http://confesion.tk Video Como confesarse en español hecho por la diocesis de Boston

Como confesarse

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Video elaborado por la Archidiocesis de Boston donde se explica cómo recibir de forma práctica el Sacramento de la Penitencia con ocasión de la Cuaresma 2010. Subtitulado en español.
Original en: www.thelightisonforyou.org

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Feministas por el derecho a vivir

Blog Elentir Contando Estrellas

Martes 13 de Octubre de 2009

Feministas por el derecho a vivir

La propaganda oficial repite machaconamente que el feminismo es un movimiento ligado sin excepciones a la promoción del aborto. Por el contrario, entre las pioneras del feminismo en los siglos XVIII y XIX la tendencia mayoritaria era la identificación de la conquista de los derechos de los hijos, empezando por el derecho a vivir, con la conquista de los derechos de la mujer. Os ofrezco a continuación algunas citas relativas al aborto de líderes y militantes feministas desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Leyéndolas se ve lo vieja que es la amenaza del aborto contra los derechos de la mujer y de sus hijos, ahora que algunos charlatanes nos intentan vender esta violación del primero de los derechos humanos como la panacea del progreso y de la modernidad:

“Las mujeres se hacen, por consiguiente, más débiles de lo que deberían ser… No tienen la fuerza suficiente para desempeñar el primer deber de una madre … o bien destruyen el embrión en el vientre materno, o se deshacen de él una vez nacido. La naturaleza exige respeto en todo, y los que violan sus leyes raras veces las violan con impunidad.” (Mary Wollstonecraft, 1759-1797, una de las precursoras del movimiento feminista en el Reino Unido, considerada por muchos como la primera feminista. Escribió esto en su manifiesto “Vindicación de los derechos de la mujer”)

“Cuando consideramos que las mujeres son tratadas como una propiedad, es degradante para las mujeres que tratemos los hijos como una propiedad que se puede desechar como queramos.”(Elizabeth Cady Stanton, 1815-1902, fue una de las pioneras del movimiento por los derechos de la mujer en Estados Unidos)

“El aborto es lo último para abusar ilegítimamente a la mujer, el aborto es violarte hasta las entrañas.” (Alice Paul, 1885-1977, dirigió la campaña que dio lugar a la 19ª Enmienda de la Constitución de EEUU, que otorgó el derecho de voto a la mujer)

“Vendrá un tiempo en que una madre soltera no será despreciada debido a su maternidad… y en que el derecho de los nonatos a nacer no será negado o interferido.” (Sarah F. Norton, escritora y luchadora por los derechos de la mujer en EEUU en el siglo XIX)

“Cuando un hombre roba para satisfacer su hambre, podemos concluir con seguridad que hay algo que anda mal en la sociedad; igualmente cuando una mujer destruye la vida de su hijo no nacido, es evidente que, o bien por la educación o por las circunstancias, se le ha hecho un grave mal.” (Mattie Brinkerhoff, en el periódico feminista “La Revolución”, 1869)

“El aborto, en el análisis final, obra en provecho del macho explotador, no para la mujer. Proporciona un final a toda y cualquier obligación financiera, legal o social que viene con el parto al eliminar la posibilidad del nacimiento. El aborto proporciona la razón última a la hora de apremiar favores sexuales. Esto hace de la hembra un objeto sexual perpetuo y reutilizable. Cuando ocurre un embarazo no deseado, la hembra potencialmente es abandonada sin ningún apoyo social.” (Susan Maronek, activista de Feminists For Life)

“Si las mujeres se rinden al aborto para conservar su modo de vivir o su carrera, su status económico o social, están cediendo ante un sistema ideado y dirigido por hombres para la conveniencia masculina. De todas las cosas que se les hace a las mujeres para encajarlas en una sociedad dominada por hombres, el aborto es la invasión más violenta de su integridad física y psíquica. Es un asalto más profundo y más destructivo que la violación…”

“Las primeras batallas feministas fueron luchar contra el estado legal de bienes muebles de las mujeres. Muchas feministas estaban entre los que volcaron la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU de 1857, de que un esclavo negro era “propiedad” y no titular de la protección de la Constitución. El feminismo rechazó totalmente el concepto de propiedad respecto de los seres humanos. Pero cuando el Tribunal dictó en 1973 que el feto era propiedad de su madre, y no titular de la protección de la Constitución, mujeres liberadasbailaron en las calles.” (Daphne de Jong, escritora feminista)

