Cara Amelia está en la puerta de su covacha, sentada al tibio sol de una mañana de primavera. No puede parar de pensar en su casa. La tiene al otro lado del barranco, a muy pocos metros de la cueva donde su mala suerte la ha confinado. ¿Su mala suerte? No, no se puede llamar
Rigoletto
Con la complicidad de algunos ciberamigos me lanzo a este mundillo bloguero. Os ofrezco comentarios de actualidad y os espero en este gran teatro de ópera que es nuestro mundo.
Archivado en agosto, 2008
Dímelo tú
Si se mezcla la sensibilidad de Atahualpa Yupanqui y la voz de Mercedes Sosa, se obtiene algo tan bello como el vídeo que hoy os ofrezco, aprovechando que desde ayer estoy aquí, solucionando cosillas. Me vuelvo a bajar a la playa en un rato. Rigoletto

