Todos sabemos que el libro, tal como lo entendemos hoy, tiene sus días contados. No se trata ya de que la “galaxia Gutenberg” desaparezca, como señalaba McLuhan en los sesenta, sino que esa galaxia, más dispersa e inabarcable que nunca, empieza a tomar formas diferentes a las tradicionales, que poco a poco parecen abocadas a

