FLAMENCO Y POESÍA (I): Tonás, siguiriyas y soleares.
Dedicado a Jorge Fernández, “Volandovengo”
Cuenta Félix Grande en su “Memoria del Flamenco” (Espasa-Calpe, Colección Selecciones Austral, 1979) que alguien le preguntó a Manolito el de María, un viejo cantaor de Alcalá de Guadaira, que por qué cantaba. Su respuesta fue contundente: “Porque me acuerdo de lo que he vivío”. Según tan brillante declaración de principios, el flamenco es algo más que una postura artística, ya que implica toda una gama de experiencias, de vivencias y con ellas, una toma de postura ante la injusticia, la marginación, la exclusión. La suma de ética y estética, tamizada por un sabio estoicismo, por una doliente rebeldía silenciosa, por una dignísima resistencia al sufrimiento.
Todo esto aparece una y otra vez en las letras de los cantes flamencos, capaces de sintetizar estas adversas circunstancias en tres, cuatro o cinco versos, un alarde de economía de medios, de capacidad de síntesis e intuición poética.
Hoy traigo a estos “cuaversos” unos cuantos textos tomados de dicha obra de Félix Grande.
a) Tonás
“A qué pegarme estos palos,
Qué daño te he jecho yo.
Que me he quedaíto dormío
y el sueño rinde al león.”
“Llevo la mano en el remo
Y los pies en el timón.
No hay quien navegue en el mundo
Con más fatigas que yo.”
“Al que mendiga lo encierran
Y meten preso al ladrón.
El que no pide ni roba
Muere de hambre en un rincón.”
“Veinticinco calabozos
Tiene la cárcel de Utrera.
Veinticuatro llevo andaos
Y el más oscuro me queda”

b) Siguiriyas
“Cuando llamaron a audiencia
Me dio escalofrío.
Como de golpe, llenita la sala
Y el mundo vacío.”
“¡Qué vergüenza más grande
Me has hecho pasar!
Ir pidiendo limosna de puerta en puerta
Para tu libertad.”
“Me asomé a la muralla
Y me contestó el viento:
¿Pá que suspirá y pasá pena
Si ya no hay remedio?”
“Qué desgracia es la mía
Hasta en el andar,
Que los pasitos que yo daba p’alante
Se vuelven p’atrás.”
“Hasta el alama me duele
De tanto llorar
Que mis penas nuna van a menos,
Siempre van a más.”
c) Soleares
“Cierra bien ese balcón
Y di que no jagan ruío
Hazme un laíto en tu cama,
Que vengo mu malherío.”
“Penas que no pueo más
Se juntan unas con otras
Como las olas del mar.”
“Yo no tengo más remedio
Que agachar la cabecita,
Decir que lo blanco es negro.”
“Desgraciaíto el come
El pan de manita ajena,
Siempre mirando a la cara
Si la ponen mala o buena.”
“Agüelos,
Agüelos, padre y tíos.
De los buenos manantiales
Se forman los buenos ríos.”

