Cuaversos (04/02/2009): El dinero y los banqueros de la crisis

Siempre se ha dicho que D. Francisco de Quevedo y Villegas dominó como nadie la ironía, la sátira, la mala baba. Hoy día, sin embargo, me parece que los banqueros tienen más recovecos, más sentido barroco, más dobles sentidos. Son más ladinos, en suma. Si las cosas van tan mal, es culpa nuestra: de las empresas y de los que les pedimos créditos. ¿Qué se le va a hacer?

Recordemos en los cuaversos de hoy unas letrillas de Quevedo sobre el poder del dinero. Nunca viene mal para recordar las motivaciones del alma humana.

Y terminemos con un collage de de Ferando Arrabal, también sobre el dinero.

PODEROSO CABALLERO (letrilla)

Poderoso caballero

es don Dinero.

Madre, yo al oro me humillo,

él es mi amante y mi amado,

pues de puro enamorado

de continuo anda amarillo;

que pues, doblón o sencillo,

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero

Nace en las Indias honrado

donde el mundo le acompaña;

viene a morir en España

y es en Génova enterrado;

y pues quien le trae al lado

es hermoso aunque sea fiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Es galán y es como un oro;

tiene quebrado el color

persona de gran valor,

tan cristiano como moro;

pues que da y quita el decoro

y quebranta cualquier fuero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Son sus padres principales,

y es de noble descendiente,

porque en las venas de oriente

todas las sangres son reales;

y pues es quien hace iguales

al duque y al ganadero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Mas ¿a quién no maravilla

ver en su gloria sin tasa

que es lo menos de su casa

doña Blanca de Castilla?

Pero pues da al bajo silla,

y al cobarde hace guerrero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Sus escudos de armas nobles

son siempre tan principales,

que sin sus escudos reales

no hay escudos de armas dobles;

y pues a los mismos robles

da codicia su minero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Por importar en los tratos

y dar tan buenos consejos,

en las casas de los viejos

gatos le guardan de gatos;

y pues él rompe recatos

y ablanda al jüez más severo,

poderoso caballero

es don Dinero.

Y es tanta su majestad,

aunque son sus duelos hartos,

que con haberle hecho cuartos,

no pierde su autoridad;

pero, pues da calidad

al noble y al pordiosero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas

a su gusto y afición,

que a las caras de un doblón

hacen sus caras baratas;

y pues hace las bravatas

desde una bolsa de cuero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra

mirad si es harto sagaz,

sus escudos en la paz,

que rodelas en la guerra;

y pues al pobre le entierra

y hace propio al forastero,

poderoso caballero

es don Dinero.


LETRILLA

Pues amarga la verdad,

quiero echarla de la boca;

y si al alma su hiel toca,

esconderla es necedad.

Sépase, pues libertad

ha engendrado en mí pereza

la pobreza.

¿Quién hace al ciego galán

y prudente al sin consejo?

¿Quién al avariento viejo

le sirve de río Jordán?

¿Quién hace de piedras pan,

sin ser el Dios verdadero?

El dinero.

¿Quién con su fiereza espanta,

el cetro y corona al rey?

¿Quién careciendo de ley

merece nombre de santa?

¿ Quién con la humildad levanta

a los cielos la cabeza?

La pobreza.

¿Quién los jueces con pasión,

sin ser ungüento, hace humanos,

pues untándolos las manos

los ablanda el corazón?

¿Quién gasta su opilación

con oro, y no con acero.

El dinero.

¿Quién procura que se aleje

del suelo la gloria vana?

¿Quién siendo tan cristiana,

tiene la cara de hereje?

¿Quién hace que al hombre aqueje

el desprecio y la tristeza?

La pobreza.

¿Quién la montaña derriba

al valle, la hermosa al feo?

¿Quién podrá cuanto el deseo,

aunque imposible, conciba?

¿Y quién lo de abajo arriba

vuelve en el mundo ligero?

El dinero.



LETRILLA

Vuela, pensamiento, y diles

a los ojos que más quiero

que hay dinero.

Del dinero que pidió

a la que adorando estás,

las nuevas le llevarás,

pero los talegos no.

Di, que doy en no dar yo,

pues para hallar el placer,

el ahorrar y el tener

han mudado los carriles.

Vuela, pensamiento, y diles etc. etc.

A los ojos, que en mirarlos

la libertad perderás,

que hay dineros les dirás,

pero no gana de darlos;

yo sólo pienso cerrarlos,

que no son la ley de Dios,

que se han de encerrar en dos,

si no en talegos cerriles.

Vuela, pensamiento, y diles etc. etc.

Si con agrado te oyere

esa esponja de la villa,

que hay dinero has de decirla,

y que ¡ay! de quien le diere.

Si ajusticiar te quisiere,

está firme como Martos,

no te dejes hacer cuartos

de sus dedos alguaciles.

Vuela, pensamiento, y diles etc. etc.

TESOROS DE LA ESPAÑA DE HOY

Collage de F. Arrabal

En la España del cajero

poderoso Caballero

es Don Dinero.

Banca, yo al dólar me humillo

él es mi amante y mi amado

pues de puro enamorado

de continuo ando verdillo

pues el cheque, dando brillo,

hace todo cuanto quiero.

Poderoso Caballero

es Don Dinero.

Oigo Patria tu follón

y escucho el rico concierto

que cantan de Bolsa a puerto

las pesetas y el zurrón.

Miré los muros de la Patria mía

si un tiempo fuertes ya desmoronados

de la carrera del caudal cansados

por quien reluce ya su roñería.

Doquiera la mente mía

sus alas rápida lleva

allí un buen Banco se eleva

loando tu fiscalía

Poderoso Caballero

es Don Dinero.

Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman

el cielo se deshace en rayos de oro

España se estremece alborozada.

Oigo flotando en olas de armonía

rumor de besos y batir de alas

mis párpados se cierran… ¿Qué sucede?…

Repta ya la SERPIENTE MONETARIA.

En la España del cajero

poderoso Caballero

es Don Dinero.

Rigoletto

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
Ideal.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.