Coña nacional

Tengo las entendederas vestidas de faralaes. Se me han sublevado las neuronas operativas y han hecho causa común con las durmientes para dedicarse al ameno entretenimiento de tomarse las cosas a cachondeo. Y es que la coña nacional brilla lustrosa estos días. Y si no, vosotros me diréis cómo se pueden comer ciertas estupideces que los que manejan el percal nos envían día sí y día también. Unos botones me sirven de muestra para argumentar el desbarajuste mental que, pobre de mí, sufro en silencio cual hemorroide.

Comunidad Valenciana y el despido de docentes interinos. La consellera de Educación se va a cepillar una buena cantidad de ellos. Habla de contratar de menos cuando en el fondo es una limpieza en toda regla. Hasta aquí, nada nuevo en el horizonte. La sandez brota espléndida cuando Catalá dice que habrá despidos de interinos que, “en cualquier caso se van a realizar de la forma más exquisita”. Para flipar. Vamos, que en vez de ponerles en la puta calle, cosa de lo más vulgar, se les comunicará en verso a los afectados que se prescinde de sus servicios, adjuntando a la misiva un fartón y dos botellas de horchata. Caprice des Dieux.

Otra. Bancaja, la fiera corrupia que se ha cargado Bankia y quién sabe si todo el sistema financiero. José Luis Olivas dimite y nadie quiere zamparse el marronazo. Tú, llévalo tú, que el muerto se descompone. A mí no, que bastante tengo con lo mío, mejor aquél, que como ya está investigado, una más a la cuenta. Ni para ti ni para mí, que siga su curso y los estatutos decidan. ¡Vaya por Dios! Pito, pito, gorgorito, Antonio Tirado ha sido elegido presidente en funciones del cadáver. Me imagino que con sueldo y dietas, que mientras colee no hay que enterrarlo. Una persona demandada por el Banco de Valencia por supuestos actos contrarios a la ley o desempeñados incumpliendo los deberes inherentes al cargo aparece con el estoque para rematar al enfermo terminal. Un mal gestor que redactará sus últimas voluntades.

Una más. El jueves, UGT y CCOO han convocado movilizaciones contra la reforma laboral. Ese mismo día, los trabajadores de UGT-Madrid también convocan una manifa ya que, aplicando la susodicha reforma laboral, en el sindicato se va a producir un ERE con el que 36 de ellos se van al paro. Méndez dice que no había otra alternativa, dadas las dificultades económicas que atraviesa la organización sindical. Eso sí, al igual que el Consell con los profesores, el señor Cándido lo hará de forma exquisita. Resumiendo, mientras en una avenida de Madrid una foto mostrará al proletario cómo su líder se deja piel y barba en la lucha contra la Reforma Laboral, en el callejón de al lado el mismo sujeto recetará la medicina que denuncia. Para morirse.

Y no sigo por hoy, aunque queda tela para cortar. Pero es que estoy agotado de reír. Mañana hablaremos de la CAM. O de la Junta de Andalucía. O del llanito Picardo y sus bravuconadas. O de la final de la Copa del rey. O…
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Dios salve a la reina

