Si Antonio Sanz me dice ven…

La vicepresidenta de Diputación se fue el lunes a Sevilla a explicarle a los periodistas capitalinos las dietas que se embuchaban los diputados socialistas y de IU, para que los colegas sevillanos nos cuenten a los granadinos lo que sucede en Granada. ¡Qué nivel Maribel! Si Antonio Sanz me dice ven, lo dejo todo.

Menos mal que no fue a dar la rueda de prensa el portavoz del gobierno provincial, porque lo mismo Torrente coge y pasa las dietas desde Cúllar hasta Sevilla (Chirino, cabrón). El compinche Torrente no nos traicionaría de esta manera y la semana pasada nos dejó uno de esos titulares que me jode que no haya sido mío, el del ‘Caler Force One’.

Javier Arenas dijo el domingo que iba a traer la gestión de la Alhambra y Sierra Nevada a Granada, lo que no nos contó es que se llevaría las ruedas de prensa a Sevilla.

Estoy indisimuladamente molesto por el agravio para qué negarlo, porque el PP se va a Sevilla a contarle a los periodistas sevillanos que había diputados que pasaban dietas por ir de romería y a los de aquí solo nos queda nuestra Concha -menos mal- y sus fuentes en el mundo de la ingeniería que vaticinan que no habrá autovía hasta que las ranas se peinen como Neymar.

Yo los entiendo, porque los de aquí somo un poco catetos, plumillas de pueblo que no hemos sabido captar la esencia del cambio y que a duras penas distinguimos una factura de un cartel de feria. Y allí, en Sevilla, los políticos que representan a Granada tienen su oportunidad de desmotrar que son capaces de dar una rueda de prensa sin leer.Y después Antonio Sanz entra por la noche en la tele para relatar que una diputada cobró una dieta por asistir a un desfile benéfico de bañadores, y los tertulianos ponen cara de ‘cáspitas, Antonio, qué me estás contando, y Camps ha tenido que dimitir por dos trajes’.

Lo que me extraña es que el viernes -sin ir más lejos- llamara alguien a quien ni siquiera conozco para preocuparse por si iba a aparecer publicada en el periódico del día siguiente una nota de prensa del PP sobre cuestiones de trámite y el día que van a poner negro sobre blanco un presunto mangoneo se vayan a Sevilla sin previo aviso. Pero claro, uno que a duras penas se manejaba en este mundo con un par de reglas básicas, desde que llegaron los gurús de la política y del periodismo no se entera de nada.

Pero si por algo me dedico a esta profesión es porque casi siempre puedo mantener una guerra abierta. El fútbol y yo somos asín, qué quieren que les diga.

Así que estoy disfrutando de lo lindo preparando la respuesta que le daré a un jefe de prensa del PP, asesor o sucedáneo, cuando mañana, la semana que viene, en la campaña electoral o el día más insospechado en los próximos 34 años que me quedan para jubilarme llame a la redacción para preguntar por qué no se ha publicado el comunicado que enviaron por cualquier chorrada.

(Absténganse de llamar hoy que tengo que acabar pronto porque me voy a Sevilla)

 

Preguntas a Rubalcaba

@conRubalcaba es el avatar que le han buscado al candidato socialista para que pelee las elecciones en la vida virtual. @conRubalcaba es un tipo (animal o cosa) transparente, enrollado, alguien que nos tuiteta como si nos conociéramos de toda la vida. @conRubalcaba nos da los buenos días, está siempre a nuestro lado hablándonos al oído y solo le falta rezarnos el Jesusito de mi vida cuando nos vamos a la cama.

Luego, @conRubalcaba sale del ordenador, se hace carne y habita entre nosotros, pasa tres horas y media en Granada y no admite ni una sola pregunta de los periodistas.

Así que, a tres metros de distancia, nadie puede preguntarle a Rubalcaba si alguien con 1.069.000 euros de patrimonio se considera rico y tendrá que pagar más impuestos.

La culpa no es de @conRubalcaba, sino de los que se empeñan por crearle una identidad digital a quienes todavía creen en el ‘Alfonso dale caña’.

