Ya os decía la semana pasada en mi post Felicitación que estas fiestas, lejos de alegrarme, dejan en mí un vago sentimiento de pesimismo, de absurdo, de contradicciones. Todo un estado de ánimo muy próximo a una situación depresiva que contrasta con esa felicidad asentada oficialmente. Esta malasombra mía llega a su culmen con el

