Cuaversos de bitácora: Riografía (Miguel Cobo Rosa, II)

El pasado jueves, al llegar a casa, encontré en mi buzón el aviso para recoger en la oficina postal un certificado. Yo sabía que era un librito de poemas de Miguel Cobo Rosa, del que ya me ocupé la semana pasada en los cuaversos. El libro, se llama “Riografía” y en la portada ya da una pista, después ampliada en una mínima nota del autor, donde dice: “Si nuestras vidas son los ríos, no sólo en la inmortal metáfora manriqueña, una riografía vendría a ser la biografía poética del propio río y también la del hombre que vive en sus orillas y recorre su curso. Vidas paralelas, no en el sentido plutarquiano del término, sino en el de la telúrica influencia –y afluencia- que recíprocamente se tributan.“

Queda claro el papel conductor del Guadalquivir, el río que une su Torreperogil natal con su Córdoba vital, ciudad en la que se asentó en los años 70. Ese mapa íntimo, ese territorio literario y biográfico, es el que se enseñorea en la portada, solo insinuado, casi como una marca de agua, discreto y difuminado, como es Miguel. Dentro, en el poemario, se leen cosas como estas:

LA PALABRA

De qué pulso procede esta palabra

De qué mente o demente

de qué náusea

De qué lengua vernácula dimana

De qué mito

de qué atávico rito

De qué magia prehistórica

Cuáles son sus orígenes

sus genes

Qué tinta la genera

del mineral subsuelo

del fondo submarino

Por qué temblor se engendra

Qué papel inconsciente la acoge en su blancura

ya perdido el verdor del vegetal ancestro

Qué boca pronunció por vez primera

su nombre indescifrable



ELECTROCARDIOGRAMA

Esta es la gráfica de un corazón

cansado de latir, a la deriva;

noria del tiempo y de la sangre altiva,

sutil esquema de la sinrazón.

Aquí sobre el papel las pulsaciones

de un hombre a la sazón desesperado:

Escrito está, ya estaba desahuciado,

sin más necesidad de explicaciones.

Y esta simple escritura tan concreta

resulta ser la auténtica palabra,

la arcana clave que buscó el poeta.

No hay más misterio ni razón secreta,

ni estructura, ni luz, ni abracadabra:

Trémulas rayas, triste papeleta.

DECANTACIÓN DE L ACIUDAD EN EL RÍO.

ACRÓSTICOS

I

Catarsis de la luz y de la sombra

Ordenadas en sobria arquitectura.

Redimes a tus torres de su altura

Descendiendo del cielo que te nombra.

Odaliscas desvelan tu hermosura

Bailando con cimbreos de palmeras

Agitando la luna en sus caderas

II

Ciudad que nos habitas

Origen de los hijos que engendré

Río abajo en sus orillas

Dédalo de tus calles donde se pierde el tiempo

Olvidado por viajeros errantes

Buscadores de paso seculares

Andados sobre alfombras de silencio

III

Cera en abril

Orden penitencial

Rescatado Jesús

Desciende nazareno

Oliendo incienso

Bálsamo para el alma

Arrepentida

IV

Casida de la princesa

Omeya.

Rumor de amor

Desmesurado.

Oro y plata;

Belleza tras el velo:

Azahara desnuda.

V

Cal

Olvido

Río

Duda

Ostracismo

Belleza

Agua

Rigoletto

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