Despedida sin cierre

Amigos, visto que llevo más de un mes sin poder insertar imágenes, que mi blog no se abre sino que bloquea los ordenadores de quienes intentáis entrar, que desaparecen comentarios, que tengo la sensación, desagradable, de estar hackeado… visto todo ello, me voy con la música a otra parte.

Tengo que decir que el Director de Ideal, el Gerente y algún redactor tienen conocimiento del problema y que me han ofrecido alguna solución, pero que he optado por esfumarme de aquí. Mi agradecimiento por estos tres años y por su ofrecimiento.

De momento, el blog queda aquí. Más adelante se verá. A la mayor parte de la gente conocida les he enviado un correo para que, si lo desean, puedan seguir en contacto en mi nuevo blog. Hay algunos, como es el caso de Alvar, cuya identidad desconozco, lo mismo que el correo, por lo que no he podido avisarles. De todas formas, quien quiera me concontrará. Lo que hace falta es que quien me encuentre vaya en son de paz.

Fue bonito mientras duró.

Rigoletto

Teoría del “cataollas”

El pasado día 11 tuve el placer de conocer a Andrés Sopeña, autor de obras tan hilarantes como “El Florido Pensil” o “La Morena de mi Copla”. Fue en el transcurso de la presentación del libro de Favelis en la Sala Cultural Nueva Gala. Hay que recordar que Sopeña es el prologuista del libro y que, junto con Jesús Lens, fue quien desgranó una introducción a las viñetas del humorista.

En los prolegómenos de esa liturgia que acompaña a toda presentación de un libro, se proyectaron una serie de viñetas y el autor hizo sus habituales comentarios cargados de humor, para quedarse en stand by mientras presentador y prologuista cumplían su función. Ya había cierto ambiente más que propenso a la sonrisa y a la risa abierta, pero cuando le tocó oficiar a Sopeña, el abundante público se desternilló con las inteligentes ocurrencias de este profesor de nuestra Facultad de Derecho.

Empezó recomendando leer e interiorizar el libro presentado, como terapia, como una vacuna contra la estupidez circundante e invasiva que envuelve a nuestra sociedad. Puso abundantes ejemplos de esta dolencia gregaria al hablar de la programación de ciertas cadenas de televisión, de nuestra ciudad y sus medidas organizativas, del carácter del “granaíno” medio. Ahí, el público ya lloraba de risa, pues reconocía nuestra realidad inmediata.

Pero hubo un momento, realmente estelar, en que el autor de libro y el prologuista empezaron a explicar un detalle del prólogo. Jesús Lens, al referirse un rato antes a ambos, los definió como nuevos hombres del Renacimiento, ya que habían conseguido esa difícil cualidad de destacar en varios campos a la vez. En efecto, el propio Favelis es, además de humorista gráfico, un virtuoso pianista, un notable futbolista, escribe magníficos relatos y es piloto de avión (se presupone que razonablemente bueno, pues ha sobrevivido a sí mismo), mientras que Sopeña, además de su labor docente en la Facultad de Derecho, publica libros de sociología humorística (si es que esa disciplina existe) en los que analiza los parámetros ideológicos de la educación o de la copla folklórica durante el franquismo.

Ser brillantes en más de un campo, como lo son el autor y el prologuista, es lo que este último llama “ser disperso” o ser un “cataollas”, término netamente granaíno y muy asociado a ese otro rasgo que nos define: la malafollá, ese cromosoma racialmente local que permite que dos nativos de aquí se reconozcan a miles de kilómetros de distancia sólo por cosas tan nimias como el modo de decir buenos días, esperar un autobús bajo la lluvia, pedir un café o pillar, triunfal y gratuitamente, el Marca en el bar. O más exactamente, por el tono desabrido, por la desconfianza, por la mirada de desagrado y los modales hoscos que el granaíno reparte a derecha y a izquierda en su vida diaria. En palabras del propio Sopeña, recogidas en el prólogo:

“Además de ser así de raro y más que puede llegar a serlo, Martín Favelis es un estimable pianista y, de hecho, él mismo confiesa que es la actividad de la que más tiempo y mejor ha vivido. Pero también es dibujante, y humorista, y escritor, de manera que podría decirse de él que tiene un espíritu renacentista; sí que podría decirse. Pero, o mucho me equivoco, o antes tendrá que oír o leer que es un disperso o un cataollas. Porque lo que no se le va a permitir es precisamente eso, que sea escritor, y pianista, y dibujante y… […] En otras partes, puede; aquí, no. Aquí se tiene que definir: si toca el piano, es que toca el piano, y entonces como dibujante y demás no pasará de ser considerado y tratado como un aficionado y un advenedizo. De este libro se dirá entonces que el pianista Martín Favelis ha publicado una cosa así, con dibujos y eso, que no está mal, para ser la obra de un pianista… No les canso: ¿Sabes? El otro día estuve oyendo al humorista ese… Favelis, sí, tocar el piano, y no lo hacía nada mal, oye; se dejaba oír… “.

Granada es así. Es una hermosa ciudad donde se envidia el talento ajeno, que suena a insulto y no digamos ya si ese talento aparece bien patente en más de una actividad, si alguien se convierte así en un odioso disperso, en un imperdonable cataollas. En Granada, donde todo es posible, es más que conveniente no destacar en nada, dejar pasar el tiempo de la forma más inerte posible, no tocar nada, que las cosas bien están como han estado durante siglos… Eso sí, que no falle el Fandi en el cartel del Corpus, que cante bien Rosa, que haya aparcamientos en Almuñécar, que abran más bares de tapas y que salga este año más bonica que nunca la Vihen de las Angustias. Ahí sí que hay que dar la talla. Lo demás son ganas de malmeter de cuatro cataollas malafollás. ¿O no?