Los griegos no van a pagar ni un euro de la deuda, está más claro que el agua. Puestos a palmar, lo mismo les da. Se salen de la Unión y se cargan la moneda única. Que se apañen los vampiros, no hay ya sangre para ellos, que elegir entre comer o pagar no es difícil. Así que, nuevas elecciones, mayor repunte en los extremos, una guerra interna o contra el turco y a resucitar, espartanos.
Los economistas de la Merkel ya han tasado la espantada en unos 270 mil millones, un bocadito de nada para repartirse entre todos los miembros del galimatías europeo (como no tengo ni idea de economía, maldigo la hora que nos dejaron entrar en la fiesta). Y de esa cantidad, unos 80 mil millones del ala los van a tener que acoquinar los habitantes del glorioso Cuarto Reich…¡La gracia que les va a hacer! Y todo por salvar al euro…si es que lo salvan, que igual va a ser que no, que la alianza gabacho-teutona huele a puñalada trapera.
Eso sí, antes tocará exprimir a los españoles hasta que no nos quede ni gota. Una vez finiquitados, schnell, schnell, que para luego es tarde, y de la manita con Francia, el pertinente refocile y, unos meses más tarde, con los bárbaros del sur (tú, tu vecino, tu prima y yo mismo) comiendo piedras, nacerá un esbelto retoño, un eje común que concentrará la riqueza en sus manos y la miseria en las nuestras. Lo que no saben es que, cuando ellos ya se hayan apañado bien, llegará nuestro turno y a su puerta llamaremos.
La misión será comprometida, sólo para audaces. Enviaremos todo lo que tengamos a la lucha diplomática. Ministros y ministros, quince directores generales, seiscientos asesores y la señora de los lavabos. ¿Se puede? ¿Sí? Miren ustedes, que tengo aquí la solución definitiva…En quince minutos, despachado el asunto. Rueda de prensa. A la derecha, la Merkel y su bandera; a la izquierda, Hollande y su respectiva. En el centro, con un banderín de España y subido a un cajón de plátanos de Canarias, nuestro representante se dirigirá a lo que quede del país. En blanco y negro y por onda corta, que no habrá para más…Sólo de pensarlo, qué emoción. Sus palabras nos devolverán la vida, nos liberarán…” ¡Españoles! ¡Los que aún sobrevivís! Dos noticias he de comunicar. Una buena y otra mala. La buena es que nuestra deuda ha desaparecido, Alemania y Francia nos han perdonado todo….”
Traguito de agua de Vichy, qué rica que está. “Ahora, la mala…¡Españoles!…Tenemos 48 horas para abandonar el país.”
Y es que me río por no llorar.

El corralito de la patata

Piensa Paul Krugman que en junio se nos caerá el cielo encima. Grecia fuera del euro y corralito en España e Italia. Y, como así lo piensa, así lo ha escrito en el New York Times. No tendría mayor importancia si no fuera porque este señor es el Premio Nobel de Economía y premio Príncipe de Asturias, lo que viene a significar que algo debe saber del tema. Para echarse a temblar.

A ver cómo lo argumenta. La salida de Grecia del euro traería cuantiosas retiradas de bancos españoles e italianos de depositantes que se llevarían su dinero a Alemania. A continuación, se establecerían sí o sí los mecanismos de control necesarios para prohibir transferir esos depósitos fuera del país y limitar la disponibilidad de efectivo. Vamos, un corralito de la leche.

A continuación, todo quedaría en manos de una Alemania que, o aceptaría inyecciones masivas de capital público en España e Italia, permitiendo una inflación más alta en la zona euro, o por el contrario consentiría el colapso y le daría el RIP a la moneda única. Buf. Y es que los condicionantes para que en España los ahorradores se queden mirando el palomo se dan de lleno. Basta con un vistazo a la sucesión de circunstancias y hechos del corralito argentino y el posterior corralón para constatar que, tarí marí, vamos por el mismo camino y a toda velocidad.

Yo, particularmente, como debo hasta de callar, no tengo nada que hacer; mis ahorros se limitan a una telaraña y media rodaja de salchichón. Pero si tú, tacita a tacita has juntado algo, vete pensando cómo protegerlo, que igual te lo limpian. Compra dólares o francos suizos y escóndelos bajo la baldosa, invierte en lingotes pequeños de oro, ábrete una cuenta en un Banco alemán que opere en España, saca la pasta y caminito a Andorra o compra acciones de Coca Cola o Mac Donalds. Que el Nobel dice que el sistema financiero va a petar. Tú mismo.

Ahora bien. Antes que nada recuerda que el corralito no es más que pánico, ir a recoger lo tuyo y encontrarte con que no hay billetes para ti. Si lo controlas, una de dos. O te quedas sin un euro, o, siempre y cuando los demás hagan lo mismo que tú y no toquen sus dineros, simplemente no se produce.

De todas maneras y en previsión de futuros acontecimientos, cojámonos de las manos y cantemos unidos el corro de la patata, donde comen los señores, naranjitas y limones, alupé, alupé, sin un euro me quedé. Porque a buen seguro que los señores ya están resguardando lo suyo, que van muy por delante de ti, plebeyo.

