Torres Hurtado y los límites

En la vida hay una serie de límites que no deben sobrepasarse, pues de ello se deriva un desgaste personal, una pérdida de categoría humana, una degradación, en suma, de la que resulta muy difícil recuperarse. Esa situación implica la desaparición del respeto, de la credibilidad, de la anuencia de los demás. En política, también, y en estos tiempos de banalización, más aún.

Por eso me sorprende que nuestro alcalde llegue a saltarse unos límites que nunca debería haber sobrepasado. El hacerlo lo degrada a él, en primer término, como político, cosa que a mí no me preocupa. Lo malo es que, en segundo lugar, también degrada al resto de la ciudadanía, a la que representa, y a la propia ciudad, que está peor que nunca y que parece una urbe del tercer mundo en vez de una potencia turística.

La política de Torres Hurtado, para la que yo he inventado el término “pepetorrismo”, consiste en vivir de una eterna confrontación con la administración autonómica (confrontación que él mismo provoca), en ir de víctima de mil complots perpetrados contra Granada (en realidad, el único complot contra la ciudad es su propia presencia en la alcaldía, algo que espero acabe en el próximo mayo), en gastar el dinero de forma tan atrabiliaria que nos ha dejado en la más patente ruina y en desentenderse de todos aquellos elementos que interesan al futuro de Granada: Campus de la salud, Palacio de Congresos, empresariado, comercio.

Un alcalde que siempre se ha opuesto a cualquier postura de la Junta de Andalucía, que ha hecho un grosero desaire a Rafael Moneo, que ha gastado en las obras de la Gran Vía mucho más de lo presupuestado (nunca hemos conseguido enterarnos de por qué se sobrepasó el presupuesto ni en cuánto), que ha ido perpetrando una cadena lamentablemente larga de despropósitos y que ha dejado las arcas municipales en la más penosa ruina, aunque eso sí: tenemos el canal de televisión municipal a la imagen y semejanza suya, previo pago de un capital que ya quisiéramos que estuviera en las arcas para ciertas contingencias (me refiero a algo que él ignora: los barrios, llenos de baches y en un estado lamentable).

Pero es en estos últimos meses cuando ya está rebasando cualquier límite pensable. Debe tanto dinero a empresas de jardinería, de limpieza y de transporte que los trabajadores tienen sus puestos de trabajo en peligro. Por lo pronto, hoy dice el diario local Ideal que Inagra va a plantear un ERE que dejará en la calle a 90 personas, eso en una ciudad que está cada vez más mugrienta pese a la más que sospechosa “Escoba de oro” que ha conseguido. Él ha intenado “solucionar” el asunto rebajándoles el sueldo y el conflicto está servido.

También anuncia la prensa local que tiene previsto “reacaudar” medio millón de multas (me pregunto si formulado así, no es para ir a la Fiscalía: ¿se pueden prever las infracciones urbanísticas y de tráfico o es que se levanta la veda de los ciudadanos, quienes vamos a pagar, vía sanción prefabricada, el dinero que falta en tesorería?).

Esto llega precisamente cuando se inician las obras de remodelación de Ganivet, una de las más emblemáticas calles de la ciudad, en pleno centro: unas obras tan costosas como innecesarias que parecen destinadas a premiar el voto de los suyos, mientras se soslayan los baches y carencias de los barrios deprimidos.

Creo que ha pasado ya todos los límites permisibles: lo está haciendo tan rematadamente mal, de forma tan surrealista, con tanta irresponsabilidad que Granada entera debería rebelarse y decirle que ya ha pasado los límites aceptables, que ya no se le puede permitir una sola arbitrariedad más.

Me pregunto qué se propone con tal sarta de barbaridades y llego a pensar que está pidiendo a voces que Paco Cuenca le gane la alcaldía. Se dice que Torres Hurtado será el candidato popular, pero sólo de fachada para afuera, pues él tiene previsto ocupar un cargo tan pronto como pasen las elecciones y, en el caso cada vez más improbable de ganarlas, dejaría la alcaldía en manos de su delfín, el Sr. Pérez, el que se ha atrincherado defendiendo la escultura a José Antonio Primo de Rivera en Bibataubín porque la puso su padre, cuando éste era Jefe Local del Movimiento. Llego a pensar que Torres Hurtado odie tanto y tan profundamente a Sebastián Pérez que le está dejando una herencia imposible. De otra forma no entiendo que se salte las bardas de lo posible en política, que rebase unos límites que lo dejan en un limbo de absoluta ineptitud, una ineficacia que los granadinos no nos merecemos.

Rigoletto

Morritos y machismo profundo

Decía Jesús de Polanco que la derecha española no era homologable en el contexto de las derechas europeas. Se refería el presidente del grupo PRISA a su carácter montaraz, su prepotencia, el desparpajo para mentir y enmerder sin ningún escrúpulo, su chulería, su capacidad para la descalificación y su osadía para el insulto, cualidades todas que hacían del partido de Rajoy (¿de Rajoy? Es un decir…) un partido más próximo a los usos del señoritismo rural del XIX y primer tercio del XX, que de un estado perteneciente a la Unión Europea del siglo XXI.

Los populares se enfadaron tanto al oír a Jesús “del gran poder” que decidieron boicotear a todos los medios del grupo, en una suprema vuelta de tuerca de costumbres sanamente democráticas, y contestaban a las preguntas de cualquier medio, excepto las de los periodistas que cubrían informaciones para El País o la Cadena SER. Son esos tics que demuestran quién es quién y qué reglas de juego está dispuesto a aceptar.