Rigoletto

Cuaversos de bitácora: Marcos Ana

Hace unas semanas, oí en Cadena SER una tertulia de fin de semana en la que intervino Marcos Ana. Me pareció un hombre esclavo de su biografía, un hombre que tiene que mantenerse fiel a su calidad de preso represaliado, brutalmente represaliado, el más largamente represaliado por el franquismo. Casi obligado a ejercer de leyenda viva.

Y lo más contradictorio, me pareció que no había la más mínima impostura en nada de lo que dijo. Que era absolutamente natural y espontáneo en todo cuanto nos contó a los oyentes.

Me encantó su intervención y empecé a leer algo de su biografía y de su poesía, que hoy os traigo a estos cuaversos de bitácora.

AUTOBIOGRAFÍA



Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso, aquí, entre rejas,
en veintidós inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra vengadora
corriendo por mis venas.
¡España! es sólo el grito
de mi dolor que sueña…

¿CÓMO ES LA VIDA?


Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar. Habladme
del olor ancho del campo.
De las estrellas. Del aire.
Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves
como la choza de un pobre.
Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.
(¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?
¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mis losas?)
22 años. Ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma… Escribo
a tientas: “El mar”, “El campo…
Digo “Bosque” y he perdido
la geometría del árbol.
Hablo por hablar de asuntos
que los años me borraron.
… … … … … … …
(No puedo seguir: escucho
los pasos del funcionario).

MI CORAZÓN ES PATIO


1
La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.



2
Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio.)

3
A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
Y entonces digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.
Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.
“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…
Pero es soñar despierto.
(Mi reja es el costado
de un sueño que da al campo),



4
Amanezco, y ya todo
—fuera del sueño— es patio:
Un patio donde giran
los hombres sin espacio.
¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!
Yo ya creo que todo
—fuera del sueño— es patio.

(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado.
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos.)

5
Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libre años.
Ya todo, todo, todo
—hasta en el sueño— es patio.
Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un PATIO.
(UN PATIO DONDE GIRAN
LOS HOMBRES SIN DESCANSO).

Rigoletto

Favelis

Tengo que decir que este post es, ya desde su comienzo, fallido: pretende hablar de un humorista gráfico, Martín Favelis, pero no puedo insertar sus geniales viñetas. Toda una limitación. Es como explicarle a un sordo la recóndita armonía de una composición musical.

Tengo que deciros que algo funciona mal, muy mal, en mi blog y que, desde el pasado mes, por más intentos, no consigo subir ninguna imagen. El Centro Andaluz de las Letras me envió una invitación al homenaje a don Rafael Guillén y traté de insertar la imagen en el post que dediqué a ello, a mediados del mes pasado. Después, lo intenté con las imágenes que había buscado para mi post sobre la poesía de las letras de flamenco y para el día del golpe de estado y para el 28F… Decididamente, algo bloquea la entrada de mis imágenes, como un castigo bíblico. No es cuestión de exceso de tamaño, ni de formato, sino de “algo” que se ha colado en el blog. Ideal asegura que no se está ejerciendo ningún tipo de censura y me lo creo: no tiene sentido crear una plataforma de blogs para después censurarlos. Resultaría más económico suprimir directamente la plataforma.

Pero volviendo al post de hoy, tengo que hablaros de Martín Favelis (aquí yo habría puesto su autocaricatura), un blogger que inserta a las tres de la mañana de cada día una viñeta que suele condensar miles de tratados de antropología, psicología, filosofía y pensamiento político. Unos centímetros cuadrados llenos de colorido, de animalejos o personas, un par de frases… y una enorme dosis de inteligencia y sensibilidad. Lo demás tiene que ponerlo el lector. (Para rematar esta frase, que me ha salido graciosilla, yo habría insertado una de mis viñetas favoritas: dos estrellas del firmamento entrecruzan sus rayos, a manera de manos, y una le dice a la otra: “Estar contigo es como tocar el cielo con las manos”).

Este Favelis, que también toca el piano, pilota aviones y escribe relatos, presenta su libro “Planeta Favelis” (aquí yo tendría que insertar la imagen de la portada) el próximo día 11, a las 20,00 h., en esa magnífica Sala Cultural de la Librería Nueva Gala (C. Almona de San Juan de Dios, 15), que lleva a cabo una magnífica programación de presentaciones de libros, que siempre acaban con una copa de vino y un poco de músusica en vivo.

He seleccionado otras viñetas, como por ejemplo la de la serie “Dominó”, en que una ficha, como tumbada ante su ficha-psiquiatra, le dice: “¡Doctor, qué vergüenza! ¡Nos tratan como personas! ¡Queremos que nos traten como números!”. O una viñeta de su serie “Frases al cuadrado”, un conjunto de aforismos llenos de sabiduría: “Se cree que Granada es el paraíso desde que se comprobó que en el infierno no ponen tapas”. También hay otras series: línea, mayores, ajedrez, animales… Toda esta sabiduría se encuentra en el libro, que se centra casi exclusivamente en sus animalejos. Un gran libro con el que he vuelto a sonreír al recordar algunas de estas viñetas que llevo consumiendo (o asumiendo) más de tres años, en el blog o en alguno de su libros anteriores.

El jueves será la presentación para el público. La presentación será cosa de Jesús Lens, conocido de toda esta parroquia y columnista de Ideal. También intervendrá el prologuista del libro, Andrés Sopeña Monsalve, el autor de obras memorables tales como “El florido pensil” o “La morena de mi copla”. Algo me dice que es el momento de asistir, regocijarse, dejarse seducir por su facilidad para polemizar (os aseguro que no os pasará desapercibido este rasgo de su personalidad, que Martín se hace notar)… y comprar este magnífico regalo para el día de los Pepes, el de los padres, los Josemarías, la tía Pepita que todos tenemos… o simplemente el de la sensibilidad y la inteligencia.

