Uno de esos libros extraños que yo guardo es una “Ortografía Rítmica”, escrita en 1908 por un tal Agustín de Sicilia y López, maestro y Director del Colegio San Cayetano de Mancha Real (Jaén), que aborda el arduo asunto de enseñar a sus alumnos (y digo alumnos, no por machismo, sino porque en aquellos tiempos los niños iban separados de las niñas, como actualmente en el Opus) las reglas de ortografía en verso (romance, añade).

Un poema rimado para cada apartado de la ortografía, lo que constituye, según la portada, un “Método novísimo, útil y ameno, al alcance de todas las voluntades e inteligencias”. El libro, que ha pasado ya por más de una exposición, es todo un poema, y nunca mejor usada la expresión. Os ofrezco unas muestras del estro de don Agustín.
Y, para una mejor memorización, las reglas se aprenden canturreadas, que para eso ofrece el autor una partitura del toniquete exacto, que no se debe dejar nada a la improvisación, que luego vienen los del informe PISA y… pasa lo que pasa.

Don Agustín era también un poco filósofo, o ensayista, o había leído a Saussure y colaboró a la Lingüística moderna haciendo estas reflexiones para sus alumnos:


Veamos detenidamente el tratamiento pedagógico-poético que se da a un par de aspectos.
Para la Regla única de la U, un inspirado profesor-poeta escribe:
“En vez de la letra ó, debes poner u vocal, si a la ó sigue palabra, que lleve como inicial, una o, u (ho), para poder evitar el mal sonido o hiato, que se produce al juntar, dos vocales que en sí tienen la pronunciación igual.” “De Santidad o Beatitud al Papa debes tratar, y si elevarle tuvieres un escrito-Memorial, pones: Santísimo Padre de antefirma al comenzar, además añadirás B. L. M. de V. B. solamente en inicial. Y el sobrescrito se extiende diciendo: a la Santidad de nuestro Muy Santo Padre, y seguid expresarás su nombre propio trazado con esmero y claridad, y a continuación con letra romana se escribirá siempre en número de orden, cronológico papal, y en el sitio de costumbre, Roma (que es su capital).”
Ya sabéis, uno de los leit-motives de este blog es el clásico “deleitar aprovechando”, que en eso coincido con el poeta, por eso os enseño esta joya de la poesía didáctica. De nada.
Rigoletto