Como decían los árabes de le época clásica, cada hombre es hijo de sus obras, y cada quien se dibuja con las cosas que hace, dice, consiente o apoya, y eso permite adivinar unos perfiles que, en el caso de los populares, dejan mucho que desear y nos dicen a las claras que hay una importantísima brecha entre lo que aparentan y lo que su subconsciente lleva grabado a sangre y fuego, de forma tan indeleble, que aparece cuando menos se espera y deja a todo el partido a los pies de los caballos. Los riesgos del directo, los peligros de quitarse la careta, las inmensas meteduras de pata que dejan a la gente con el alma al desnudo.

Los populares tienen una visión bastante estereotipada y rancia de la mujer y a las primeras de cambio les sale, incluso aunque tengan una seria preocupación por ocultar al cavernícola que llevan dentro, esa imagen según la que la mujer debe estar “en casa y con la pata quebrada”, ser sumisa, comer y callar y sólo destacar cuando el macho alfa lo ve conveniente o cuando hay que cubrir una cuota en un partido que pretende dárselas de moderno. Para todo lo demás, es un ser inferior sobre el que puede caer cualquier chanza de mal gusto, cualquier trato vejatorio, cualquier humillación, que eso tiene no ser hombre.

Han dado ya abundantes muestras de desprecio por la mujer, de “gracejo” casposo sobre homosexuales y mujeres y ha habido después gloriosos silencios y retractaciones tímidas en casos de auténtica gravedad.

Hubo un alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, que sometió a su número dos de lista, Nevenka Fernández, a tal presión y a tanta humillación, que la chica terminó por demandarlo y ganó el juicio, aunque nadie del PP leonés le tendió después una mano a la chica, que terminó por contarle hasta los más sórdidos detalles de la historia a Juan José Millás, quien escribió una crónica novelada de todo ello (“Hay algo que no es como me dicen”, Ed. Aguilar, 2004).

El supremo José María Aznar, en una entrevista, dejó sentado el principio de que sólo merecía la pena “esa mujer, mujer”, es decir, la de toda la vida, callada, sometida, sin aspiraciones y fácilmente gobernable. Sentía tal desprecio por “las otras mujeres”, las que piensan y deciden por sí mismas, que en una entrevista, metió un bolígrafo en el escote de una periodista. Que yo sepa, nunca pidió perdón por semejante chabacanería. Su esposa, que no se sabe si está en una categoría de mujeres o en la otra, esbozó una homófoba teoría frutal sobre la sexualidad de gays y lesbianas.

Zaplana, en plena sesión parlamentaria, dejó aflorar la idea de que, si es mujer, ya está justificado de por sí el ataque desmedido e injusto y le salió a Teresa Fernande de la Vega con lo de la foto del foro sobre la mujer de Mozambique, cuando la hasta ayer Vicepresidenta se vistió como una mujer del continente que más las castiga (ablación, sharía, SIDA…), en un guiño solidario hacia esas sufridas mujeres africanas que pagan el pato de ser mujeres más que otras cualesquiera. Rajoy, el ínclito Rajoy, se refería a ella como “la otra”.

Hoy mismo, el Alcalde de Valladolid se ha dejado caer con unas declaraciones en que sugiere que los labios de Leire Pajín siempre le recuerdan una cosa que no va a decir. La alusión no puede ser más soez, más machista, más ruin. Habla por sí sola del complejo concepto del respeto que tienen esta gente. Supongo que alguien de la cúpula del PP le va a exigir la dimisión, pero podría ser que la señora Cospedal o la señora Santamaría hagan enconadas defensas y aclaraciones sobre el verdadero sentido de lo que él quiso decir, palabras que sólo lograrían empeorar las cosas.

Creo que Educación para la Ciudadanía, asignatura a la que esta gente tanto teme por considerarla doctrinaria, es muy necesaria. Para terminar con los prejuicios y las estrecheces mentales de gente tan impresentable como esta. Que se quiten la careta, por favor. Ya.

Rigoletto

Guarrismo urbano

Hoy quiero acercaros a la última modalidad artística de nuestra ciudad y recurro para ello a un neologismo, a ver si consigo que pase a la Wikipedia y los diccionarios temáticos del arte contemporáneo: el “Guarrismo urbano”, que yo definiría como la tendencia consistente en crear arte efímero a base de la suciedad imperante en una ciudad como Granada, gracias a un alcalde como el nuestro. Comprendo que no soy ninguna autoridad en arte contemporáneo, así que me faltan elelmentos para definirlo de forma más precisa, pero como esto es un blog y los blogs se alimentan de los comentarios vuestros, espero que los que me leéis terminéis por acotar el concepto con mayor rigor y disculpéis mi torpeza.