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Érase una vez el cuerpo humano…español

El domingo, al referirse a la economía española y a la firmeza del Gobierno a la hora de intervenir las cuentas de las CC AA por la mala praxis de sus dirigentes, Mariano Rajoy ha realizado un símil anatómico-forense, vive Dios. Tras dejar claro que se va a exigir a los políticos que cumplan (mandan huevos tener que recordar a los electos autonómicos que están donde están para gestionar, y no para pulirse lo ajeno), y, en defensa de las sangrantes medidas que el Gobierno impone, ha asegurado que España necesita “una economía competitiva, flexible, ajustada a la realidad”, comparando el desastre español con el cuerpo humano: “Podemos tener bien los riñones, el hígado, el corazón, pero si el sistema circulatorio no va bien…”. Bien, ajustémonos a la realidad. De los que hay cobrando, me sobran todos o casi todos, esa es la realidad. Dado que no van por ahí los tiros, estimados niños, recuperemos una educativa serie de dibujos animados para animar el cotarro.
Érase una vez…el cuerpo humano. Capítulo uno; los riñones. Los españoles tenemos riñones. Cierto. La casta nos maja a palos día tras día, desde hace mucho tiempo, y aguantamos la paliza estoicamente, cual viejos rucios. Ergo, riñones hay, pero muy castigados, dializados, a punto del colapso. Y en estas épocas de miserias, los viernes latigazos, aunque cumplas, borrico.
Capítulo dos. Hígado. De eso tenemos, metabolizando toda la porquería que de unos años al presente nos han estado inyectando los gestores públicos. Más que hígado, higadillos con hemangiomas de tamaño familiar. Hepatíticos todos, ya nos falla también, gracias a las constantes agresiones de la casta.
Capítulo tres. Corazón. De melón. Vamos, que nos queremos. Que nos queremos ver muertos. Yo no te trago, tú a mí tampoco, no te me arrimes que apestas, mientras no me toque a mí qué más me da, para qué voy a pelear si no va a servir para nada, haga lo que haga, siempre están las mismas caras en los mismos sitios, salva tu culo, que del mío me encargo yo. Corazón. Hemos perdido la identidad, hemos perdido el corazón. La casta nos tiene donde le conviene. Duele la verdad.
Capítulo cuatro. Sistema circulatorio. El dinero va de mano conocida a mano conocida, la riqueza circula pero en circuito cerrado. La casta se ha montado un Montmeló para manejar los billetes a capricho. Hoy estoy en la pole, mañana en segunda línea, pero en parrilla, si las cosas van mal, de probador, y en el peor de los casos, un palco vip, pero no me sacan de aquí ni con disolvente. Si no fuese porque la culpa es nuestra, que incluso a algunos les votamos, osaría decir que me faltan Capone, Luciano, Vito Genovese y Provenzano para tener completa la colección.
Y, para terminar, capítulo cinco. Lo que nos falta. De esto no hay, Y si hay, bien escondidos están. Atributos, femeninos y masculinos. Si los luciéramos, la casta huiría despavorida, no les quedaría otra. Seguro. Pero no es el caso. Y, claro, si el gobernado no los pone encima de la mesa, el gobernante tampoco. Acabaremos hablando alemán…

El planeta de los simios

Os cuento de qué va la película, por si no os acordáis. Unos astronautas aterrizan en un planeta desconocido. Tras sacar el cuello como pueden, se encuentran con otros hombres, pero en plan salvaje, con taparrabos y tal, y que encima no dicen ni mú, sólo gruñen. Ganado, puro y duro, sometido a la especie dominante, simios inteligentes que hablan en inglés, que para eso la peli es americana. Los chimpancés son los científicos, los gorilas se encargan del orden militar y los orangutanes asumen el control político y religioso. Todo un sistema que se entretiene en la caza y captura de humanos, para disponer de los mismos a placer.
El caso es que, de los que se meten el leñazo con la nave, únicamente el pecho tabla del Charlton Heston, haciéndose el mudo, consigue sobrevivir. Y claro, como él si es listo y no un borrego como el resto, tras ligarse a una mona, se escapa con la rubia y descubre, en su huída, que el planeta en cuestión es la Tierra del futuro, un mundo destruido por la estupidez del hombre (y de la mujer, que para equivocarse lo mismo da)…Sí, ya sé que hay una versión más moderna, pero es que yo soy muy mayor ya…Vale, venga, contaré la actual. Pero que conste que sustancialmente es idéntica, sólo cambian actores y localizaciones…Bueno, y el final también.