“¿Qué clase de mundo es éste cuando las mujeres aceptan que si ellas no tienen el derecho legal de matar a sus descendientes, de algún modo las forzarán a mutilarse a sí mismas? ¿Qué clase de mundo es éste cuando las mujeres se desesperan para no estar embarazadas que se hieren a sí mismas? Me suena como un mundo donde las mujeres todavía están siendo controladas por hombres -donde ellas tienen la maravillosa elección entre abortar o ser maltratadas en situaciones difíciles. Más bien que exigir mejores situaciones, nos conformamos con el derecho de abortar a nuestros niños. Vaya una maravillosa opción.” (Carolyn Gargaro, militante feminista)

“A base de animar a la sociedad a considerar al hijo de una mujer como una especie de propiedad desechable, el aborto refuerza la imagen de la propia mujer como una propiedad disponible y como un objeto sexual reutilizable -un recurso sexual renovable. No es ninguna coincidencia que el mayor contribuyente financiero a la causa de los “derechos de aborto” sea la Fundación Playboy. Cuando el aborto está disponible para todas las mujeres, toda la responsabilidad masculina para el control de la fecundidad ha sido eliminado. Un hombre sólo necesita ofrecer a la mujer un dinero para un aborto y eso es todo: ninguna responsabilidad, ninguna relación, ningún compromiso. Y en eso estamos… ¡recicladas y utilizadas de nuevo!” (Cecilia Voss Koch, militante feminista)

“¿Qué aborto es no selectivo? El feto discapacitado de la madre que sólo quiere a un bebé perfecto, el tercer niño de una madre que sólo quiere dos, el bebé imprevisto de una madre que quiere el control total de su vida, todos ellos pueden ser selectivamenteabortados… Quizás de la verdad innegable de que está mal matar a un bebé simplemente porque es una niña, surgirá la verdad más grande de que está mal para matar a cualquier bebé.” (Jo McGowan, escritora feminista)

“Es una broma cruel llamar a esto una “elección” de una mujer. Podemos decidir sacrificar nuestra vida y proyectos profesionales, o elegir someternos a la humillante cirugía invasiva y al sacrificio de nuestros descendientes. ¡Qué afortunadas somos, tenemos una elección! Quizás sea hora de enmendar el lema “Aborto: el derecho de una mujer a claudicar.” (Frederica Matthewes-Green, escritora feminista)

“Las feministas pro-aborto se quejan de la discriminación contra una clase entera de seres humanos porque resultan ser hembras, pero ellas mismas discriminan a una clase entera de seres humanos porque resultan ser muy jóvenes.” (Rosemary Bottcher, activista de Feminists for Life)

“El aborto no corrige las desigualdades básicas, como la pobreza y la desigual salarial, sino que hace creer a una mujer que ella no puede tener un bebé. Es una trampa que abandona a la mujer tan pobre y oprimida como ya era, mientras los políticos proclaman haber abatido un obstáculo para los derechos de la mujer y los doctores se van a casa 250 dólares más ricos.” (Jane Thomas Bailey, militante feminista provida)

“La pobreza llora por la justicia y la igualdad, y respondemos con el aborto legalizado. Creo que en una sociedad que permite que la vida de un individuo (nacido o nonato) dependa de si esa vida esquerida o no, todo sus ciudadanos están en peligro… No tenemos igualdad de oportunidades. El aborto es una salida cruel.” (Graciela Olivárez, 1928-1987, activista pro-derechos humanos y en favor de los pobres, fue la mujer hispana con un más alto cargo en el gobierno del demócrata Jimmy Carter, que la nombró directora de la Community Services Administration)

“El feminismo verdadero consiste en respetar a las mujeres por su unicidad, y esto incluye su capacidad única de dar la vida. Cuando las mujeres sienten que deben sufrir un “procedimiento” invasivo y traumático para ser “iguales” política, social y laboralmente, ¿realmente podemos llamar a esto feminismo?” (Sarah Hudson, directora del National Campus Life Network en Canadá occidental)

“El aborto ignora la causa y trata el síntoma: en vez de sugerir una salida del aislamiento al que se enfrentan las madres, ofrece una salida de la maternidad.” (Nancy Randolph Pearcy, miembro del Instituto de Periodismo Mundial)

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Resistencia titánica de la dirección del C.P. Manuel Fernández de Churriana (Málaga) a aceptar el ejercicio del derecho a la objeción frente a Educación para la

Resistencia
titánica de la dirección del C.P. Manuel Fernández de Churriana
(Málaga) a aceptar el ejercicio del derecho a la objeción frente a
Educación para la
Ciudadanía
Andalucía Liberal (Enviado por: Redacción) , 04/07/07, 17:07 h todo
un
ejemplo de hasta dónde puede llegar el afán pro impartir doctrina en
los colegios a través de Educación para la Ciudadanía (EpC). Este
ciudadano, que el próximo curso tendrá dos hijas escolarizadas en el
Colegio Público Manuel Fernández de Churriana (Málaga)… [Leer
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ECONOMÍA ESTATAL IGUAL A FAMILIAR (por Antonio García Fuentes)