Antes, quiero hacer una observación. Pese a mi militancia socialista, este no es un post militante: entiéndase, simplemente, como el post de un ciudadano harto, muy harto, indignado (y cada vez somos más)… de la cochambre con que este equipo municipal nos obsequia desde hace tanto tiempo. Tenemos una ciudad de una belleza fuera de lo común, y una cantidad de suciedad que ya supera cualquier límite tolerable de incompetencia política. Granada está atrozmente fea de pintadas, llena de chicles aplastados en las aceras, de vómitos, de manchurrones, de excrementos de perro…

Sé que alguien objetará diciendo que la culpa directa no es del alcalde sino de lo guarros que somos los que habitamos la ciudad. No es de recibo. El niñato que llena de grafitis las paredes (incluso las más venerables, las de nuestros monumentos) es el primer culpable, cierto, lo mismo que lo es quien no recoge las cacas de su perro, o se orina en la calle, o mancha las aceras de chicles y del contenido de botellas rotas, o tira su basura donde y cuando no debe. Hasta ahí de acuerdo.

(“Neanderthales sueltos”, pintura de spray sobre paredes)

Pero tendréis que concederme que entre las responsabilidades de quien se ganó en las urnas la alcaldía de Granada entra la de mantener la ciudad con un poco de limpieza y decencia. Y eso no se está haciendo por mucha escoba de oro, por mucha maquinaria para el tratamiento de residuos sólidos, por mucha gaita de la propaganda oficial: esto está cada día más guarro, el olor a orines es insoportable, las calles de los barrios nunca se friegan (ese privilegio queda para el centro), el casco antiguo huele a cloaca y los ciudadanos, sean votantes del partido que sean (en esto no debería haber concesiones), estamos hartos de tantan ineptitud e incompetencia.

(“Manchurrón I”, pringue sobre asfalto)

(“Mugre con Pedro Antonio”, collage con cáscaras de pipas y manchas de pringue)

(“Sinfonía del sucio mundo”, partitura con chicles)

(“Manchurrón, II”)

(“¡Qué churrada!”, collage con papel y pringue de churros)

(“Down by the corner”, panel en bisel a base de orina de perro)

(“¡Qué Calvario!”, composición)

(“Rompiendo aguas, I”)

(“Rompiendo aguas, II”)

Para mayor sarcasmo, los camiones de la basura llevan un portentoso lema “Hemos barrido”, de un triunfalismo insultante. Y las máquinas de la limpieza urbana, un cartel que parece una ironía: “Granada, limpia, luce más”. Los contenedores de la basura, “La suciedad tiene las horas contadas”… Tanto slogan autocomplaciente y, por contra, tanta guarrería. Inadmisible.

(“Falla combustible”, instalación)

Si alguien cree que exagero, os muestro una galería de fotos que he ido tomando en estos últimos días, una muestra del cochambroso guarrismo urbano, que tan bien hablará de nosotros. Si hubo un artista que convirtió en arte sus propios excrementos enlatados, por qué no vamos a considera a nuestro alcalde un mecenas visionario que marca tendencia. Eso sí, olvidemos lo de Agustín Lara, aquello de “Granada, tierra soñada por mí…”, que esto se ha convertido en un estercolero.

Rigoletto

Manual de pepetorrismo

(Nivel simplón: no requiere niveles superiores)

Empezaremos este manual por definir el fenómeno granaíno del “pepetorrismo”, que es esa corriente telúrica que impele a esta conservadora ciudad a votar, inexplicablemente, a José Torres Hurtado para alcalde, pese a que este hombre, nuestro “arcarde”, tiene sumida a Granada en el más absoluto caos económico, en la más irrevocable inanidad política, en el más irremediable tedio urbano.

Este breve manual pretende servir a los usuarios para entender por qué Granada se ha estancado y necesita un cambio radical, pero además pretende ser un modesto apoyo logístico y lógico para cualquier militante del PP que sienta la profunda necesidad de llegar a ser alcalde de una ciudad como la nuestra, que hay gente pató.

Para entender el pepetorrismo (o para ser un alcalde pepetorrista), lo primero que hay que tener a mano (si hace falta, se crea de la nada) es un enemigo público. En el caso que nos ocupa, vale perfectamente la Junta de Andalucía, con Chaves o Griñán al frente, eso da igual. También sirve Zapatero, cualquiera de sus ministros o Islero, el toro que mató a Manolete. En realidad se trata de decir blanco cuando la Junta dice negro y al revés, provocando notables e injustificables retrasos en los proyectos que más podrían beneficiar a la ciudad y a su economía (el metro ligero, el AVE, la estación de Moneo, etc.). Esta medida se complementa con decir a los cuatro vientos que la Junta discrimina a Granada y que así no hay quien haga nada. Victimismo de garrafón, lacrimogenia de guardarropía, pero eficacísima, según demuestran las urnas. El caso es que en Málaga, también con alcalde del PP no hay ni un solo roce con la Junta, sino una sintonía total.

Cultivado suficientemente el aspecto anterior, búsquense unas señas de identidad, a ser posible, las más vinculadas a la derecha franquista y cuídense como caldo de cultivo para encizañar y disimular la pobreza en la gestión, la falta de ideas de calado, el vergonzante endeudamiento de las arcas municipales. Por poner un ejemplo clarísimo, instálese una gigantesca bandera nacional, hágase un uso patriotero y defiéndase a capa y espada el valor artístico de la ominosa escultura fascista a José Antonio, una escultura que se erigió (¡menuda erección!) en los años setenta a instancias del padre de Sebastián Pérez, número uno del PP provincial y también edil en la corporación pepetorrista. Otras medidas en la misma línea son quitar las placas simbólicas que los familiares de los fusilados ponen en la tapia del cementerio pidiendo el respeto por sus muertos a manos de la barbarie fascista.