Empiezo. Unos astronautas aterrizan en un erial. Como se les ha escacharrado el reloj del cohete, no saben en qué época se encuentran, pero no les importa, porque está todo hecho polvo. Enseguida se encuentran con una ingente masa de seres humanos como ellos, por lo menos en lo físico, pero totalmente domeñados, corderitos aplastados por la necesidad que no pueden ni hablar y que sólo obedecen al látigo de la casta dominante, unos simios agrupados bajo una gran bandera, que hablan en alemán y francés, y que se entretienen experimentando con tan tremenda colección de cobardes. Chimpancés economistas que practican ajustes y recortes con una raza moribunda; mandriles financieros, repelentes especuladores que dominan los mercados y juegan con las vidas de sus encadenadas presas; y orangutanes de cara dura y culo pelado que asumen el control político, haciendo y deshaciendo a capricho, y siempre asesorados por infinidad de monos trepadores.

Hasta aquí, más o menos lo mismo. La diferencia radica en que en éste largo, muy largometraje, de los que habían llegado con la nave espacial no sobrevive ni uno, perecen atacados por hipotecas salvajes y una bestia sin entrañas, el paro. No hay, pues, un Heston que logre escapar, no existe un héroe que descubra que el erial en cuestión es la España actual, un país arrasado por la canalla. No hay bicho viviente que, perteneciendo a la masa, pueda librase de convertirse en un esclavo al servicio de una Europa que ha decidido inducir un coma profundo al estado español para transformarlo en una cobaya. Menudo final asqueroso…

Ya, ya, se me va la bola, pero no me negaréis que la versión de ahora es aterradora. Casi que mejor en solitario o africano que cadáver en formol. Vosotros diréis.

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El primo de los Calatrava

Es el momento de hacer justicia a los Hermanos Calatrava. Su primo el arquitecto, porque debe ser primo suyo, digo yo, que también es de mucho reír el hombre, está dejando el apellido a la altura del betún. Y eso no es justo, que Manolo (el guapo) y Paco (el feo) se lo han currado mucho como para que llegue Santiago y lo arrastre por el fango de la corrupción. A ver si ellos van a tener que acarrear con los presuntos chanchullos entre el ilustre proyectista y algunos cargos públicos, que no se lo merecen, que ya están muy mayores.
Y todo porque el primo Santiago es el listo de la familia. Que ha hecho hacienda, y de las grandes. ¿Cómo? A saber. Suma unos porcentajes conejeros por la Ciudad de las Artes, luego le cambia el nombre y añade Ciencias, y engorda el tanto por ciento. Proyecta y se le abona una Torre de Comunicaciones, que ya veremos si se hace o no, aunque va a ser que no, que mejor el Palau de les Arts. Cobra una pasta por presentar un anteproyecto, que me lo pagas sí o sí. Firma las tres Torres, inviables, y a los quince días tiene la talegada en la cuenta como anticipo y por razón de la documentación presentada. Redacta el proyecto del Ágora y levanta 2,4 millones de nada. Y, como anda mal de suelto, los costes de reprografía, maquetas, fotografía, viajes, desplazamientos y dietas hay que facturarlos por separado para que, por contrato, en un mes a mucho tardar los tenga en el bolsillo.

Como desagravio por el ataque al apellido, el listo ha accedido a editar, con el guapo y el feo, una nueva versión del Aleluya, aquella canción de los hermanos Calatrava que tenía como estribillo “Éstas son las cosas que nos hacen olvidar, este mundo absurdo que no sabe dónde va”, en la que Manolo ejercía de serio y Mick Jagger daba la réplica de humor. Ahora, Santiago aportará el toque de calidad.

Según se ha filtrado, la letra quedaría tal que así. Una lágrima en la mano, el reparto del butano, dos millones me he agenciado. Una historia que termina, ya subió la gasolina, siete torres con piscina. Una estambre destapada, hay baches en la calzada, un pastón y no hago nada. Aleluya.

Quince gritos que suplican, los derechos que nos quitan, paga las fotografías. La sonrisa del recuerdo, sube la carne de cerdo, por contrato me lo llevo. La furia que se desata, yo sólo como patatas, para mí el caviar en lata. Aleluya.