Rigoletto

28F

Hace treinta años, este bloguero, acreditado convenientemente, se presentó en una mesa electoral de la Escuela Normal de Maestras de Jaén para ejercer de interventor del PCE en algo tan importante como el referéndum por la autonomía andaluza. No es que yo crea nada en nacionalismos, ni que me pareciera que el “mapa autonómico” tenía otra utilidad que la descentralización administrativa, pero los chicos de aquella derecha casi europea que se llamaba UCD nos habían hecho un feo muy grande y eso… eso no se podía permitir.

La verdad de las verdades es que estábamos en un momento de desmarcarnos de todo lo que oliera a franquismo y en aquel totum revolutum apostamos por unas entelequias llamadas “comunidades autónomas” que fueron saliendo, cada una como bien pudo, y que ofrecen, a día de hoy, un panorama raro, bizarro, como fabricado a golpe de voluntos e improvisaciones. Que se llame comunidad autónoma a un grupo de seis o siete provincias es razonable. Pero en las comunidades de una sola provincia no sé con quién se han “comunado”, y tal vez deberían llamarse “unicidades autónomas”, pero dejemos los matices (pese a lo que en su momento dijera Gramsci) y celebremos que somos autónomos, pese a todas las trampas que nos puso la derecha de entonces, mucho más lógica que la actual.

Para empezar, nos hicieron el feo de pretender que entráramos al paraíso autonómico por el artículo 149 de nuestra constitución, mucho más soso que el 151, que ese sí que era un artículo. Por eso, trataron de echar abajo esta propuesta y el propio gobierno hizo propaganda a favor del NO en un referendum que ellos mismos convocaban. Y nosotros, que no tragábamos. Vamos, anda. Entrar por la puerta de servicio…

Después, nos hicieron contestar a una pregunta que, incluso treinta años después, necesita el denodado esfuerzo de hermeneutas y especialistas en sánscrito clásico. La papeleta de voto, nos lanzaba el siguiente enunciado, toda una obra maestra del maquiavelismo de garrafón de que esta gente era capaz:

¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?

Me recuerda ese pasaje de La Regenta en que un lector de la gaceta lee “No deja de dejar de parecernos…” y por la noche, insomne, le pregunta a su Paca: “Paca, ¿tú que crees? ¿Que cree que sí o cree que no?”. Era una manera infantilona de confundir al personal, pero no calcularon bien la fuerza de los andaluces y bla, bla.

Como quiera que en la Andalucía de entonces éramos pobres pero honrados, decidimos por un pelo que a nosotros no nos ninguneaba nadie, así que nos inventamos un sentimiento nacionalista, una teoría sobre nuestra identidad, un líder espiritual del que sólo se había oído hablar en Sevilla y hasta un himno (que, aunque la gente no lo sepa, era un himno religioso). Con este noble sentimiento recién-andalucista relleno de pastiche, con el sevillanismo más cañí, con la inmarcesible figura de don Blas Infante, y con algún partido como el andalucista (se le llamó por entonces el sherry-batasuna), estábamos dispuestos a ser más nacionalistas que nadie, a hacernos cofrades (razonable que persista la duda sobre si del Rocío o de la Esperanza Macarena, ¡ele qué arte!), a ir al Rocío y a aprender sevillanas. Todo antes de que quede el más mínimo resquicio de duda sobre nuestro ser profundamente andaluz. Incluso se pidió que se hablara andaluz, en el culmen del sentimiento autoafirmativo, tan autoafirmativo que necesita de lexatines en algún caso.

Ahora, cuando ha habido treinta años de desarrollo del estatuto, un segundo estatuto, y un avance gigantesco (ya lo sé: algunos no estáis dispuestos a reconocer ese cambio, pero está ahí), nos dice el Sr. Arenas que el socialismo andaluz es un régimen. ¡Qué desvergüenza que este hombre diga cosas así! Es ahora, con esta derecha cada día más cerril, cuando haría falta un sentimiento de afirmación del camino recorrido, pero dejemos la política, al menos en esta día de fiesta (es fiesta hasta para los descreídos de los nacionalismos, como yo). El caso es que aquí estamos. De cumpleaños feliz. Y la mar de orgullosos. Por lo menos yo: “Zoy andalú, ¡cazi ná!

Rigoletto

CUAVERSOS DE BITÁCORA: MACHADO Y SU VISIÓN DE ESPAÑA

Se señala siempre que lo fundamental de la poesía de Machado es su compromiso social, su españolismo noventayochista, su visión pesimista de la tradición improductiva, de los señoritos parásitos, su ansia por encontrar un futuro diferente.

Sólo adjunto cuatro poemas que compendian esa visión machadiana de España.

POR TIERRAS DE ESPAÑA

El hombre de estos campos que incendia los pinares

y su despojo aguarda como botín de guerra,

antaño hubo raído los negros encinares,

talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;

la tempestad llevarse los limos de la tierra

por los sagrados ríos hacia los anchos mares;

y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,

pastores que conducen sus hordas de merinos

a Extremadura fértil, rebaños trashumantes

que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.

Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,

hundidos, recelosos, movibles; y trazadas

cual arco de ballesta, en el semblante enjuto

de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,

capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,

que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,

esclava de los siete pecados capitales.

Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,

guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;

ni para su infortunio ni goza su riqueza;

le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero:

al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,

veréis agigantarse la forma de un arquero,

la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta

—no fue por estos campos el bíblico jardín—:

son tierras para el águila, un trozo de planeta

por donde cruza errante la sombra de Caín.

DEL PASADO EFÍMERO

Este hombre del casino provinciano

que vio a Carancha recibir un día,

tiene mustia la tez, el pelo cano,

ojos velados por melancolía;

bajo el bigote gris, labios de hastío,

y una triste expresión, que no es tristeza,

sino algo más y menos: el vacío

del mundo en la oquedad de su cabeza.

Aún luce de corinto terciopelo

chaqueta y pantalón abotinado,

y un cordobés color de caramelo,

pulido y torneado.