Respecto a las obras “de mejora” de la ciudad, hay que tener muy claro dónde se hacen las obras y para quién, más que nada por determinar la cuantía de las mismas. Zonas de voto popular se llevan unas costosísimas obras, incluso ruinosas y fuera de presupuesto, mientras que barrios donde sus postulados tienen menos éxito tienen las calles levantadas, mal urbanizadas y no hay presupuesto para tapar un bache. La prensa anuncia estos días nuevas obras en la calle Ganivet, obras tan costosas como innecesarias. En cualquier caso, llénese la ciudad de parkings (sobre los que no se va a vigilar el cumplimiento de lo regulado sobre tarifas, en una curiosa negligencia), parkings sobre los que la maledicencia popular (Estos granaínos… ¡hay que ver cómo son!) asegura que están concedidos de forma arbitraria. El hecho es que Pepe Torres (como a él le gusta que le llame la gente) intenta hacer parkings hasta debajo de un colegio público (el del Realejo). También son vistosas las rotondas con esculturas extrañas en lo alto, los paseos donde no hay árboles, el mobiliario urbano costoso, y el cambio permanente de flores en los jardines, sólo por poner unos ejemplos de los económicos “criterios” urbanísticos.

Quien tenga vocación pepetorrista deberá estar dispuesto a usar todos los trucos posibles, sin renunciar a los más sucios, para desacreditar a la izquierda: las barbaridades que se le han dicho en los plenos a Lola Ruiz, la representante de IU hasta hace unos meses; el tono de displicencia; los gestos de grotesca superioridad… la definición como “progres talibanes” de todos los que queremos que se quite la mencionada escultura a José Antonio; el famoso casting para la zarzuela, llevado a cabo directamente por Pepe Torres, para vergüenza de aquellas personas que querían participar en el montaje de una zarzuela y resultó ser una forma de darse autobombo… Respecto a la cultura, al ocio, a los viajes y vuelos baratos, conviene diferenciar lo que son las cosas de los progres y la cultura cañí. El intento de cambiar el papel de la Orquesta Ciudad de Granada (cuyo origen fue una especie de nido de rojos), toda una orquesta sinfónica que llegó a tener un notable éxito, por la Banda Municipal, también de enorme calidad, fue uno de esos ridículos en los que un regidor de una ciudad como la nuestra nunca debería haber caído, pero él lo hizo y consiguió enfrentar dos instituciones, que nunca debieron sentirse antagónicas, sino complementarias.

Los vuelos baratos se quedaron en Málaga, ya que nuestro “arcarde” retiró la subvención y las facilidades. Su concejala de juventud lo resumió magistralmente: “Qué problema es trasponer a Málaga? Son ganas de crear polémicas”.

Finalmente, el pepetorrista a carta cabal debe cultivar una imagen populista, como de chascarrillo grueso, boina y mondadientes en la comisura del labio, un argumentario de castellano viejo, simple y llano, una broma directa al corazón de nuestros paisanos, un aire de cacique viejo, un dejarse adorar por la masa inerte. Esa imagen se potencia con la instrumentación interesada de TG7, un canal propio de televisión pagado con las arcas municipales, ya de por sí enflaquecidas por los gastos desmedidos en la Gran Vía y la política de derroche. También en un boletín mensual que se llama Paso a Paso, con sus dos “pes” mayúsculas, como si se tratara del PP (qué dirían ellos si, con un gobierno municipal del PSOE, el boletín se llamara, por ejemplo, “Participación Social Obviamente Extraordinaria”).

Así las cosas, la prensa de estos días informa que Inagra, la empresa de la limpieza, va a despedir a doscientos empleados para saldar las deudas municipales. ¡En una ciudad tan sucia como Granada, se despide a doscientos empleados de limpieza, mientras el ayuntamiento se gasta cuatro millones de euros en comprar la cadena de televisión, para darse autobombo…!

Y mientras, este alcalde permanece desaparecido en los grandes retos de la ciudad: Parque Tecnológico de la Salud, organización del tejido empresarial, del pequeño comercio, de la proyección de la ciudad a través del Palacio de Congresos… temas todos en los que ni está ni se le espera…

Es la cara triste de un populista con maneras de cacique del siglo XIX, sólo que en pleno siglo XXI. A ver cuándo las urnas lo echan, que la población ya está más que harta.

Rigoletto

Despedida sin cierre

Amigos, visto que llevo más de un mes sin poder insertar imágenes, que mi blog no se abre sino que bloquea los ordenadores de quienes intentáis entrar, que desaparecen comentarios, que tengo la sensación, desagradable, de estar hackeado… visto todo ello, me voy con la música a otra parte.

Tengo que decir que el Director de Ideal, el Gerente y algún redactor tienen conocimiento del problema y que me han ofrecido alguna solución, pero que he optado por esfumarme de aquí. Mi agradecimiento por estos tres años y por su ofrecimiento.

De momento, el blog queda aquí. Más adelante se verá. A la mayor parte de la gente conocida les he enviado un correo para que, si lo desean, puedan seguir en contacto en mi nuevo blog. Hay algunos, como es el caso de Alvar, cuya identidad desconozco, lo mismo que el correo, por lo que no he podido avisarles. De todas formas, quien quiera me concontrará. Lo que hace falta es que quien me encuentre vaya en son de paz.

Fue bonito mientras duró.

