En noviembre de 1975, yo tenía 26 años, trabajaba en un centro de Educación de Adultos en Jaén y estudiaba tercero de Filología Hispánica en el todavía colegio universitario. Vivía en una pensión y estaba preparando mi boda para el verano siguiente. En Literatura Hispana estábamos leyendo un libro de García Márquez, “Los funerales de la