Y poner en twitter y un facebook en mano de cualquiera es un peligro. Porque puede ocurrir como a un político granadino, que esta mañana ha definido a un rival como “un hijo de Puta con toda la cuerda dada”.

Lo ha quitado al poco tiempo. Pero esas cosas dejan rastro.

Alcaldes y estorninos

 Me encuentro a Juan Antonio Mérida y le hago una pregunta que me lleva rondando la mente desde que lo nombraron concejal de Mantenimiento: “¿Cómo vas a acabar con los estorninos?”. Para entrar en la posteridad pasando por la plaza del Carmen la única alternativa es colocar un caballo encima del Ayuntamiento o bajar a los estorninos de los árboles de Bib-rambla.

Para los asuntos imposibles, Mérida suele implorar a Don Manué o a la Ciencia. Por lo pronto, para espantar a los pájaros ha pedido ayuda a la Universidad.

La UGR no se puede llevar los pájaros a Fuentenueva, porque ya no dejan entrar animales sueltos (aunque se supone que dejarán salir a los que ya estén dentro). Así que lo mejor puede ser que cada erasmus se lleve un estornino de recuerdo.

Mientras unos se devanan los sesos buscando la fórmula para mover de sitio a las oscuras aves, otros ya planean cómo quitarle el sillón a algún alcalde.

Me cuentan que la primera moción de censura es cuestión de meses. Será en un pueblo del Área Metropolitana. Y en contra de los que algunos dicen por ahí no me refiero a Armilla.

Las listas y la dieta Dunkan

Me cuentan que, al menos, un par de alcaldes granadinos le han encendido dos velas a la dieta Dunkan a ver si obra el milagro sin que el estómago se lleve un sobresalto. Uno de ellos asegura que se ha dejado ya 14 kilos por el camino, que si tenemos en cuenta que la materia ni se crea ni se destruye deben de andar por otro lado.

En solidaridad desinteresada me he decidido a acoger alguno.

No sé si se están poniendo guapos para las listas, que como contaba ayer en el periódico ya se están negociando.

Esta semana habrá un encuentro más o menos formal de los socialistas para preparar la conferencia política y la próxima se reunirán los populares en Madrid para poner en marcha el calendario.

El PP lo tiene todo más o menos claro, salvo que les impidan a los alcaldes presentarse al Parlamento andaluz. Después de la victoria en Diputación, les sucede al contrario de lo que cantaba Celia Cruz, que no tienen tanta gente para tantas camas. Es normal que la nueva cúpula del partido, Pablo García y Marifrán Carazo, estén en los puestos de salida del Congreso o del Parlamento.

Un grupo del PSOE, formado por algunos alcaldes y militantes de la capital, pide un relevo en las listas y, como otras veces, apuntan a Manolo Pezzi como el hombre a ‘sacrificar’. Aunque vistos los precedentes, basta con que se lo pongan difícil para que continúe.

Explicó lo mismo que escribí con otras palabras. Comparto el argumento que me dio un socialista: si continúa Pezzi da igual lo que cambies que visualmente no habrá renovación. Pero también es cierto que Manolo ha llevado el peso del grupo granadino y se ha jugado el tipo cuando otros guardaban la ropa. Dicho de otra forma, se ha expuesto más que Cándida Martínez.

La hipotética recuperación de Rafael Estrella para el Senado tiene el inconveniente de que, previsiblemente, solo hay sitio para uno. Luis Salvador puede que haya cumplido cupo, pero está haciendo mérito ante el equipo de Rubalcaba.

Y después está Martínez Caler, al que en los mentideros políticos han colocado en todas partes, hasta en el Consejo Consultivo.

Gente de confianza

Algunos dicen haberse extrañado por que el PP haya tirado de caras conocidas para contratar a los cargos de confianza de Diputación. A lo mejor pretendían que para aprovechar su experiencia recolocaran a Caler como coordinador de Presidencia.

Según cuentan, les llama la atención que Ana López Andújar, que parecía enferma de larga duración, haya durado tan poco en la UVI. O que Sebastián, que tan preocupado estaba por suplir el enorme vacío que dejaba Aparicio, haya encontrado tan pronto sustituto en la persona de Vicente Valero.