Rigoletto

Teoría del “cataollas”

El pasado día 11 tuve el placer de conocer a Andrés Sopeña, autor de obras tan hilarantes como “El Florido Pensil” o “La Morena de mi Copla”. Fue en el transcurso de la presentación del libro de Favelis en la Sala Cultural Nueva Gala. Hay que recordar que Sopeña es el prologuista del libro y que, junto con Jesús Lens, fue quien desgranó una introducción a las viñetas del humorista.

En los prolegómenos de esa liturgia que acompaña a toda presentación de un libro, se proyectaron una serie de viñetas y el autor hizo sus habituales comentarios cargados de humor, para quedarse en stand by mientras presentador y prologuista cumplían su función. Ya había cierto ambiente más que propenso a la sonrisa y a la risa abierta, pero cuando le tocó oficiar a Sopeña, el abundante público se desternilló con las inteligentes ocurrencias de este profesor de nuestra Facultad de Derecho.

Empezó recomendando leer e interiorizar el libro presentado, como terapia, como una vacuna contra la estupidez circundante e invasiva que envuelve a nuestra sociedad. Puso abundantes ejemplos de esta dolencia gregaria al hablar de la programación de ciertas cadenas de televisión, de nuestra ciudad y sus medidas organizativas, del carácter del “granaíno” medio. Ahí, el público ya lloraba de risa, pues reconocía nuestra realidad inmediata.

Pero hubo un momento, realmente estelar, en que el autor de libro y el prologuista empezaron a explicar un detalle del prólogo. Jesús Lens, al referirse un rato antes a ambos, los definió como nuevos hombres del Renacimiento, ya que habían conseguido esa difícil cualidad de destacar en varios campos a la vez. En efecto, el propio Favelis es, además de humorista gráfico, un virtuoso pianista, un notable futbolista, escribe magníficos relatos y es piloto de avión (se presupone que razonablemente bueno, pues ha sobrevivido a sí mismo), mientras que Sopeña, además de su labor docente en la Facultad de Derecho, publica libros de sociología humorística (si es que esa disciplina existe) en los que analiza los parámetros ideológicos de la educación o de la copla folklórica durante el franquismo.

Ser brillantes en más de un campo, como lo son el autor y el prologuista, es lo que este último llama “ser disperso” o ser un “cataollas”, término netamente granaíno y muy asociado a ese otro rasgo que nos define: la malafollá, ese cromosoma racialmente local que permite que dos nativos de aquí se reconozcan a miles de kilómetros de distancia sólo por cosas tan nimias como el modo de decir buenos días, esperar un autobús bajo la lluvia, pedir un café o pillar, triunfal y gratuitamente, el Marca en el bar. O más exactamente, por el tono desabrido, por la desconfianza, por la mirada de desagrado y los modales hoscos que el granaíno reparte a derecha y a izquierda en su vida diaria. En palabras del propio Sopeña, recogidas en el prólogo:

“Además de ser así de raro y más que puede llegar a serlo, Martín Favelis es un estimable pianista y, de hecho, él mismo confiesa que es la actividad de la que más tiempo y mejor ha vivido. Pero también es dibujante, y humorista, y escritor, de manera que podría decirse de él que tiene un espíritu renacentista; sí que podría decirse. Pero, o mucho me equivoco, o antes tendrá que oír o leer que es un disperso o un cataollas. Porque lo que no se le va a permitir es precisamente eso, que sea escritor, y pianista, y dibujante y… […] En otras partes, puede; aquí, no. Aquí se tiene que definir: si toca el piano, es que toca el piano, y entonces como dibujante y demás no pasará de ser considerado y tratado como un aficionado y un advenedizo. De este libro se dirá entonces que el pianista Martín Favelis ha publicado una cosa así, con dibujos y eso, que no está mal, para ser la obra de un pianista… No les canso: ¿Sabes? El otro día estuve oyendo al humorista ese… Favelis, sí, tocar el piano, y no lo hacía nada mal, oye; se dejaba oír… “.

Granada es así. Es una hermosa ciudad donde se envidia el talento ajeno, que suena a insulto y no digamos ya si ese talento aparece bien patente en más de una actividad, si alguien se convierte así en un odioso disperso, en un imperdonable cataollas. En Granada, donde todo es posible, es más que conveniente no destacar en nada, dejar pasar el tiempo de la forma más inerte posible, no tocar nada, que las cosas bien están como han estado durante siglos… Eso sí, que no falle el Fandi en el cartel del Corpus, que cante bien Rosa, que haya aparcamientos en Almuñécar, que abran más bares de tapas y que salga este año más bonica que nunca la Vihen de las Angustias. Ahí sí que hay que dar la talla. Lo demás son ganas de malmeter de cuatro cataollas malafollás. ¿O no?

Rigoletto

Cuaversos de bitácora: Marcos Ana

Hace unas semanas, oí en Cadena SER una tertulia de fin de semana en la que intervino Marcos Ana. Me pareció un hombre esclavo de su biografía, un hombre que tiene que mantenerse fiel a su calidad de preso represaliado, brutalmente represaliado, el más largamente represaliado por el franquismo. Casi obligado a ejercer de leyenda viva.

Y lo más contradictorio, me pareció que no había la más mínima impostura en nada de lo que dijo. Que era absolutamente natural y espontáneo en todo cuanto nos contó a los oyentes.