Tres veces heredó; tres ha perdido

al monte su caudal; dos ha enviudado.

Sólo se anima ante el azar prohibido,

sobre el verde tapete reclinado,

o al evocar la tarde de un torero,

la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta

la hazaña de un gallardo bandolero,

o la proeza de un matón, sangrienta.

Bosteza de política banales

dicterios al gobierno reaccionario,

y augura que vendrán los liberales,

cual torna la cigüeña al campanario.

Un poco labrador, del cielo aguarda

y al cielo teme; alguna vez suspira,

pensando en su olivar, y al cielo mira

con ojo inquieto, si la lluvia tarda.

Lo demás, taciturno, hipocondriaco,

prisionero en la Arcadia del presente,

le aburre; sólo el humo del tabaco

simula algunas sombras en su frente.

Este hombre no es de ayer ni es de mañana,

sino de nunca; de la cepa hispana

no es el fruto maduro ni podrido,

es una fruta vana

de aquella España que pasó y no ha sido,

esa que hoy tiene la cabeza cana.

EL MAÑANA EFÍMERO

A Roberto Castrovido

La España de charanga y pandereta,

cerrado y sacristía,

devota de Frascuelo y de María,

de espíritu burlón y de alma quieta,

ha de tener su mármol y su día,

su infalible mañana y su poeta.

El vano ayer engendrará un mañana

vacío y por ventura pasajero.

Será un joven lechuzo y tarambana,

un sayón con hechuras de bolero,

a la moda de Francia realista

un poco al uso de París pagano

y al estilo de España especialista

en el vicio al alcance de la mano.

Esa España inferior que ora y bosteza,

vieja y tahúr, zaragatera y triste;

esa España inferior que ora y embiste,

cuando se digna usar la cabeza,

aún tendrá luengo parto de varones

amantes de sagradas tradiciones

y de sagradas formas y maneras;

florecerán las barbas apostólicas,

y otras calvas en otras calaveras

brillarán, venerables y católicas.

El vano ayer engendrará un mañana

vacío y ¡por ventura! pasajero,

la sombra de un lechuzo tarambana,

de un sayón con hechuras de bolero;

el vacuo ayer dará un mañana huero.

Como la náusea de un borracho ahíto

de vino malo, un rojo sol corona

de heces turbias las cumbres de granito;

hay un mañana estomagante escrito

en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,

la España del cincel y de la maza,

con esa eterna juventud que se hace

del pasado macizo de la raza.

Una España implacable y redentora,

España que alborea

con un hacha en la mano vengadora,

España de la rabia y de la idea.

LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO

Al fin, una pulmonía

mató a don Guido, y están

las campanas todo el día

doblando por él: ¡din-dan!

Murió don Guido, un señor

de mozo muy jaranero,

muy galán y algo torero;

de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo

este señor de Sevilla;

que era diestro

en manejar el caballo

y un maestro

en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza,

era su monomanía

pensar que pensar debía

en asentar la cabeza.

Y asentóla

de una manera española,

que fue casarse con una

doncella de gran fortuna;

y repintar sus blasones,

hablar de las tradiciones

de su casa,

a escándalos y amoríos

poner tasa,

sordina a sus desvaríos.

Gran pagano,

se hizo hermano

de una santa cofradía;

el Jueves Santo salía,

llevando un cirio en la mano

—¡aquel trueno!—,

vestido de nazareno.

Hoy nos dice la campana

que han de llevarse mañana

al buen don Guido, muy serio,

camino del cementerio.

Buen don Guido, ya eres ido

y para siempre jamás…

Alguien dirá: ¿Qué dejaste?

Yo pregunto: ¿Qué llevaste

al mundo donde hoy estás?

¿Tu amor a los alamares

y a las sedas y a los oros,

y a la sangre de los toros

y al humo de los altares?

Buen don Guido y equipaje,

¡buen viaje!…

El acá

y el allá,

caballero,

se ve en tu rostro marchito,

lo infinito:

cero, cero.

¡Oh las enjutas mejillas,

amarillas,

y los párpados de cera,

y la fina calavera

en la almohada del lecho!

¡Oh fin de una aristocracia!

La barba canosa y lacia

sobre el pecho;

metido en tosco sayal,

las yertas manos en cruz,

¡tan formal!

el caballero andaluz.

(Poemas tomados de http://www.poesia-inter.net)

Unamuno dijo de Machado que era el hombre de alma más limpia y de cuerpo más sucio (su desaliño era ya proverbial). Me quedo con lo del alma limpia. Sus sentencias, sus cantares, los aforismos de su Juan de Mairena…, todos sus poemas, con su apariencia de sencillez, son cargas de profundidad que sacuden las almas. Verdades contundentes que da igual si las dice Agamenón o su porquero.

Rigoletto

Golpe

Supongo que para muchos de los que entráis en este blog, el 23-F es un recuerdo apenas vivido, una sombra de algo muchas veces oído a vuestros padres o tíos, algo que no sabéis si es un recuerdo propio o consolidado a través de los recuerdos ajenos. Os aseguro que para mí, es un recuerdo vigente, vívido, fresco, como de hace un par de días.

Yo era, por entonces, el director de un centro de Educación de Adultos (curiosamente se llamaba “Antonio Machado”) en Jaén y trabajábamos de 16,15 a 22,30 h. En mitad de la tarde, a las 19,00 h., había un cambio de turno y un pequeño descanso. Recuerdo que estaba dando una clase de Lengua y la puerta se abrió. Un compañero me llamó aparte y cuando me dirigía a la puerta le vi un gesto grave. Me dijo sencillamente: “Tejero ha entrado a tiros en el Congreso. Ve pensando qué hacemos”. Terminé la clase sin saber ni qué estaba diciendo y el primer turno se fue. A la gente joven, les fuimos diciendo que se fueran a casa. También llamamos aparte a un grupo de guardias civiles y policías nacionales, que asistían a las clases para obtener el Graduado Escolar. Para el segundo turno, yo pasé por todas las clases y les dije lo que había y que el centro se cerraba, que tuvieran prudencia y se fueran.