(Abrimos paréntesis: no sé si sobran las diputaciones, pero aún no he conseguido ver la utilidad de los cemcis).

El PP ha hecho un trasvase parecido -quizás menos descarado- al que ha aplicado el PSOE con Miguel Castellano o con el propio Aparicio -veremos en una semana si ocurre lo mismo con Caler-. Aunque también es verdad que se asemeja mucho a lo que tanto reprochaba a los socialistas cuando estaba en la oposición.

Si Diputación no se ha convertido en un cementerio de elefantes ha sido por la supresión de 16 puestos del personal de confianza, aunque para que el análisis sea completo habrá que esperar a que se conformen todas las empresas satélites.

Por lo pronto, que son menos y que cobrarán menos es innegable.

También es cierto que con este recorte -algo más que simbólico-, el PP ha dado un golpe en la línea de flotación del PSOE, que ha perdido parte de la escuadra con la que funcionaba el partido y que la pagaba Diputación.

Los mismos cargos, por cierto, de los que los populares disfrutaron todos los años que fueron oposición.

Abierto y sin vacaciones

Vuelvo otro año de vacaciones con el firme propósito de no apuntarme a un gimnasio, de no coleccionar otra cosa que no sean botellines de cerveza y de dejar para mañana todo lo que no merezca la pena hacer hoy. Y aún así, no tengo claro que pueda cumplir con todo.

Regreso a esta actualidad de cuentas pendientes y facturas atrasadas, enredada permanentemente en el disparate. Sin treguas electorales.

A mediados de julio, el Gobierno advirtió a algunos ayuntamientos de la provincia que tuvieran preparadas las urnas y poco después Zapatero tituló su epílogo 20N, cuando el debate más profundo en el que andábamos inmersos la mayoría era si el tinto de verano combina mejor con limón o con gaseosa.

Y partir de entonces ya nada de lo que sucede se puede suponer inocente. Ni las voces ni el silencio.

Con lo bien que vivíamos entre el sol y la nevera.

Mucho mejor si hasta en el coche tuviéramos un frigorífico. Como le sucedía al vehículo oficial que compró un político granadino que sigue de vacaciones.

De momento.

Nos vemos luego

Me ha llevado Melchor a hablar en la Universidad de Verano sobre periodismo; mucho más arriesgado habría sido ponerme a dar una charla sobre Física Cuántica. O no.

Les he contado que tenemos que reinventar esta profesión; volver a ser la conciencia de la sociedad, ejercer de líderes de opinión y no de líderes políticos; dejar de hacer periodismo de salón y gastar la suela de los zapatos, como hacía Kapuscinski; contar historias que jamás nadie antes haya contado; y hacer todo esto teniendo en cuenta que a final de mes tenemos que cobrar, que no somos ni juieces ni policías y que nosotros ya cumplimos con la sociedad aquella ocasión en que quisimos cambiar el mundo; así que ahora mejor no pillarnos las barbas con nuestro propio tejado. Que alguna vez tendremos que guardar la ropa para poder salir a nadar a la mañana siguiente y así, reportero siempre por cuenta propia, un poco tarumba pero no un descerebrado, quizás algún día tengamos suficiente dinero para comprarnos los pantalones de estambre de los que hablaba Tom Wolfe.

Les he contado todo esto y me he largado de vacaciones.

No sé si habrán entendido algo, si habrán dejado de tener fe en una profesión que tiene sexo, como los ángeles bastardos, o si acaso pertenecían ya a esa tropa que piensa que los periodistas somos unos manipuladores pendencieros que venderíamos a nuestra madre, lo mismo por un titular que por un plato gratis de croquetas.

Pero todavía seremos útiles si la mitad de los que nos odian nos critican por haber destapado sus miserias.

Así que, sientiéndolo mucho, nos vemos luego.

El Ayuntamiento no habla de su libro

Ya avisé de que iban a aparecer más papeles traspapelados y ahora hemos sabido que alguién despistó facturas, expedientes y libros históricos del archivo del Ayuntamiento.