Me encantó su intervención y empecé a leer algo de su biografía y de su poesía, que hoy os traigo a estos cuaversos de bitácora.

AUTOBIOGRAFÍA



Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso, aquí, entre rejas,
en veintidós inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra vengadora
corriendo por mis venas.
¡España! es sólo el grito
de mi dolor que sueña…

¿CÓMO ES LA VIDA?


Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar. Habladme
del olor ancho del campo.
De las estrellas. Del aire.
Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves
como la choza de un pobre.
Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.
(¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?
¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mis losas?)
22 años. Ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma… Escribo
a tientas: “El mar”, “El campo…
Digo “Bosque” y he perdido
la geometría del árbol.
Hablo por hablar de asuntos
que los años me borraron.
… … … … … … …
(No puedo seguir: escucho
los pasos del funcionario).

MI CORAZÓN ES PATIO


1
La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.



2
Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio.)

3
A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
Y entonces digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.
Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.
“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…
Pero es soñar despierto.
(Mi reja es el costado
de un sueño que da al campo),



4
Amanezco, y ya todo
—fuera del sueño— es patio:
Un patio donde giran
los hombres sin espacio.
¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!
Yo ya creo que todo
—fuera del sueño— es patio.

(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado.
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos.)

5
Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libre años.
Ya todo, todo, todo
—hasta en el sueño— es patio.
Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un PATIO.
(UN PATIO DONDE GIRAN
LOS HOMBRES SIN DESCANSO).

Rigoletto

Favelis

Tengo que decir que este post es, ya desde su comienzo, fallido: pretende hablar de un humorista gráfico, Martín Favelis, pero no puedo insertar sus geniales viñetas. Toda una limitación. Es como explicarle a un sordo la recóndita armonía de una composición musical.

Tengo que deciros que algo funciona mal, muy mal, en mi blog y que, desde el pasado mes, por más intentos, no consigo subir ninguna imagen. El Centro Andaluz de las Letras me envió una invitación al homenaje a don Rafael Guillén y traté de insertar la imagen en el post que dediqué a ello, a mediados del mes pasado. Después, lo intenté con las imágenes que había buscado para mi post sobre la poesía de las letras de flamenco y para el día del golpe de estado y para el 28F… Decididamente, algo bloquea la entrada de mis imágenes, como un castigo bíblico. No es cuestión de exceso de tamaño, ni de formato, sino de “algo” que se ha colado en el blog. Ideal asegura que no se está ejerciendo ningún tipo de censura y me lo creo: no tiene sentido crear una plataforma de blogs para después censurarlos. Resultaría más económico suprimir directamente la plataforma.

Pero volviendo al post de hoy, tengo que hablaros de Martín Favelis (aquí yo habría puesto su autocaricatura), un blogger que inserta a las tres de la mañana de cada día una viñeta que suele condensar miles de tratados de antropología, psicología, filosofía y pensamiento político. Unos centímetros cuadrados llenos de colorido, de animalejos o personas, un par de frases… y una enorme dosis de inteligencia y sensibilidad. Lo demás tiene que ponerlo el lector. (Para rematar esta frase, que me ha salido graciosilla, yo habría insertado una de mis viñetas favoritas: dos estrellas del firmamento entrecruzan sus rayos, a manera de manos, y una le dice a la otra: “Estar contigo es como tocar el cielo con las manos”).

Este Favelis, que también toca el piano, pilota aviones y escribe relatos, presenta su libro “Planeta Favelis” (aquí yo tendría que insertar la imagen de la portada) el próximo día 11, a las 20,00 h., en esa magnífica Sala Cultural de la Librería Nueva Gala (C. Almona de San Juan de Dios, 15), que lleva a cabo una magnífica programación de presentaciones de libros, que siempre acaban con una copa de vino y un poco de músusica en vivo.

He seleccionado otras viñetas, como por ejemplo la de la serie “Dominó”, en que una ficha, como tumbada ante su ficha-psiquiatra, le dice: “¡Doctor, qué vergüenza! ¡Nos tratan como personas! ¡Queremos que nos traten como números!”. O una viñeta de su serie “Frases al cuadrado”, un conjunto de aforismos llenos de sabiduría: “Se cree que Granada es el paraíso desde que se comprobó que en el infierno no ponen tapas”. También hay otras series: línea, mayores, ajedrez, animales… Toda esta sabiduría se encuentra en el libro, que se centra casi exclusivamente en sus animalejos. Un gran libro con el que he vuelto a sonreír al recordar algunas de estas viñetas que llevo consumiendo (o asumiendo) más de tres años, en el blog o en alguno de su libros anteriores.

El jueves será la presentación para el público. La presentación será cosa de Jesús Lens, conocido de toda esta parroquia y columnista de Ideal. También intervendrá el prologuista del libro, Andrés Sopeña Monsalve, el autor de obras memorables tales como “El florido pensil” o “La morena de mi copla”. Algo me dice que es el momento de asistir, regocijarse, dejarse seducir por su facilidad para polemizar (os aseguro que no os pasará desapercibido este rasgo de su personalidad, que Martín se hace notar)… y comprar este magnífico regalo para el día de los Pepes, el de los padres, los Josemarías, la tía Pepita que todos tenemos… o simplemente el de la sensibilidad y la inteligencia.