Al llegar a casa, mi mujer y una amiga estaban descompuestas. Mi madre y una de mis hermanas estaban de médicos en Jaén, en mi casa. Mi madre, hija de un coronel de la Guardia Civil sólo decía “¡Qué vergüenza!, La Guardia Civil metida en esto…”.

Hablamos varias veces con Madrid (mi hermano y un tío militar estaban allí) y, mucho más grave, con Valencia, donde mi otro hermano, que estaba viendo pasar los tanques, apenas podía responder al teléfono.

Tras ver al Rey, hice el paripé de que a la cama todo el mundo y pasamos media noche con un transistor. Me hace gracia que esa noche se conociera periodísticamente como “la noche de los transistores”, término mucho más que exacto, pero que a la gente joven le resultará dificilísimo encajar, en estos tiempos de los iPod, los mp4 y otros gadgets similares.

Durante la noche recibí varias llamadas de Juan, mi cuñado, y de nuestra amiga Alicia (su hermano estaba en el Congreso como Diputado por Jaén). Nos levantamos temprano y conectamos el televisor. Ya se veía que el golpe había fracasado, pero queríamos saber qué iba a pasar: con los diputados, con los rehenes, con los militares, con los que habían dado la cara visible del golpe y con los tapados. Compré varios periódicos y toda la mañana sonó la Cadena SER y se vio TVE1.

Las fotos de Barriopedro, que salvó metiéndose el carrete en los calzoncillos (y poniendo en la cámara otro carrete en blanco, que como era de esperar, le requisaron al liberarlo), las continuas repeticiones del vídeo con el momento de la entrada de aquellos cafres, el tiroteo, el intento de Gutiérrez Mellado de poner firmes a los “patriotas” golpistas, el zarandeo al viejo militar, el anuncio de que iba a llegar la nueva autoridad “por supuesto, militar”, el editorial de EL PAÍS, que fue lo que nos tranquilizó, más que el discurso real…

Y los días siguientes, apasionantes, comentando con amigos y familiares, leyendo más periódicos que nunca… Cambio 16 contaba una anécdota sobre un altísimo militar de Sevilla, que estaba esperando la orden para adherirse al golpe –se comentó en los mentideros sevillanos- y mientras sí o mientras no, el hombre se fue tomando unos tragos de whisky, que parece que le cundía. Cuando llegó la hora de la verdad, estaba en tal estado que no fue capaz de decidir. Eso salvó la Región Militar. Se decía que los sevillanos querían, agradecidos ellos, hacer un monumento con la leyenda: “La Democracia, al Whisky DYC”.

Todo eso ya forma parte de mi peripecia vital, una parte que mi mente retendrá indeleble mientras quede memoria. Treinta años después hay aún muchas incógnitas. Y muchas hipótesis. No sé si sabremos alguna vez las claves de todo aquello, pero no debemos olvidarlo, por eso este blog os trae hoy el recuerdo de aquellos hechos, que nos hicieron comprender lo que vale la libertad.

Rigoletto

Machado

Mi padre murió en 1969, un par de meses antes de que yo cumpliera los veinte, así que tuve que guardar un luto (lleno de trampas, eso sí) acorde con la costumbre: no ir a bares (en realidad no salía de ellos), no ir a bailes (me iba al pueblo de al lado) y, por supuesto, no pude ir a la feria de septiembre. Con el dinero que me habría gastado en la feria, me compré, entre otros, el libro que más he usado en toda mi vida: las “Poesías Completas” de Antonio Machado, de la colección Austral. Venero este libro como parte de mi educación estética y sentimental, tan lleno de anotaciones a lápiz, ya desvaídas por el paso de cuarenta años y de una pátina de roña, gotas de café, dobleces y sudores.

En 1989, cuando cumplí cuarenta, mi mujer me regaló la edición crítica de Oreste Macrí de las “Obras completas”, la llamada Edición del Centenario (Espasa-Calpe, también), una edición marcada por la mala suerte, pues sólo unos meses después, una profesora del Colegio Universitario de Burgos publicó los poemas perdidos de la famosa “maleta de Machado”, la que dejó abandonada en su camino del exilio y que tanto ha dado que especular. El pobre Macrí debió sentir una enorme amargura, una gigantesca frustración, al ver que lo que el pretendía una edición exhaustiva, en sólo unos meses se convertía en “obras muy incompletas”.

Ambos libros han pasado por mis manos miles de veces, se han ido llenando de marcas en el índice, de papelitos llenos de referencias, de recortes de prensa… Y me han ido llenando el alma de admiración por la persona y la obra del buen hombre poeta, al que le dediqué unos cuaversos y un emocionado relato hace un año, por estas fechas, al cumplirse el aniversario de su exiliada muerte en Collioure el 20 de febrero de 1939, el mismo al que le dedico este año otro par de posts, al que no me canso de releer, cada vez más sorprendido por la hondura de su categoría humana.

Hoy os traigo una serie de referencias sobre su pensamiento político:

“La Patria –decía Juan de Mairena- es en España un sentimiento esencialmente popular, del cual suelen jactarse los señoritos. En los trances más duros, los señoritos la invocan y la venden, el pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera.”

“Los que os hablan de España como de una razón social que es preciso a toda costa acreditar y defender en el mercado mundial, esos para quienes el reclamo, el jaleo y la ocultación de vicios son deberes patrióticos, podrán merecer, yo lo concedo, el título de buenos patriotas; de ningún modo el de buenos españoles”.

“Los políticos que pretenden gobernar hacia el porvenir deben tener en cuenta la reacción de fondo que sigue en España a todo avance de superficie. Nuestros políticos llamados de izquierdas -digámoslo de pasada-, rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser, aunque parezca extraño, más violento que el tiro.”