ECONOMÍA ESTATAL IGUAL A FAMILIAR (por Antonio García Fuentes)

ECONOMÍA ESTATAL IGUAL A FAMILIAR

www.andalucialiberal.com

Un pueblo o un Estado, no es otra cosa que una aglomeración o
asociación de familias, que para vivir honestamente, han de someterse a
dos disciplinas primordiales… trabajar y mantener una austeridad con
arreglo a los medios de que disponen. Si así proceden su desarrollo irá
en aumento y generalmente no tendrán problemas, salvo catástrofes
imprevisibles; que es para lo que se conforma un Estado, puesto que
como tal y sufrida esa catástrofe, que siempre será en una parte mínima
de ese Estado; las fuerzas estatales de todo tipo, acuden para paliarlo
y punto.

Ello de tan claro como aparece a la vista del simple observador y
viendo como obra la naturaleza en todas sus organizaciones vivas, lo
comprende de inmediato. El ejemplo lo tenemos en la colmena, el
hormiguero o termitero; los que como pueblo nunca desaparecen salvo que
intervenga la mano del hombre y aún así, se recuperan.

Todo progreso, está basado en la austeridad y el ahorro; y de ello
nos da ejemplo LA NATURALEZA, con el comportamiento de toda la vida
manifestada en la misma; sea vegetal o animal (los árboles cuando la
situación no viene abundante: reducen frutos e incluso hojas, dejan
todas las reservas en las raíces, para brotar en la próxima primavera,
con más fuerza)… Mi abuela, que era totalmente analfabeta, sabía de
economía, mucho más que cualquier ministro de economía y precisamente
por ser campesina y haber “leído en el mejor de los libros al alcance
del hombre”, cual es el vivir pegado a la propia naturaleza.

Por ello y reitero: la política de un Estado, es exactamente igual
que la de una familia o persona aislada; o sea gastar proporcionalmente
y con arreglo a los ingresos con que cuenta, dejando reservas máximas
para contratiempos o catástrofes que se pueden presentar en cualquier
momento. No se necesita más; salvo y es claro que… hay que limpiar “el
cuerpo social” de parásitos, bandidos y delincuentes (“el zángano de la
colmena”) y por el contrario arbitrar los mecanismos para premiar el
ahorro y la creación de riqueza, de forma que el personal se estimule a
ello y un exceso de impuestos y control no consiga lo contrario;
procurando igualmente que los salarios que pague el Estado a todos sus
servidores, “inviten más a ejercer la iniciativa privada que engrosar
demasiado el cuerpo estatal, por lo pernicioso que ello resulta antes o
después y por causas sobradamente conocidas”.

¿Por qué cosas que son simples se hacen tan complicadas y costosas?
Está claro que mientras más se embrollen las cosas, más “río revuelto y
ganancia de pescadores”, que y es claro, y lo estamos viendo… pescan
sin riesgo alguno; pero esa pesca sale del sudor del pueblo, que es el
que verdaderamente crea la riqueza de un Estado… si se le estimula para
que la cree y administre él, en la máxima proporción posible. El
Gobierno de un Estado, debe procurar intervenir sólo y exclusivamente
en lo más necesario y no coparlo casi todo, como hoy hacen los
políticos, que no “el Estado”.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen.ciudad.org (allí más)

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En homenaje a mi sombrero

Chesterton
tiene una pasión inocente, la caza del sombrero… una caza noble él y
el sombrero, solos ante el viento. Desde que no se usa tanto no se
divierte la gente de modo inocente viendo la captura del sombrero.

Aragón Liberal 

frid


Hace
unos días encontré en la casa de mi hermana un viejo sombrero que había
sido de mi padre. Hicimos un trato, parecía razonable que yo lo usase.
Así recuerdo y honro a mis mayores y, también, así puedo vibrar con
conocimiento de causa en los relatos de Chesterton, en las cazas
interminables de sombreros volanderos.

Cuentan
que en un pueblo del bajo Aragón, un indiano del que desciende nuestro
director de cine, Saura, tenía un viejo sombrero. Un día de viento se
lo llevó el aire, él se agachó y cambió el viento, volviéndole a su
cabeza. Una lugareña exclamó: ¡vaya con el Saura, no pierde ni el
sombrero!

Las
luchas contra el viento en la caza del sombrero son, para Chesterton,
parte del folclore inglés y dignos competidores de la caza del zorro. Y
es que es algo noble que “no puede paliarse con el poco deportivo gesto
de recoger el sombrero ajeno”; la pelea debe ser leal: uno contra su
propio sombrero.