Rigoletto

28F

Hace treinta años, este bloguero, acreditado convenientemente, se presentó en una mesa electoral de la Escuela Normal de Maestras de Jaén para ejercer de interventor del PCE en algo tan importante como el referéndum por la autonomía andaluza. No es que yo crea nada en nacionalismos, ni que me pareciera que el “mapa autonómico” tenía otra utilidad que la descentralización administrativa, pero los chicos de aquella derecha casi europea que se llamaba UCD nos habían hecho un feo muy grande y eso… eso no se podía permitir.

La verdad de las verdades es que estábamos en un momento de desmarcarnos de todo lo que oliera a franquismo y en aquel totum revolutum apostamos por unas entelequias llamadas “comunidades autónomas” que fueron saliendo, cada una como bien pudo, y que ofrecen, a día de hoy, un panorama raro, bizarro, como fabricado a golpe de voluntos e improvisaciones. Que se llame comunidad autónoma a un grupo de seis o siete provincias es razonable. Pero en las comunidades de una sola provincia no sé con quién se han “comunado”, y tal vez deberían llamarse “unicidades autónomas”, pero dejemos los matices (pese a lo que en su momento dijera Gramsci) y celebremos que somos autónomos, pese a todas las trampas que nos puso la derecha de entonces, mucho más lógica que la actual.

Para empezar, nos hicieron el feo de pretender que entráramos al paraíso autonómico por el artículo 149 de nuestra constitución, mucho más soso que el 151, que ese sí que era un artículo. Por eso, trataron de echar abajo esta propuesta y el propio gobierno hizo propaganda a favor del NO en un referendum que ellos mismos convocaban. Y nosotros, que no tragábamos. Vamos, anda. Entrar por la puerta de servicio…

Después, nos hicieron contestar a una pregunta que, incluso treinta años después, necesita el denodado esfuerzo de hermeneutas y especialistas en sánscrito clásico. La papeleta de voto, nos lanzaba el siguiente enunciado, toda una obra maestra del maquiavelismo de garrafón de que esta gente era capaz:

¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?

Me recuerda ese pasaje de La Regenta en que un lector de la gaceta lee “No deja de dejar de parecernos…” y por la noche, insomne, le pregunta a su Paca: “Paca, ¿tú que crees? ¿Que cree que sí o cree que no?”. Era una manera infantilona de confundir al personal, pero no calcularon bien la fuerza de los andaluces y bla, bla.

Como quiera que en la Andalucía de entonces éramos pobres pero honrados, decidimos por un pelo que a nosotros no nos ninguneaba nadie, así que nos inventamos un sentimiento nacionalista, una teoría sobre nuestra identidad, un líder espiritual del que sólo se había oído hablar en Sevilla y hasta un himno (que, aunque la gente no lo sepa, era un himno religioso). Con este noble sentimiento recién-andalucista relleno de pastiche, con el sevillanismo más cañí, con la inmarcesible figura de don Blas Infante, y con algún partido como el andalucista (se le llamó por entonces el sherry-batasuna), estábamos dispuestos a ser más nacionalistas que nadie, a hacernos cofrades (razonable que persista la duda sobre si del Rocío o de la Esperanza Macarena, ¡ele qué arte!), a ir al Rocío y a aprender sevillanas. Todo antes de que quede el más mínimo resquicio de duda sobre nuestro ser profundamente andaluz. Incluso se pidió que se hablara andaluz, en el culmen del sentimiento autoafirmativo, tan autoafirmativo que necesita de lexatines en algún caso.

Ahora, cuando ha habido treinta años de desarrollo del estatuto, un segundo estatuto, y un avance gigantesco (ya lo sé: algunos no estáis dispuestos a reconocer ese cambio, pero está ahí), nos dice el Sr. Arenas que el socialismo andaluz es un régimen. ¡Qué desvergüenza que este hombre diga cosas así! Es ahora, con esta derecha cada día más cerril, cuando haría falta un sentimiento de afirmación del camino recorrido, pero dejemos la política, al menos en esta día de fiesta (es fiesta hasta para los descreídos de los nacionalismos, como yo). El caso es que aquí estamos. De cumpleaños feliz. Y la mar de orgullosos. Por lo menos yo: “Zoy andalú, ¡cazi ná!

Rigoletto

CUAVERSOS DE BITÁCORA: MACHADO Y SU VISIÓN DE ESPAÑA

Se señala siempre que lo fundamental de la poesía de Machado es su compromiso social, su españolismo noventayochista, su visión pesimista de la tradición improductiva, de los señoritos parásitos, su ansia por encontrar un futuro diferente.

Sólo adjunto cuatro poemas que compendian esa visión machadiana de España.

POR TIERRAS DE ESPAÑA

El hombre de estos campos que incendia los pinares

y su despojo aguarda como botín de guerra,

antaño hubo raído los negros encinares,

talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;

la tempestad llevarse los limos de la tierra

por los sagrados ríos hacia los anchos mares;

y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,

pastores que conducen sus hordas de merinos

a Extremadura fértil, rebaños trashumantes

que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.

Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,

hundidos, recelosos, movibles; y trazadas

cual arco de ballesta, en el semblante enjuto

de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,

capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,

que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,

esclava de los siete pecados capitales.

Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,

guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;

ni para su infortunio ni goza su riqueza;

le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero:

al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,

veréis agigantarse la forma de un arquero,

la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta

—no fue por estos campos el bíblico jardín—:

son tierras para el águila, un trozo de planeta

por donde cruza errante la sombra de Caín.

