Aniversario

En una aburrida sesión de cursillo de formación para centro TIC, allá por el otoño de 2006, mis compañeros estaban aprendiendo cosas que yo llevaba haciendo desde un montón de tiempo antes, como usuario o como secretario del colegio. Me aburría hasta la extenuación de oír cosas ya sabidas y de responder preguntas novatas con las que ayudaba a mis compañeros.

Esa tarde, se me ocurrió entrar en los blogs de Ideal y me encontré con un post sobre Memoria Histórica. Estaba en un blog, “El jardín de Bomarzo”, cuyo nombre me resultó muy sugerente, aunque no había leído aún esa novela. Hice mi primer comentario, que venía a decir lo que me habéis leído más de una vez: los que se oponen a remover fosas es que le temen a remover conciencias y viejas culpabilidades, o viejas fortunas mal conseguidas, o viejas cuotas de poder al socaire de un régimen terriblemente represivo. El administrador de ese blog, que también era nuevo, meses después se convirtió en un amigo con el que, pese a la enorme distancia en kilómetros y, sobre todo, en años de edad, mantengo un cálido afecto.

También entré en contacto con un enigmático comentarista que se firmaba Francisco, que resultó ser Javier Callejón, por entonces Secretario de las Juventudes Socialistas. Y con otro bloguero, muy prolífico, que batía todos lo records de visitas y comentarios: Hueso, después reconvertido en Patón (Jesús Lens). Y una mujer, a la que aún no conozco personalmente, Palestina, que tenía tres magníficos blogs sobre la vida diaria, sobre cine y sobre imagen. Y las inteligentes viñetas de Martín Favelis… Fueron mis primeras referencias en este mundillo.

Me aficioné a participar en estos blogs y, poco después conocí la identidad de Bomarzo (Juanjo Ibáñez), que presentó un libro sobre la semana santa. Y saludé a Hueso. Y me animé a crear mi propio blog, que necesitó de la ayuda de Juanjo para sobrepasar mi torpeza. Inserté mi primer post, que ya tenía más que preparado, el día 20 de febrero de 2007 y apareció lleno de códigos, feo como la rabia y vergonzosamente desaliñado, pese al cuidado que había puesto. También el segundo pagó esa inocentada y me costó mucho tiempo aprender a editar y corregir los códigos de Word evidenciados en el blog como signos extraños y descontrolados.

Fueron apareciendo amigos que halagaban mis posts con comentarios bien benévolos (Manolito Foces, el guadianesco Scully, El Tercero, Clarito –qué gran blog tuvo esta mujer-, Berta la Becaria…) y yo me sentía feliz por el ambiente de complicidad. Hubo alguna quedada en la que se evidenció que tenía edad para ser el padre de casi toda la cuadrilla.

Fue una época en que la vida política de cada día hizo de este blog un ámbito muy combativo y militante, lo que quiere decir que también me llevé más de una cornada: Gaza, el Legionario de Cristo, Juan… arremetían contra mí con una inusitada violencia verbal simplemente porque yo era de Zapatero. Mi post “Víctimas” me valió muchas mayúsculas, equivalentes a gritos, a sonora bronca. Me reafirmo en todo cuanto escribí entonces. También hubo un par de cosas muy desagradables para mí, al margen del tema político, pero eso ya lo considero agua pasada.

Un día, poco después de “abrir”, inserté un relato escrito más por la urgencia que por la cabeza. Unos meses después escribí mi primer relato con cierta calidad, “La noche de los misterios”. Desde entonces, siempre hay cuatro o cinco borradores de relato en el horno y alguno llega a enquistarse y parece que fue una idea que se desvaneció y dejó sólo un atisbo en el tiempo. Otros han salido adelante con buena crítica por los colegas, pero como este mundo se basa en la complicidad, yo me encargo de bajarme el ego, que lo tengo bien sensible, y amortizar mi vanidad.

