Postales hondureñas

Cuando yo tenía ocho o nueve años, empecé a coleccionar sellos y tarjetas postales. Fue el momento en que una hermana de mi abuela materna, la tía Camila, decidió dejarme en herencia una caja de zapatos llena de sellos, monedas y tarjetas postales del primer cuarto del siglo pasado. Era material reunido por su difunto marido, el tío Pepe David (nunca llegué a saber si David era apellido o parte de un nombre compuesto), que pasó muchos años como torrero en el faro de Estepona. La persona, reconstruida literariamente, me sirvió para personaje de uno de mis relatos, “Disparates”.

El tío Pepe David, además de ser masón, se escribía y se comunicaba por el telégrafo del faro con mucha gente (fue un precursor de los foros y chats de la red), principalmente con colegas fareros de todo el mundo de los que consiguió sellos, monedas y postales para su colección, ahora mía. Especialmente notables son las postales de los distintos faros del mundo en esa época.

En este contexto, me llaman la atención dos postales de una serie de tres (la última desaparecida) de un anónimo corresponsal que en Mayo de 1924 le daba cuenta de la sofocación militar de una tentativa revolucionaria en Honduras. Me ha sorprendido que noventa y cinco años después, la situación de este país vuelva a estar dividida y en medio de una fuerte crisis que puede llegar a otro enfrentamiento armado.

La primera postal es una foto de un edificio en llamas y el anverso lleva dos inscripciones: “Último día del edificio de la administración y correo” y “8 de Marzo de 1924”. El reverso dice:

“Tegucigalpa Mayo de 1924 1/3

Mi querido amigo:

El silencio que he guardado tuvo por motivo una terrible revolución que se desató en toda esta República. Tuve que abandonar la ciudad de Yoro en donde fue saqueada totalmente mi botica teniendo por…”

La segunda continúa el mensaje interrumpido:

“2/3 …consiguiente cuantiosas pérdidas materiales. Afortunadamente abandoné a tiempo aquella ciudad y me vine a refugiar en Tegucigalpa en donde estoy con mi familia. Aquí tuvimos que soportar un sitio dilatado, habiendo sido bombardeada la población con aeroplanos. Por último, la ciudad fue tomada por el General Tiburcio Carías, después de una ataque general de doce horas.”

Lamentablemente, no se conserva la tercera de la serie, la postal 3/3. Me resulta curioso encontrar en una caja de zapatos unas postales del pasado que enlazan con la actualidad más vigente. O es que el pasado se empeña en ser fiel al eterno retorno o es que no hemos aprendido ninguna de las lecciones que nos da la Historia.

Rigoletto

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