Y
ese sombrero chestertoniano es la corona del rey que cada uno lleva
dentro. Y en eso hay algo anarquista en el pensamiento de nuestro
simpático personaje ¿o no? Creo que lo que late es la seguridad de que
uno es muy importante. Dios se relaciona con cada uno sin
intermediario, y eso el rey no lo hace con cualquiera.

Decía
un amigo en boca de un político: “todos sabemos que al que más amamos
es a nosotros mismos”; lo que es evidente en un político que supone que
el bien común empieza primero por su bolsillo. También decía: “no hay
tema más interesante que uno mismo”.

Pero
cuando ese yo mismo habla con Dios es todo menos egoísta. Es entonces
cuando el rey coronado con su sombrero se da cuenta de que está para
regir el mundo, o regir su parcela. Tiene una encomienda exclusiva que
es la que le permite llevar sombrero, es única y él es el único e
insustituible Pepe en la familia de Lolita. Lo que él o ella no hagan
no lo hará nadie.

Ya
no es tanto el hablar de uno mismo, el recoger el propio sombrero, es
algo más serio: es hacer la “misión en exclusiva”, “llevar la carga que
no llevará otro”, es ser ese Hombre que Dios quiere por sí mismo.

Pero
dejemos estos pensamientos. Hace viento y debo correr tras mi sombrero.
¡y que no me lo coja nadie, que no es deportivo recogerle a otro su
sombrero!

frid

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La libertad y los valores y el valor de la libertad

La libertad y los valores y el valor de la libertad

 

Thomas Williams

equipogama@arcol.org

 
Pocos valores tienen un atractivo tan universal como la libertad. Esta palabra ha sido tan traída y llevada como el birdie en un juego de bádminton. Organizaciones de muy diversa índole -partidos políticos, frentes revolucionarios, movimientos juveniles, etc.-se sirven de ella para enarbolarla en sus estatutos y presentaciones públicas. Los protagonistas de la revolución francesa la adoptaron como una de las piedras fundamentales de su credo: Liberté! Egalité! Fraternité! Algunos años antes, los colonos americanos revolucionarios tomaron las armas contra Gran Bretaña bajo la misma bandera, asumida en la famosa frase de Patrick Henry: «Dame la libertad o dame la muerte».

El ideal de la libertad parece que jamás estará fuera de moda. Es difícil encontrar una campaña revolucionaria o una constitución nacional que no proponga la libertad como uno de sus máximos logros.

Hoy día, con la caída del comunismo, la expansión de la democracia, el fácil acceso a la información y el progreso tecnológico el género humano está desarrollando un agudo sentido de la libertad. La cultura occidental rinde homenaje a la libertad en todos los sectores de la civilización. Existen estatuas y naves espaciales que llevan su nombre, monedas acuñadas en su honor, champús y dentífricos que prometen más libertad a quien los compra.

La palabra libertad casi tiene un talismán adherido. Hay ciertas palabras que poseen una especie de carga positiva o negativa, como los iones. Términos como «opción», «creatividad», «nuevo», «original» y «libertad» llevan una carga positiva: de antemano estamos predispuestos favorablemente a ellos, aunque no sepamos a qué se refieren. Otras palabras nos provocan aversión, y desde fuera tiñen negativamente nuestra actitud ante alguna frase. Si hemos de ser objetivos, debemos superar el impacto emocional para considerar el verdadero valor que puede haber detrás de una expresión.

Tomemos, por ejemplo, la palabra «nuevo». El hecho de que una idea sea nueva no nos dice prácticamente nada acerca de ella, y no podemos discernir si se trata de una idea valiosa o ridícula. A veces ocurre que lo nuevo es inferior a lo antiguo. ¿Recuerdas lo que pasó cuando salió la «nueva Coca-Cola»? Su éxito se extendió con más rapidez que un incendio forestal, hasta que la gente se dio cuenta de que en realidad la «vieja Coca-Cola» era mejor. O fijémonos ahora en la palabra «opción», que es muy atractiva, pero que en realidad tiene una valencia ambigua. Lo que importa no es la «opción» en abstracto, sino las «opciones» concretas que hacemos.

A menudo se entiende hoy la libertad en términos de total autonomía. Se la ve como la base única e indiscutible de nuestras opciones personales y como autoafirmación a cualquier precio. Algunos, como Jean Paul Sartre, creen que nuestra libertad crea los valores, y que la libertad misma es el valor supremo. Esta teoría tiene dos contradicciones implícitas. En primer lugar, Sartre dice que la libertad en un valor absoluto, mientras sostiene que todos los valores son relativos. En segundo lugar, considera que el individuo es el creador de todos los valores y, al mismo tiempo, que la libertad debe ser el valor más alto para todos. Si alguno no está de acuerdo con esto, obviamente está equivocado. Como siempre, el relativismo degenera infaliblemente y se convierte en dogmatismo.