“Claro es que en el campo de la acción política, el más superficial y aparente, sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.”

“-Continúe usted, señor Rodríguez, desarrollando el tema.

-En una república cristiana –habla Rodríguez en ejercicio de oratoria- democrática y liberal conviene otorgar al Demonio carta de naturaleza y de ciudadanía, obligarle a vivir dentro de la ley, prescribirle deberes a cambio de concederle sus derechos, sobre todo el específicamente demoníaco: el derecho a la emisión de pensamiento. Que como tal Demonio nos hable, que ponga cátedra, señores. No os asustéis, señores. El Demonio, a última hora, no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas.”

“Si se tratase de construir una casa, de nada nos aprovecharía que supiéramos tirarnos correctamente los ladrillos a la cabeza. Acaso tampoco, si se trata de gobernar a un pueblo, nos serviría de mucho la retórica con espolones.”

“Al hombre público, muy especialmente al político, hay que exigirle que posea las virtudes públicas, todas las cuales se resumen en una: fidelidad a la propia máscara. Decía mi maestro Abel Martín –habla Mairena a sus discípulos de Sofística- que un hombre público que queda mal en público es mucho peor que una mujer pública que queda mal en privado. Bromas aparte –añadía-, reparad en que no hay lío político que no sea un trueque, una confusión de máscaras, un mal ensayo de comedia, en que nadie sabe su papel.

Procurad, sin embargo, los que vais para políticos, que vuestra máscara sea, en lo posible, obra vuestra; hacéosla vosotros mismos para evitar que os la pongan –que os la impongan- vuestros enemigos o vuestros correligionarios; y no la hagáis tan rígida, tan imporosa e impermeable que os sofoque el rostro, porque, más tarde o más temprano, hay que dar la cara.”

“De esa guerra –por cierto- auguraba Juan de Mairena que sería el gran fracaso de las masas. Hay demasiados hombres –decía él- en los cuarteles, en esos grandes cenobios de nuestros días, y en las fábricas de obuses y máquinas de guerra; demasiados hombres cuya misión es descargar a Europa de un exceso de población. Tras la gran contienda, nadie se atreverá a hablar de masas por miedo a las ametralladoras. No comprendía Mairena que las masas son, entre otras cosas lamentables, una revelación de las ametralladoras.”

“No puede atenderse a la formación de una casta de sabios, con olvido de la cultura popular, sin que la alta cultura degenere y palidezca como una planta que se mustia por la raíz. Pero los partidarios de un aristocratismo cultural piensan que, mientras menor sea el número de los aspirantes a la cultura superior, más seguros están ellos de poseerla como un privilegio.”

“En toda época de decadencia, los nuevos apedrean a los originales.”

“Tuvimos una República sin republicanos. Apenas había una docena en España –entre los que me encontraba yo- cuando, casi unánimemente, decidimos abolir el régimen monárquico. ¿Para siempre? ¡Bah! A los dos meses de proclamada la República, apenas había un español sin cartera, dirección general o sinecura del estado que no dijera: “No era ésta la República que yo había votado”. Hoy, a las cuatro docenas de monárquicos, se unen los millones de antirepublicanos (sic), que trabajan más o menos descaradamente por una restauración. Todavía, sin embargo, la República tiene en su apoyo a los republicanos por antisocialismo, núcleo débil y no muy numeroso. Pero hoy lo fuerte es el bloque antimarxista, integrado por muchos millones de hombres que no han leído a Marx.

Se diría que entre nosotros sólo funciona bien el resorte reaccionario. La acción progresiva o renovadora es algo superficial, puro mimetismo, que se ejerce como mero excitante de la reacción.”

(Juan de Mairena)

“Yo no soy marxista ni puedo creer, con el dogma marxista, que el elemento económico sea lo más importante de la vida; es éste un elemento importante, no el más importante; pero oponerse avara y sórdidamente a que las masas entren en el dominio de la cultura y de lo que en justicia les corresponde me parece un error que siempre dará funestos resultados. Que las masas entren en el dominio de la cultura no creo que sea la degradación de la cultura, sino el crecimiento de un núcleo mayor de hombres que aspiran a la espiritualidad. Pero, ¿cómo van a ser cultos esos bárbaros? –se oye decir-. Esos bárbaros lo que quieren es no ser bárbaros.”

(Los artistas en nuestro tiempo. Conversación de Adelardo Prats con el insigne poeta don Antonio Machado. 9-11-1934)

“Uno de los grandes pecados de España, tal vez el más grave, acaso el que hoy purgamos con la tragedia de nuestra patria, es el que pudiéramos llamar “gran pecado de las juventudes viejas”. Yo las conozco bien, amigos queridos, perdonadme la jactancia. En mi ya larga vida, he visto desfilar varias promociones y diversos equipos de jóvenes pervertidos por la vejez; ratas de sacristía, flores de patinillo, repugnantes lombrices de caño sucio. Los conozco bien. Y son esos mismos jóvenes sin juventud los que hoy, ya maduros, mejor diré, ya podridos, levantan, en la retaguardia de sus ejércitos mercenarios, los estandartes de la reacción, los mismos que decidieron, fría y cobardemente, vender a su patria y traicionar el porvenir de su pueblo.”

(Discurso a las Juventudes Socialistas Unificadas, 1 de Mayo de 1937?)

En algunos de estos fragmentos encuentro una sorprendente vigencia, que me hace pensar que se han escrito hace sólo unas semanas, cuando en realidad hace setenta años que don Antonio nos las regaló. Tal vez sea ése el valor permanente de lo clásico e inmortal.

