Hace unos días, el Sr. Trillo Figueroa ponía una denuncia haciendo ver que su partido estaba siendo espiado. Sorprende que alguien como este señor, con la entereza moral demostrada al quitarse toda culpabilidad de lo del Yak 42 y echarla sobre los hombros de sus subordinados, tenga todavía ganas de hacer comparecencias públicas para rizar rizos imposibles. Y sorprende aún más que, al decir de la prensa, la denuncia no se apoye en ningún dato concreto, sino que más bien parecía una sarta de sospechas y otros dimes y diretes. Vamos, que más bien parece que la denuncia se pone por obedecer la voz de su amo, y porque ya se tiene bien curtida la piel del alma a estas alturas.
Unos días después, la Sra. de Cospedal acusaba al Gobierno de ser el incitador de tal espionaje. Por las mismas fechas, el Sr. Montoro pedía que el Gobierno demostrara que no estaba espiando a los populares (más bien serían ellos los que tendrían que demostrar que sí, si se tiene en cuenta algo tan elemental como es el principio jurídico de presunción de inocencia). Y ayer mismo, el Sr. Rajoy culpaba del supuesto desaguisado directamente al Presidente Rodríguez Zapatero. ¡Muy fuerte! Mucho.
Por un lado, el PP está más que tocado en cuanto a credibilidad democrática y escándalos económicos. No se ha solucionado nada de los casos de espionaje de la Comunidad de Madrid, pese a que cada vez hay más indicios y si tocamos el caso Gürtel, ahora complicado con el Palma Arena, parece que el PP tendría que estar haciendo sábado en su casa y con la lengua bien guardada. Pero está muy claro: esta gente no tiene vergüenza y tienen montada una estrategia marrullera que con breves períodos de descanso ha venido usando desde 2004. Exactamente desde que nos mintieron con absoluta desfachatez en la gestión del 11M, a tres días de unas elecciones generales, mandando mensajes deliberdamente inexactos y propalando a las embajadas lo contrario de lo que las investigaciones demostraban.
Después, el primer mandato de Zapatero tendrá que pasar a la historia universal de la infamia por la virulencia y la falta de escrúpulos demostrada: se vende Navarra, todos a Madrid, se atenta contra la familia, se negocia con ETA… y mil majaderías más. Me pregunto qué pensarán ahora muchos miles de personas normales que se dejaron engatusar y se marchaban a Madrid a defender la familia o contra las células madre o contra la ciudadanía, sólo porque el PP tenía capacidad económica para fletar autobuses (¿habrá alguna relación entre tanto dinero y financiaciones irregulares del tipo Gürtel? Es una pregunta que no puedo dejar de hacerme aunque me contesto yo mismo sobre la marcha: no es posible) y porque había que llevar la vida democrática hasta la asfixia.
Tras perder unas nuevas elecciones, justamente por esa estrategia marrullera de confrontación permanente, estuvieron calladitos una temporada y parecía que esto iba a ser un país habitable, pero la crisis económica desgastó bastante al gobierno, pese a que está haciendo una política de cobertura social impresionante. Todos tendremos que recordar lo que ha hecho el gobierno y lo que ellos han pedido mil veces: un esquema económico neoliberal, al estilo Thatcher, que acabó con las prestaciones sociales del Reino Unido de los 80 y que sólo sirvió para volver a un esquema de vida parecido al de una economía de postguerra. Rajoy y sus corifeos lo han pedido miles de veces: facilidades para el despido. Casi les falta pedir que el despedido indemnice a su empresario.
Por otra parte, las encuestas del CIS les dan una eventual mayoría en unas hipotéticas elecciones (pese a que Rajoy no ha aprobado jamás ni el carné de identidad en estas encuestas). En semejantes circunstancias, parece que limpian bien sus armas, afilan sus bayonetas y se peparan para una ofensiva en la que veremos mil marrullerías más. Es la serpiente de verano que nos han preparado sin ningún respeto por la verdad, por el fair play o por el más elemental estilo democrático. Estos populares parecen cada vez más esa derecha decimonónica y cavernaria de la que habló Jesús de Polanco (por cierto: un partido que se dice democrático, al oír tales declaraciones, implantó un boicot a los medios del grupo PRISA. ¿Alguien ha visto mayor cantidad de democracia?).
Tocan a degüello, a un degollina inclemente en la que nos queda que aguantar mucha estupidez, mucha falsedad, mucha irresponsabilidad. ¡Sálvese quien pueda!
Rigoletto