DEL PASADO EFÍMERO

Este hombre del casino provinciano

que vio a Carancha recibir un día,

tiene mustia la tez, el pelo cano,

ojos velados por melancolía;

bajo el bigote gris, labios de hastío,

y una triste expresión, que no es tristeza,

sino algo más y menos: el vacío

del mundo en la oquedad de su cabeza.

Aún luce de corinto terciopelo

chaqueta y pantalón abotinado,

y un cordobés color de caramelo,

pulido y torneado.

Tres veces heredó; tres ha perdido

al monte su caudal; dos ha enviudado.

Sólo se anima ante el azar prohibido,

sobre el verde tapete reclinado,

o al evocar la tarde de un torero,

la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta

la hazaña de un gallardo bandolero,

o la proeza de un matón, sangrienta.

Bosteza de política banales

dicterios al gobierno reaccionario,

y augura que vendrán los liberales,

cual torna la cigüeña al campanario.

Un poco labrador, del cielo aguarda

y al cielo teme; alguna vez suspira,

pensando en su olivar, y al cielo mira

con ojo inquieto, si la lluvia tarda.

Lo demás, taciturno, hipocondriaco,

prisionero en la Arcadia del presente,

le aburre; sólo el humo del tabaco

simula algunas sombras en su frente.

Este hombre no es de ayer ni es de mañana,

sino de nunca; de la cepa hispana

no es el fruto maduro ni podrido,

es una fruta vana

de aquella España que pasó y no ha sido,

esa que hoy tiene la cabeza cana.

EL MAÑANA EFÍMERO

A Roberto Castrovido

La España de charanga y pandereta,

cerrado y sacristía,

devota de Frascuelo y de María,

de espíritu burlón y de alma quieta,

ha de tener su mármol y su día,

su infalible mañana y su poeta.

El vano ayer engendrará un mañana

vacío y por ventura pasajero.

Será un joven lechuzo y tarambana,

un sayón con hechuras de bolero,

a la moda de Francia realista

un poco al uso de París pagano

y al estilo de España especialista

en el vicio al alcance de la mano.

Esa España inferior que ora y bosteza,

vieja y tahúr, zaragatera y triste;

esa España inferior que ora y embiste,

cuando se digna usar la cabeza,

aún tendrá luengo parto de varones

amantes de sagradas tradiciones

y de sagradas formas y maneras;

florecerán las barbas apostólicas,

y otras calvas en otras calaveras

brillarán, venerables y católicas.

El vano ayer engendrará un mañana

vacío y ¡por ventura! pasajero,

la sombra de un lechuzo tarambana,

de un sayón con hechuras de bolero;

el vacuo ayer dará un mañana huero.

Como la náusea de un borracho ahíto

de vino malo, un rojo sol corona

de heces turbias las cumbres de granito;

hay un mañana estomagante escrito

en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,

la España del cincel y de la maza,

con esa eterna juventud que se hace

del pasado macizo de la raza.

Una España implacable y redentora,

España que alborea

con un hacha en la mano vengadora,

España de la rabia y de la idea.

LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO

Al fin, una pulmonía

mató a don Guido, y están

las campanas todo el día

doblando por él: ¡din-dan!

Murió don Guido, un señor

de mozo muy jaranero,

muy galán y algo torero;

de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo

este señor de Sevilla;

que era diestro

en manejar el caballo

y un maestro

en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza,

era su monomanía

pensar que pensar debía

en asentar la cabeza.

Y asentóla

de una manera española,

que fue casarse con una

doncella de gran fortuna;

y repintar sus blasones,

hablar de las tradiciones

de su casa,

a escándalos y amoríos

poner tasa,

sordina a sus desvaríos.

Gran pagano,

se hizo hermano

de una santa cofradía;

el Jueves Santo salía,

llevando un cirio en la mano

—¡aquel trueno!—,

vestido de nazareno.

Hoy nos dice la campana

que han de llevarse mañana

al buen don Guido, muy serio,

camino del cementerio.

Buen don Guido, ya eres ido

y para siempre jamás…

Alguien dirá: ¿Qué dejaste?

Yo pregunto: ¿Qué llevaste

al mundo donde hoy estás?

¿Tu amor a los alamares

y a las sedas y a los oros,

y a la sangre de los toros

y al humo de los altares?

Buen don Guido y equipaje,

¡buen viaje!…

El acá

y el allá,

caballero,

se ve en tu rostro marchito,

lo infinito:

cero, cero.

¡Oh las enjutas mejillas,

amarillas,

y los párpados de cera,

y la fina calavera

en la almohada del lecho!

¡Oh fin de una aristocracia!

La barba canosa y lacia

sobre el pecho;

metido en tosco sayal,

las yertas manos en cruz,

¡tan formal!

el caballero andaluz.

(Poemas tomados de http://www.poesia-inter.net)

Unamuno dijo de Machado que era el hombre de alma más limpia y de cuerpo más sucio (su desaliño era ya proverbial). Me quedo con lo del alma limpia. Sus sentencias, sus cantares, los aforismos de su Juan de Mairena…, todos sus poemas, con su apariencia de sencillez, son cargas de profundidad que sacuden las almas. Verdades contundentes que da igual si las dice Agamenón o su porquero.

Rigoletto

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