«Habrá que abrir un “saloon”», bromeaban en Guadix cuando se conoció la noticia de la aparición de oro en Fonelas. José Arévalo, un agente comercial de treinta y dos años, dio parte a la guardia civil tras encontrar una cueva que contenía unas extrañas partículas brillantes. Tomó una muestra y un joyero cordobés le aseguró

