¿No resulta raro que, para decir “soy inocente”, Heras tuviera que leer un papel? ¿Tan difícil es decir con naturalidad y mirando de frente a las cámaras: ”nunca me he dopado”?¿Por qué el férreo control de los abogados, que instan al pobre ciclista a leer, sin salirse del guión, hasta una sencilla declaración de inocencia? Sinceramente, Roberto, si hasta para