Rigoletto

Aniversario

En una aburrida sesión de cursillo de formación para centro TIC, allá por el otoño de 2006, mis compañeros estaban aprendiendo cosas que yo llevaba haciendo desde un montón de tiempo antes, como usuario o como secretario del colegio. Me aburría hasta la extenuación de oír cosas ya sabidas y de responder preguntas novatas con las que ayudaba a mis compañeros.

Esa tarde, se me ocurrió entrar en los blogs de Ideal y me encontré con un post sobre Memoria Histórica. Estaba en un blog, “El jardín de Bomarzo”, cuyo nombre me resultó muy sugerente, aunque no había leído aún esa novela. Hice mi primer comentario, que venía a decir lo que me habéis leído más de una vez: los que se oponen a remover fosas es que le temen a remover conciencias y viejas culpabilidades, o viejas fortunas mal conseguidas, o viejas cuotas de poder al socaire de un régimen terriblemente represivo. El administrador de ese blog, que también era nuevo, meses después se convirtió en un amigo con el que, pese a la enorme distancia en kilómetros y, sobre todo, en años de edad, mantengo un cálido afecto.

También entré en contacto con un enigmático comentarista que se firmaba Francisco, que resultó ser Javier Callejón, por entonces Secretario de las Juventudes Socialistas. Y con otro bloguero, muy prolífico, que batía todos lo records de visitas y comentarios: Hueso, después reconvertido en Patón (Jesús Lens). Y una mujer, a la que aún no conozco personalmente, Palestina, que tenía tres magníficos blogs sobre la vida diaria, sobre cine y sobre imagen. Y las inteligentes viñetas de Martín Favelis… Fueron mis primeras referencias en este mundillo.

Me aficioné a participar en estos blogs y, poco después conocí la identidad de Bomarzo (Juanjo Ibáñez), que presentó un libro sobre la semana santa. Y saludé a Hueso. Y me animé a crear mi propio blog, que necesitó de la ayuda de Juanjo para sobrepasar mi torpeza. Inserté mi primer post, que ya tenía más que preparado, el día 20 de febrero de 2007 y apareció lleno de códigos, feo como la rabia y vergonzosamente desaliñado, pese al cuidado que había puesto. También el segundo pagó esa inocentada y me costó mucho tiempo aprender a editar y corregir los códigos de Word evidenciados en el blog como signos extraños y descontrolados.

Fueron apareciendo amigos que halagaban mis posts con comentarios bien benévolos (Manolito Foces, el guadianesco Scully, El Tercero, Clarito –qué gran blog tuvo esta mujer-, Berta la Becaria…) y yo me sentía feliz por el ambiente de complicidad. Hubo alguna quedada en la que se evidenció que tenía edad para ser el padre de casi toda la cuadrilla.

Fue una época en que la vida política de cada día hizo de este blog un ámbito muy combativo y militante, lo que quiere decir que también me llevé más de una cornada: Gaza, el Legionario de Cristo, Juan… arremetían contra mí con una inusitada violencia verbal simplemente porque yo era de Zapatero. Mi post “Víctimas” me valió muchas mayúsculas, equivalentes a gritos, a sonora bronca. Me reafirmo en todo cuanto escribí entonces. También hubo un par de cosas muy desagradables para mí, al margen del tema político, pero eso ya lo considero agua pasada.

Un día, poco después de “abrir”, inserté un relato escrito más por la urgencia que por la cabeza. Unos meses después escribí mi primer relato con cierta calidad, “La noche de los misterios”. Desde entonces, siempre hay cuatro o cinco borradores de relato en el horno y alguno llega a enquistarse y parece que fue una idea que se desvaneció y dejó sólo un atisbo en el tiempo. Otros han salido adelante con buena crítica por los colegas, pero como este mundo se basa en la complicidad, yo me encargo de bajarme el ego, que lo tengo bien sensible, y amortizar mi vanidad.

Tengo que reconocer que lo que empezó siendo un divertimento, algo para mis colegas, se fue complicando. Antes, apenas asomaba una idea, empezaba a teclear y salía del tirón, incluso hacia un desenlace que no era el previsto. Eran relatos de poco más de un folio y me sentía muy satisfecho. Pero la insistencia de algunos me hizo pensar que a lo mejor estos relatillos servían para publicarse y la mecánica empezó a cambiar. Mayor extensión, borrador, mil vueltas… y tengo que decir que no siempre me satisfacen más que aquellos primeros llenos de espontaneidad.

El blog me ha permitido reencontrarme con dos amigos de hace mucho tiempo: Concha Caballero y Miguel Cobo. Sólo por eso, ya habría valido la pena, pero es que ha sido muy satisfactorio encontrar tantas muestras de aprecio. Además de los ya mencionados, fueron apareciendo otros amigos virtuales o reales, que han ido leyendo o comentando mis entradas (Glòria Abras, Alicia y David, Ana María “Maruja” y Rafael, José Alberto Arias, Juan Antonio Barros, Alberto Bueno, Rafael Marañón, Pablo Alcázar, Alberto Boutellier, Paqui Calvo, mi amigo de toda la vida Alfonsito Chico, Francisco Escribano, Jorge Fernández Bustos “Volandovengo”, Carmen García Raya, Francisco Gil Craviotto -este hombre se ha portado conmigo excepcionalmente bien y ha dado miles de muestras de deferencia-, Juan Montabes, Ignacio Henares, Ginés y Bernardino -del espacio cultural Librería Nueva Gala-, Juan López, Juani, Juani Momblant, Kaperusita, Lía Vega Erao, Lola Hidalgo, Flores, Nicolás Palma, Dulce, Antonio Rodríguez, Chema Rueda, tres antiguas alumnas –las hermanas Eva y Mónica Sánchez, así como Emi Redondo-, algún antiguo alumno –Toni Marín-, Mari Cruz Santos, MJ Sierra, María Luisa Torán, Marita y Joaquín, mis hermanos Tere, Jesús e Isabel, algún sobrino desprevenido, Gregorio Toribio, Senior Citizen, Granada Laica… y seguro que caigo en el gigantesco y espero que perdonable error de obviar a alguien). Me resulta insoslayable el mencionar a Alvar, cuya identidad desconozco y mi sospecha ha ido atribuyéndole diferentes identidades, aunque parece que no he acertado en ningún caso. Todos habéis comentado alguna vez, me habéis hecho una crítica más o menos favorable o habéis contactado conmigo en privado para alentarme. Muchas gracias.