El silencio del olvido, el sistema esta podrido, tampoco lo han construido. El aliento de unos besos, de deudas hasta el pescuezo, por delante van los euros. El perdón de los pecados, yo también ya he votado, si lo has hecho la has cagado. Aleluya.

Unos pasos sin destino, la culpa la tiene el vino, te urbanizo yo el camino. Un acorde disonante, nuestro rey caza elefantes, y su yerno gallifantes. A veces la suerte loca, España sigue en la cola, un boceto es una joya. Aleluya.

Primo, que huele que apesta, te has llenado bien la cesta, eso a mí pues no me afecta. Lo que yo he ganado en vida, la mitad es cosa mía, lo dibujo yo en un día. Le has echado mucho morro, vete o a guantazos te corro, me lo paso por el forro. Aleluya…

¡Ah! ¿Qué no son primos? Vaya por Dios, que cabeza la mía. Aleluya.

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Undargarín, Torres, la Fiscalía y el apaño nacional

Hoy, en la cola del supermercado, me comenta un amigo: “¿No escribes nada del yerno del Rey?…Ahora lo tienes a huevo, que está pringado hasta las cejas. Más que Judas. Porque si no, a ver de dónde se iba a declarar culpable este pájaro, que ahora se camufla asustado bajo el alerón derecho del águila real. Fíjate. Ése, con tal de no acabar en la trena, vende el palacete de Pedralbes, la colección de medallas y su primer Madelman, si es menester. Pero en el hotel de los barrotes que no les esperen ni a él ni al socio. Reúnen lo que les pidan en un santiamén, que no creo que ninguno de los dos espabilados anden mal de pasta, que con lo que han levantado y han escondido quién sabe dónde, les basta y les sobra para mantener cuatro generaciones de regatistas y fletar una réplica del Santísima Trinidad para hundirlo otra vez frente a Cádiz. Además, no dudes que si falta dinero, alguien vendrá y lo pondrá a fondo perdido. Me da asco todo esto. Fiscalía y abogados pactarán lo que sea con tal de que Undargarín no entre en prisión y el Diego Torres deje de largar por esa boquita.
¿Es que no has visto la jugada? El tal Torres ese, de tonto no tiene un pelo. Entre unos y otros ya le habían preparado el marrón para que se lo comiese enterito él solo y que el duque, haciéndose el tonto, pasara de trincón a engañado. Entonces, ha tirado un pelín de la manta real, ha sacado un par de correos electrónicos involucrando a la Infanta, pobrecita ella que nada conocía, y a S.M., y el trono se ha puesto a temblar. Que esto no es una cacería de elefantes, que con un “juancarlos” (lo siento, no volverá a ocurrir) no arreglaría nuestro monarca el lío en el que le podía meter el socio del padre de sus nietos. Que se ha perdido el respeto a lo más sagrado. Que hasta los chiquillos de primaria se ríen, llenos de orgullo y satisfacción.
Ya verás cómo se libran los dos pagando una multa, con un dinero que no les pertenece ya que proviene de lo que se han agenciado, y se escapan de rositas…Anda, Tomás, escribe algo, que tú les metes caña”
Y ahora es cuando yo me pregunto qué voy a escribir si todo ya está dicho. Si esto parece un canal por cable de películas y series. Entre pillos anda el juego, Dos tontos muy tontos, Tienes un e-mail, Por un puñado de dólares, El padrino, La escopeta nacional, Todos a la cárcel, Gran Hermano, Los protegidos, Perdidos en la tribu, Atrapa un millón, Sálvame de luxe, Pasapalabra y la madre que los parió en fila de a uno. Pues eso.
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Les bastará con hacer un juancarlos

