Una nueva sala cinematográfica abría sus puertas en la ciudad el 21 de diciembre de 1961: el Palacio del Cine, «un local amplísimo, construido a conciencia para lograr la mejor visión y audición en toda la sala», cuenta la crónica de IDEAL el día del estreno. La principal novedad del flamante local, de 1.700 butacas, era la utilización del sistema de proyección “Todd-Ao”, «que abarca un amplio ángulo de visión panorámica con gran nitidez de las imágenes». Al primer pase de la nueva sala asistieron las autoridades locales e inmediatamente después, se ofreció una segunda exhibición a la que acudieron los 200 alcaldes y concejales de la provincia, que participaban en el II Curso de Formación Política de jefes locales que se celebraba en Granada. La película con la que se inauguró el nuevo cine fue “South Pacific” de Joshua Logan, precedida por un capítulo del No-Do, «que en la inmensa pantalla queda empequeñecido y parecía una película con proyector de juguete», bromeaba el redactor.

La década de los cincuenta y sesenta fue la época dorada del cine en Granada. Funcionaban el Cervantes, Olympia y Regio (que durante los años de la República se llamó “Salón Nacional”) y se sumaron el Aliatar, el Granada (que luego fue el Granada 10), el Isabel la Católica, el Madrigal y luego llegarían el cine Goya, el novedoso Gran Vía con las butacas en forma de grada; el Capitol de la calle Recogidas. En el Realejo estaban el cine Príncipe y el Alhambra; y había cines en el Zaidín, en Cartuja… a los que había que sumar las pantallas de los cines de verano, desde el antiguo y desaparecido Gran Capitán, en la plaza Isabel la Católica, hasta el Palermo, el San Isidro, el Colón… José Luis Entrala recuerda, en un artículo publicado en IDEAL, que las décadas de los 50 a los 70, «fueron los años del cine, los años en los que era necesario comprar las entradas con días de antelación para los grandes estrenos. Los años en que yo no pude ver a Rita Hayworth en Gilda porque en los Maristas nos dijeron que era un pecado gravísimo eso de que una mujer se quitara lentamente su largo guante», rememora el periodista.
La gran sala del Palacio del Cine fue sustituida en el verano del año 83 por un multicines de ocho salas con un aforo de entre 110 y 225 espectadores. Los “Multicines Centro” formaban parte un moderno local con un programa que incluía desde las películas más comerciales a las de arte y ensayo, dirigidas a los más cinéfilos. “Bésame y esfúmate, “El mundo según Garp”, “La terraza”, “La gran aventura de Parchís”. “El aventurero de medianoche”, “La guerra de las Galaxias”, “Dos horas menos cuarto antes de Jesucristo” y “El año que vivimos peligrosamente” fueron las primeras películas que se proyectaron.