Hace unos meses, algunos de vosotros me invitasteis a ser amigos en Facebook. Siendo mucho más frívolo que el blog, también me permite enlazar y compartir los posts con más gente, y ahí andan Paca Pleguezuelos, Rosa Franch, Rafael Gallego, muchos coleguillas de las Juventudes, mucha gente del partido –Jesús Quero, Manolo Ruiz, Luis Salvador, Pepe Rubio… Como se dice ahora: “lo que es” una red social. También mi agradecimiento para estos feisbuqueros que me leen (o eso me dicen).

Sé que este mundillo virtual levanta unos afectos tan súbitos y apretados como descomprometidos. He visto renovarse mi flotilla de seguidores cada pocos meses. Se ve que esto harta, pero también deja buenos recuerdos y un saborcillo a complicidad que me rejuvenece.

Con vistas al futuro, me planteo desdoblar este blog, que me gusta definir como a medias militante y a medias humanístico, y dejar éste para la militancia política y abrir uno nuevo (ya estoy en ello) para lo que yo llamo veleidades narciso-humanísticas (ya sabéis, mis paridillas y los relatos). Ya os avisaré del nuevo, pues espero seguir contando con vuestra complicidad. A fin de cuentas, este blog sólo tiene sentido si estáis ahí. Como digo en el frontis del blog, muchas gracias por aparecer y enriquecerlo.

Rigoletto

NOTA: Si pasas por aquí y he cometido la estupidez de no mencionarte, te ruego un correo o un comentario liándome una buena bronca y mandándome un abrazo.

Cuaversos de bitácora: Flamenco y Poesía (II)

Habíamos quedado en que hoy venía la segunda entrega dedicada a la poesía de los cantes flamencos. Debo confesar que esta mañana no he estado demasiado afanoso y que me apetecía más saborear la velada de anoche, cuando el Centro Andaluz de las Letras ofreció a don Rafael Guillén un cálido homenaje. Vi al poeta, lleno de humildad, de corazón, de sencillez. Le escuché recitar sus poemas y contener sus emociones. De eso me habría gustado hablar hoy, pero lo prometido es deuda.

Aquí van algunos cantes:

Guajira

“Pasa el cantaor la vida

En continuos sufrimientos

De penas y de tormentos,

y, al parecer, distraída.

Todos creen que es divertida

Porque vivimos cantando

Y el mundo aplaude, ignorando,

Que es nuestra desgracia tanta,

Que cuando la boca canta

Está el corazón llorando.” (de Canario Chico)

“Aunque me den más balazos

Que adarmes tiene un navío,

No se han de romper los lazos

De este querer tuyo y mío

Hasta morir en tus brazos.”

Petenera

“Yo le he preguntaíto a un sabio

Cómo se olvida un querer

Y me respondió llorando:

¡Quién lo pudiera saber,

Que un querer me está matando!” (Naranjito de Triana)

“Las flores y los cariños

ay que saberlos cuidar

la flor sin agua se seca

y amor sin besos se va

no me puedo equivocar.

Si las duquelas que paso

tú las tuvieras en cuenta

llorarías sin consuelo

lo mismo que lloro yo

porque no encuentro en el mundo

solución pa nuestro amor.

Tientos

“Señora que vas a caballo

Y no das los buenos días,

Si el caballo cojeara

Otro gallo cantaría.” (F. Moreno Galván)

Tangos de Málaga

“Esta tierra me parió

en estos aires naciera,

por eso tengo derecho

de respirarlos siquiera.”

Farruca

“Cayó al suelo una paloma

que le partieron las alas,

parece que convenía

que el vuelo no levantara.”

Bulerías

“Yo a un anciano le pegué

cuando me faltó en la calle

al año cuando me enteré

que ese hombre era mi pare

duquelas grandes pasé.”

Fandango

“Que cumpliera mi venganza

es lo que tú te mereces

pero prefiero la muerte

a vivir sin esperanza

de que vuelvas a quererme.”

Alegrías de Córdoba (Curro de Utrera y Fosforito)

Pregúntale al platero

que cuanto vale

el ponerte en los zarcillos

mis iniciales.

La hija de la Paula

no es de mi rango:

ella tiene un cortijo

y yo voy descalzo.

Me voy pa los callejones

a ver si me echan las cartas

me salen dos corazones

el tuyo es el que me falta.

Deja que te mire

rosita y clavel

deja que te mire

la cara y el pie.

Alboreás

En un prado verde

tendí su pañuelo

salieron tres rosas

como tres luceros.

¡Que viva el padre de la novia!

qué bien ha queao

por eso a su hija la han coronao.

Hermanita de mi alma

que ya no me conocerá

apura más una pena

que un año de enfermeá.

¡Olé salero, lo que ha llovío

las calabazas se han florecío!

¡Olé salero, olé salero,

que bien le pega a la novia el velo!

Cuatro potros cerriles

cortan el aire.

Esta noche las crines

van a rizarles.

Pañolito blanco,

velito de novia.

Viva a quien le viene

de casta la honra.

Si del junco, el aire,

del álamo, el agua;

de tu flor abierta

sangra tu linaje.

Reluciente esta mi huerto

de ese ramito de flor de almendro.

La verdad, me parecen unas letras de una notable calidad poética. Todo un alarde de lirismo lleno de autenticidad. A fin de cuentas, el flamenco es acordarse de lo que se ha vivío.

Rigoletto

Ideal.es

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