Cabe una distinción más. No es lo mismo ser libre que usar correctamente la libertad. Apreciamos, con razón, la libertad en sí misma y reconocemos que es bueno ser libres. La libertad nos ennoblece como seres humanos y nos permite participar en cierto modo de la libertad de Dios. Sin embargo, podemos también abusar de la libertad. Si existen leyes, policías y prisiones es porque existe la posibilidad real de que usemos mal nuestra libertad. En cierto momento, estas instituciones se colocan delante de uno y le dicen: «Lo siento, amigo, has ido demasiado lejos. Te has pasado de los límites».

Resulta extraño ver cómo muchos traen a cuento el mismo concepto como fuente e inspiración de actividades muy dispares. Los pecadores pecan en nombre de la libertad, mientras que los santos ejercitan su santidad precisamente bajo esta misma bandera. Charles Manson fue capaz de asesinar un buen número de personas inocentes porque era libre. Y por esta misma razón, Juana de Arco dio su vida en lugar de renunciar a la misión que Dios le había encomendado. De hecho, no puede haber pecado, ni crimen, ni violencia si no hay libertad, como tampoco puede haber santidad, ni virtud, ni bondad, ni amor.

Sin embargo, la libertad no es, en realidad, la inspiración de horribles crímenes, ni tampoco de heroicos gestos de virtud. Sólo es la condición necesaria que permite que estos actos se realicen. Cuando se ve la libertad como un absoluto, desligada de todo principio, puede llevar a los más graves abusos. Como dijo Juan Pablo II en un discurso en Polonia en enero de 1993: «La libertad entendida como algo arbitrario, separada de la verdad y de la bondad, la libertad separada de los mandamientos de Dios, se vuelve una amenaza para el hombre, y conduce a la esclavitud; se vuelve contra el individuo y contra la sociedad».

La libertad necesita de los valores. Ella sola me ofrece únicamente la posibilidad de actuar, mientras que los valores me dan la razón o el motivo para actuar. Si soy totalmente libre, pero carezco de valores, ¿qué haré? Mi libertad no me lo dirá. Simplemente me responderá: «Puedes hacer cualquier cosa». Mis valores son los que me moverán, los que me dirán: «Haz esto. Esto es bueno; es correcto; es importante». Los valores son los que atraen mi voluntad; la libertad permite que mi voluntad se mueva hacia esos valores. Mi voluntad desea y, porque es libre, es capaz de ir en busca de sus deseos.

También es útil distinguir entre libertad y derechos. La libertad no es una especie de calcomanía cósmica que certifica que todas mis acciones son buenas y lícitas en la medida en que son libres. La libertad no es lo mismo que el derecho de hacer algo, aunque los dos se confunden con frecuencia. «¡Puedo hacer lo que me plazca! ¡Este es un país libre y soberano!». El hecho de que sea libre para hacer algo (sin constricción) no me da derecho para hacerlo. Soy libre para matar a una persona -tal vez nadie me lo podrá impedir físicamente-, pero no tengo derecho de matar.

La libertad, en sí misma no justifica nada. Si Antonio dice a su hermano: «Francisco, no debes cometer adulterio. Debes ser fiel a tu esposa»; y Francisco le contesta: «¡Puedo hacer lo que yo quiera! ¡Para eso soy libre!», esta respuesta está fuera de lugar, y tiene muy poco que ver con el consejo de su hermano. Nadie está poniendo en duda la capacidad de Francisco para hacer esto o aquello. Todos somos capaces de obrar como bestias, pero no debemos actuar como bestias, ni tenemos derecho de hacerlo.

Libertad y límite

A pesar de nuestra grandeza por llevar el sello de la imagen y semejanza de Dios, somos limitados. Desentrañamos progresivamente los secretos de la naturaleza y aprendemos cómo sacar provecho de las fuerzas del cosmos, y, sin embargo, ¡cuánto queda aún fuera de nuestro control! La libertad humana no es infinita o absoluta. Tenemos que trabajar juntamente con nuestra naturaleza. Esta limitación fundamental de la existencia humana se manifiesta en cuatro dimensiones:

-Limitaciones lógicas: Hay ciertas cosas que no podemos hacer simplemente porque no se pueden hacer. Esto no se debe a la flaqueza del hombre, sino a la realidad misma de las cosas. No puedes construir, diseñar, ni siquiera concebir, un círculo cuadrado; es una imposibilidad lógica. Tampoco puedes componer un soneto clásico en cinco líneas. Estas limitaciones se dan, pues, en toda situación que es intrínsecamente contradictoria.

