
Jueves 8 de Octubre de 2009 8:04h
Ha llegado a mis manos el dictamen del Comité de Bioética de España sobre la reforma abortista de Zapatero. El contenido del dictamen es tan escandaloso que resulta obsceno. Por ejemploantepone la ideología a la ciencia hasta el extremo de eludir la evidencia científica sobre el inicio de la vida humana, y atribuye “una diferencia cualitativa en la valoración ética y jurídica del feto antes y después” de la semana 14 de embarazo, justificando así la arbitraria norma propuesta por el gobierno. En esta imagen se ve a la izquierda un feto de 13 semanas y a la derecha uno de 17. ¿Me puede decir ese Comité de Bioética qué diferencia hace que el primero no tenga derecho a vivir y el segundo sí?
¿No se desprotege la vida porque se dé un plazo para matar?
Lejos de atenerse a consideraciones éticas, y en línea con las tesis abortistas más radicales, el dictamen define como “libertad para decidir” el hecho de matar a un ser humano en el inicio de su vida. En el colmo de la desvergüenza, el comité afirma que ese auténtico derecho a matar “no comporta una desprotección absoluta de la vida prenatal” por el simple hecho de que la desprotege en un plazo determinado. Lo cual es una sandez, pues la duración del embarazo no es infinita.
Esa sandez del plazo, de hecho, también valdría para autorizar el aborto hasta una hora antes del parto. Por plazos que no quede. Por otra parte, esa afirmación es tan cínica como decir que autorizar el asesinato de un adolescente no significa desproteger la vida adolescente mientras te cargues a un chaval que no tenga más de 15 años. ¿Y se atreven a soltar semejantes muestras de desfachatez bajo el reclamo de la “bioética”? Vaya cara dura.
¿Matar a un ser humano no es una imposición?
Pero la jeta de los autores del panfleto no acaba ahí. Además, y pasando una vez más de toda consideración ética, el dictamen incluye una las falacias abortistas más cínicas: “Hay que destacar que una norma de este tipo no impone comportamiento específico alguno a quienes no la compartan.”
¿Acaso consultarán al niño o niña en edad prenatal si desea nacer? ¿Acaso no tiene valor la vida de los que no pueden decidir por sí mismos? ¿Qué fraude de comité de bioética es el que sostiene que matar a un ser humano no es una imposición?
César Nombela deja en evidencia a los demás vocales
De los doce vocales del comité, sólo uno, César Nombela -el vocal más respaldado por las autonomías- ha votado contra semejante panfleto. Microbiólogo y ex-presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en su voto particular Nombela saca los colores al resto del comité al denunciar “la radical contradicción en la que incurre, al reconocer que desde la concepción existe una vida humana nueva, diferenciada de la de la madre gestante, pero al mismo tiempo admitir que se puede acabar de manera voluntaria con esta vida, durante las primeras catorce semanas de su desarrollo.”
Nombela señala que “no existe polémica alguna ni duda razonable acerca del comienzo y desarrollo de la vida de cualquier mamífero, incluidos los individuos de la especie humana”, y recuerda una de las bases inapelables de toda democracia: que cada ser humano “es titular de una dignidad que debe ser respetada y protegida.” Además, Nombela critica con dureza uno de los aspectos más escandalosos del dictamen:
“De manera especial este vocal discrepa de la afirmación contenida en el documento del Comité, de que respetar la vida del feto puede “atentar contra la dignidad de la mujer”, como si pudiera ser un acto indigno para la mujer el gestar a un ser humano que ha concebido en su seno.”
Nombela denuncia que el dictamen ignora que “lo que está en juego es una vida existencialmente diferente de la vida de la mujer que la alberga, cuyos derechos no pueden estar sometidos a la voluntad de terceros”. A propósito de la arbitrariedad de situar en las 14 semanas el momento en el que un ser humano dispone del derecho a vivir, según el gobierno, Nombela apunta:
“A pesar de las indiscutibles evidencias sobre el grado de desarrollo de un feto humano antes de la semana decimocuarta, este feto no tendría consolidado su derecho a existir, de acuerdo con el proyecto de ley remitido al Parlamento español. Se puede acabar con su vida simplemente por la voluntad de la mujer gestante. Desde la Ciencia se puede legítimamente preguntar por qué el derecho a vivir se ha de limitar a haber superado catorce semanas de desarrollo fetal, ¿por qué no ocho o dieciséis?“
El aborto con Zapatero: de delito a derecho
Este vocal también señala otra paradoja, y es que de aprobarse el proyecto abortista del gobierno “la terminación de la vida del no nacido dejaría de ser un delito, despenalizable en ciertas situaciones, para pasar a ser un derecho”
Nombela discrepa también del respaldo del comité al aspecto de la reforma que permite a las menores abortar desde los 16 años sin conocimiento de sus padres: “Todo el apartado está impregnado de una consideración negativa de la patria potestad, como si su ejercicio en estos casos fuera siempre a conducir a la peor solución para la persona afectada.”
