El 14 de noviembre de 1946 moría en Alta Gracia, Argentina, el compositor gaditano Manuel de Falla. Desde su nacimiento en 1876 y, hasta que en 1919 fijara su residencia en Granada, el autor vivió en Madrid y París. En la capital española probó suerte en la zarzuela y, con la “Vida Breve” bajo el brazo, se marchó a Francia. París le acogió bien aunque tardaría seis años en estrenar su “Vida”, que fue todo un éxito. La I Guerra le devolvió a Madrid y luego a Granada. La Alhambra será su hogar. Falla murió sin concluir una de las obras que más le ilusionaban, “La Atlántida”, en la que trabajaba desde finales de los años veinte. Su obra póstuma se estrenó, completada por Ernesto Halffter, el 25 de noviembre de 1961 en Barcelona. Un año más tarde e interpretada por la ONE, el Orfeón Donostiarra, con Victoria de Los Ángeles y bajo la dirección de Frühbeck de Burgos, la monumental cantata se representó en el Monasterio de San Jerónimo.