-Limitaciones físicas: Podemos hacer muchas cosas, pero siempre dentro de las posibilidades de nuestra naturaleza. Ella no consiente que tú y yo salgamos volando por la ventana sin necesidad de instrumento alguno, ni tampoco que alcancemos una edad de 529 años, o que aumentemos nuestra estatura unos 10 centímetros después de los 20 años. Las leyes físicas y biológicas no dependen de nuestra voluntad, y nos señalan con claridad un límite real.

-Limitaciones intelectuales: Ninguna persona humana es omnisciente. Por cada segmento de información que logramos asimilar, hay una cantidad infinita de datos que se nos escapan. Como dijo un filósofo: «Cuanto más sé, más me doy cuenta de lo poco que sé». Nuestro conocimiento de las cosas jamás es completo.

-Limitaciones morales: En sentido propio, esta limitación se refiere a nuestra incapacidad para escoger siempre el bien, si no es con la ayuda de una gracia sobrenatural. En un sentido secundario, quiere decir que estamos sujetos a la ley moral, y no por encima de ella. Somos libres para optar por el bien o por el mal, pero no podemos dictaminar según nuestro capricho que algo sea bueno o malo. Somos libres para robar, pero no podemos convertir el robo en un acto de virtud por pura fuerza de voluntad. Seguirá siendo un acto malo, sea que lo reconozcamos o no. El bien y el mal no son invención del hombre. La moralidad corresponde al bien y al mal objetivos. De nosotros depende solamente el adherirnos a uno o a otro.

La presencia de restricciones es una condición indispensable para el ejercicio de la libertad. Soy libre para jugar béisbol en la medida en que existen unos límites que constriñen mi libertad, es decir, unas reglas que debo seguir. Si pudiera poner un número variable de jugadores en el campo, por ejemplo, 34, en lugar de nueve, se arruinaría el juego; ya no sería libre para jugar béisbol. Sería, además, ridículo ir cambiando las reglas a lo largo del partido.

La libertad sin restricciones es como un cuerpo sin esqueleto o como una compañía que no acaba de decidir si su objetivo es hacer dinero o perderlo. Todo carece de sentido cuando no hay una estructura, unos objetivos claros o una dirección. La libertad necesita unos límites, como todo río necesita sus riberas, o todo rifle su cañón.

 

Sin título

¿Existen límites éticos que el científico no puede traspasar?

Fernando Pascual

equipogama arroba arcol.org

 
 
Investigación científica y ética

Hay quienes piensan que hablar de “límites éticos” de la investigación es algo así como caer en formas de censura que no permitan al científico desarrollar todas sus intuiciones. Pero si la ciencia es una actividad humana, que toca a los demás, que beneficia (o perjudica) a otros, que conlleva grandes cantidades de dinero y que puede servir para detener enfermedades o para provocarlas, está claro que debemos poner muros firmes y seguros para que no se dañen a seres inocentes o “culpables” (no nos parece justo que se realicen experimentos sobre criminales o prisioneros, cosa que por desgracia se ha hecho en algunos momentos de la historia).

¿Cuáles son los límites mínimos que podemos pedir al científico en su trabajo de investigación? Podemos aplicar un esquema sencillo: límites en los fines u objetivos, límites en los medios, límites en los resultados y en los costos económicos y sociales.

Límites en los fines: está claro que una investigación que tenga como objetivo destruir vidas humanas debe quedar totalmente fuera de nuestro horizonte. Por desgracia es algo que se hizo en la Alemania nazi, donde se veían qué gases y qué métodos eran más adecuados para los asesinatos de masa. Y es algo que se sigue realizando cuando se buscan maneras más o menos refinadas para el aborto, el infanticidio, la eliminación de ancianos o de personas enfermas, la construcción de “eficaces” armas de exterminio, etc.

Límites en los medios: una vieja sentencia ética afirma que un fin bueno no puede justificar un medio malo. Curar a una persona que tiene graves problemas de riñones no puede permitir el que se elimine a un enfermo más o menos grave que puede convertirse, así, en donante anónimo de un riñón que hará feliz a otro… Descubrir una vacuna contra el SIDA a costa de recurrir a voluntarios “forzados” que se verán seguramente contagiados por el terrible virus no puede ser lícito, aunque se pueda curar, luego, a miles de enfermos necesitados. Nunca la muerte de un inocente quedará justificada con el posible beneficio de otras personas (aunque sean miles o millones los beneficiados).

