28F

Hace treinta años, este bloguero, acreditado convenientemente, se presentó en una mesa electoral de la Escuela Normal de Maestras de Jaén para ejercer de interventor del PCE en algo tan importante como el referéndum por la autonomía andaluza. No es que yo crea nada en nacionalismos, ni que me pareciera que el “mapa autonómico” tenía otra utilidad que la descentralización administrativa, pero los chicos de aquella derecha casi europea que se llamaba UCD nos habían hecho un feo muy grande y eso… eso no se podía permitir.

La verdad de las verdades es que estábamos en un momento de desmarcarnos de todo lo que oliera a franquismo y en aquel totum revolutum apostamos por unas entelequias llamadas “comunidades autónomas” que fueron saliendo, cada una como bien pudo, y que ofrecen, a día de hoy, un panorama raro, bizarro, como fabricado a golpe de voluntos e improvisaciones. Que se llame comunidad autónoma a un grupo de seis o siete provincias es razonable. Pero en las comunidades de una sola provincia no sé con quién se han “comunado”, y tal vez deberían llamarse “unicidades autónomas”, pero dejemos los matices (pese a lo que en su momento dijera Gramsci) y celebremos que somos autónomos, pese a todas las trampas que nos puso la derecha de entonces, mucho más lógica que la actual.

Para empezar, nos hicieron el feo de pretender que entráramos al paraíso autonómico por el artículo 149 de nuestra constitución, mucho más soso que el 151, que ese sí que era un artículo. Por eso, trataron de echar abajo esta propuesta y el propio gobierno hizo propaganda a favor del NO en un referendum que ellos mismos convocaban. Y nosotros, que no tragábamos. Vamos, anda. Entrar por la puerta de servicio…

Después, nos hicieron contestar a una pregunta que, incluso treinta años después, necesita el denodado esfuerzo de hermeneutas y especialistas en sánscrito clásico. La papeleta de voto, nos lanzaba el siguiente enunciado, toda una obra maestra del maquiavelismo de garrafón de que esta gente era capaz:

¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?

Me recuerda ese pasaje de La Regenta en que un lector de la gaceta lee “No deja de dejar de parecernos…” y por la noche, insomne, le pregunta a su Paca: “Paca, ¿tú que crees? ¿Que cree que sí o cree que no?”. Era una manera infantilona de confundir al personal, pero no calcularon bien la fuerza de los andaluces y bla, bla.

Como quiera que en la Andalucía de entonces éramos pobres pero honrados, decidimos por un pelo que a nosotros no nos ninguneaba nadie, así que nos inventamos un sentimiento nacionalista, una teoría sobre nuestra identidad, un líder espiritual del que sólo se había oído hablar en Sevilla y hasta un himno (que, aunque la gente no lo sepa, era un himno religioso). Con este noble sentimiento recién-andalucista relleno de pastiche, con el sevillanismo más cañí, con la inmarcesible figura de don Blas Infante, y con algún partido como el andalucista (se le llamó por entonces el sherry-batasuna), estábamos dispuestos a ser más nacionalistas que nadie, a hacernos cofrades (razonable que persista la duda sobre si del Rocío o de la Esperanza Macarena, ¡ele qué arte!), a ir al Rocío y a aprender sevillanas. Todo antes de que quede el más mínimo resquicio de duda sobre nuestro ser profundamente andaluz. Incluso se pidió que se hablara andaluz, en el culmen del sentimiento autoafirmativo, tan autoafirmativo que necesita de lexatines en algún caso.

Ahora, cuando ha habido treinta años de desarrollo del estatuto, un segundo estatuto, y un avance gigantesco (ya lo sé: algunos no estáis dispuestos a reconocer ese cambio, pero está ahí), nos dice el Sr. Arenas que el socialismo andaluz es un régimen. ¡Qué desvergüenza que este hombre diga cosas así! Es ahora, con esta derecha cada día más cerril, cuando haría falta un sentimiento de afirmación del camino recorrido, pero dejemos la política, al menos en esta día de fiesta (es fiesta hasta para los descreídos de los nacionalismos, como yo). El caso es que aquí estamos. De cumpleaños feliz. Y la mar de orgullosos. Por lo menos yo: “Zoy andalú, ¡cazi ná!

Rigoletto

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
Ideal.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.