En julio de 1933 Pio XII firmaba el Concordato con la Alemania de Hitler. El tratado autorizaba al papado a imponer el nuevo código a los católicos alemanes y garantizaba privilegios a las escuelas católicas. A cambio, la Iglesia católica alemana, su partido político y sus asociaciones y diarios se comprometían “voluntariamente”, obligados por Pacelli,