Un consejo copado por vocales afines al PSOE
¿Cómo es posible, a la vista de las objeciones que señala Nombela, que un comité que dice dedicarse a la “bioética” haya perpetrado semejante panfleto abortista? Pues para responder a esta pregunta hay que decir que dicho comité fue formado en diciembre de 2007 por el entonces Ministro de Sanidad Bernat Soria, partidario de la manipulación de embriones humanos y de su uso y liquidación en investigaciones científicas, lo mismo que se hace con las ratas. Por otra parte, basta con ver quiénes son los vocales de ese comité que han apoyado el dictamen:
- Victoria Camps, presidenta. Fue senadora del PSC-PSOE. La propuso como vocal el Ministerio de Educación.
- Carlos Alonso Bedate, vicepresidente. Le propuso como vocal el Ministerio de Sanidad. Es un jesuíta, considerado un “cura progre” y partidario de la investigación con embriones y de la clonación terapéutica, en línea con las tesis ideológicas del PSOE.
- Carmen Ayuso. Genetista del servicio de Genética de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que trabaja en la selección de embriones para elegir a los que han de nacer sin “taras” a costa de las vidas de los demás, eugenesia pura y dura, en fin. La propuso como vocal el Ministerio de Sanidad.
- Jordi Camí. Amigo y médico personal del socialista Pasqual Maragall, ex-presidente de la Generalitat de Catalunya. Le propuso como vocal el Ministerio de Industria.
- María Casado. Directora del Observatori de Bioètica i Dret, un lobby catalán pro-aborto y pro-eutanasia.
- Yolanda Gómez. La propuso como vocal el Ministerio de Sanidad.
- César Loris. Propuesto como vocal por el gobierno socialista de Aragón.
- José Antonio Martín Pallín. Magistrado del Tribunal Supremo, considerado un juez de izquierdas y autor de varios artículos de opinión en El País. En 2006 la progresía le rindió un homenaje que estuvo presidido por Iñaki Gabilondo. Le propuso para el cargo el Ministerio de Educación.
- Marcelo Palacios. Diputado del PSOE de 1982 a 1996, autor y ponente en diversas leyes aprobadas durante el felipismo contrarias a la dignidad de los seres humanos en edad prenatal, entre ellas la actual Ley del Aborto.
- Pablo Simón. La web del PSOE le define como colaborador de Cristianos Socialistas, una iniciativa del PSOE para promover sus tesis ideológicas entre los católicos. Fue compañero de Bernat Soria en el Comité de Bioética Andaluz, y le propuso para el cargo el gobierno socialista de Andalucía.
Lo más gracioso es que a este comité donde los socialistas, los partidarios del aborto y los vocales elegidos por gobiernos socialistas copan casi todos los puestos El País lo define hoy como “grupo diverso”. ¡Pues vaya una diversidad!
Uno de los vocales rechazó en 1994 lo que ahora apoya
Por cierto, he olvidado a uno de los vocales, y es que mención aparte merece el voto favorable al dictamen de Carlos María Romeo Casabona, el vocal propuesto por el entonces gobierno vasco formado por PNV, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua. En 1994 este señor publicó un libro titulado “El derecho y la bioética ante los límites de la vida humana”. En él abordaba el tema aborto. Sobre las leyes de plazos como la que promueve Zapatero, Romeo criticaba que con ese sistema “se da paso a una desprotección real y absoluta del embrión durante los tres primeros meses del embarazo”, e insistía: “conforme al sistema de plazos se origina una efectiva desprotección de todos los embriones durante cierto tiempo”, algo que este señor consideraba “irrefutable” y base suficiente para “sostener la inconstitucionalidad de un sistema semejante en nuestro país”.
Es más: en su libro Romeo alertaba de que con una ley de plazos “podría darse lugar a una ruptura del equilibrio demográfico”. Pues bien: 15 años más tarde él mismo se contradice al votar a favor de un dictamen que afirma precisamente todo lo contrario. Me pregunto cómo piensa explicar un cambio tan radical.