Límites en los resultados y en los costos económicos y sociales: cada acto que realizamos implica un pequeño cambio en el planeta. Si existe un riesgo alto por difundir en la especie humana un virus peligroso, el científico sabe que no puede poner en marcha procesos experimentales que podrían escapársele de las manos. Si la búsqueda de una nueva vacuna para pocos implica gastos enormes del presupuesto de un estado que no ha garantizado todavía el acceso al agua potable de miles o millones de sus ciudadanos, es obvio que tal investigación quedará aplazada hasta que se cubran antes necesidades más urgentes. Esto no significa, desde luego, que haya que cerrar los grifos de la financiación a los científicos y dejarles sin ayuda. Lo que sí está claro es que antes que mejorar las técnicas de cirugía estética habría que seguir invirtiendo más y más fondos en la eliminación del cáncer o en asegurar a las mujeres un embarazo sin peligros para la salud del niño y de la madre.

Pero todos estos límites no deben quitar nunca al científico su libertad más profunda: la del buscador de la verdad y del bien. Todo científico tiene, por esencia, vocación a abrir nuevas fronteras para el bien de la humanidad. A pesar de las críticas que todavía se alzan en muchas partes, hay que reconocer que gracias a importantes mejoras en la producción agrícola hoy comen millones de personas que, quizás, se encontrarían sumergidas en el hambre o la desesperación. Y esas mejoras las lograron científicos que, con responsabilidad y con amor, supieron dedicar sus vidas y su mente a descubrimientos que hoy son patrimonio de la humanidad.

A la ciencia hay que darle su lugar, sin que se vea pisoteada por políticos que sólo quieren el aplauso inmediato ni por ideólogos que tal vez se asustan ante la posibilidad de que alguien ayude al trigo a dar más granos con menos desgaste de la tierra. Pero esto no significa permitirle al científico que se considere a sí mismo como si fuese una especie de divinidad que dicte lo que sea bueno y lo que sea malo, que decida quién debe vivir y quién debe morir… En esto, como en todo, hay que seguir dando a la ciencia lo que es de la ciencia, y a la sociedad y a cada conciencia ética lo que les pertenece, especialmente a la hora de juzgar lo que es el bien y lo que es el mal en el mundo de los laboratorios.
 

 

Benedicto XVI alerta sobre el poder que poseen los medios de comunicación para “debilitar la capacidad crítica”

Benedicto XVI alerta sobre el poder que poseen los medios de comunicación para “debilitar la capacidad crítica”

Redacción AnalisDigital.com – 07/01/2007

Joseph Ratzinger ha elaborado una homilía en referencia a los Reyes Magos trasladada al mundo actual: “Un mundo profundamente transformado y que, por primera vez en la historia, está frente al reto de una civilización global”

El Papa Benedicto XVI advirtió ayer sobre el poder que poseen los medios de comunicación de masas en el mundo y la posibilidad de que éstos debiliten la capacidad de crítica en un mundo globalizado.

Con motivo de la Epifanía, Joseph Ratzinger ha elaborado una homilía en referencia a los Reyes Magos trasladada al mundo actual. “Un mundo profundamente transformado y que, por primera vez en la historia, está frente al reto de una civilización global”, en cuyo albor se celebró el Concilio Vaticano II para hacer frente a los retos que planteaban esos cambios en los que “el centro ya no podía ser Europa ni tampoco lo que llamamos Occidente y el Norte”.

Surgía por aquel entonces, siempre según las palabras de BenedictoXVI, “la exigencia de elaborar un nuevo orden mundial político y económico, pero al mismo tiempo y especialmente, espiritual y cultural; es decir un nuevo humanismo”. “El inicio del tercer milenio ha sido modelado en torno a la palabra globalización”, según el Pontífice.

Una fase en la que se multiplican las informaciones y al mismo tiempo se debilita nuestra capacidad de síntesis crítica cuyos mediadores son los medios de comunicación. Es después de estas declaraciones cuando le Papa señaló que en ese contexto, los Reyes Magos de hoy serían, “los gobernantes”; “los intelectuales y científicos” y “los grandes guías espirituales de las religiones no cristianas”.

Los Reyes Magos en la actualidad

“A distancia de dos mil años, podemos entonces reconocer en la figura de los Reyes Magos una especie de prefiguración de estas tres dimensiones constitutivas del humanismo moderno: la dimensión política, la científica y la religiosa”, aseguró.

A esas tres dimensiones, Benedicto XVI dedicó sendos mensajes, procedentes del Concilio Vaticano II y la Declaración conciliar Nostra Aetate. Siempre bajo la “luz de Cristo”, a los gobernantes, dijo: “Toca a vosotros ser en la Tierra los promotores del orden y la paz entre los hombres”; y a los científicos: “Continuad buscando, sin renunciar jamás, sin desesperar nunca por la verdad”.

A los religiosos de otras “grandes tradiciones no cristianas”, les invitó “a confrontarse con la luz de Cristo”, del que dijo “vino no para abolir, sino para hacer cumplir cuanto la mano de Dios ha escrito en la historia religiosa de la civilización, especialmente en las ‘grandes almas’, que han contribuido a edificar la humanidad con su sabiduría y su ejemplo de virtud”.