Me cago en tal. Habrá que proponer desde ya a los de la Real Academia Española de la Lengua que, desde alguna de las letras, preferiblemente la eñe mayúscula, de Ñordo, impulsen la institucionalización de una nueva locución, “hacer un juancarlos”, definiéndola como “Excusarse porque toca, disculparse antes de que ser calzado para los restos. Expresión equivalente a lo siento, estoy arrepentido y/o no volverá a ocurrir, que cuando se realiza aporta parabienes y alegrías”.
Antes de proseguir con el tema. Que quede claro que no lo digo por la elefantada con desprendimiento de cadera de S.M., tan suavemente enterrada por los medios y tan supuestamente aceptada por el pueblo llano. Y tampoco está en mi intención poner a currar a nuestros ilustres académicos de la sinhueso, no se me vayan a estresar. Lo que me ocurre es que, válgame Dios, me he dado cuenta de que la susodicha expresión se está implantando a lo bestia, vía intravenosa y desde las altas esferas.
¿Cómo que no?…Ya, si será que me lo estoy inventando yo…Vamos a ver. Los presos de ETA no tendrán que pedir perdón a las víctimas para acogerse al nuevo plan integral del Gobierno encaminado a facilitar la reinserción de los terroristas. Les bastará con medio arrepentirse por escrito, y así acceder al acercamiento a los centros penitenciarios del País Vasco. A cambio, los que estamos fuera, ya que no hemos asesinado a nadie, nos comprometemos para, con nuestros impuestos y buena voluntad, educarles en la ciudadanía mientras el padre Pío bendice su conversión a la fe democrática. Resumiendo, lo que viene a ser marcarse un juancarlos de manual, en toda regla, como mandan los cánones
Bien claro lo ha dicho el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Señor terrorista, hágame una redacción clara y solemne en la que muestre su voluntad de dejar atrás el terrorismo, y a cambio le ofrezco incorporarse a un plan de vainilla sabrosón. Le educaremos en valores para la convivencia, participará en cursos de mejora de su capacitación socio-`profesional y así, cuando salga libre como el sol cuando amanece, se reinsertará, fijo que sí. Y si no puede salir por el tamaño de sus crímenes, nosotros acercaremos la cárcel a su domicilio…
No puedo seguir. Mejor no escribir más sobre esta barbaridad, que descompone el alma y altera el instinto. Me provoca más que cabreo, tristeza; la jugada normativa es un fraude al sentido común. Una genuina patada en el culo. Así que, antes de dejar teclado y lengua en manos de los sentimientos, prefiero terminar el artículo como lo empecé. Me cago en tal.
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Ego te absolvo, Majestad

El Rey ha pedido disculpas. “Me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Como el niño malo al que han pillado perpetrando la trastada, la salida real es digna y obligatoria. Ya que me habéis trincado, no me queda otra que demandaros el perdón. Y en esas estoy, tragando quina y volteando la Historia: un monarca se rebaja ante su pueblo y solicita benevolencia. No se puede pedir más, ¿no?
O quizás sí. Los españoles sabemos perdonar pero no olvidamos. Si S.M. no se hubiera roto la cadera, de la jugada no nos hubiéramos enterado. Pero el destino jugó con el tramposo y le tendió la zancadilla. ¿Cuántas maldades habrán que en el secreto reposan? ¿Cuántas como ésta nos hemos tragado en su nombre y por su nombre?
Don Juan Carlos ha agachado la cabeza y ha reconocido que traicionó su propio mensaje. “Las conductas censurables deben ser sancionadas. Me preocupa enormemente la desconfianza que parece extenderse en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”.
Aplicando su doctrina, ¿cuál será la sanción que asumirá? Desconfianza, descrédito y desprestigio hay para parar un tren. Y rigor, seriedad y ejemplaridad están depositados por la mano regia en el cubo de la basura. Entonces, ¿cuál sería ahora el comportamiento adecuado, la actitud ejemplar?
La institución que él encabeza está herida de muerte, dañada por éste y por otros motivos de sobras conocidos. Hechos lamentables que, en vez de diluirse, engordan con el tiempo. Los últimos correos en manos ya de la justicia dicen muy poco a favor de su persona y menos aún sobre su entorno. ¿Qué salidas le quedan? Perpetuarse hasta la destrucción o subirse al único bote salvavidas que puede rescatar la eterna fe española en la monarquía. La abdicación.
¿Qué decirle desde el vasallaje constitucional? Que usted sabrá, majestad. El perdón lo tiene, pero tengo la sensación de que con eso sólo no va a bastar. Su penitencia va a ser dura y no creo, y es opinión, que usted posea la fuerza y el valor para cumplirla. Lave su imagen y allane el camino para la sucesión. Se lo dice un plebeyo dispuesto a perdonar pero no a cegar su memoria.
Volviendo al génesis del artículo, tenga a bien considerar que lo acontecido no es una travesura, ni tan siquiera una gamberrada. No es un suceso puntual, es una declaración de actitudes, un error sin retorno.
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Repsol-YPF, la Kirchner y el Kicillof