El gobierno municipal dice que investigará de dónde han salido tantos papelajos, pero como tienen esa clarividencia que les caracteriza la concejala María Francés ya nos ha anticipado que el libro del siglo XIX no ha salido del Ayuntamiento, que seguramente sea de un particular y no es de descartar que probablemente sea de mi prima.

Dice María que no lo han podido robar del archivo porque no está inventariado. Y eso me recuerda al día que el gran Mansilla buscaba a un muerto que nadie reclamaba en un pueblo pequeño del Cinturón. Tirando de técnicas que sólo él conoce había conseguido el nombre y los apellidos: “Pues busca en la guía, que no habrá muchos que se llamen así”, le sugerí. “Solo hay uno, pero lo estoy llamando por teléfono y no lo coge”. Pues lo mismo va a ser porque esté muerto.

A lo mejor, si el libro no está inventariado es porque alguien se lo llevó, ahora o hace años.

Entiendo que en el Ayuntamiento no hayan echado de menos un libraco de 1886, porque esos libros antiguos tienen muchas letras y pocas fotos.

Pero es más sorprendente que no les preocupe que tengan un agujero en el control del área de Economía -desde hace años- y alguien se esté montando un registro paralelo de facturas, no sé si para callar bocas o para dar que hablar, que la dos cosas pueden ser.

Y esto lo digo porque yo ya he hecho mi investigación, mucho más lenta que la de María, por eso yo nunca seré concejal de Patrimonio.

El Banco Mare Mía

Antonio Jara ha decidido integrarse en la estructura ejecutiva del Banco Mare Nostrum, un camino parecido al que emprendieron en su día Gonzalo Suárez, Luis Mendoza o García Beato. Algunos pensarán que deja el control de CajaGranada a Luis González, o lo que es lo mismo, al PP.

Aunque desde El Cubo la decisión más trascente que se puede tomar en estos momentos es si se reparten llaveros o bolígrafos de propaganada. Lo digo como una exageración -sé que también se hacen camisetas-, pero la realidad es que los dos últimos préstamos que se han concedido a un importante ayuntamiento granadino se han autorizado desde Madrid.

Esto no es ni bueno ni malo para CajaGranada, sino la única salida posible.

Como todos conocemos que a Jara no le mueve el dinero -que ya nos dijo él hace año y medio que no sabía cuánto ganaba- vamos a descartar que en su traslado a Madrid haya un interés económico, que además estaría muy feo ahora que los socialistas han vuelto a ser de izquierda y desconfían de los banqueros.

Pero que no sea la causa no quiere decir que no sea una consecuencia. Con la reforma de la ley de cajas que tramita el gobierno andaluz, el presidente ejecutivo de CajaGranada tendrá que ganar, como mucho, un euro menos que el presidente de la Junta.

Pero no dice nada del parné del vicepresidente ejecutivo del Banco Mare Nostrum. Mare mía, cómo está el banco.

Deudas en los ayuntamientos

Las deudas no se pagan de palabra, así que de poco les servirá a los nuevos alcaldes denunciar de boquilla el agujero con el que se han topado en los ayuntamientos. Los regidores del PP se han encontrado que de las arcas municipales se habían dado el piro hasta las arañas. Hoy han sido los de Gójar y Cenes los que han hecho público que tienen menos fondo que una lata de sardinas y mañana serán otros.

Los alcaldes que repiten -y están callados- también deben, aunque hasta que no pierdan unas elecciones no sabremos cuánto.

El PP vive ahora su mejor momento, porque puede seguir ejerciendo de oposición aunque ya sea el gobierno. Pero cuando nos hayan convencido de lo malo malísimo que eran los socialistas tendrán que empezar a gestionar un patrimonio que ellos mismos se han encargado de desvelar que es raquítico. Aquello de así vas a vender el burro enseguida.

Y a Sebastián Pérez le llegarán sus alcaldes a pedirle que les rescate con el dinero de Diputación. Al tiempo, que no mucho.

Uno de los primeros será el de un pueblo que -me dicen- todavía no ha pagado la nómina del mes de junio, 350.000 euros de nada si se compara con la deuda del Ayuntamiento, que según cuenta puede rondar ya los 15 millones.

Ideal.es

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