Amigos, dejamos hoy este artículo que apareció ayer publicado en las páginas de opinión de IDEAL, que es muy interesante, escrito por dos médicos, que saben de lo que hablan…
¿Sería razonable que un Juez tuviera impuesto un límite máximo de tiempo para tomar declaración?. ¿Aceptaría que un Sacerdote restringiera a unos minutos el tiempo de confesión?. ¿Entendería que un Piloto dispusiera de un tiempo marcado para el aterrizaje de su avión?. Sin embargo, ¿por qué en España los Médicos de Familia y Pediatras de Atención Primaria sí tenemos el tiempo acotado?.
En días pasados se ha desarrollado una huelga de profesionales de Atención Primaria reivindicando de forma central los “10 minutos” por consulta. Se trata de un grito de auxilio, no tanto un grito de batalla. Se trata de una petición de ayuda, porque para el Médico de Familia el tiempo es la gran herramienta de trabajo, su autentica tecnología punta. Sin la palabra, la escucha, la información, la comprensión o la empatía el Médico no es nadie. Sin los minutos necesarios para entender las necesidades de los pacientes el trabajo se devalúa. Sin el tiempo necesario para hacer una entrevista, una exploración, una valoración de pruebas diagnósticas o una explicación de tratamiento la relación médico – paciente está definitivamente desvirtuada.
El grave hecho de introducir la prisa en el acto médico, plantea profundas implicaciones éticas. No solo determina una disminución de la calidad asistencial, sino un mayor riesgo de errores médicos y por consiguiente un quebrantamiento en la seguridad de los pacientes. La prisa impide la reflexión, la prisa obstaculiza las decisiones prudentes.
En 2003 la prestigios revista British Medical Journal publicaba un artículo en el que se reflejaban los cinco elementos esenciales que los pacientes desean satisfacer en su contacto con los médicos: 1.- Participar en las decisiones que se tomen sobre la asistencia sanitaria. 2.- Ver y compartir la Historia Clínica. 3.- Tener derecho a segunda opinión sin penalizaciones. 4.- Recibir información comprensible. 5.- Poder comunicarse directamente con el médico. Cuando se desarrollaban las dimensiones relacionadas con los dos últimos, las demandas de los pacientes hacían referencia a la necesidad de comunicarse a través del contacto visual y también con el uso de las nuevas tecnologías (teléfono, Internet), junto al deseo prioritario de disponer de más tiempo de contacto con su médico.

Aunque estas son las aspiraciones de los pacientes, también es cierto que vivimos en una sociedad tan contradictoria que nunca antes había tenido mayores expectativas de vida ni mejores indicadores de salud, pero al mismo tiempo nunca se había sentido “tan enferma” y con una demanda mas acentuada de servicios sanitarios. Asimismo vivimos en la sociedad de la prisa y la impaciencia con poca tolerancia a la adversidad; todo ha de tener respuesta inmediata e infalible. Los servicios sanitarios, como servicio públicos, son especialmente sensibles y vulnerables a este nuevo orden de valores. Hemos pasado en poco tiempo de tratar de gestionar las listas de espera y la demora, a una poco menos que obligación de asumir la inmediatez en la respuesta. Este hecho, con los actuales recursos, ha supuesto una autentica tragedia para los Médicos de Familia.
Si estas son las necesidades, el futuro pasa por ganar tiempo para los pacientes y para ello serán necesarias mejoras en las condiciones de trabajo, cambios profundos que reduzcan la burocratización de los procesos asistenciales y una financiación suficiente. Pese al considerable esfuerzo por parte de las Administraciones Sanitarias para la reforma de la Atención Primaria, aún es insuficiente (“presupuestos son amores y no buenas intenciones”). Pero en la misma medida, ganar más tiempo para los pacientes significa también que los Médicos de Familia asuman más responsabilidades, se impliquen más con sus pacientes y sean mas resolutivos; que los Centros de Salud se organicen mejor, respondan a las necesidades reales de los pacientes y repartan adecuadamente las cargas de trabajo entre el conjunto de profesionales.
Nuestros pacientes y sus familias están demandando cambios profundos en la atención y su primera reclamación se relaciona con la comunicación y la disponibilidad de su médico. Ganar calidad y satisfacción de los usuarios pasa por garantizar un mínimo tiempo de consulta.
Ojala la reivindicación profesional de los “10 minutos ” pase a ser mas pronto que tarde una demanda social y que los propios servicios de salud sean quienes impongan un mínimo tiempo de consulta para los contactos entre un Médico de Familia y sus pacientes.
Diez minutos ¿para qué?. Diez minutos ¡que menos!
Miguel Melguizo Jiménez.
Amparo Ortega del Moral.
Médicos de Familia. Centro de Salud Almanjáyar