Uno no sabe qué pensar, qué cable se le ha cruzado a CFK para montar el lío que ha formado. Con el bolivariano Chávez a tres telediarios de dejar este cruel mundo y un Evo Morales al que los jerséis le han encogido de mal lavarlos, es posible que la Kirchner, asesorada desde el más acá, viste, por el fantasma de su marido y un pepito grillo con apellido de vodka, haya decidido, allá ella y su pueblo, erigirse en la libertadora del continente, la reencarnación de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco. Emancipar la América latina del Imperio español, librarse de la colonización de Repsol y Telefónica, mayormente, y, ya de paso, pasar a la Historia como la que consiguió aislar Argentina del resto del mundo, condenándola a penar el desprecio y el rechazo de todas las naciones. Es seguro que el tal Kicillof que le susurra al oído tiene mucho que ver en el torpe empellón, que este viceministro de Economía sea el kamikaze que ha arrastrado a una enloquecida mujer a enfrentarse contra todo y todos, un visionario suicida que tiene revolucionado el botox de la presidenta de Argentina y que, no lo dude nadie, ha hincado con marro una estaca en el futuro de su país.
Por otro lado, quizás el amasador de dinero Brufau acierte al indicar que la expropiación responde a la crisis social y económica que se está cebando con Argentina, que sea una forma de desviar las miradas que ya se centraban en la nefasta gestión política de Cristina Fernández y su equipo de desbaratados hacia un blanco populista, un mundial del 78 con el que contentar al pueblo, una guerra de Las Malvinas con la que entretenerlo y desangrarlo. Algo de veracidad puede tener este argumento del millonario de Repsol, una dosis de certezas que justifiquen esta ruptura de las reglas internacionales, esta meada salvaje fuera del tiesto.
Tampoco le podemos quitar fuerza a las circunstancias que esgrimen desde Argentina en defensa del atraco que han perpetrado a YPF. Seguro que desde la Compañía no se han hecho las cosas como se debían haber hecho, seguro que se ha especulado para ganar más con menos, seguro que no se ha invertido lo comprometido. Al fin y al cabo, un negocio es un negocio, y se concibe para que unos pocos se inflen a billetes a costa del sacrificio de otros muchos. Y eso no está bien, no señor. En esto entiendo a los argentinos. El petróleo es suyo y de fuera vendrán que se lo llevarán. Aunque no piensan, listos ellos, que antes ya lo tenían y ni sabían ni podían aprovecharlo. Es decir, que les vino de muerte que les montaran el chiringuito.
El caso es que Argentina o, mejor dicho, la Kirchner y el pollo que le aconseja han expropiado YPF. Bueno, pues vale, pues de acuerdo. Que se lo queden. Pero que paguen lo que vale, porque de no hacerlo perderán cualquier razón que pudieran tener y se convertirán en lo que muchos consideran que son ya, en unos ladrones. Y eso de robar está muy feo.
Mirad. Siento el más profundo respeto y un inmenso cariño hacia Argentina, familia y amigos me unen a ella. Como con los españoles, a algunos argentinos no les daría la espalda ni para huir, pero conozco muchos a los que aprecio y quiero de verdad. Algunos de ellos me cuentan que esto no es más que una huida hacia delante de una presidenta que ha perdido los papeles y que necesita salvar su culo ofreciendo carnaza a su gente. Otros hay que me dicen que nos pongamos los españoles en su lugar, que qué haríamos nosotros si lo propio lo explotaran y se lo agenciaran los de fuera y tuviéramos que pagarlo a precio de oro. Yo no sé qué contestarles, pues esta razón pesa mucho con la que está cayendo. Como tampoco falta el que me pregunta que si yo tengo acciones de Repsol, que me cabree. Pero que si no es ése el caso, que no lo es, que pase del tema y me entretenga en buscarme el futuro. Una finca donde criar elefantes con destino a aristocráticas cacerías.
Fuera de coñas. Haríamos mal en juzgarles a todos por las locuras de su Presidenta y esa verruga política que revolotea a su lado y que se cree que es Churchill. No seríamos justos, no. Así lo creo y así os lo cuento, a ver qué os parece.

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