Ratzinger tuvo entonces un momento para la autocrítica por los errores cometidos por la Iglesia Católica: “¡Nadie tenga miedo de Cristo y de su mensaje! En el curso de la historia los cristianos, hombres limitados y pecadores, han podido a veces traicionarlo con su comportamiento, lo que hace resaltar aún más la luz de Cristo, que la Iglesia refleja sólo unida a Él

Recordar al empezar, persona olvidadiza y sus consecuencias

Recordar al empezar, persona olvidadiza y sus consecuencias


La memoria débil juega malas pasadas, tanto a cada persona como al conjunto de la sociedad. Cuando una persona corriente es olvidadiza sufre ella misma las consecuencias, mayores o menores, de ese defecto y en algunos casos las hará extensiva a otras personas; quizá a las más queridas, a aquellas con las que comparte su vida. En el seno de la familia se dan estos casos cuando, por ejemplo, se olvida la decepción que sufrió la esposa o uno de los hijos al no recibir un detalle, un pequeño regalo, que esperaba confiado en el cariño que realmente existe entre unos y otros. Ser olvidadizo es un producto del egoísmo. La falta de interés hacia los demás produce separación, falta de entendimiento, incapacidad de trabajar con otros y, lo que es peor, se trabaja en contra de otras personas porque se las ignora


Mucho mayor es el daño que se causa cuando la persona olvidadiza desempeña cargos de importancia en la sociedad, pues ésta es la que recibe los resultados de los olvidos, de no tener en cuenta lo que otros le han sugerido, indicado, señalado como muy importante y necesario de afrontar para encontrar solución que a todos beneficiará. Los análisis de la situación no se tienen todos en cuenta sino que se olvidan aquellos que, de alguna forma, no apoyan el parecer de la persona olvidadiza, de la persona a la que su egoísmo la incapacita para comprender, admitir y poner en práctica medidas distintas a las que a ella satisfacen y ello no es nada conveniente para el desarrollo de la sociedad con plena armonía entre todos sus componentes. A veces son pequeñas cosas, pequeños detalles de atención y comprensión.


Poco antes de terminar el año se dijo que era necesario analizar, con mente clara y corazón sereno todo lo hecho y, en base a los resultados de esos análisis, tomar las medidas necesarias para que se incremente el bien y desaparezca el mal. Poco después de escribir eso estalló uno de los aparcamientos de la Terminal 4 en el Aeropuerto de Barajas. El terrorismo volvió a dejar su trágica señal. Se había olvidado, por parte de algunos, que el terrorismo aún existía. Se había olvidado, por parte de aquellos, que el terrorismo se manifestaría cuando lo considerara oportuno en la forma que le es característica, por la ejecución de algún acto de violencia para infundir terror. Así lo ha hecho; así lo ha recordado casi al empezar el año.


Aún con ese estado de cosas creo que no se debe perder el ánimo sino trabajar todos para que, con sensatez, con claridad de ideas ajustadas a la realidad, se avance con paso firme hacia el bienestar moral y material de todos los españoles. Es esa una labor tan importante que nadie debe permitirse ser olvidadizo y, mucho menos, dejar de atender los avisos de que algo no va bien y que es necesario recomponer lo que era bueno.


Que no nos entristezca, en ningún momento, lo que se vaya haciendo a lo largo de éste año que ahora empieza. Para ello, lo mejor es recordar al empezar para evitar errar.


Manuel de la Hera Pacheco.- 1.Enero.2007


 

¿Qué es Navidad?

¿Qué es Navidad?

? Card. Ricardo M. ª Carles










¿Qué es Navidad? La mirada de amor de Dios a los hombres que, de tanto mirárselos con amor, se la ha puesto rostro de hombre. Tal como la madre, que pone cara de enferma, cuando un hijo suyo lo está; como el padre que tiene cara de niño, cuando juega con su pequeño hijo. Navidad: que Dios tiene rostro de hombre y gestos de hombre y se hace hombre, en fuerza de su amor.
   Esta noche recordamos aquella otra noche de primavera, en Jerusalén, en la que decía Jesús a unos de los hombres importantes de la ciudad, Nicodemo: «Tanto ha amado Dios al mundo que le ha entregado a su Hijo» La noche ha sido siempre objeto de temores, de leyendas, de pesadillas. En la Biblia también, a veces, la noche es símbolo de la muerte, sus tinieblas son símbolo de condenación, de pecado, de tiempo en el que nada puede hacerse. Pero desde Jesús, todo cambia. Aquel que viene a darnos la luz eterna, quiso nacer en una noche oscura, fría y pobre. Todo fue redimido por Él; también la noche. leer más
 

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