. En fin, que las emisoras de radio punteras, si no te asustan, te aburren. Lo que me ha obligado a buscar emisoras de radio, emboscadas en las ondas, que me libren del tedio. He vuelto a perseguirlas manualmente por el dial, como cuando buscaba trabajosamente a la crepitante Radio España Independiente, porque las emisoras humildes emiten débilmente, hasta el punto de que la preselección automática de mi cadena no las capta. Pero de pronto, de forma casual o milagrosa, mi receptor me regala la voz armoniosa de Monseñor Munilla que me confirma -desde radio María- algo evidente: que “Dios es nuestra media naranja”. El prelado vasco inauguraba la nueva temporada de la emisora. En la anterior, Munilla llegó a comentar hasta 2.538 puntos del Catecismo de la Iglesia Católica. Las glosas, aunque apasionantes, han terminado por aburrir a la audiencia que pide marcha. El programa se ha remozado. Ahora el prelado, animado por el éxito de la JMJ 2011, se ha puesto a explicar el Youcat, el catecismo que Benedicto XVI “regaló a los jóvenes” en Madrid. Con todo derecho, la emisora se ha apuntado a las redes sociales. Fue San Pablo el que inventó la primera de ellas: la del “Cuerpo místico de Cristo”, que permite a los cristianos interactuar entre ellos, siempre que los conectados estén en gracia de Dios. Los jóvenes podrán tuitear con Munilla y bajarse a su ipod el podcard del programa. Yo mismo voy a mandar un mensaje a Jesús con el whats’app, por complacer a mi madre.