Tengo que reconocer que lo que empezó siendo un divertimento, algo para mis colegas, se fue complicando. Antes, apenas asomaba una idea, empezaba a teclear y salía del tirón, incluso hacia un desenlace que no era el previsto. Eran relatos de poco más de un folio y me sentía muy satisfecho. Pero la insistencia de algunos me hizo pensar que a lo mejor estos relatillos servían para publicarse y la mecánica empezó a cambiar. Mayor extensión, borrador, mil vueltas… y tengo que decir que no siempre me satisfacen más que aquellos primeros llenos de espontaneidad.

El blog me ha permitido reencontrarme con dos amigos de hace mucho tiempo: Concha Caballero y Miguel Cobo. Sólo por eso, ya habría valido la pena, pero es que ha sido muy satisfactorio encontrar tantas muestras de aprecio. Además de los ya mencionados, fueron apareciendo otros amigos virtuales o reales, que han ido leyendo o comentando mis entradas (Glòria Abras, Alicia y David, Ana María “Maruja” y Rafael, José Alberto Arias, Juan Antonio Barros, Alberto Bueno, Rafael Marañón, Pablo Alcázar, Alberto Boutellier, Paqui Calvo, mi amigo de toda la vida Alfonsito Chico, Francisco Escribano, Jorge Fernández Bustos “Volandovengo”, Carmen García Raya, Francisco Gil Craviotto -este hombre se ha portado conmigo excepcionalmente bien y ha dado miles de muestras de deferencia-, Juan Montabes, Ignacio Henares, Ginés y Bernardino -del espacio cultural Librería Nueva Gala-, Juan López, Juani, Juani Momblant, Kaperusita, Lía Vega Erao, Lola Hidalgo, Flores, Nicolás Palma, Dulce, Antonio Rodríguez, Chema Rueda, tres antiguas alumnas –las hermanas Eva y Mónica Sánchez, así como Emi Redondo-, algún antiguo alumno –Toni Marín-, Mari Cruz Santos, MJ Sierra, María Luisa Torán, Marita y Joaquín, mis hermanos Tere, Jesús e Isabel, algún sobrino desprevenido, Gregorio Toribio, Senior Citizen, Granada Laica… y seguro que caigo en el gigantesco y espero que perdonable error de obviar a alguien). Me resulta insoslayable el mencionar a Alvar, cuya identidad desconozco y mi sospecha ha ido atribuyéndole diferentes identidades, aunque parece que no he acertado en ningún caso. Todos habéis comentado alguna vez, me habéis hecho una crítica más o menos favorable o habéis contactado conmigo en privado para alentarme. Muchas gracias.

Hace unos meses, algunos de vosotros me invitasteis a ser amigos en Facebook. Siendo mucho más frívolo que el blog, también me permite enlazar y compartir los posts con más gente, y ahí andan Paca Pleguezuelos, Rosa Franch, Rafael Gallego, muchos coleguillas de las Juventudes, mucha gente del partido –Jesús Quero, Manolo Ruiz, Luis Salvador, Pepe Rubio… Como se dice ahora: “lo que es” una red social. También mi agradecimiento para estos feisbuqueros que me leen (o eso me dicen).

Sé que este mundillo virtual levanta unos afectos tan súbitos y apretados como descomprometidos. He visto renovarse mi flotilla de seguidores cada pocos meses. Se ve que esto harta, pero también deja buenos recuerdos y un saborcillo a complicidad que me rejuvenece.

Con vistas al futuro, me planteo desdoblar este blog, que me gusta definir como a medias militante y a medias humanístico, y dejar éste para la militancia política y abrir uno nuevo (ya estoy en ello) para lo que yo llamo veleidades narciso-humanísticas (ya sabéis, mis paridillas y los relatos). Ya os avisaré del nuevo, pues espero seguir contando con vuestra complicidad. A fin de cuentas, este blog sólo tiene sentido si estáis ahí. Como digo en el frontis del blog, muchas gracias por aparecer y enriquecerlo.

Rigoletto

NOTA: Si pasas por aquí y he cometido la estupidez de no mencionarte, te ruego un correo o un comentario liándome una buena bronca y mandándome un abrazo.

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